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Las claves secretas de una serie de culto: ‘True Detective’, por Luís Matías López

Posted in Literatura, Opinión on 11/11/2014 by athelvok

11 nov 2014

Con tan solo los ocho capítulos de la primera temporada, y con una estética que puede repeler a los estómagos más sensibles, True Detective ha entrado en el exclusivo olimpo de las grandes series de televisión, en el que moran desde Twin Peaks (que casi parece ya en la prehistoria) a Los Soprano, The Wire, Mad Men y la que para mi gusto es la más redonda de todas ellas: Breaking Bad. Una generación de magníficos guionistas, directores y actores han logrado lo que, hace poco más de 10 años, parecía imposible: que el termómetro que mide la calidad cinematográfica se desplace de la gran pantalla a la pequeña.

True Detective es algo más que una serie de televisión. Se ha convertido en inspiradora de teorías a veces descabelladas, de clubes de fanáticos que la consideran casi una fuente religiosa o mítica, y —lo que aún es más significativo— en objeto de estudio por parte de investigadores sociales que rastrean en sus más recónditas claves literarias y filosóficas, hallando a veces mucha más sustancia de la que quizá pretendió el mismísimo creador de la serie, Nic Pizzolatto.

La editorial Errata Naturae, que ya ha dedicado varios volúmenes a profundizar en el contenido y trascendería de señaladas producciones televisivas, publica ahora True Detective. Antología de Lecturas no obligatorias. En claro contraste con su propio título, este libro es casi de obligatoria lectura para los seguidores de esta serie en concreto y, de manera más amplia, para cualquier serieadicto que se precie.

En algo menos de 400 páginas, se examinan las diversas influencias literarias y filosóficas y se reproducen textos clave que, por sí mismos, conforman una entretenida y variada antología de relatos policiacos y de terror, junto a pasajes de obras de Schopenhauer y Nietzsche. Como señala en el prólogo el editor, David Sánchez, se trata de “ahondar en las influencias, las resonancias, las pequeñas traiciones o los secretos, homenajes que la serie realiza con respecto a algunos de los más destacados pensadores y escritores del último siglo y medio”. La selección incluye a autores de tan diverso pelaje como Ambrose Bierce, Robert William Chambers, H. P. Lovecraft, Dashiell Hammett y Roberto Bolaño.

Cada uno de los relatos va precedido de una presentación del filósofo y escritor Iván de los Ríos, que establece los puntos de contacto que tienen con la investigación de los misteriosos y perturbadores asesinatos que, a lo largo de 17 años, se producen en el ambiente desolado, podrido, húmedo, siniestro, decadente, pestilente y aterrador de los pantanos del sur de Luisiana, donde el progreso no ha ido más allá de deteriorar el medio ambiente sin eliminar las miasmas de un pasado en el que lo sobrenatural —o la apariencia de lo sobrenatural— todavía exige su tributo en sangre y horror.

El argumento desarrolla todo su potencial perturbador gracias a la sobresaliente muestra de su oficio del director, Cary Fukunaga, y de dos actores en estado de gracia: Woody Harrelson y Matthew McConaughey. Ambos forman una pareja de detectives, Martin Hart y Rust Cohle, que con la vieja fórmula del contraste de caracteres y una mezcla de afinidad y rechazo personales, se enfrentan a un caso que va mucho más allá de la búsqueda de uno o varios asesinos en serie, hasta convertirse en un camino sin retorno que conduce hasta la esencia del mal en estado químicamente puro.

Hace ya algún tiempo que McConaughey superó su status de actor encasillado en películas de acción y comedias intrascendentes y prescindibles, como demuestran sus papeles en Dallas Buyers Club (que le valió un Oscar) y Mud, que por España pasó casi de tapadillo. Pero me atrevo a apostar que quedará sobre todo en la historia del cine y la televisión por su interpretación de este asocial y atormentado agente Cohle, dominado por un pesimismo existencial y por la obsesión de llegar al fondo de unos crímenes cuya siniestra sustancia trasciende de los códigos habituales de la delincuencia más sádica y cruel.

