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¿Ve Ankara la masacre como una opción política?, por Thierry Meyssan

Posted in EEUU, Geopolítica, Irak, Irán, Occidente, Opinión, OTAN, Próximo Oriente, Qatar, Siria, Terrorismo, Thierry Meyssan, Turquía, UE on 28/10/2014 by athelvok

¿La nueva alianza entre Turquía y Francia concierne solamente los temas económicos, como la entrada de Ankara en la Unión Europea, o es más bien de naturaleza política? Y, de ser cierto esto último, ¿justificará Paris la política de Ankara, incluso si resulta injustificable? ¿Llegará ese apoyo hasta la justificación del genocidio?

| Damasco (Siria) | 27 de octubre de 2014
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Esta semana, la administración Obama denunció por segunda vez al apoyo de Ankara al Emirato Islámico (también designado como Daesh, su acrónimo árabe, y inicialmente conocido como EIIL, siglas de “Emirato Islámico en Irak y el Levante”).

La primera vez fue el 2 de octubre y la acusación vino del vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, durante una conferencia organizada en Harvard [1]. La segunda acaba de tener lugar, el 23 de octubre, cuando el subsecretario del Tesoro, David Cohen, hizo uso de la palabra en la Fundación Carnegie [2]. Tanto el vicepresidente Biden como el subsecretario Cohen acusaron a Ankara de estar apoyando a los yihadistas y facilitando la venta del petróleo que estos se roban en Irak y en Siria.

Ante las vehementes protestas del presidente Recep Tayyip Erdogan, Joe Biden acabó presentando excusas. El gobierno turco autorizó entonces el PKK [3] a acudir en ayuda de los kurdos sirios sitiados en Kobane por los yihadistas de Daesh. O más bien eso fue lo que anunció públicamente. Pero en la práctica, el comportamiento de Ankara no ha sido nada convincente y es por eso que Washington acaba de retomar sus acusaciones.

Turquía y la cuestión de las limpiezas étnicas

Pienso que lo que le molesta a Washington no es el apoyo a los yihadistas. La actitud de Turquía hacia los yihadistas está en correspondencia total con el plan estadounidense y, al menos hasta octubre de 2014, Daesh sigue bajo el control de la CIA. Lo que Washington no puede admitir es que un miembro de la OTAN se vea implicado públicamente en la masacre que amenaza a la población de Kobane. La política de la administración Obama es muy simple: Daesh fue creado para encargarse de lo que no puede hacer la OTAN –la limpieza étnica– mientras que los miembros de la alianza atlántica fingen no tener nada que ver con ello. Pero masacrar a los kurdos de Siria no es una necesidad para la política de Washington y la implicación de Turquía sería un crimen contra la humanidad.

La actitud de Turquía se presenta como involuntaria. Y precisamente en eso reside el problema. Turquía es un Estado negacionista que nunca reconoció las masacres que ha perpetrado: en 4 años –de 1914 a 1918– asesinó 4 millones de armenios, 200 000 asirios y cristianos adeptos del rito griego y 50 000 asirios en Persia; y más tarde –de 1919 a 1925– también acabó con las vidas de 800 000 armenios y griegos [4]. Lejos de cerrar ese doloroso capítulo de su historia, el mensaje de condolencias que el señor Erdogan emitió el pasado 23 de abril denotaba la incapacidad de Turquía para reconocer los crímenes perpetrados por los Jóvenes Turcos [5].

Ankara trató en el pasado de acabar con los kurdos del PKK. Y muchos huyeron hacia Siria. Al inicio de la actual guerra, el presidente Assad les concedió la ciudadanía siria y les entregó armas para que defendieran el territorio nacional. Así que para Ankara, una masacre perpetrada contra esos kurdos sería una buena noticia y ese es precisamente el tipo de trabajo sucio que Daesh podría realizar.

Implicación de Turquía en otras limpiezas étnicas recientes

Durante la guerra de Bosnia-Herzegovina (de 1992 a 1995), el ejército turco respaldó la «Legión Árabe» de Osama ben Laden que se encargó de la limpieza étnica perpetrando numerosas matanzas contra los serbios ortodoxos. Los yihadistas que participaron en aquellos hechos hoy son miembros de diversos grupos armados que operan en Siria, entre los que se encuentra Daesh.

En 1998, el ejército turco participó en el entrenamiento militar dispensado a los miembros del UCK (siglas en albanés del Ejército de Liberación de Kosovo), cuyos atentados dieron lugar a la represión gubernamental yugoslava, la que a su vez fue el pretexto que invocó la OTAN para justificar su propia intervención en Yugoslavia. Durante la guerra así provocada, Hakan Fidan, el actual jefe de la inteligencia turca (MIT), era agente de enlace entre la OTAN y Turquía. Y lo que sucedió fue que el UCK procedió sistemáticamente a la expulsión de los serbios ortodoxos y profanó sus lugares de culto. En 2011, Hakan Fidan envió yihadistas a Kosovo para que el UCK los entrenara en materia de terrorismo… antes de atacar Siria.

Durante la ocupación de Irak, Estados Unidos recurrió oficialmente a Turquía y Arabia Saudita para reconstruir el país que había invadido. La política aplicada en aquel momento provocó la guerra civil y masacres sistemáticas, principalmente contra chiitas y cristianos. Como explicó el ex consejero de la Casa Blanca para la Seguridad de la Patria, Richard A. Falkenrath, esa política estaba concebida para incrustar el yihadismo en Irak, utilizarlo allí y evitar que se moviera hacia Estados Unidos [6].

En septiembre de 2013, cientos de yihadistas del Ejército Sirio Libre (el grupo armado respaldado por Francia que se identifica con la bandera de la colonización francesa en Siria) respaldados por elementos del Frente al-Nusra (la franquicia de al-Qaeda en Siria) penetraron en Siria desde Turquía para tomar la ciudad siria de Maalula, violar a sus mujeres, matar a sus hombres y profanar sus iglesias. Maalula carece de interés estratégico militar. Aquel ataque era únicamente una manera de perseguir públicamente a los cristianos, ya que Maalula es el símbolo sirio de la cristiandad desde hace unos 2 000 años.

En marzo de 2014, cientos de yihadistas del Frente al-Nusra y del Ejército del Islam (dos grupos pro-sauditas) penetraron en Siria desde Turquía, dirigidos y respaldados por el ejército turco, para saquear la ciudad siria de Kessab. La población de la ciudad logró huir antes de ser víctima de una masacre. Cuando el Ejército Árabe Sirio acudió en auxilio de la población, Turquía lo combatió y derribó uno de sus aviones. Kessab presenta interés estratégico para la OTAN debido a la proximidad de una base de radares rusos que vigila la base de la OTAN ubicada en la región turca de Incirlik. Los habitantes de Kessab son armenios cuyas familias lograron huir de las masacres perpetradas por los Jóvenes Turcos.

¿La Turquía actual admite el genocidio?

Es la pregunta que se impone en la actual situación. Dado que Ankara niega que la masacre contra los armenios y las masacres contra diversas minorías –principalmente cristianas– perpetradas desde 1915 hasta 1925 fueron organizadas por el Comité Unión y Progreso, ¿no podría decirse que Turquía no considera que el genocidio sea un crimen y que simplemente lo ve como una opción política más?

La política del actual gobierno turco se basa en la «doctrina Davutoglu». Según Ahmet Davutoglu, profesor de Ciencias Políticas hoy convertido en primer ministro, Turquía debe recuperar la influencia que tuvo en la era otomana y unificar el Medio Oriente basándose en el islam sunnita.

Al principio, la administración Erdogan predicaba la solución de los conflictos pendientes desde la caída del Imperio Otomano, lo cual se definió como política de «cero problemas» con los vecinos. Al calor de esa política, Siria e Irán negociaron la creación de una zona de libre intercambio que dio lugar a un verdadero bum económico en los 3 países. Pero en 2011, durante la guerra de la OTAN contra Libia, Turquía abandonó la política de conciliación para tratar de imponerse como potencia beligerante. Y desde aquel momento se ha enemistado nuevamente con todos sus vecinos, con excepción de Azerbaiyán.

El apoyo francés a Turquía

Durante las guerras contra Libia y Siria se produjo entre Francia y Turquía un acercamiento que se ha convertido en un verdadero pacto, al estilo de la alianza franco-otomana que preconizaban el rey francés Francisco I y Solimán el Magnífico. Aquella alianza duró 2 siglos y medio y sólo terminó en tiempos de Napoleón Bonaparte, antes de resurgir brevemente durante la guerra de Crimea.

La nueva alianza entre Francia y Turquía fue ratificada por el ministro francés de Relaciones Exteriores Laurent Fabius, quien –en febrero de 2013– levantó el veto francés a la inclusión de Turquía en la Unión Europea y se comprometió a favorecer la admisión de Ankara.

Al mismo tiempo, el presidente francés Francois Hollande y su ministro de Relaciones Exteriores Laurent Fabius así como el entonces primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan y el entonces jefe de la diplomacia turca Ahmet Davutoglu montaron una operación conjunta para asesinar al presidente sirio Bachar al-Assad y su ministro de Relaciones Exteriores Walid al-Mualem. Para ello sobornaron a varios miembros del personal de limpieza del palacio presidencial pero la operación fracasó.

En el verano de 2013, Turquía organizó el ataque químico perpetrado en las afueras de Damasco y lo atribuyó a Siria. Con el respaldo de Francia, trató de lograr que Estados Unidos bombardeara la capital siria para acabar con la República Árabe Siria. Francia y Turquía querían que Washington volviese a su proyecto inicial de derrocamiento de la República Árabe Siria.

Un documento entregado al Consejo de Seguridad de la ONU demuestra que después del voto secreto de enero de 2014 con el que el Congreso de Estados Unidos aprobaba la entrega de armamento y financiamiento a los rebeldes para posibilitar la limpieza étnica en la región, Francia y Turquía siguieron armando en secreto a los yihadistas del Frente al-Nusra (o sea, a al-Qaeda) para que luchara contra Daesh. El objetivo seguía siendo el mismo, forzar a Washington a volver a su proyecto inicial.

Es importante señalar de paso que Turquía no fue el único país que armó a los yihadistas que atacaron las ciudades cristianas sirias de Maalula y Kessab, violaron a sus mujeres, mataron a sus hombres y profanaron sus iglesias. También lo hizo Francia.

Turquía soborna a los dirigentes franceses

La prensa habla frecuentemente de que Qatar soborna a la clase dirigente francesa. Pero no dice ni una palabra de las sumas colosales que gasta Turquía para comprar el apoyo de los políticos franceses.

