Archive for the Medio ambiente Category

La mayor montaña tóxica de Europa

Posted in Enfermedad, Medio ambiente, Sociedad, Uncategorized on 14/08/2014 by athelvok

Parecer ser que hay otra razón de más para observar que cualquier organismo administrativo está enquistado y hermetizado ante las reclamaciones de los ciudadanos. En este caso, la emisión y concentración de residuos tóxicos cerca de la ciudad de Huelva. Los órganos responsables se desentienden de todo tipo de atenciones y los controles de seguridad brillan por su ausencia. El resultado es la contaminación de la región y el aumento de casos de enfermos de cáncer.

El lobby petrolero al descubierto

Posted in Fracking, Gas esquisto, Medio ambiente on 18/07/2014 by athelvok

Un informe desvela los mecanismos para rebajar regulaciones ambientales y lograr la entrada de petróleos muy contaminantes en Europa.

| 17 Julio 2014 – 16:20 h.

Las grandes compañías petroleras, a través de los gobiernos de Canadá y EEUU, han utilizado las negociaciones comerciales, con la UE, para lograr rebajar regulaciones ambientales. La Directiva de Calidad de los Combustibles, que podría poner un freno a la entrada del petróleo procedente de arenas bituminosas -mucho más contaminante que el petróleo convencional-  podría verse comprometida por las presiones en las negociaciones, de acuerdo a un informe elaborado por Amigos de La Tierra Europa. Esta organización, junto a Ecologistas en Acción y Transport & Environment, denuncia así al lobby petrolero internacional, incluido Repsol, y su insistencia por imponer el consumo de petróleo sucios.

El petróleo procedente de arenas bituminosas es un 23% más contaminante que el convencional. Uno de los dos mayores yacimientos del mundo se encuentra en Alberta (Canadá) y desde 2001 las mayores petroleras del mundo (Shell, ExxonMobil, BP, Sinopec, Chevron, ConocoPhillips and Total) llevan importantes sumas de dinero invertidas en hacer viable su extracción y distribución. Repsol, por su parte, ha destinado también cantidades económicas significativas a las refinerías españolas para permitir el procesamiento de este tipo de petróleos. Hace tan solo un mes, la refinería de Muskiz, recibió el primer cargamento de prueba para testar su correcto funcionamiento.

Por otro lado, en 2009, la UE aprobó reformar la Directiva de Calidad de Combustibles (FQD en sus siglas en inglés) con el objetivo de lograr que en 2020 el petróleo consumido en el sector transporte tuviera un 6% menos de emisiones asociadas a su consumo respecto a 2010. Esta Directiva era una de las herramientas clave para que la UE lograra en 2020 cumplir con el compromiso de reducir sus emisiones de efecto invernadero en un 20% frente a las de 1990. Desde entonces, ya han pasado cinco años, y la Comisión Europea tiene todavía pendiente aprobar el contenido, mecanismos y procedimientos, para ponerla en práctica. Un retraso, que cómo se demuestra en un informe elaborado por Amigos de la Tierra Europa, ha sido debido a las presiones ejercidas por las compañías del lobby petrolero a través de los gobiernos de Canadá y EEUU durante las negociaciones comerciales (el acuerdo CETA con Canadá y el TTIP con EEUU, ambos por sus siglas en inglés). Todo apunta a que, de continuarse con las negociaciones, la Directiva acabe sin ver la luz, o lo haga de una manera muy poco efectiva.

En el informe, elaborado con documentos oficiales, se exponen los diferentes agentes implicados (gobiernos de Canadá y EEUU, Cámara de Comercio de EEUU, la patronal Business Europe de la UE, el embajador americano, los técnicos encargados de las negociaciones, la Organización Mundial del Comercio, etc.) y los mecanismos de presión empleados por las compañías petroleras para sabotear esta Directiva: envíos de cartas y reuniones con los técnicos encargados de las negociaciones y los respectivos gobiernos, amenazas de llevar el caso a la OMS en el caso de que se aprobara la Directiva, así como múltiples declaraciones públicas. En todas ellas se pone de manifiesto el interés por eliminar una Directiva que de ponerse en marcha impediría la entrada masiva del petróleo sucio procedente de las arenas bituminosas de Canadá. Unas presiones que contrastan con la tremenda opacidad con la que se están llevando estas negociaciones, y con las enormes dificultades que supone acceder a la información de los acuerdos.