Volviendo al libro de Errata Naturae: incluye una larga entrevista con Nick Pizzolatto y un extenso reportaje sobre la cadena de asesinatos que inspiraron la serie, y que se produjeron en Luisiana a escasos kilómetros del lugar de nacimiento de su creador, con unas víctimas y un ambiente social y medioambiental muy similares.

En cuanto a la presentación de Iván de los Ríos, su utilidad es indiscutible si se quiere extraer todo el jugo a True Detective, que, asegura, “satisface todas las expectativas del amante del terror gótico, el adicto a la weird fiction y el lector de novela negra. Y lo hace mediante su obediencia a los dictados de Lovecraft y Chandler, mediante la perfecta puesta en escena de una atmósfera densa e irrespirable, una psicoesfera implacable —aluminio, cenizas, diría Rust— que avanza por los espacios abiertos de Erath como el gigante homicida de 2666 de Roberto Bolaño”. Y, para quien tenga tiempo y ganas ahí queda esta otra definitoria frase: “La serie despliega una lógica del equívoco propia del lenguaje simbólico que, bajo la forma espectral de un nihilismo reactivo, esconde el tesoro sin mácula de un optimismo metafísico (algo que, en última instancia, cristaliza en la firmeza moral del filósofo-detective ante la decadencia del mundo externo)”.

El libro da pistas sobre algunos de los enigmas de True Detective. En el capítulo 4 se cita al asesino Ledoux hablando de “un lugar llamado Carcosa” en relación con el asesinato de mujeres y niños. Y Un habitante de Carcosa es, precisamente, el título del relato de Ambrose Bierce que abre la antología, y que hiela sangre cuando el protagonista, un muerto que no sabe que lo es, descubre su propia tumba en “las ruinas de la antigua y celebre ciudad de Carcosa”.

En cuanto al lector que quede desorientado por las referencias en la serie a El Rey de Amarillo, encontrará su brújula, la huella de ese personaje perturbador, en El signo amarillo, de Robert William Chambers.

También podrá apreciar la semejanza de Hart y —en especial— Cohle con Pepe el Tira, el héroe de El policía de las ratas (el cuento de Bolaño incluido en el volumen), una rata detective que, imbuida de un extraño sentido del deber no muy distinto del de Cohle, persigue entre las miasmas de las alcantarillas al asesino en serie que desgarra las gargantas de los roedores descuidados. El propio agente dice en el primer capítulo: “Este mundo es la alcantarilla del universo”.

No podía faltar un relato de  Lovecraft, La llamada de Cthulhu, muy pertinente porque, como señala De los Ríos, “todas las fuentes culturales en las que abreva la serie participan de un modo u otro del universo existencial lovecraftiano”.

Y ya para terminar, unas referencias a El matarife y sus corderos, un texto de Arthur Schopenhauer, que se diría que mamó Cohle junto con la leche materna, como indica esta cita: “El mundo de los hombres es el reino del azar y el error, que lo dominan todo sin piedad, y junto a los cuales, además, la idiotez y la maldad fustigan con su látigo”. Y esta otra: “El mundo [es] un infierno que supera al de Dante en cuanto que cada uno es el diablo para el otro. (…) El modo de proceder de los hombres entre sí se caracteriza por la injusticia, la más absoluta falta de equidad, la dureza, incluso la crueldad”.

En fin, una dosis brutal de desesperanza, como para tragarse medio kilo de matarratas impregnado de cicuta y cortarse las venas, sobre todo si se cree en la idea del eterno retorno de Nietzsche, que viviremos una y cien veces lo ya vivido, incluso lo más horrible. Algo que queda expreso en los dos fragmentos de Así habló Zaratustra recogidos en el libro.

Afortunadamente, True Detective puede verse sin dejarse arrebatar por el pesimismo existencial. Porque, a fin de cuentas, es un simple entretenimiento, o no tan simple, pero hecho para que millones de telespectadores de diverso pelaje se lo pasen bien. No pretende ser una guía espiritual para neuróticos depresivos. Nada impide sumirse en su trama siniestra y luego ir a tomar unas copas y echarse unas risas.