¿La prueba de esa corrupción? El silencio de los dirigentes franceses sobre lo que sucede en Turquía (ese país ostenta el record mundial de encarcelamiento de periodistas, abogados y oficiales superiores de las instituciones armadas), sobre el respaldo turco al terrorismo internacional (la justicia turca ha comprobado que Erdogan se reunió 12 veces con el banquero de al-Qaeda, en Turquía existen 4 campamentos de al-Qaeda y ese país ha organizado el tránsito de decenas de miles de yihadistas), sobre el saqueo perpetrado contra Siria (miles de fábricas del distrito sirio de Alepo han sido desmontadas y trasladadas a Turquía) y sobre las masacres cometidas con la participación de Turquía (en Maalula, Kessab y la que probablemente tendrá lugar si finalmente cae Kobane).

Los empresarios turcos –fieles aliados de Erdogan– crearon en 2009 el Instituto del Bósforo, encargado de promover los vínculos entre Turquía y Francia [7]. Su comité científico, donde figura como copresidenta la señora Anne Lauvergeon [8], tiene como miembros a la crema de los políticos franceses de la UMP [9], (por ejemplo, Jean-François Coppé [10] y Alain Juppé [11]); del Partido Socialista (Elisabeth Guigou [12] y Pierre Moscovici [13]), muchos de ellos muy vinculados al presidente Francois Hollande (como Jean-Pierre Jouyet [14]) e incluso algunos ex comunistas.

Esas personalidades, algunas de ellas personas honorables, seguramente no piensan aprobar las masacres cometidas por el régimen de Ankara. Pero, de hecho, eso es lo que están haciendo.

Al aliarse con Turquía, Francia se ha hecho cómplice activa de sus masacres.

[1] “Remarks by Joe Biden at the John F. Kennedy Forum”, by Joseph R. Biden Jr., Voltaire Network, 2 de octubre de 2014.

[2] “Remarks by U.S. Treasury Under Secretary David S. Cohen on Attacking ISIL’s Financial Foundation”, David S. Cohen, Carnegie Endowment for Internationale Peace, 23 de octubre de 2014.

[3] Partido de los Trabajadores del Kurdistán, fundado en Turquía en 1978.

[4] Statistics of Democide: Genocide and Mass Murder Since 1900, R.J. Rummel, Transaction, 1998, p. 223-235.

[5] Los Jóvenes Turcos fueron un partido nacionalista revolucionario y reformador otomano conocido oficialmente bajo el nombre de Comité Unión y Progreso (CUP). Ese partido se alió con las minorías y derrocó al sultán Abdulhamid II. Pero al llegar al poder emprendió una política de turquificación que lo llevó a planificar un genocidio contra las minorías, principalmente contra los armenios.

[6] Citado en «If Democracy Fails, Try Civil War», Al Kamen, The Washington Post, 25 de septiembre de 2005.

[7] Ver el sitio web del Institut du Bosphore.

[8] Ex colaboradora del presidente francés Francois Mitterrand, Anne Lauvergeon fue presidenta de Areva (grupo francés considerado líder mundial en el sector de la energía nuclear) de 2001 a 2011. Actualmente preside la Comisión de Innovación.

[9] La UMP (Unión por un Movimiento Popular) es el partido de derecha inicialmente llamado Unión por la Mayoría Presidencial y formado para apoyar a la candidatura del presidente francés Jacques Chirac con vista a las elecciones presidenciales de 2002. Nota de la Red Voltaire.

[10] Diputado, ex ministro y ex presidente de la UMP.

[11] Alcalde de Burdeos, ex primer ministro y ex presidente de la UMP, Alain Juppé se convirtió en ministro de Relaciones Exteriores de Francia al inicio de las guerras contra Libia y Siria.

[12] Ex colaboradora de Francois Mitterrand y ex ministra, Elisabeth Guigou preside actualmente la Comisión de Relaciones Exteriores de la Asamblea Nacional.

[13] Diputado y ex ministro, Pierre Moscovici acaba de ser designado para convertirse en comisario europeo.

[14] Alto funcionario y viejo amigo de Hollande, Jean-Pierre Jouyet es hoy director general de la compañía aseguradora AXA.

RedVoltaire

Geopolítica de la guerra contra Siria y de la guerra contra Daesh, por Thierry Meyssan

Posted in África, China, EEUU, Geopolítica, Irak, Israel, Occidente, Opinión, OTAN, Próximo Oriente, Rusia, Siria, Terrorismo, Thierry Meyssan, Turquía, UE on 24/10/2014 by athelvok

En este nuevo y original análisis, Thierry Meyssan expone las causas geopolíticas del fracaso de la guerra contra Siria y los verdaderos objetivos de la supuesta guerra contra el Emirato Islámico. Este artículo resulta especialmente importante para quien aspire a entender el panorama de las relaciones internacionales en este momento y la cristalización de los conflictos en el Levante (Irak, Siria y Líbano).

| Damasco (Siria) | 21 de octubre de 2014
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Las tres crisis en el seno de
la coalición estadounidense

En este momento estamos viendo la tercera crisis que tiene lugar en el bando de los agresores desde el inicio de la guerra contra Siria.

- En junio de 2012, durante la conferencia Ginebra I, que debía iniciar el regreso a la paz y organizar una nueva repartición del Medio Oriente entre Estados Unidos y Rusia, Francia –donde Francois Hollande acababa de ganar la elección presidencial– planteó una interpretación restrictiva del comunicado final de aquel encuentro. Y después organizó la reanudación de la guerra, con la complicidad de Israel y Turquía y con el apoyo de la secretaria de Estado Hillary Clinton y del director de la CIA David Petraeus.

- Cuando el presidente Barack Obama sacó del juego a Hillary Clinton y David Petraeus, Turquía, junto con Israel y Francia, organizó el ataque químico en las afueras de Damasco, atribuyéndolo a Siria. Pero Estados Unidos se negó a dejarse arrastrar a una guerra punitiva.

- En una sesión secreta del Congreso realizada en enero de 2014, Estados Unidos impuso la aprobación del financiamiento y la entrega de armamento a Daesh [1], grupo yihadista al que se le asignó la misión de invadir la parte sunnita de Irak y la parte de Siria donde viven los kurdos. El objetivo era dividir esos dos grandes Estados. Francia y Turquía armaron entonces al grupo representante de al-Qaeda en Siria (el Frente al-Nusra) para que atacara a Daesh y lograr así que Estados Unidos volviera al plan inicial de la coalición. Al-Qaeda y Daesh se reconciliaron en mayo de 2014, como resultado de un llamado de Ayman al-Zawahiri en ese sentido, y actualmente Francia y Turquía siguen sin sumarse a los bombardeos de la coalición estadounidense.

En general, en la coalición de los llamados «Amigos de Siria», que en julio de 2012 contaba «un centenar de Estados y organizaciones internacionales», hoy sólo quedan 11 países. Por su parte, la coalición formada contra Daesh cuenta oficialmente «más de 60 Estados», pero lo que estos tienen en común es tan poca cosa que la lista se mantiene en secreto.

Intereses muy diferentes

La coalición se compone en realidad de numerosos Estados que persiguen cada uno sus propios objetivos muy específicos, al extremo que no logran ponerse de acuerdo sobre un objetivo común. Podemos distinguir 4 fuerzas:

- Estados Unidos quiere controlar los hidrocarburos de la región. En el año 2000, el National Energy Policy Development Group (NEPDG) presidido por Dick Cheney había identificado –gracias a imágenes satelitales y datos provenientes de prospecciones– las reservas mundiales de hidrocarburos y había observado las inmensas reservas de gas existentes en Siria. Durante el golpe de Estado militar que se produjo en Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001 [2], Washington decidió atacar sucesivamente 8 países (Afganistán, Irak, Libia, Líbano y Siria, así como Sudán, Somalia e Irán) para apoderarse de sus riquezas naturales. El estado mayor estadounidense adoptó entonces el plan de rediseño del «Medio Oriente ampliado», que también incluye el desmantelamiento de Turquía y Arabia Saudita, y el Departamento de Estado creó al año siguiente su departamento MENA para organizar las «primaveras árabes».

- Israel defiende sus propios intereses nacionales: a corto plazo el Estado hebreo prosigue su campaña de expansión territorial. Simultáneamente y sin esperar a controlar todo el espacio entre los dos ríos (el Nilo y el Éufrates) Israel también espera controlar todo el conjunto de la actividad económica de la zona, incluyendo –por supuesto– los hidrocarburos. Para garantizar su propia protección en esta era de misiles, Israel espera simultáneamente hacerse del control de una zona de seguridad a lo largo de su frontera (en este momento, ha expulsado a los cascos azules de la frontera del Golán, reemplazándolos por al-Qaeda) y neutralizar por otra parte los ejércitos de Egipto y de Siria sorprendiéndolos de revés (despliegue de los misiles Patriot de la OTAN en Turquía y creación de un Kurdistán en Irak y así como de Sudán del Sur).

- Francia y Turquía persiguen el sueño de la restauración de sus respectivos imperios. Francia espera obtener un mandato sobre Siria, o al menos sobre una parte de ese país. Para eso creó el Ejército Sirio Libre y le entregó la bandera verde, blanca y negra con las tres estrellas utilizada en tiempos del mandato francés en Siria. Mientras tanto, Turquía espera restaurar el Imperio otomano. Desde septiembre de 2012, Ankara designó un wali encargado de administrar lo que ya consideraba una provincia. Los proyectos de Turquía y Francia son incompatibles dado que el Imperio otomano había admitido que algunas de sus provincias fueran administradas con otras potencias coloniales.

- Para terminar, Arabia Saudita y Qatar saben que sólo pueden lograr sobrevivir poniéndose al servicio de Estados Unidos y combatiendo los regímenes laicos, cuyo único representante en la región es precisamente la República Árabe Siria.

Evolución de la coalición

Esas 4 fuerzas sólo lograron colaborar entre sí durante la primera parte de la guerra –desde febrero de 2011 hasta junio de 2012. Se trataba, en efecto, de una estrategia de 4ª generación: varios grupos de fuerzas especiales organizaban incidentes y emboscadas aquí y allá, mientras que las televisiones atlantistas y de los países del Golfo iban creando la imagen de una dictadura alauita que reprimía una revolución democrática. Las sumas invertidas y la cantidad de soldados desplegados no eran gran cosa y cada uno de los participantes creía que después del derrocamiento de la República Árabe Siria podría arreglárselas para sacar el mayor provecho a expensas de las otras fuerzas.

Sin embargo, a principios de 2012, la población siria comenzó a dudar de las televisiones que aseguraban que el presidente Bachar al-Assad era un torturador de niños y que el derrocamiento de la República Árabe Siria daría paso a un régimen confesional al estilo libanés. El asedio impuesto a los takfiristas del emirato islámico de Baba Amro ya se veía como el preludio del fracaso de la operación. Francia negoció entonces una salida de la crisis y la liberación de los oficiales franceses que habían caído prisioneros. Estados Unidos y Rusia negociaron para tomar los lugares del Reino Unido y de Francia y repartirse toda la región, como Londres y París lo habían hecho en 1916 con los acuerdos Sykes-Picot.