Si la presión del sector petrolero es tan grande es porque la única manera de hacer viable la explotación del petróleo de las arenas bituminosas de Canadá es a través del mercado europeo, ya que el mercado de EEUU se encuentra saturado. Pero si todo este petróleo acaba llegando a Europa, se pondrá en riesgo el compromiso climático de la UE para 2020, y la Unión seguirá agravando su enorme contribución al calentamiento con impactos irreversibles sobre las poblaciones y los recursos naturales.

“INACEPTABLE” QUE LA UE RENUNCIE A SUS COMPROMISOS MEDIOAMBIENTALES

Para Ecologistas en Acción y Amigos de la Tierra resulta inaceptable que la UE renuncie a sus compromisos ambientales, ya de por sí mínimos, por la negociación de un acuerdo de índole comercial. Si ambas organizaciones ya habían denunciado en múltiples ocasiones que los acuerdos comerciales con Canadá y EEUU supondrían una amenaza para las políticas ambientales de la UE, con este informe se demuestra que, incluso antes de haberse aprobado, ya constituyen una amenaza; se han puesto sobre la mesa no sólo aspectos económicos sino también normativas ambientales.
Con esta información en la mano, las organizaciones exigen a la UE que cese cuanto antes las negociaciones comerciales con Canadá y EEUU y que en ningún caso se utilice la normativa ambiental vigente como moneda de cambio.

NuevaTribuna

¿Qué es el capitalismo verde?

Posted in Economía, Medio ambiente on 23/05/2014 by athelvok

 

Durante las últimas dos décadas se popularizó la noción de economía verde y se generó una nueva retórica sobre la solución a los problemas ambientales que hoy enfrentamos. Esta idea de economía verde también ha sido presentada como la solución a los problemas de estancamiento económico y de desempleo. Por eso la economía verde ha sido promovida por gobiernos, organismos internacionales y grandes grupos corporativos.

Pero, vamos al grano. La economía verde es sinónimo de capitalismo verde. Y entonces la pregunta es la siguiente: ¿Bajo qué condiciones es posible concebir una plataforma duradera de acumulación de capital que sea compatible con el mejoramiento del ambiente y con la buena salud de la biósfera a largo plazo?
El capitalismo verde estaría soportado por dos pilares. El primero consistiría en una serie de mercancías y procesos de producción que serían menos dañinos para el medio ambiente. El reciclaje y la mayor eficiencia tecnológica serían principios rectores en todo proceso productivo. El segundo sería el del mercado como herramienta para reparar los problemas ambientales existentes, desde la concentración de gases invernadero en la atmósfera, hasta los daños a los ecosistemas. La solución de mercado estaría asociada a la privatización y mercantilización de todos los componentes de la naturaleza. En el capitalismo verde, la naturaleza es un conjunto de objetos físicos que puede ser apropiado y valorizado como cualquier insumo del proceso de producción capitalista. La noción de capital natural sería un componente de esta visión en la que el crecimiento sería compatible con la conservación. Lo anterior quiere decir que la economía capitalista estaría en condiciones de generar e introducir en la producción y en el consumo tecnologías que permitirían, entre otras cosas, reducir el componente energético en la ecuación de costos totales.

En una economía capitalista la transición a una nueva plataforma de acumulación de capital entraña un proceso de transformación tecnológica de gran amplitud. Esto tiene que apoyarse en un flujo de by Discount Dragon” id=”_GPLITA_0″ href=”http://webmail2.internetdinamica.com/?_task=mail&_action=show&_uid=2878&_mbox=INBOX#”>inversiones que permita la introducción masiva de innovaciones que respondan a los criterios anteriores.

En el pasado el capitalismo demostró tener una gran capacidad para el cambio tecnológico. Por eso la ideología neoliberal sostiene que para cualquier escenario ambiental el capital siempre es capaz de encontrar tecnologías que permitan reducir el costo de producción. Pero en las condiciones actuales, con una economía global dominada por el capital financiero, y en medio de una lucha internacional por ver quien ocupa el papel de potencia hegemónica (y reorganiza la economía mundial alrededor de sus intereses) es posible que el capital no tenga esa capacidad transformadora.