El éxito de la serie la condena a prolongarse, aunque no será con los mismos protagonistas. Hart y Cohle ya dejaron su huella y será difícil superarla. Poco se sabe de la segunda temporada, salvo que constará también de ocho capítulos, se emitirá el próximo verano, se desarrollará en California y tendrá a Colin Farrell como uno de sus tres protagonistas, uno de ellos mujer. También es es probable que lleguen a medio plazo varias novelas, ya que Pizzolatto se ha reservado los derechos legales. Está por ver si logra proyectar en ese formato la trama , la atmósfera y los personajes, y si emula a los maestros del género negro y de terror cuyos inquietantes relatos se reproducen en el libro de Errata Naturae.

Público

 

NOTA DEL ADMINISTRADOR: En relación con el texto anterior, comparto el enlace de un artículo sobre el tema que se encuentra en el blog Vasos Comunicantes, en el que, además de conectar con fuentes lovecraftianas y demás, analiza los nexos existentes entre Alan Moore y True Detective: Vasos Comunicantes

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Daenerys Targaryen, Tyrion Lannister y la lucha de clases

Posted in Literatura, Política, Sociedad on 08/11/2014 by athelvok

Estos dos personajes de ‘Juego de Tronos’ se rebelan contra las reglas establecidas en la estratificada sociedad de la serie

HBO / Daenerys Targaryen, se rebela contra el poder de los señores en ‘Juego de Tronos’

 Rompen las cadenas del poder establecido. Cuestionan que leyes y justicia sean el mismo concepto, máxime cuando la justicia en la que se anclan esas normas va en beneficio de quienes las promulgan. No se muerden la lengua. Miran a los ojos de su interlocutor, sea su aliado, su amigo o su rival. Daenerys Targaryen y Tyrion Lannister son los emblemas de los valores de la lucha de clases en la sociedad que dibuja en ‘Juego de Tronos’. (ESTE ARTÍCULO CONTIENE SPOILERS)

Los Siete Reinos, el Muro y El Este. Grosso modo, son los territorios del mundo de ‘Juego de Tronos’, tan diferentes entre sí como sus gentes, sus tradiciones, su clima y sus reglas. Ficticios, pero con unos rasgos tan reconocibles que trasladan al espectador indudablemente a una época que guarda similitudes con la Europa medieval. Blandir la espada o pagar para que otros la empuñen según guste es la simplificación del concepto ‘justicia’ que se encuentra en las sociedades de cualesquiera de los tres escenarios de ‘Juego de Tronos’. Las diferencias entre todos sus mundos convergen en una gran similitud: las clases sociales son el eje de toda civilización en esta serie de HBO, basada en las novelas de fantasía de la saga ‘Canción de hielo y fuego’ escritas por George R.R. Martin.

Reyes por la gracia divina (que suele ser la de la espada y el oro); grandes señores propietarios de castillos, tierras y ejércitos; el pueblo temeroso que vive para trabajar, resignado a su suerte y que siempre agita la bandera del vencedor; y los esclavos, aquellos sin derecho a nada, tratados como animales o peor y a quienes todos humillan: sus amos para hacerles saber que son de su propiedad, la plebe para volcar su frustración que produce estar bajo cualquier yugo opresor.

Es el boceto que saldría de un cuadro que retratase la sociedad de la Europa medieval así como, quizá -y con matices-, de la de cualquier época de la existencia del hombre. Y es el boceto de los mundos de ‘Juego de Tronos’. Frente a esa opresión, hay quien alza su brazo, quien levanta su mirada, despega sus labios y llama a la unidad para romper las cadenas; o quien, sencillamente, entiende que es más fácil deshacerse del collar que lo ata a uno mismo que intentar que todo el mundo comprenda que los collares no debieran ser necesarios en las personas. De una forma o de la otra, en ‘Juego de Tronos’ -como en la historia de la humanidad- hay personajes que ni comparten ni están dispuestos a asumir esa férrea estratificación social.