Y desde aquel momento nada ha funcionado bien en el seno de la coalición. Sus sucesivos fracasos indican que no puede ganar.

En julio de 2012, Francia celebraba con bombo y platillo en París la reunión más importante de la coalición y reanudaba la guerra. El discurso del presidente francés Francois Hollande había sido redactado en inglés, probablemente por los israelíes, y traducido al francés para que lo leyera el presidente de Francia. La secretaria de Estado Hillary Clinton y el embajador estadounidense Robert S. Ford (formado por John Negroponte [3]) emprendían la mayor guerra secreta de la historia. Al igual que en Nicaragua, ejércitos privados reclutaban mercenarios y los enviaban a Siria. Pero esta vez los mercenarios contaban con una formación ideológica cuyo objetivo eran la creación y entrenamiento de las hordas de yihadistas. El Pentágono perdía el control de las operaciones, control que pasó a manos del Departamento de Estado y la CIA. El costo de la guerra ya alcanzaba proporciones colosales. Pero ese costo no lo asumieron Estados Unidos, Francia ni Turquía sino Arabia Saudita y Qatar.

Según la prensa atlantista y los medios de las monarquías del Golfo, algunos miles de extranjeros acudieron así en ayuda de la «revolución democrática siria».

Pero en Siria «la revolución democrática» no aparecía por ningún lado. Lo que sí podía verse eran grupos de fanáticos que gritaban eslóganes como «¡Revolución pacífica: los cristianos a Beirut, los alauitas al hueco!» [4] y «¡No al Hezbollah! ¡No a Irán! ¡Queremos un presidente temeroso de Dios!» [5]. Según el Ejército Árabe Sirio, a Siria llegaron no algunos miles sino 250 000 yihadistas entre julio de 2012 y julio de 2014.

Sin embargo, al día siguiente de su reelección, Barack Obama obligaba al general David Petraeus a renunciar a su cargo como director de la CIA y descartaba mantener a Hillary Clinton como miembro de su nueva administración. Así que, a inicios de 2013, la coalición se reducía prácticamente a Francia y Turquía mientras que Estados Unidos hacía lo menos posible. Por supuesto, era el momento que el Ejército Árabe Sirio esperaba para iniciar su inexorable reconquista del territorio.

En Siria, Francois Hollande y Recep Tayyip Erdogan, Hillary Clinton y David Petraeus pretendían derrocar la república laica e imponer un régimen sunnita, que habría estado bajo la administración directa de Turquía pero que incluiría altos funcionarios franceses, un modelo heredado del final del siglo XIX pero que no presentaba interés de ningún tipo para Estados Unidos.

Barack Obama y sus dos secretarios de Defensa Leon Panetta y Chuck Hagel, abrigan una visión política radicalmente distinta. Panetta fue miembro de la Comisión Baker-Hamilton y Obama fue electo en función del programa de esa comisión. Según ellos, Estados Unidos no es ni debe ser una potencia colonial en el sentido mediterráneo del término. O sea, Estados Unidos no debe plantearse el control de un territorio mediante la instalación de colonos. En relación con lo que se obtuvo, el experimento de la administración Bush resultó extremadamente costoso y por lo tanto es algo que no debe repetirse.

Después de que Turquía y Francia trataran de empujar Estados Unidos a emprender una gran campaña de bombardeos contra Siria con la puesta en escena del ataque químico del verano de 2013, la Casa Blanca y el Pentágono decidieron retomar la iniciativa. Así que en enero de 2014, la Casa Blanca y el Pentágono convocaron el Congreso de Estados Unidos en una reunión secreta y lo obligaron a votar una ley secreta que aprobaba un plan para dividir Irak en 3 Estados así como la secesión de la zona kurda de Siria. Para ello decidieron financiar y armar un grupo yihadista capaz de hacer lo que las fuerzas armadas de Estados Unidos no pueden hacer porque el derecho internacional no lo permite: una limpieza étnica.

Barack Obama y sus ejércitos no se plantean el rediseño del «Medio Oriente ampliado» como un objetivo en sí sino únicamente como una manera de controlar los recursos naturales. Y utilizan un concepto clásico: el principio de «divide y vencerás», no para crearse puestos de reyes y presidentes en nuevos Estados sino para proseguir con la política que Estados Unidos ha venido aplicando desde los tiempos de la administración de Jimmy Carter.

En su discurso sobre el Estado de la Unión pronunciado el 23 de enero de 1980, el entonces presidente Jimmy Carter planteaba la doctrina que lleva su nombre: Estados Unidos considera que los hidrocarburos del Golfo son indispensables para su economía y que por lo tanto le pertenecen. Así que cualquier forma de poner en duda ese axioma será considerada «un acto contra los intereses vitales de los Estados Unidos de América y ese acto será rechazado con todos los medios necesarios, incluyendo el uso de la fuerza militar». Con el tiempo, Washington se ha dotado del instrumento necesario para aplicar esa política –el CentCom– y ha extendido su zona vedada hasta el Cuerno de África.

A partir de lo anterior, la actual campaña de bombardeos de la coalición ya no tiene nada que ver con la voluntad inicial de derrocar la República Árabe Siria. Tampoco tiene relación alguna con la supuesta «guerra contra el terrorismo». Sólo busca defender los intereses económicos exclusivos de Estados Unidos, incluso en caso de que eso implique la creación de nuevos Estados aunque no obligatoriamente recurriendo a ello.

En este momento, unos cuantos aviones de Arabia Saudita y Qatar prestan al Pentágono una ayuda puramente simbólica, pero ni Francia ni Turquía lo están haciendo. El propio Pentágono dice haber realizado más de 4 000 misiones aéreas en las que habrían muerto sólo un poco más de 300 combatientes del Emirato Islámico. Si nos atenemos al discurso oficial, eso representa más de 13 misiones aéreas y ni se sabe cuántas bombas y misiles para matar un solo yihadista. Se trataría entonces de la campaña aérea más costosa y más ineficaz de toda la Historia. Pero si tenemos en cuenta el razonamiento anterior, el ataque de Daesh contra Irak corresponde a una manipulación de los precios del petróleo que ha hecho caer los precios del barril de crudo en un 25% (de 115 dólares a 83 dólares el barril). Nuri al-Maliki, el primer ministro iraquí democráticamente electo que vendía a China la mitad del petróleo iraquí, fue súbitamente vilipendiado y derrocado. Daesh y el gobierno regional del Kurdistán iraquí redujeron por sí mismos su robo de petróleo y sus exportaciones de crudo en alrededor del 70%. El conjunto de las instalaciones petroleras utilizadas por las compañías chinas simplemente fueron destruidas. De hecho, el petróleo iraquí y el petróleo sirio ya no están ahora al alcance de los compradores chinos… pero volvieron al mercado internacional controlado por Estados Unidos.

La actual campaña de bombardeos aéreos es, en definitiva, una aplicación directa de la «doctrina Carter» y una advertencia al presidente chino Xi Jinping, quien actualmente intenta concluir una serie de contratos bilaterales destinados a garantizar el aprovisionamiento de su país sin pasar por el mercado petrolero internacional.

Prever el futuro

Como resultado de este análisis, podemos concluir que:

- En el actual periodo, Estados Unidos únicamente está dispuesto a aceptar guerras que tengan como objetivo la defensa de su propio interés estratégico en controlar el mercado internacional del petróleo. Por consiguiente, podría entrar en guerra contra China pero no contra Rusia.

- Francia y Turquía nunca lograrán realizar sus sueños de recolonización. Francia debería reflexionar sobre el papel que el AfriCom le ha asignado en África. Podrá seguir interviniendo en todos los Estados que tratan de acercarse a China (Costa de Marfil, Mali y la República Centroafricana) y reinstaurar el orden «occidental» pero nunca logrará restaurar su imperio colonial. Turquía también deberia bajar el tono. Aunque el presidente Erdogan lograra concretar una alianza contranatura entre la Hermandad Musulmana y los oficiales kemalistas turcos, de todas maneras tendría que renunciar a sus ambiciones neootomanas. Y tendría que recordar sobre todo que, como miembro de la OTAN, Turquía está mucho más expuesta que otros países a ser víctima de un golpe de Estado proestadounidense, como ya sucedió en Grecia en tiempos de Georgios Papandreu y en la propia Turquía en tiempos de Bulent Ecevit.

- Arabia Saudita y Qatar nunca lograrán recuperar los miles de millones de dólares que invirtieron tratando de derrocar la República Árabe Siria. Peor aún, es probable que tengan que pagar parte de la reconstrucción de ese república laica. La familia reinante en Arabia Saudita tendrá que seguir plegándose a los intereses económicos de Estados Unidos, pero debería evitar seguir metiéndose en guerras de gran envergadura y tener en cuenta que en cualquier momento Washington puede decidir dividir el país que los Saud consideran de su propiedad.

- Israel puede abrigar la esperanza de seguir jugando por debajo de la mesa a provocar a mediano plazo la división de Irak en 3 Estados diferentes. Así obtendría la creación de un Kurdistán iraquí comparable al Sudán del Sur que ya creó anteriormente. Pero es poco probable que pueda incorporar de inmediato el norte de Siria a ese «Kurdistán». Es también poco probable que logre expulsar a la FINUL del sur del Líbano y reemplazarla por al-Qaeda, como ya hizo con los cascos azules que garantizaban la separación entre las fuerzas israelíes y sirias en la frontera siria. Pero, a lo largo de 66 años, Israel se ha acostumbrado a tratar siempre de ir más lejos y a menudo ha logrado avanzar siempre un poco más. Israel es, en realidad, el único ganador de la guerra contra Siria en el seno de la coalición. No sólo ha debilitado por un buen rato a su vecino sirio sino que además logró obligarlo a renunciar a su arsenal químico. Por lo tanto, Israel es actualmente el único país del mundo que dispone oficialmente tanto de un arsenal atómico perfeccionado como de un arsenal químico y biológico.

- Irak ya está divido de facto entre Estados diferentes. Uno de ellos, el Califato proclamado por el Emirato Islámico, nunca podrá obtener el reconocimiento de la comunidad internacional. En cambio, no hay a la vista razones que parezcan impedir la secesión del Kurdistán, aparte de lo difícil que resultará explicar cómo fue que logró expandir su territorio en un 40%, apoderándose además de los campos petrolíferos de Kirkuk. El califato podría ir cediendo poco a poco su lugar a un Estado sunnita, probablemente gobernado por individuos que «abandonarían» Daesh oficialmente. Se trataría entonces de un proceso comparable al de Libia, donde los ex combatientes de al-Qaeda fueron aupados al poder sin que nadie protestara por ello.