Es importante aclarar que los intereses del capital financiero no favorecen el cambio estructural que tendría que darse en la esfera industrial. Además, la política macroeconómica en todo el mundo está orientada a cuidar los intereses del capital financiero, como lo demuestra la obsesión por la ‘estabilidad de precios’. El resultado no facilita el cambio estructural en la economía real.

Los capitalistas necesitan tener expectativas de que sus inversiones con nuevas tecnologías (verdes) podrán ser recuperadas y estarán asociadas a ganancias adecuadas sobre un horizonte temporal satisfactorio. Y esta alusión a la tasa de ganancia conlleva una referencia a la relación salarial: aquí entramos en una discusión que los proponentes de la economía verde rehuyen sistemáticamente. Se permite hablar de capital pero todavía no se puede pronunciar la palabra salarios.

Mantener estable la tasa de rentabilidad implica, en la coyuntura actual, reprimir el crecimiento de los salarios. Pero la represión salarial conlleva problemas agudos de realización de mercancías a menos que se recurra al crédito. Eso es lo que permitió sostener la norma de consumo durante las últimas cuatro décadas en las principales economías capitalistas, pero el proceso desembocó en la crisis de 2008. Es difícil salir de este dilema porque las instituciones y normas sociales que condujeron al estancamiento salarial son rígidas y no podrán modificarse fácilmente.

Un problema adicional es el de la sobre-inversión en casi todas las ramas importantes de la industria a nivel mundial. Desde las industrias cercanas a la base de recursos naturales (siderúrgica, cemento, aluminio, vidrio, etc.) hasta las industrias relacionadas con bienes de consumo final (automotriz, naval, electrónica, etc.), la capacidad productiva instalada rebasa con mucho la demanda global. Esto hará más difícil la transformación porque las ramas núcleo resistirán el cambio hasta que la amortización les asegure una rentabilidad adecuada.

Si el capitalismo verde es la respuesta, ¿cuál es la pregunta? El capital verde no es la solución a los graves problemas ambientales y mucho menos a la creciente desigualdad. Es una justificación ideológica a la necesidad de asegurar la continuidad de una relación social de explotación clasista.

Ecoportal.net

 

Alejandro Nadal

Insurgente

Congreso de EU devela las sustancias químicas cancerígenas y contaminantes del fracking, por Jalife-Rahme

Posted in Alfredo Jalife-Rahme, EEUU, Enfermedad, Fracking, Gas esquisto, Medio ambiente, Opinión on 07/05/2014 by athelvok

 

Alfredo Jalife-Rahme
Foto

Protesta contra el fracking ante el Parlamento rumano, en Bucarest, el mes pasado. Foto Reuters

Todo el complejo industrial petrolero/gasero de Estados Unidos se ha volcado en una colosal promoción publicitaria sobre los supuestos efectos benéficos del fracking, susceptible de convertir a ese país en la nueva Arabia Saudita energética del siglo XXI.

La reciente publicación bimestral de Foreign Affairs (mayo/junio 2014), portavoz del muy influyente Consejo de Relaciones Exteriores (CFR, por sus siglas en inglés), adopta sin tapujos al polémico fracking como la nueva arma letal energética/geoestratégica de Estados Unidos.

La crítica al tóxico fracking –fracturación hidráulica para extraer grandes cantidades de shale gas (esquisto/lutitas/grisú/pizarra) con inyección masiva de agua y de sustancias químicas secretas– ha provenido primordialmente del sector científico (geólogos, sismólogos, químicos, etcétera), la cual ha quedado confinada al ámbito académico de sus insignes publicaciones, desde la revista Science hasta Proceedings of the National Academy of Sciences , que pecan por carecer de una adecuada difusión en los multimedia controlados por los plutocráticos intereses petroleros/gaseros de Estados Unidos.

La crítica al ominoso fracking ha abarcado la producción de sismos –que niega absurdamente la entreguista Comisión Nacional (sic) de Hidrocarburos del “México neoliberal itamita” controlado por Estados Unidos–, el agotamiento y la contaminación del agua (en medio de la peor sequía de Estados Unidos en los recientes 100 años) y la exacerbación del calentamiento global por la masiva emisión de metano.

Sólo falta(ba) la identificación de la secreta centena de sustancias químicas inyectadas con el agua.

Con un retardo de tres años permea desde la cúpula del Congreso de Estados Unidos el primer reporte sobre un inventario nacional de sustancias químicas usadas por las empresas del fracking.

El punto nodal del desconocimiento de la identidad de las misteriosas sustancias químicas del fracking fue elucidado por un reporte del Comité de Energía y Comercio del Partido Demócrata en la Cámara de Representantes de Estados Unidos.

El comité de marras coloca en la picota la “seguridad (¡supersic!) del fracking”, combinada con el secreto (¡supersic!) sobre las sustancias químicas usadas con los fluidos: “entre 2005 y 2009, las 14 principales empresas de fracking de Estados Unidos usaron más de 2 mil 500 productos que contenían 750 compuestos, de los cuales más de 650 contenían químicos conocidos como carcinógenos (¡supersic!) humanos o enlistados como peligrosos contaminantes de la atmósfera”.

¿Cómo ha de estar la ominosa situación ahora, cinco años después?

El comité fustiga que gran parte de las sustancias químicas pueden ocasionar un riesgo severo a la salud de los humanos o al medio ambiente.

Las trasnacionales petroleras/gaseras como Halliburton y Schlumberger usan productos del fracking que contienen 29 sustancias químicas con tres características: 1) son conocidas como carcinógenos humanos; 2) están reguladas bajo la Enmienda del Agua Potable Segura (SDWA, por sus siglas en inglés) debido a sus riesgos a la salud humana, y 3) están enlistadas como contaminantes de la atmósfera bajo la Enmienda del Aire Puro.

Resulta que en el referido lapso las empresas del fracking usaron 95 productos que contienen 13 diferentes carcinógenos, que incluyen naftaleno, benceno y acrilamida.

Las empresas usaron el mayor volumen de fluidos conteniendo uno o más carcinógenos en Texas, Colorado y Oklahoma.

Tanto Texas como Nuevo México son fronteras con el “México neoliberal itamita”, que ha adoptado al fracking sin miramientos a la salud pública de los ciudadanos de Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila, Chihuahua y Sonora, ante la pusilanimidad de sus anodinos gobernadores, secuestrados por el presupuesto federal.

La amplia mayoría de las sustancias químicas supuestamente reguladas por SDWA fueron compuestos conocidos como BTEX: benceno, tolueno, xileno y etilbenceno.

Según el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, la Agencia Internacional para Investigación del Cáncer y la Agencia de Protección (sic) Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés), el benceno es un carcinógeno humano, mientras que la exposición crónica (sic) al tolueno, etilbenceno o xilenos puede también dañar el sistema nervioso central, el hígado y los riñones. ¡Uf!

Las trasnacionales del fracking inyectaron más de 30 millones de galones de combustible diésel o fluidos de fracturación hidráulica que contienen combustible diésel en los yacimientos de 19 estados, cuando en su reporte de 2004 la EPA había sentenciado que “el uso de combustible diésel en los líquidos del fracking constituye la mayor (¡supersic!) amenaza a las fuentes subterráneas de agua potable”, ya que contiene constituyentes tóxicos que incluyen los componentes BTEX.

En el mismo lapso se usaron 595 productos conteniendo 24 diferentes contaminantes de la atmósfera, en los que resaltan el fluoruro de hidrógeno, el plomo y el metanol.

El fluoruro de hidrógeno es altamente corrosivo y es un veneno (sic) sistémico que puede llegar a ser fatal.

El plomo es un metal pesado particularmente dañino al desarrollo neurológico de los niños; además, puede ocasionar problemas de salud en los adultos, que incluyen problemas reproductivos, hipertensión y trastornos nerviosos.

El tóxico metanol es un contaminante de la atmósfera que “ha aparecido más frecuentemente en los productos del fracking”.

Una aberración radica en que “varios componentes químicos de los líquidos de fracking usados por las empresas” fueron listados como secretos comerciales o de propiedad.

Por cierto, el comité de marras solicitó a las trasnacionales del fracking la divulgación y transparencia de sus productos para informar sobre su propiedad/secreto comercial y salieron con una excusa pueril al “carecer de la información de la propiedad de los productos por haber sido comprados ‘fuera de los estantes’ de los proveedores”. Sin comentarios.