- Siria volverá paulatinamente a la paz y habrá de dedicarse a su larga reconstrucción. Para ello se volverá hacia las empresas chinas, pero mantendrá a Pekín al margen de sus hidrocarburos. Para reconstruir su industria del petróleo y explotar sus reservas de gas, Siria tendrá que volverse hacia las empresas rusas. El tema de los oleoductos o gasoductos que podrían transitar por su territorio dependerá del apoyo que puede encontrar en Irán y Rusia.

- El Líbano seguirá viviendo bajo la amenaza de Daesh, que nunca obtendrá más papel que el de grupo terrorista. Los yihadistas sólo serán la herramienta necesaria para prolongar un poco más el congelamiento del funcionamiento político de un país que sigue hundiéndose en la anarquía.

- Para terminar, Rusia y China deberían intervenir urgentemente contra Daesh, en Irak, Siria y Líbano, no por compasión hacia las poblaciones locales sino porque Estados Unidos utilizará próximamente contra ellas ese grupo yihadista –también denominado como Emirato Islámico. Aunque está bajo las órdenes del príncipe saudita Abdul Rahman –el hombre que pone el dinero– y del autoproclamado califa Ibrahim, Daesh ya cuenta en este momento con georgianos –todos miembros de los servicios secretos de Georgia– que fungen como sus principales oficiales y con algunos chinos de lengua turca. El ministro georgiano de Defensa incluso reconoció, antes de corregir esas declaraciones, la existencia en Georgia de campos de entrenamiento de yihadistas. Si Moscú y Pekín no se deciden pronto, tendrán que acabar enfrentando a Daesh en el Cáucaso, en el valle de Ferghana y en la región china de Xinjiang.

[1] Daesh es el acrónimo árabe del grupo yihadista inicialmente llamado Emirato o Estado Islámico en Irak y el Levante y actualmente conocido como Emirato Islámico. Nota de la Red Voltaire.

[2] «Trece años después del 11 de Septiembre, persiste la ceguera», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 12 de septiembre de 2014.

[3] John Dimitri Negroponte fue embajador de Estados Unidos en Honduras en los años 1980. Desde ese puesto «diplomático», Negroponte dirigió la guerra sucia contra el gobierno sandinista de Nicaragua, lo cual incluyó la creación, entrenamiento, armamento y financiamiento de las bandas de los llamados «Contras». En 2001, la administración de George W. Bush lo nombró embajador en la ONU, inmediatamente después de los atentados del 11 de septiembre. En abril de 2004, esa misma administración lo nombró embajador en Irak, a raíz de la invasión atlantista y del derrocamiento de Sadam Husein. Para más información sobre este tenebroso personaje, ver el documental en 3 partes El Embajador, del realizador noruego Erling Borgen, disponible en YouTube.

[4] «Revolución pacífica» sólo significaba que no se haría daño a los sunnitas.

[5] Al inicio de la crisis y la guerra contra Siria, el Hezbollah no estaba presente en ese país pero la República Árabe Siria respaldaba militarmente al Hezbollah en su lucha contra el agresor israelí. Por lo tanto, el objetivo de la operación atlantista no era sacar al Hezbollah de Siria sino poner fin al apoyo de Siria a la Resistencia libanesa.

RedVoltaire

¿Logrará Washington concretar la limpieza étnica en el norte de Siria?, por Thierry Meyssan

Posted in EEUU, Geopolítica, Irak, Israel, Occidente, Opinión, OTAN, Próximo Oriente, Siria, Terrorismo, Thierry Meyssan, Turquía on 15/10/2014 by athelvok

Lo que está sucediendo en Kobane y en los alrededores de esa ciudad siria, donde más de 300 000 kurdos de Siria corren el riesgo de ser exterminados por el Emirato Islámico, demuestra definitivamente el doble juego de la OTAN. Mientras el comandante en jefe de la coalición estadounidense dice luchar contra del Emirato Islámico, un país miembro de la OTAN –Turquía– garantiza ayuda militar y asistencia médica a esa organización yihadista, impide la huida de los civiles de Kobane y bloquea en territorio turco a los combatientes del PKK que quieren ayudarlos.

| Damasco (Siria) | 14 de octubre de 2014
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En el teatro antiguo, los espectadores conocían de antemano el trágico final de la obra que estaban viendo. Cegados por los dioses, los personajes traducían en actos lo que decían rechazar. Pero el coro revelaba a los espectadores los proyectos del Destino.

La tragedia que hoy se desarrolla en Kobane (en árabe, Ain al-Arab) fue escrita para tener como desenlace el genocidio anunciado de 300 000 kurdos de Siria. El Emirato Islámico ya controla varios barrios de la ciudad y numerosas localidades de sus alrededores y si el Ejército Árabe Sirio no logra romper las líneas de esa organización yihadista… los kurdos serán masacrados.

Los combatientes del PYG (partido autonomista kurdo que respalda la preservación de la República Árabe Siria) han asumido la defensa de la población kurda. Pero Turquía ha sellado su frontera, de manera que los civiles no pueden huir entrando en territorio turco ni los refuerzos del PKK (partido independentista kurdo en Turquía vinculado al PYG) tampoco pueden pasar la frontera turca para ayudar a la población kurda de Siria.

A la cabeza de los combatientes kurdos que se baten en Kobane está Mahmud Barkhodan y su segundo al mando es la combatiente Narin Afrine, cuyo verdadero nombre es Mayssa Abdo. La noticia de que una mujer funge como segundo al mando de los combatientes kurdos en Kobane sembró el pánico entre los hombres del Emirato Islámico, convencidos de que la muerte a manos de una mujer les cerraría las puertas del paraíso.

Ante la encarnizada resistencia de los kurdos sirios de Kobane, el Emirato Islámico ha trasladado a Siria el grueso de sus fuerzas.

Según nuestro análisis, ya publicado en estas columnas y ampliamente divulgado a través de numerosas emisiones de radio y televisión en América Latina, Rusia y en el mundo musulmán, el Emirato Islámico fue creado por Estados Unidos para realizar una limpieza étnica destinada a rediseñar la región. Cualquiera puede comprobar en este momento que las operaciones militares de Estados Unidos desmienten el discurso mediático de Washington, cuyas acciones están favoreciendo al Emirato Islámico en vez de dañarlo.

La coalición formada por Estados Unidos ha llevado a cabo 6 oleadas de bombardeos sobre Kobane. Pero no ha bombardeado nunca las posiciones del Emirato Islámico ni le ha causado bajas. Lo que sí está haciendo la coalición, más al sur y al oeste de Kobane, es mantener a raya a las fuerzas del Ejército Árabe Sirio, impidiéndoles abrir la brecha que salvaría a la población de esa región.

El gobierno regional del Kurdistán iraquí (proisraelí) mantiene desde hace tiempo graves divergencias con los kurdos de Siria y actualmente se niega a ayudarlos, pasividad que justifica afirmando que no tiene acceso directo al territorio sirio.

Por su parte, Turquía, país miembro de la OTAN, se niega a prestar ayuda a la población en peligro de ser masacrada y exige que los kurdos sirios renuncien antes a su estatus autonómico en Siria y que se unan a la guerra de la OTAN contra la República Árabe Siria y contra su presidente electo, Bachar al-Assad.

Según los combatientes del PYG, Turquía está haciendo diariamente entregas de armamento al Emirato Islámico y además acoge a los yihadistas heridos en los hospitales turcos mientras que el propio PYG encuentra enormes obstáculos para enviar sus heridos a Turquía y proporcionarles allí la atención médica que necesitan.

En Turquía, el grupúsculo islamista Hur Dava Partisi –queantes se hacía llamar “Hezbollah”, precisamente para confundirse con la Resistencia libanesa– ha entrado en guerra contra el PKK, partido kurdo mayoritario entre los kurdos de Turquía. El Huda-Par –que es el nombre abreviado del Hur Dava Partisi– cuenta con el apoyo encubierto del AKP del presidente turco Recep Tayyip Erdogan para luchar simultáneamente contra el independentismo kurdo y respaldar a la Hermandad Musulmana.

El 30 de agosto, un líder del Emirato Islámico llamado Hikmet y dos de sus guardaespaldas fueron abatidos por el PKK en Estambul, donde estaban residiendo invitados por el Huda-Par y bajo la protección de la policía turca.

En un texto enviado telefónicamente, el PKK instruyó a sus militantes para que procedan a la eliminación física de todos los miembros del Huda-Par, acusados de estar trabajando para el gobierno turco y ayudando al Emirato Islámico.

Haciendo una comparación con la masacre perpetrada en 1995 en la ciudad yugoslava de Srebrenica, el emisario especial de la ONU para Siria, Steffan de Mistura, estimó el 10 de octubre de 2014 que Turquía será responsable tanto de la posible caída de Kobane como en caso de que la población de esa ciudad sea víctima de un genocidio y exigió que Turquía abra su frontera, pedido que ha caído en oídos sordos.

El jefe de la coalición estadounidense, general John Allen, también exigió públicamente que Turquía abra su frontera y que impida que llegue a cometerse un genocidio contra los kurdos de Kobane. Pero el poco caso de Turquía a ese reclamo no parece haber dañado las relaciones de Washington con Ankara sino más bien todo lo contrario.

El nuevo ministro turco de Relaciones Exteriores, Mevlut Cavusoglu, ha declarado que su país no intervendrá mientras la coalición formada por Estados Unidos no decida imponer una zona de exclusión aérea en el norte de Siria y adoptar como objetivo el derrocamiento de la República Árabe Siria.

Por el momento, el parlamento turco ha autorizado su gobierno a combatir tanto contra el Emirato Islámico como contra el PKK.

Al recibir en París a su nuevo homólogo turco, el ministro francés de Relaciones Exteriores, Laurent Fabius, apoyó la idea de imponer una «zona de seguridad» en el norte de Siria, sin precisar exactamente lo que quería decir con ello, pero resaltando que estaba de acuerdo con Turquía.

Francia, otro país miembro de la OTAN, entrega armas directamente al gobierno regional separatista del Kurdistán iraquí, sin haber sido autorizado para ello por el gobierno central de Irak. Y ese gobierno regional del Kurdistán iraquí extendió su territorio en un 40% en un avance coordinado con la ofensiva del Emirato Islámico, que a su vez se apoderaba de la zona árabe sunnita iraquí. Durante los años anteriores, Francia había dado apoyo político al PKK turco (prosirio), pero el hecho es que está aportando ayuda militar al gobierno regional del Kurdistán iraquí (proisraelí).

En este momento, el espacio aéreo del norte de Siria está de hecho bajo control de la coalición encabezada por Estados Unidos. El Emirato Islámico dispone de aviones (varios MiG robados a Siria y algunos F-15 de los que se apoderó en Irak) pero cuenta con muy pocos pilotos y personal técnico capaces de utilizarlos. La creación de una zona de exclusión aérea bajo control de la OTAN en territorio sirio, aparte de ser una violación flagrante del derecho internacional, no tendría por lo tanto ninguna consecuencia para los combates que actualmente se desarrollan.

La idea de la crear una zona de exclusión aérea en Siria ha sido promovida por Israel, que ve en ella una manera de desmembrar ese país árabe, siguiendo el modelo que se aplicó en Irak de 1991 a 2003, favoreciendo al gobierno regional del actual Kurdistán iraquí. Pero la única comparación realmente válida es la que habría que hacer con la zona tapón impuesta en 1983, durante la guerra civil libanesa. En aquel entonces, la medida fue interpretada como una evidente recolonización del Líbano y acabó en fiasco, después de la eliminación física de 300 soldados estadounidenses y franceses.

En Turquía, el PKK intensifica las manifestaciones para obligar el gobierno de Erdogan a abrir nuevamente la frontera. La represión policial turca contra esas manifestaciones ya arroja un saldo de al menos 32 muertos.

Ahora, la única pregunta válida es saber cuánto tiempo más podrán resistir solos los kurdos sirios ante los yihadistas armados y financiados por Estados Unidos gracias al voto del Congreso estadounidense en su sesión secreta de enero de 2014. En otras palabras, ¿cuándo lograrán Estados Unidos y sus aliados que sus protegidos del Emirato Islámico terminen la limpieza étnica emprendida en el norte de Siria?

Tormenta a la vista en Irán, por Thierry Meyssan

Posted in EEUU, Geopolítica, Irán, Occidente, Opinión, Próximo Oriente, Thierry Meyssan on 08/10/2014 by athelvok

Las iniciativas del nuevo presidente de Irán, Hassan Rohani, se apartan cada vez más de la línea antiimperialista del imam Khomeiny. Todo indica que, después de haber favorecido la elección de Rohani desde su posición como Guía Supremo, el ayatola Ali Khamenei ha decidido ahora oponerse al acuerdo negociado en secreto con Estados Unidos y la Unión Europea. Washington no tiene intenciones de aceptar ese cambio de actitud y está preparando su «plan B».

| Teherán (Irán) | 7 de octubre de 2014
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Según el pensador de la Revolución iraní, Ali Shariati, todo musulmán está en el deber de ser revolucionario y todo verdadero revolucionario debe ser considerado como un musulmán, independientemente de su religión. Según ese principio, la apelación «República Islámica de Irán» puede interpretarse como «República Revolucionaria de Irán», interpretación contra la cual lucha el representante de la facción proestadounidense del clero chiita, el ayatola Hassan Rohani.

El proyecto del jeque Hassan Rohani

Desde el triunfo de la revolución del imam Khomeiny, Irán ha respaldado todos los movimientos antiimperialistas del Medio Oriente, independientemente de las creencias religiosas de sus miembros. Esa política se vio fuertemente cuestionada por la «Revolución verde» de 2009. En aquel momento, el candidato «modernista» Mir-Hosein Musavi declaraba en su campaña electoral que, aunque rendía homenaje al Hamas y el Hezbollah, no había razones para que los iraníes pagaran las armas de esos movimientos de Resistencia, ni para que pagaran la reconstrucción de Palestina o la del Líbano. Años más tarde, en 2013, después de ser electo presidente de Irán, el jeque Hassan Rohani intrigaba a los comentaristas agitando una llave y dando a entender que pondría el Tesoro iraní al servicio de los iraníes en vez de seguir financiando movimientos de Resistencia, que en algunos casos ni siquiera son chiitas. Pero el pueblo iraní no daba mucha importancia a esa polémica, considerándola erróneamente como simple politiquería.

Cuando fue electo, Rohani parecía representar una esperanza para su país ya que los electores estaban convencidos de que era el hombre que lograría un acuerdo con Estados Unidos y con la Unión Europea, poniendo así fin a las «sanciones», y que mejoraría el poder adquisitivo de los iraníes. En este momento, Irán ha recuperado la posibilidad de vender su petróleo en el mercado internacional y gracias a ello dispone de divisas extranjeras y se ha estabilizado el valor del rial, la moneda iraní.

Y está llegando el momento del desenlace: en secreto, el presidente Rohani negoció un acuerdo con Washington y Bruselas, acuerdo que debería hacer público próximamente [1]. Pero ese acuerdo va mucho más allá que las declaraciones que hacía Mir-Hosein Musavi hace 5 años. Se trata, nada más y nada menos, que de poner a Irán del lado de Occidente, a pesar de la reciente entrada de ese país en la Organización de Cooperación de Shanghai.

Según ese acuerdo, Irán vendería su gas a la Unión Europea, que podría liberarse así de su actual dependencia del gas ruso para embarcarse en una nueva guerra fría. Por otro lado, ya China no podría contar con el gas iraní para seguir adelante con sus planes de desarrollo [2].

El 24 de septiembre de 2014, en ocasión de la apertura del nuevo periodo de sesiones de la Asamblea General de la ONU, el presidente Rohani se reunió en Nueva York con su homólogo austriaco Hans Fisher, cuyo país está cargo del proyecto Nabucco. Los dos presidentes conversaron sobre el financiamiento de una conexión con los yacimientos iraníes de gas y petróleo, un trabajo cuyo costo podría elevarse a 8 500 millones de dólares. Como puede verse, se trata de un proyecto de proporciones faraónicas y, por lo tanto, capaz de generar muchas oportunidades de corrupción.

La conclusión de tal acuerdo pondría fin a la polémica sobre la bomba atómica que Irán supuestamente podría fabricar «en unas cuantas semanas»… desde que Mahmud Ahmadinejad fue electo presidente en 2005 [3].

El conflicto entre proestadounidenses y antiimperialistas

Contrariamente a la visión simplificadora impuesta por la propaganda atlantista, la clase clerical chiita no participó en la Revolución islámica iraní sino que esta se hizo simultáneamente contra el shah y contra el clero. Este último incluso calificaba al ayatola Khomeiny de «cismático» hasta que finalmente la mayoría de sus miembros optaron por montarse en el carro del movimiento popular y acabaron uniéndose al imam. Las relaciones entre los revolucionarios iraníes y el clero conocieron nuevas tensiones durante la guerra que Irak impuso a Irán. En aquel momento, los Guardianes de la Revolución –entre cuyos miembros se hallaba Mahmud Ahmadinejad– comprobaron rápidamente que los hijos de los dignatarios religiosos brillaban por su ausencia en el frente de batalla.

El clero chiita abusó durante siglos de su poder en Irán. La Revolución del ayatola Khomeiny era simultáneamente una reforma del chiismo y una lucha por la liberación nacional. Antes de Khomeiny, los chiitas iraníes lloraban constantemente la muerte del imam Ali. Con Khomeiny, aprendieron a seguir su ejemplo luchando contra la injusticia.

En lo tocante a la moral y las costumbres, ambos bandos defienden los mismos principios pero no lo hacen de la misma manera. Tanto el clero –actualmente representado por Hassan Rohani– como las «Fuerzas de la Revolución» –representadas principalmente por los hermanos Larijani– son favorables a la coerción mientras que los antiimperialistas –cuyo líder sigue siendo Mahmud Ahmadineyad– destacan el valor del ejemplo. Durante sus mandatos presidenciales, esa divergencia llevó a Ahmadineyad a entrar en conflicto con la policía encargada de velar por las costumbres. Por ejemplo, Ahmadineyad tomó públicamente posición en contra de la obligación de portar el velo impuesta a las mujeres y también se pronunció contra la fuerte recomendación a los hombres de dejarse crecer la barba. El enfrentamiento llegó a agudizarse tanto que varios colaboradores del entonces presidente fueron arrestados y encarcelados por «brujería» (sic).

El Guía Supremo, ayatola Ali Khamenei, discípulo destacado del imam Khomeiny, dispone –a la luz de la Constitución– de poderes superiores a los del presidente de la República pero sólo puede intervenir excepcionalmente. Durante los últimos años, el ayatola Khamenei trató de limitar las iniciativas del turbulento Mahmud Ahmadineyad y de obligarlo a mantener su alianza con los hermanos Lariyani. Se produjo entonces un choque entre el presidente Ahmadineyad y el Guía Supremo, principalmente sobre la nominación de Esfandiar Rahim Mashaei como vicepresidente. Mashaei acabó siendo rebajado al rango de jefe del gabinete presidencial y, en definitiva, la alianza entre los hermanos Lariyani y Ahmadineyad acabó rompiéndose en medio de un desagradable ambiente de acusaciones públicas de corrupción [4].

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Después de haber favorecido la elección de Hassan Rohani para lograr una pausa en el enfrentamiento con Washington, el Guía Supremo Ali Khamenei estima en este momento que Rohani ha sobrepasado los límites y que hoy amenaza el ideal revolucionario.

Las reacciones ante el proyecto de Rohani

Un poco más de un año ha pasado desde su elección y la popularidad de Rohani ya está en caída libre. La opinión pública iraní se divide actualmente entre quienes lo acusan de no haber cambiado gran cosa y quienes lo acusan de favorecer una clase social a expensas de la mayoría. Es evidente que si Mahmud Ahmadineyad fuese autorizado a presentarse a la próxima elección presidencial ganaría la elección en la primera vuelta. Pero parece poco probable que se le conceda esa oportunidad. En 2013, la candidatura de Esfandiar Rahim Mashaei –quien gozaba del respaldo del hoy ex presidente– fue rechazada a pesar de que los sondeos de opinión lo daban como ganador en la segunda vuelta. Eso indica que se hará todo lo posible por apartar a Ahmadinejad de la elección presidencial prevista para 2017.

En todo caso, el ex presidente de Irán nunca ha estado tan activo como hoy. En este momento está enfrascado en la movilización de sus partidarios y parece que logrará evitar que Irán caiga en la órbita atlantista. Como indicio de su probable victoria está el hecho que el Guía Supremo permitió que los partidarios de Ahmadineyad organizaran un coloquio antiimperialista internacional, a cuya realización se había opuesto el año pasado [5]. El ayatola Ali Khamenei incluso envió un representante personal al encuentro y ello indica que se dispone a vetar el proyecto de Rohani.