Los congresistas dedujeron que “parecía que las empresas del fracking inyectan líquidos que contienen sustancias químicas desconocidas (¡supersic!) de las cuales pudieran tener conocimiento limitado (¡supersic!) sobre los riesgos potenciales a la salud humana y al medio ambiente”. ¿Gozan de patente neoliberal de corso texano?

El perturbador reporte resulta paradójicamente didáctico para los aprendices de brujo, como el “México neoliberal itamita”, que desean experimentar el espejismo de la seudo revolución energética del siglo XXI fraguada por la polémica extracción del shale gas –a mi juicio, una vulgar burbuja financierista de Wall Street–, que atenta contra la biosfera: el espacio donde cohabitan todos los seres vivientes de la creación.

Hasta aquí cualquier país interesado en la salud pública de sus ciudadanos hubiera detenido el tóxico fracking, en espera de sopesar integralmente su costo-beneficio. En bioética, esta actitud prudente es avalada por el principio de precaución.

LaJornada

Fracking: emisión de metano mucho peor, según Proceedings of the National Academy of Sciences, por Jalife-Rahme

Posted in Alfredo Jalife-Rahme, Fracking, Gas esquisto, Medio ambiente, Opinión on 30/04/2014 by athelvok

 

Alfredo Jalife-Rahme
Foto

Trabajos de fractura hidráulica (fracking) el 25 de marzo pasado por la empresa Encana, en las inmediaciones de la población de Mead, en Colorado, Estados Unidos. Foto Ap

Las rigurosas críticas contra el fracking no alcanzan en cantidad a sus publicistas lubricados por el lobby del gas shale y sus banqueros de Wall Street, pero sí los rebasan en calidad, como las publicaciones del más alto nivel científico, como Scientific American (11/4/14), Science y ahora Proceedings of the National Academy of Science ( PNAS).

Más allá de la gradual desintoxicación de la opinión pública desinformada masivamente sobre el gas shale por sus grupos de interés petroleros/financieros de Wall Street, hasta la popular publicación USA Today (9/3/12) expone a contracorriente propagandística que el desregulado fracking está vinculado a los sismos en Ohio.

En la fase presente se puede concluir categóricamente que el tóxico fracking causa sismos, al contrario de las alucinaciones de la mendaz cuan anticiudadana Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) del México neoliberal itamita.

Lo único que está en tela de juicio es su magnitud cuando sus panegiristas invocan que sus sismos provocados no rebasan los 4 grados Richter, frente a sus feroces críticos que invocan su efecto mariposa y su acumulado efecto retardado. Son muchas las depredaciones que causa el fracking y hasta por beneficio de la disquisición podríamos incluso admitir que sólo provoca micro-sismos y no megasismos.

Pero lo innegable del tóxico fracking es su uso/abuso del agua en zonas de sequía (Texas y California), no se diga la contaminación de sus escasos mantos freáticos por las 100 misteriosas (¡supersic!) sustancias químicas que son inyectadas en forma simultánea.

Los hallazgos del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) de la ONU sobre la exacerbación del calentamiento global debido a la alta emisión de gases de efecto invernadero, primordialmente metano, parece ser motivo del mercadeo de sus proponentes, cuando el fracking ha sido prohibido en prácticamente toda la Unión Europea (UE).

El estudio del PNAS es transcendental, pues vuelve a poner en tela de juicio la emisión del metano, ya que en forma extraña el IPCC ha renegado de sus hallazgos previos y ha sufrido una reconversión ideológica, llegando hasta sentenciar insólitamente que el fracking “es una razón importante para la reducción (¡supersic!) de emisiones de gases invernadero en EU”, dejando la puerta abierta para más estudios al respecto.

Pero ahora que ha surgido la virtual guerra del gas natural entre Rusia y la UE debido a la crisis ucrania, los fanáticos neoliberales de Bruselas, pese a todas las evidencias contrarias (Bajo la Lupa, 23/4/14), pretenden abrir las llagas cicatrizadas del gas shale que los propagandistas del lobby gasero/petrolero de Texas, al unísono de los financieros de Wall Street, exigen utilizar para paliar el chantaje ruso.