Para los discípulos de Khomeiny ese proyecto equivaldría a aniquilar la Revolución y volver al Irán de los tiempos del shah. Irán renunciaría a su influencia política y se dedicaría al comercio internacional. En el plano interno significaría un regreso a la opulencia para los dirigentes, pero no para la población. Y de paso, los pueblos del Medio Oriente que han acumulado cierto número de victorias ante Washington, Londres y Tel Aviv, principalmente en Líbano, en Gaza, en Siria y en Yemen, se verían nuevamente indefensos.

El «plan B» de Estados Unidos

En previsión de un posible fracaso del plan Rohani –que parece lo más probable, a no ser que el Guía Supremo desapareciera prematuramente–, Washington sigue preparando su «Plan B»: un amplio programa de desestabilización, mucho más potente que el de 2009. En aquel momento el objetivo fue hacer creer que se había producido un fraude electoral que privaba a los proestadounidenses de una supuesta victoria [6]. Ahora sería un «remake» de la falsa revolución siria de 2011.

Desde hace 5 años, Washington ha venido creando –y haciendo que otros creen– más de 70 canales de televisión vía satélite en lengua farsi, idioma del que sólo se cuentan en todo el mundo 100 millones de hablantes de los que 80 millones viven en Irán. Todos los aliados de Estados Unidos, desde los miembros de la Unión Europea hasta Corea del Sur, han sido “invitados” a transmitir programas destinados a los iraníes. Si todos esos medios transmitieran simultáneamente una noticia falsa, los iraníes, que en muchos casos no miran sus propios canales de televisión por considerarlos demasiado politizados o demasiado puritanos, probablemente creerían que es una información cierta.

Por otro lado, nadie sabe bien quién es el responsable de la censura de internet en Irán. Para impedir la difusión de pornografía, se hace imposible ver ningún video en internet y numerosos sitios también permanecen inaccesibles. Pero cada internauta iraní se ha dotado de algún proxy que le permite evitar la censura. Por lo tanto, el único resultado de esa práctica es que desacredita al Estado, cosa que Estados Unidos no dejará de utilizar.

Es por lo tanto evidente que ante un fracaso del plan de Rohani, Washington echará a rodar noticias falsas que el público creerá. Las nuevas tecnologías hacen posible la difusión de acontecimientos ficticios, como ya se hizo en Libia –donde las supuestas imágenes de la caída de la Yamahiria se transmitieron por televisión 4 días antes de los hechos para desmoralizar a la población– y en Siria –con la transmisión de imágenes de manifestaciones que sólo existieron en las pantallas de televisión.

El rechazo del proyecto de Rohani marcará por lo tanto el inicio de una nueva confrontación.


[1] «La abdicación de Irán », por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 2 de diciembre de 2013.

[2] «Cambio crucial en la geopolítica de los oleoductos», por Melkulangara K. Bhadrakumar, Asia Times Online, Red Voltaire, 8 de febrero de 2010. «Iran, la bataille des gazoducs», por Manlio Dinucci, Il Manifesto (Italia), Réseau Voltaire, 9 de marzo de 2012.

[3] «¿Quién le teme al programa nuclear civil de Irán?», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 9 de julio de 2010.

[4] «Ahmadinejad, el insumergible», por Thierry Meyssan, Al-Watan (Siria), Red Voltaire, 21 de febrero de 2013.

[5] Bajo el título “Nuevos horizontes”, el encuentro tuvo lugar en Teherán del 29 de septiembre al 1º de octubre de 2014 en un ambiente de unidad nacional. Asistieron a la apertura el ayatola Abbas Hoseini Qaem-Maqami, Said Halili –quien participó como candidato en la elección presidencial frente al actual presidente Hassan Rohani– y Mohammad-Javad Lariyani.

[6] «La CIA y el laboratorio iraní», «¿Por qué tendría yo que repudiar la voluntad de los iraníes?», «La “revolución de color” fracasa en Irán», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 19, 24 y 26 de junio de 2009. «Las elecciones iraníes: el timo del robo electoral»», por James Petras, Red Voltaire, 21 de junio de 2009.

¿Quiénes son los miembros del «Emirato Islámico»?, por Thierry Meyssan

Posted in China, EEUU, Geopolítica, Occidente, Opinión, OTAN, Próximo Oriente, Rusia, Siria, Terrorismo, Thierry Meyssan on 22/09/2014 by athelvok

Mientras la opinión pública occidental trata de nadar en un verdadero océano de información sobre la formación de una supuesta coalición internacional para la lucha contra el «Emirato Islámico», es este último el que va cambiando discretamente de forma. Sus principales jefes ya no son árabes sino georgianos y chinos. Para Thierry Meyssan, esta mutación demuestra que el objetivo a largo plazo de la OTAN es utilizar el «Emirato Islámico» en Rusia y China. Es por eso que esos dos países están obligados a intervenir desde ahora en contra de los yihadistas, antes de que estos vuelvan para sembrar el caos en sus países de origen.

| Beirut (Líbano) | 22 de septiembre de 2014
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El «Emirato Islámico» comenzó haciendo ostentación de su origen árabe. Esta organización surgió de «al-Qaeda en Irak», que no luchaba contra los invasores estadounidenses sino contra los chiitas iraquíes. Luego se convirtió en «Emirato Islámico en Irak» y posteriormente en «Emirato Islámico en Irak y el Levante» (EIIL). En octubre de 2007, las fuerzas terrestres de Estados Unidos ocuparon en Sinjar al menos 606 fichas de miembros extranjeros de esa organización, fichas que fueron cuidadosamente analizadas por expertos de la Academia Militar estadounidense de West Point.

Sin embargo, días después de la ocupación de la fichas, el emir al-Baghdadi declaró que su organización contaba solamente con 200 combatientes y que todos eran iraquíes. Esa mentira es comparable a las de las demás organizaciones terroristas que operan en Siria y que declaran que entre sus miembros sólo hay «algunos extranjeros», cuando el Ejército Árabe Sirio estima en al menos 250 000 el número de yihadistas extranjeros que han pasado por Siria en los 3 últimos años. En todo caso, el califa Ibrahim (nuevo nombre del emir al-Baghdadi) ahora reconoce que su organización se compone ampliamente de extranjeros y agrega que el territorio sirio ya no es para los sirios sino para “sus” yihadistas.

Según las fichas ocupadas en Sinjar, un 41% de los terroristas extranjeros miembros del «Emirato Islámico en Irak» ostentaban la nacionalidad saudita, un 18,8% eran libios y solamente un 8,2% eran sirios. Si relacionamos esas cifras con la población de cada uno de los países mencionados veremos que la población libia ha proporcionado 2 veces más combatientes que la de Arabia Saudita y 5 veces más que la de Siria.

En cuanto a los yihadistas sirios, aunque son originarios de diversas regiones de Siria, el 34,3% venían de Deir ez-Zor, ciudad que desde que el «Emirato Islámico» tuvo que retirarse de Raqqa, se convirtió en capital del Califato.

En Siria, la particularidad de Deir ez-Zor es que su población se compone mayoritariamente de árabes sunnitas organizados en tribus y de una minoría de kurdos y armenios. Y, hasta ahora, Estados Unidos sólo ha logrado destruir Estados como los de Afganistán, Irak y Libia, o sea en países cuya población está organizada en tribus. Pero ha fracasado en todos los demás países. Desde ese punto de vista, Deir ez-Zor en particular y el noreste de Siria en general pudieran ser potencialmente conquistados. Pero no sucede lo mismo con el resto de la República Árabe Siria, como ya se ve desde hace 3 años.

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Bajo el nombre de Abu Omar al-Shishani, un sargento de la inteligencia militar georgiana, cuyo verdadero nombre es Tarkhan Batirashvili, se ha convertido en uno de los principales jefes del «Emirato Islámico».

Desde hace dos semanas, se ha iniciado una purga entre los oficiales provenientes del Magreb. Los tunecinos que tomaron el aeropuerto militar de Raqqa, el 25 de agosto de 2014, fueron arrestados por desobediencia, juzgados y ejecutados por orden de sus superiores. El «Emirato Islámico» tiene intenciones de restar protagonismo a sus combatientes árabes y promover a los chechenos amablemente puestos a su disposición por los servicios secretos georgianos.

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En el centro de la foto, Abu Anisah al-Khazakhi, el primer yihadista chino del «Emirato Islámico» muerto en combate, no era uigur sino kazajo.

Y ahora aparece un nuevo tipo de yihadistas: los yihadistas chinos. Desde junio de 2014, Estados Unidos y Turquía han introducido en el noreste de Siria cientos de yihadistas chinos traídos incluso con sus familias. Algunos se convierten de inmediato en oficiales. Se trata principalmente de miembros de la etnia uigur, o sea chinos de la República Popular China pero musulmanes sunnitas turcófonos.

Es por lo tanto evidente que, a largo plazo, el «Emirato Islámico» extenderá sus actividades a Rusia y China y que esos dos países son los blancos finales de sus acciones.

Así que seguramente seremos testigos de una nueva operación de propaganda de la OTAN: su aviación empujará a los yihadistas fuera de Irak pero los dejará instalarse en Deir ez-Zor. La CIA proporcionará dinero, armas, municiones y datos de inteligencia a los «revolucionarios moderados» (sic) del Ejército Sirio Libre (ESL), quienes cambiarán entonces de casaca para ser utilizados bajo la bandera del «Emirato Islámico», como ha venido sucediendo desde mayo de 2013.

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John McCain se reúne con el estado mayor del Ejército Sirio Libre. Durante el encuentro conversa precisamente con Ibrahim al-Badri, el hoy autoproclamado califa Ibrahim. El hombre con gafas que aparece en la foto es el general Salim Idris.

En aquel momento, el senador estadounidense John McCain penetró ilegalmente en territorio sirio, donde se reunió con el estado mayor del ESL. Según puede verse en la foto tomada como prueba del encuentro, entre los miembros del estado mayor del Ejército Sirio Libre estaba en aquel momento un tal Abu Yussef, oficialmente buscado por el Departamento de Estado estadounidense bajo el nombre de Abu Du’a, quien en realidad no era otro que el actual califa Ibrahim. O sea, el mismo individuo era al mismo tiempo jefe moderado en el ESL y jefe extremista en el «Emirato Islámico».

Ya en posesión de esta información, cada cual podrá apreciar el verdadero valor del documento que el embajador sirio Bachar al-Jaafari presentó al Consejo de Seguridad de la ONU el 14 de julio de 2014. Se trata de una carta del 17 de enero de 2014 en la que el general Salim Idriss, comandante en jefe del ESL, escribe lo siguiente:

«Le informo por medio de la presente que las municiones enviadas por el estado mayor a los dirigentes de los consejos militares revolucionarios de la región este deben ser distribuidas, conforme a lo convenido, entregando 2 tercios a los jefes de guerra del Frente al-Nusra, y que el tercio restante se repartirá entre los militares y los elementos revolucionarios para la lucha contra las bandas del EIIL. Le agradeceremos que nos envíe los comprobantes de la entrega del conjunto de municiones, precisando las cantidades y características, debidamente firmados personalmente por los dirigentes y jefes de guerra, para que podamos transmitirlos a los socios turcos y franceses.»