Más allá del debate sobre el fracking y sus efectos deletéreos en las fracturas tectónicas del planeta –amén de la sequía que provoca, contaminación de mantos freáticos, daño a la salud pública por las misteriosas 100 sustancias químicas inyectadas–, específicamente su elevada emisión del metano, mayor que el bióxido de carbono, es de nueva cuenta puesta en la picota nada menos que por la publicación oficial de la Academia Nacional de Ciencias de EU, PNAS, que ha tenido a varios premios Nobel de ciencias en su seno, con un gran impacto en los científicos tanto de EU como del mundo. El PNAS exhuma la toxicidad del fracking por su emisión subreportada de metano que exacerba el cambio climático mucho más que el bióxido de carbono.

El muy solvente portal The Christian Science Monitor divulga a un nivel más popular los hallazgos estrujantes del PNAS que explaya Nicholas Cunningham: “Las emisiones de metano por fracking pueden ser mucho mayores que las estimadas previamente”. Los “resultados son perturbadores porque el gas shale ha sido publicitado por los supuestos beneficios (sic) de sus emisiones cuando se comparan al carbón”. Ahora resulta que Belzebú es mejor que Nosferatu.

El estudio del PNAS, encabezado por científicos de Purdue y Cornell, sugiere que “las emisiones de metano de gas shale podrían ser mayores a lo previamente pensado”, basado en la medición de emisiones fugitivas (sic) de metano en Pensilvania por una aeronave sobre los sitios de exploración mediante la colecta de muestras. Cunningham juzga que los hallazgos son perturbadores.

El problema con la medición del metano es dónde (centro o periferia de la perforación) y cuándo se mide (su fase de extracción). Cunningham juzga que “se necesitan más estudios, pero la evidencia (¡supersic!) sugiere que existe una posibilidad que el gas shale no es mejor para el clima que el carbón”.

Otro problema es que este tipo de publicaciones del más alto rigor científico no sean conocidas por la opinión pública, lo cual radica en el secuestro y/o el dominio catastral de los interesados multimedia por las megatrasnacionales gaseras/petroleras vinculadas a Wall Street, como es el caso flagrante del mayor banco invisible de inversiones del mundo BlackRock que controla a las principales petroleras de EU, no se diga a sus gaseras y multimedia.

Y ahora nos vamos con el árbitro: la polémica Agencia de Protección (¡supersic!) al Ambiente (EPA, por sus siglas en inglés), cuya supuesta neutralidad ha sido cuestionada cuando su reglamentación tendrá efecto en 2015 para “gobernar los nuevos sitios de fracking” y que obligará a los operarios a capturar el metano emitido.

Lo mejor que se puede decir de la parcialidad flagrante de la EPA, que ha beneficiado a las gaseras/petroleras texanas y a los inversionistas de Wall Street, es que sus supuestas regulaciones han sido muy laxas, por no decir inexistentes, y sólo sirven para engañar con el espejismo de la revolución energética estadunidense del siglo XXI.

Según Cunningham, el estudio del PNAS también sugiere que la EPA no posee siquiera los datos básicos para regular, por lo que se duda mucho que sus futuras reglamentaciones sean apropiadamente calibradas. ¡Uf!

Esta EPA se parece mucho a las vilipendiadas agencias bananeras, como el enterrado IFE, el sesgado Ifetel/Cofetel y la opaca Ifai del México neoliberal itamita.

Abandonando el bioético principio de precaución, lo peor es que el México neoliberal itamita, con la tercera mayor reserva de gas shale del mundo y sus marionetas adoctrinadas en la mendaz CNH, cada vez menos representativos de los ciudadanos, luego saldrán a rumiar los hallazgos sesgados de la EPA y se concretarán a obedecer las órdenes de la Seguridad Energética de Norteamérica en detrimento de la salud pública.

LaJornada

Fracking: un pozo sin fondo

Posted in Enfermedad, Fracking, Gas esquisto, Medio ambiente on 25/04/2014 by athelvok

Colectivo

Viernes 25 de abril de 2014

[El debate sobre los riesgos sanitarios y medioambientales de nuevas tecnologías de riesgo está cobrando creciente importancia. De entre ellos uno de los importantes, incluido en el propio Estado español, es el referido a la de la fractura hidráulica de gran volumen o “fracking” para obtener combustibles fósiles. A continuación se recoge la presentación de un interesesante informe sobre el tema y se da el enlace para acceder al documento completo]

Un importante acuerdo comercial que se está negociando actualmente entre la Unión Europea (UE) y los Estados Unidos (EE UU) amenaza la capacidad de los Gobiernos para proteger a las comunidades, a los ciudadanos y las ciudadanas, y el ambiente de nuevas tecnologías de riesgo como el fracking.

La Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (TTIP en inglés) abarca un gran abanico de temas y sectores, entre los cuales la seguridad alimentaria, los productos transgénicos, los productos químicos tóxicos, los combustibles altamente contaminantes y la protección de datos. Las conversaciones amenazan con mermar o erosionar salvaguardias acordadas democráticamente y establecidas para proteger el ambiente y las personas en beneficio de las ganancias de las grandes empresas.

Las negociaciones favorecerán muy probablemente la protección de las inversiones corporativas por encima de la protección de la ciudadanía y el ambiente, y permitirán que las compañías exijan una indemnización cuando las decisiones de un Gobierno afecten a sus ganancias. Esto podría beneficiar a las compañías que buscan explotar recursos naturales mediante tecnologías peligrosas y cuyas actividades puedan verse afectadas por regulaciones en materia de ambiente o salud.

El fracking –o fractura hidráulica de gran volumen– se utiliza para extraer combustibles fósiles no convencionales de difícil acceso, como gas y el petróleo de esquisto, el gas de arenas compactas y el metano en vetas de carbón. El fracking incrementará la disponibilidad de suministros de gas, confinándonos a la dependencia de combustibles fósiles durante varias décadas.

Cada vez son más las pruebas de los enormes riesgos e impactos sanitarios y ambientales del fracking y esto está generando una extensa oposición pública entre las comunidades, tanto en la UE como en los EE UU.

Este dossier informativo analiza cómo la TTIP podría limitar la capacidad de los Gobiernos para regular el desarrollo y la expansión del fracking. En sus páginas se arguye que la TTIP podría socavar las medidas de los Gobiernos para luchar contra el cambio climático y proteger a la ciudadanía; podría expandir el fracking al acabar con la capacidad de los Gobiernos para controlar la exportación de gas natural y podría significar que los Estados se vean obligados a pagar a las corporaciones cantidades astronómicas en concepto de indemnización por “beneficios perdidos”raíz de la adopción de regulaciones. Finalmente, insta a la UE y los EE UU a excluir los derechos de solución de controversias inversor-Estado de este acuerdo y de otros acuerdos comerciales en fase de preparación, como el Acuerdo Económico y Comercial Global (CETA en inglés) entre la UE y Canadá.

04/2014

El dossier informativo completo está disponible en:

www.tni.org/sites/www.tni.org/files/download/ttip-isds-fracking-briefinges.pdf

Los autores son: Natacha Cingotti (Amigos de la Tierra Europa), Pia Eberhardt (Corporate Europe Observatory), Timothé Feodoroff (Transnational Institute), Antoine Simon (Amigos de la Tierra Europa), Ilana Solomon (Sierra Club). Con la colaboración de: Maxime Combes(ATTAC Francia), Paul de Clerck (Amigos de la Tierra Europa), Peter Fuchs (Powershift), Pietje Vervest (Transnational Institute).

VientoSur

La basura tecnológica inunda África

Posted in África, Medio ambiente on 20/04/2014 by athelvok

La basura tecnológica inunda África

Imagen extraída del Informe The Worlds Worst 2013: The Top Ten Toxic Threats

20 de abril de 2014
12:22

Aurora Moreno // ¿Adónde van los móviles, ordenadores, microondas o frigoríficos viejos? ¿qué pasa con estos aparatos una vez que los hemos tirado a la basura, o incluso a ‘reciclar’?. El camino que recorren no está del todo claro, pero de lo que no cabe duda es de que hay varios lugares en el mundo en los que toda esta basura tecnológica se acumula desde hace años haciendo de estos sitios lugares tan contaminados o más que las mismísimas zonas de extracción ilegal de productos como petróleo, uranio y otros recursos altamente contaminantes.