En otras palabras, dos potencias miembros de la OTAN (Turquía y Francia) enviaron volúmenes de municiones y especificaban que dos tercios eran para el Frente al-Nusra (clasificado como miembro de al-Qaeda por el Consejo de Seguridad de la ONU) y que el otro tercio era para que el Ejército Sirio Libre luchara contra el «Emirato Islámico»… cuyo jefe era miembro del estado mayor del propio Ejército Sirio Libre.

La realidad es otra: el Ejército Sirio Libre desapareció del terreno y en realidad dos tercios de las municiones estaban destinadas a al-Qaeda mientras que el otro tercio era para el «Emirato Islámico».

Gracias a ese dispositivo, que podríamos llamar de “casaca reversible”, la OTAN podrá seguir lanzando contra Siria sus hordas de yihadistas mientras sigue afirmando que lucha contra ellos.

Pero cuando la OTAN haya extendido el caos a todo el mundo árabe, incluso en el territorio de su aliado saudita, enfilará el «Emirato Islámico» contra las dos grandes potencias en desarrollo, que son Rusia y China. Es por eso que esas dos potencias deberían intervenir desde ahora y acabar con el embrión de ejército privado que la OTAN está reuniendo y entrenando en el mundo árabe. De no hacerlo ahora, Moscú y Pekín pronto tendrán que enfrentarse a ese ejército de todas maneras… pero será en suelo ruso y chino.

El regreso del plan yanqui de rediseño del «Medio Oriente ampliado», por Thierry Meyssan

Posted in China, EEUU, Geopolítica, India, Irak, Israel, Occidente, Opinión, OTAN, Palestina, Próximo Oriente, Rusia, Siria, Terrorismo, Thierry Meyssan, Turquía on 22/09/2014 by athelvok

Mientras la prensa occidental se extasía ante la formación de una coalición internacional contra el Emirato Islámico, este último prosigue su avance en Irak. Después de haber explicado cómo esa organización terrorista fue creada por Washington, Thierry Meyssan precisa que no cree que la tan cacareada coalición llegue a concretar una acción decisiva contra el Emirato Islámico sino que tratará más bien de incrustarlo en el noreste de Siria para desestabilizar así todo el mundo árabe.

| Beirut (Líbano) | 21 de septiembre de 2014
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El autoproclamado califa Ibrahim

En su alocución televisiva del 10 de septiembre de 2014, el presidente Obama anunció la continuación de la estrategia impuesta en Estados Unidos por los golpistas del 11 de septiembre de 2001, estrategia que consiste en el rediseño del «Medio Oriente ampliado» [1].

Ese proyecto, que muchos creían abandonado desde que la Resistencia libanesa derrotó a las fuerzas armadas israelíes en 2006, no sólo consiste en dividir los grandes Estados de la región en una multitud de pequeños Estados incapaces de sobrevivir por sí solos sino también en hacerlos étnicamente homogéneos, lo cual implicaría enormes desplazamientos forzosos de poblaciones.

En un sorprendente artículo redactado el 13 de septiembre de 2001 para la revista de las fuerzas terrestres estadounidenses Parameters [2], el coronel Ralph Peters observaba que Washington no tiene fundamentalmente nada que temer del terrorismo y que no debe vacilar en utilizarlo. También señalaba, al referirse al proyecto de rediseño del «Medio Oriente ampliado» (que incluso delimitó en mapas entregados a la Comisión Baker-Hamilton), que Washington no debe temer el caos generalizado en el mundo árabe ya que, en definitiva, cuando estén divididos en micro-Estados, los árabes no tendrán más opción que recurrir a Estados Unidos para defenderse de la voracidad de Israel.

Primera parte:
expulsión de la población de Gaza

La primera parte del actual plan se desarrolló este verano en Gaza y terminó en fracaso. En momentos en que los israelíes habían convertido en expedición destinada a «arrancar de raíz» el Hamas lo que habían iniciado como una operación de búsqueda de 3 adolescentes secuestrados, Tel Aviv recibió del Pentágono la orden de proceder por la fuerza al desplazamiento de la población del norte de Gaza hacia Egipto.

Ese proyecto, así como la instalación de una base militar estadounidense en la frontera sudanesa, era una actualización de la proposición ya presentada a Egipto en 2005. Aquella proposición incluía una remuneración para Egipto, pero había sido rechazada por el entonces presidente de ese país Hosni Mubarak. Así que Washington lo obligó a dimitir y puso la Hermandad Musulmana en el poder en El Cairo mediante la operación de la llamada «primavera árabe». Al convertirse en presidente de Egipto, Mohamed Morsi, miembro de la Hermandad Musulmana y ciudadano estadounidense, se comprometió a concretar el proyecto que Mubarak había rechazado. Pero fue derrocado por el ejército egipcio y hoy está siendo juzgado por alta traición.

Con el pretexto de destruir los túneles que pasaban por debajo de su frontera, Israel bombardeó la franja de Gaza durante los meses de julio y agosto de 2014, reduciendo a ruinas ciudades enteras. De esa manera desplazó una parte de la población y «liberó» el 44% del territorio de Gaza. Sin embargo, Tel Aviv y Washington no lograron convencer a Egipto para que abriera su frontera y provocara así la fuga masiva de la población de Gaza.

Segunda parte:
limpieza étnica en Irak

La segunda parte de la operación, en Irak, está casi completamente cumplida. Al Emirato Islámico (ex EIIL) se le asignó la misión de garantizar la limpieza étnica en la zona mayoritariamente sunnita del país. Cristianos y yazidíes huyeron de esas regiones mientras que otras minorías, como los chabaquíes, eran prácticamente exterminadas. Mientras tanto, Washington y sus aliados declaran que no tienen nada que ver con ese crimen y hasta se dan el lujo de condenarlo públicamente.

La coordinación previa de la limpieza étnica de la zona sunnita de Irak tuvo lugar durante una reunión preparatoria organizada en Amman, la capital de Jordania, reunión en la que participaron no sólo el Emirato Islámico y los kurdos proisraelíes que gobiernan el Kurdistán iraquí sino también oficiales miembros del antiguo partido Baas iraquí separados del poder en 2003 por el procónsul estadounidense Paul Bremer y marginados desde aquel entonces [3].

Mientras los medios de prensa internacionales reportaban el avance del Emirato Islámico en Irak, los peshmergas del clan Barzani –que gobierna el Kurdistán iraquí– extendían en un 40% el territorio bajo su propio control. A lo largo de ese proceso, los peshmergas y los yihadistas ni siquiera llegaron a cruzarse y, por consiguiente, no lucharon entre sí. Simplemente se repartieron una enorme porción del territorio de Irak siguiendo el plan ya trazado en 2001… por el estado mayor estadounidense. Fueron los kurdos turcos y sirios del PKK quienes penetraron en el territorio sunnita de Irak y se enfrentaron a los yihadistas del Emirato Islámico para salvar a los sobrevivientes yazidíes.

Al igual que el rápido avance de los peshmergas, la caída de la zona sunnita en manos del Emirato Islámico no es resultado de supuestos hechos de armas. En ambos casos los oficiales del ejército iraquí sólo cedieron el terreno a los invasores. Y el único que puede haber preparado por adelantado esa maniobra es el mismo que organizó el actual ejército iraquí, o sea… Estados Unidos. Todo se organizó de la misma manera que la toma de Bagdad en 2003. En aquel entonces unos 40 generales, previamente comprados por la CIA, simplemente abandonaron sus puestos y huyeron a Estados Unidos entregando así la capital a los invasores.

Los crímenes del Emirato Islámico, por muy crueles que puedan parecer, constituyen una necesidad para provocar la huida de las poblaciones no sunnitas. El Emirato Islámico no se ha vuelto en contra de quienes lo crearon sino que está aplicando al pie de la letra la política de sus creadores, haciendo lo que las tropas regulares de Estados Unidos no pudieron hacer por temor a verse acusadas de «crímenes contra la humanidad».

Tercera parte:
creación de un Estado pirata en el noreste de Siria

La tercera parte de la operación es la que concierne el noreste de Siria. Mientras Israel utilizaba prácticamente todo su poder de fuego contra Gaza, Turquía desecaba el noreste de Siria desviando las aguas del Éufrates y, desde la base turca de Incirlik, la aviación de la OTAN rociaba esa región con un tipo de pesticida utilizable desde gran altitud. Utilizado en el desierto para acabar con las plagas de langosta, ese producto químico esteriliza la tierra. El antiguo granero de Siria, que garantizaba la producción de trigo de ese país, es ahora una región prácticamente inutilizable para las tareas agrícolas.

Resulta sorprendente que Estados Unidos, que hoy se presenta como el líder de la lucha contra las armas químicas, recurra a la guerra química contra Siria mientras acusa a ese país de hacer lo mismo.

Al mismo tiempo, la OTAN ha introducido en el noreste de Siria familias musulmanas de la etnia uigur traídas desde China. Esas familias uigures, que hablan turco, recibirán allí entrenamiento con vista a la posterior desestabilización de China, en una maniobra similar a lo que ya se hiz con los combatientes de Osama ben Laden –inicialmente reunidos en Afganistán contra el gobierno comunista afgano y posteriormente utilizados contra Rusia en Chechenia y contra China en la región de Xinjiang–, hasta que acaben chocando con la Organización de Cooperación de Shanghai. Como señalara el politólogo mexicano Alfredo Jalife, el Emirato Islámico fue creado en el Levante y su misión consistirá en desestabilizar el «Medio Oriente ampliado» durante los próximos 4 años, pero su objetivo final es proseguir la tarea ya iniciada [4].

El único problema de este programa es que mientras que Irán se incorporó a la Organización de Cooperación de Shanghai, la India ha preferido mantenerse en su actual estatus de observador. Nueva Delhi estima que la división del mundo en dos bloques solamente puede conducir a la guerra. Al mismo tiempo, y a pesar de que el nuevo primer ministro indio Narendra Modi es un nacionalista y no un miembro del Partido del Congreso, la India ha optado por la política de «no alineamiento» de Jawaharlal Nehru. Ante esa decisión de la India, es posible que se posponga la creación de «al-Qaeda en Guerra Santa en el Subcontinente Indio», anunciada el 3 de septiembre por Ayman al-Zawahiri.