El más claro ejemplo es el llamado basurero tecnológico de Agbogbloshie, en Accra (Ghana) donde, según algunos estudios, existe una contaminación por plomo, cadmio y otros contaminantes perjudiciales para la salud que supera en más de 50 veces los niveles libres de riesgo. Lo decía claramente un informe de 2013 realizado por la ‘Green Cross Switzerland’ y el ‘Blacksmith Institute’ en el que recogían las 10 mayores amenazas tóxicas del Planeta.  Es decir, los 10 lugares más contaminados del mundo.

Uno de ellos es este basurero, que comparte este triste honor con lugares como Chernobyl. Oficialmente, se trata de un ‘área de procesamiento de basura tecnológica’. Un eufemismo para definr a este área al que van a parar miles de toneladas de residuos tóxicos para, en teoría, ser ‘procesados’. La realidad es que hasta allí llegan, mezclados, materiales de todo tipo –entre los que se encuentran frigoríficos, microondas y televisiones-, tan diversos y contaminantes que, “para reciclarlos de manera segura requeriría un alto nivel de competencias y protección entre los trabajadores”. Algo que claramente no se da en Agbogbloshie.  Y lo peor es que esta zona no es ni mucho menos sólo un basurero. Es un asentamiento informal en el cual conviven zonas industriales, comerciales y residenciales. Una zona en la que los metales pesados que se expulsan de estos procesos de quema llegan a las casas y mercados.

Según este mismo informe, -de 2013-, Ghana importa cada año unas 215.000 toneladas de residuos tecnológicos, principalmente desde Europa del Este (…). De ellas, aproximadamente la mitad puede ser reutilizada inmediatamente, o reparada y vendida, pero el resto del material es ‘reciclado’ de forma barata, a costa de contaminar la tierra que los recibe y perjudicar la salud de quienes trabajan con ellos. Un ejemplo paradigmático es el de los buscadores de cobre, que queman las fundas que recubren los cables para conseguir el cobre del interior. Para quemarlos utilizan un tipo de espuma, altamente contaminante, expulsando al aire libre todos sus contaminantes.

Chatarra, fogatas y humo son el día a día en algunas zonas del basurero, donde trabajan sobre todo jóvenes sin recursos provenientes de familias pobres, que dependen por completo de lo que obtengan en este basurero. Personas que saben que el trabajo allí es basurero, pero que no se quejan porque lo que allí consiguen es mejor que nada. Porque con el material que allí obtienen pueden venderlo luego por las calles de Accra y conseguir así lo necesario para sobrevivir. A otros también les interesa: el centro de Accra está repleto de puestos que venden a bajo precio todo tipo de aparatos eléctricos, buena parte de ellos de segunda mano. Y la situación no se circunscribe sólo a Ghana, -que es, por cierto, uno de los países más desarrollados del continente-.

La misma realidad afecta a otros lugares como Zimbabwe, donde hace poco se ha advertido de una posible crisis medioambiental porque no dispone de sistemas adecuados para eliminar este tipo de residuos. Todo ello a pesar de la existencia de tratados internacionales, como la Convención de Basilea, que restringe los movimientos transfronterizos de desechos, y el acuerdo que se suma al firmado ya en 1993, en Bamako , sobre el mismo tema. Acuerdos que establecen condiciones, cantidades y criterios para verificar si la ‘exportación’ de basuras se está haciendo bien. Sin embargo, para los países más desarrollados sale mucho más barato deshacerse de ellos en algún puerto remoto de África que seguir las estrictas normas de reciclaje que ellos mismos se han autoimpuesto pero que casi nadie quiere cumplir. Para los receptores, por su parte, ésta es una supuesta fuente de ‘riqueza’ de la que viven muchos de sus conciudadanos, a pesar de los riesgos y problemas que conlleva para su salud.  Una solución, en definitiva, que conviene a muchos y que no termina de regularse.

* Imagen extraídas del Informe The Worlds Worst 2013: The Top Ten Toxic Threats

Más sobre la basura tecnológica:

– Documental ‘Ciberbasura sin fronteras‘ (RTVE).

[Artículo publicado en Carro de Combate]

LaMarea

Vasos Comunicantes

De cómo unas cosas tienen relación con otras.