El noreste de Siria es un territorio ideal para la implantación de un Estado pirata. La población que allí queda está organizada en tribus que a menudo se desplazan hacia Arabia Saudita a través del desierto. Y los únicos Estados que la OTAN ha logrado destruir hasta este momento son precisamente Afganistán, Irak, Libia y el noreste de Siria, o sea única y exclusivamente las sociedades tribales. Por el contrario, la OTAN ha fracasado en todos los demás Estados con sociedades eminentemente no tribales que ha tratado de destruir: Túnez, Egipto y –por supuesto– el resto de la República Árabe Siria. Washington espera que, recurriendo al soborno de jefes tribales, podrá imponer el control del Estado Islámico en el noreste de Siria, sin importar la voluntad de sus poblares.

Al-Qaeda y el Emirato Islámico

Hay que señalar de paso que la diferencia entre al-Qaeda y el Emirato Islámico parece realmente muy artificial. Mucho se ha escrito y hablado durante los últimos meses afirmando que los proyectos de ambas organizaciones yihadistas eran fundamentalmente diferentes. Según quienes sostienen tales argumentos, al-Qaeda predica la yihad mundial mientras que el Emirato Islámico prioriza la inmediata creación y consolidación del califato sólo en una parte del mundo.

Sin embargo, en su video del pasado 3 de septiembre, el emir de al-Qaeda Ayman al-Zawahiri, fija como objetivo la instauración de un califato en Birmania, Bangladesh y en ciertas regiones de la India. Pero no por ello es menos cierto que si bien el Emirato Islámico es resultado de una escisión de al-Qaeda, el ex EIIL se diferencia de su antecesora en su capacidad de reclutamiento y para administrar los territorios bajo su control. El Emirato Islámico se ha dotado, en efecto, de dos nuevos servicios: una oficina de relaciones públicas, que se encarga de publicar videos e informes de actividades al estilo de las transnacionales estadounidenses, y un servicio de administradores civiles, equivalente a los prefectos franceses [5]. Observación: la única escuela militar del mundo que forma tanto especialistas en relaciones públicas como administradores es la que tienen en Fort Bragg las fuerzas terrestres de Estados Unidos.

La continuación del plan

En los próximos meses es muy probable que el Kurdistán actualmente iraquí exija y obtenga su independencia mientras que el Emirato Islámico será empujado hacia Siria por la coalición conformada por iniciativa de Estados Unidos. Lógicamente, los sunnitas iraquíes se negarán entonces a verse nuevamente bajo la autoridad de Bagdad y también exigirán su propia independencia.

Si la obtienen, Washington les impondrá una monarquía cuyo trono pondrá en manos de la familia reinante en Jordania. El príncipe Ali y su esposa, la princesa Rym (hija de Lakhdar Brahimi y ex presentadora de CNN), convertirían así en soberanos de esa parte del actual territorio de Irak.

A cambio de eso, Jordania adoptaría el proyecto de ley repetidamente rechazado en virtud del cual ese país concedería la nacionalidad jordana a los habitantes de Gaza. Al haberse integrado el reino hachemita al Consejo de Cooperación del Golfo, los pobladores de Gaza podrían entonces abandonar su país para irse a trabajar en Arabia Saudita o en los Emiratos Árabes Unidos –como jordanos, no como palestinos. De esa manera, la cuestión del desplazamiento de la población de Gaza se resolvería con el paso del tiempo.

Pero el factor Rusia podría interferir la aplicación de ese cínico plan. Moscú acaba de anunciar que, para empezar a luchar contra el Emirato Islámico, no tiene por qué esperar a que tenga lugar la reunión del Consejo de Seguridad sobre ese tema.

[1] Al igual que las nociones de Middle East y de «Proche Orient» (la expresión francesa traducida al español indistintamente como “Cercano Oriente”, “Oriente Medio” o “Medio Oriente”), la noción de «Medio Oriente ampliado» no corresponde a ninguna realidad geográfica y no pasa de ser una simple apelación colonial más. Las regiones geográficas verdaderas son el Magreb, el Levante (o Machreq), el Golfo y el subcontinente indio, que tienen cada una su propia cultura.

[2] “Stability, America’s Ennemy”, por Ralph Peters, Parameters, invierno de 2001-02, pp. 5-20.

[3] «Revelaciones del PKK sobre la ofensiva del EIIL y la creación del “Kurdistán”, Red Voltaire, 8 de julio de 2014.»

[4] «¿Yihad mundial contra los BRICS? », por Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada (México), Red Voltaire, 18 de julio de 2014.

[5] Los prefectos franceses son representantes directos del gobierno central en las regiones bajo su jurisdicción. Nombrados directamente por el gobierno central de Francia, los prefectos garantizan el orden público y la seguridad con prerrogativas superiores a las de los alcaldes y autoridades municipales. Nota de la Red Voltaire.

RedVoltaire

Trece años después del 11 de Septiembre, persiste la ceguera, por Thierry Meyssan

Posted in Censura, EEUU, Geopolítica, Historia, Manipulación, Occidente, Opinión, Próximo Oriente, Rusia, Thierry Meyssan on 13/09/2014 by athelvok

Thierry Meyssan fue el primero en demostrar que lo que nos decía la versión oficial sobre el 11 de Septiembre era imposible y en llegar a la conclusión de que aquellos hechos iban a ser utilizados para justificar una profunda modificación de la naturaleza y la política del régimen estadounidense. Desde entonces, la mayoría de sus lectores siguen profundamente interesados en lo que sucedió aquel día mientras que el propio Meyssan ha seguido adelante, comprometiéndose en contra del imperialismo en Líbano, en Libia y actualmente en Siria. En este artículo, Thierry Meyssan refiere nuevamente los hechos de aquel día.

| Damasco (Siria) | 12 de septiembre de 2014
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Thierry Meyssan

Los acontecimientos del 11 de Septiembre de 2001 se mantienen en la memoria colectiva bajo la apariencia que les dieron los medios de prensa: atentados de enorme envergadura perpetrados en Nueva York y Washington. Pero aún siguen manteniéndose ocultos los objetivos del poder, que sufrieron un profundo cambio aquel día.

Cerca de las 10 de mañana, cuando ya habían tenido lugar los atentados contra el World Trade Center y el Pentágono, el consejero antiterrorista de la Casa Blanca Richard Clarke puso en marcha el programa de «Continuidad del Gobierno». El objetivo de ese programa es tomar el lugar del poder ejecutivo y del poder legislativo estadounidenses en caso de destrucción provocada por una guerra nuclear. No había por lo tanto ninguna razón para ponerlo en marcha aquel día. Pero a partir de su aplicación, el presidente George W. Bush fue depuesto de sus funciones, que pasaron a manos de un gobierno militar.

Durante todo aquel día, el Poder Militar puso bajo su control a los miembros del Congreso de Estados Unidos y sus respectivos equipos de trabajos manteniéndolos detenidos en dos bunkers de alta seguridad que se hallan cerca de Washington, Greenbrier Complex (en Virginia Occidental) y Mount Weather (en Virginia).

Los militares no devolvieron el poder a los civiles hasta el final del día y el presidente Bush pudo dirigirse a sus conciudadanos hacia las 20 horas.

El hoy ex presidente George W. Bush estuvo vagando por el país durante todo el día. Estuvo en 2 bases militares y en ambas exigió que le trajeran un vehículo blindado para no atravesar la pista a pie, porque temía que lo abatiese alguno de sus propios soldados. El presidente Vladimir Putin, quien estuvo todo el día tratando de hablar con él por teléfono –para evitar un malentendido y que surgiese algún tipo de acusación contra Rusia– nunca pudo ponerse en contacto con él.

Hacia las 16 horas, el entonces primer ministro de Israel, Ariel Sharon, apareció en televisión para decirles a los estadounidenses que los israelíes conocían los horrores del terrorismo desde hacía mucho y que compartían el dolor del pueblo de Estados Unidos. Y de paso anunció que los atentados habían terminado, algo que sólo podía saber estando implicado en ellos.

Podemos seguir discutiendo eternamente sobre las innumerables incoherencias de la versión oficial de los atentados del 11 de Septiembre. Pero hay un hecho en particular que resulta indiscutible: el «Programa de Continuidad del Gobierno» fue activado sin que hubiese razón para ello. En cualquier país del mundo, la destitución del presidente y el arresto de los parlamentarios por parte de las fuerzas armadas tiene un solo nombre: es un golpe de Estado militar.

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Algunos argumentarán que George W. Bush recuperó sus prerrogativas presidenciales al final de aquel mismo día. Es interesante saber que eso es precisamente lo que aconsejaba el neoconservador israelo-estadounidense Edward Luttwak en su Manual del golpe de Estado. Según Lutwak, un buen golpe de Estado es aquel en el que nadie se da cuenta de que se ha producido un golpe de Estado porque mantiene en el poder a quienes lo ejercen… pero les impone una nueva política.

Aquel día se impuso el principio del estado de urgencia permanente en Estados Unidos, principio que rápidamente se tradujo en actos con la adopción de la USA Patriot Act. Y también se impuso el principio de las guerras imperialistas, que fue consagrado en pocos días por el presidente George W. Bush en Camp David: Estados Unidos tenía que atacar Afganistán, Irak, Libia y Siria –utilizando el Líbano en el caso de Siria– así como Sudán, Somalia y, finalmente, Irán.

Hasta este momento sólo ha podido concretarse la mitad de ese programa. El presidente Obama anunció anoche [11 de septiembre de 2014] su decisión de continuar su aplicación en Siria.

Hace 13 años, la mayoría de los aliados de Estados Unidos se negaron a ver lo que ya era evidente, privándose por lo tanto a sí mismos de la posibilidad de anticipar la política de Washington. Si es cierto que sólo el tiempo permite ver claramente la verdad, estos 13 años deben haber aclarado las cosas: se ha concretado todo lo que yo anunciaba, todo lo que mis contradictores calificaban de «antiamericanismo». Y, por ejemplo, mis contradictores se quedaron estupefactos cuando la OTAN se apoyó en al-Qaeda para derrocar la Yamahiria Árabe Libia.

Estoy orgulloso de haber alertado al mundo sobre el golpe de Estado [que había tenido lugar en Estados Unidos] y sobre las guerras que iban a producirse a continuación. Pero me entristece ver que la opinión pública occidental se quedó empantanada en una discusión sobre la imposibilidad material de que la versión oficial sea cierta. Sin embargo, observo que hay elementos de aquel día que aún se mantienen ocultos, como el incendio que devastó las oficinas del Eisenhower Building, el anexo de la Casa Blanca o el misil disparado ante el World Trade Center y que fue grabado por una televisión de Nueva York (verlo aquí abajo).

La guerra sigue destruyendo los países musulmanes mientras que los occidentales, decididamente ciegos, siguen discutiendo sobre la caída de las torres.

Vasos Comunicantes

De cómo unas cosas tienen relación con otras.