Daenerys Targaryen es uno de esos personajes. La bella madre de dragones posee todas las actitudes para liderar y para gobernar. Por ella fluye sangre regia y ha desempeñado esa labor de “reinar” como Khaleesi(título similar al de reina) para el puebloDothraki. Y la está desempeñando ahora, en las dos últimas temporadas de ‘Juego de Tronos’, sometiendo bajo su mandato a las ciudades que, en el Este, se va encontrando a su paso: Astapor, Yunkai, Meereen.

Pero Daenerys de la Tormenta (así se nombra ante sus enemigos) no deja caer el fuego de sus dragones -‘Juego de Tronos’ está plagado de figuras mitológicas y fantásticas- sobre las bases de las ciudades que toma, sino sobre quienes las gobiernan y las poseen, los grandes amos. Los esclavizadores de Bahía de Esclavos, como se conoce a esa tierra.

No pretende la sumisión de pueblos, esclavos y soldados; todo lo contrario, Daenerys invoca a la libre voluntad de los que un día estuvieron oprimidos a decidir si luchan junto a ella o marchan. “No me debéis vuestra libertad. No puedo dárosla. Vuestra libertad no era mía para dárosla. Os pertenece a vosotros y sólo a vosotros. Si queréis recuperarla, debéis tomarla vosotros mismos. Todos y cada uno de vosotros”. Así se dirige Danerys a los esclavos de la ciudad de Astapor tras deshacerse de los señores que la gobernaban.

Daenerys ha aprendido que el valor que encierra la voluntad de un hombre que lucha agradecido a quien le ha dado la libertad es mucho mayor que el fuego de un dragón o que las lanzas mercenarias de cualquier ejército. Por eso, ciudad que visita, ciudad en la que sus opresores gobernantes son ajusticiados.En Meereen (cuarta temporada) proclamó: “Primero fui a Astapor. Los que eran esclavos en Astapor, ahora están detrás de mí, libres. Después fui a Yunkai. Los que eran esclavos en Yunkai, ahora están detrás de mí, libres. Ahora he venido a Meereen. No soy vuestra enemiga, tenéis al enemigo a vuestro lado. Vuestro enemigo roba y mata a vuestros hijos. Vuestro enemigo no os depara más que cadenas y sufrimiento y órdenes. Yo no os traigo órdenes, os traigo una elección. Y a vuestros enemigos les traigo lo que merecen”.

Les dio a beber a los amos de esta ciudad el amargo brebaje que ellos vendían como justicia entre sus ciudadanos. Fueron crucificados extramuros como ellos crucificaron a casi 200 niños inocentes en pro de las leyes que regían la urbe. En la particular manera de entender la justicia que posee esta joven mujer no es que un crimen se compense con otro. Sencillamente, para ella, hacer pagar a los criminales con la misma moneda, no es cometer un crimen.

Conforme avanzan los capítulos de ‘Juego de Tronos’, se define con mayor precisión la fuerza interior que lleva a la chica Targaryen a comandar a sus huestes con la bandera de la libertad sobre sus cabezas. Su meta última, tomar Poniente y hacerse con el trono de Hierro es pospuesta al conocer que las ciudades que ha ido tomando y en las que convirtió a todas sus gentes en ciudadanos libres vuelven a estar en manos de caudillos absolutistas: “¿Cómo voy a gobernar los siete Reinos si no puedo controlar la Bahía de Esclavos?¿Por qué confiaría nadie en mí? ¿Por qué iba nadie a seguirme? No dejare que a los que he liberado vuelvan a ser encadenados“, asevera al enterarse de la noticia.

Es un personaje (maravillosamente interpretado por la actriz británica Emilia Clarke) que desprende fuerza, raza, carácter y autodeterminación. Rebosa personalidad y firmeza. No le tiembla el pulso para ejecutar a un poderoso y a la vez compadecerse de un pobre cabrero que ha perdido su rebaño.

Tyrion, el pequeño gran hombre de ‘Juego de Tronos’

Personalidad, firmeza, entereza y mucha dosis de realismo es lo que define al enano más noble de la serie, hijo del hombre más poderoso de los Siete Reinos y perteneciente a los Lannister, la familia más adinerada; de ahí su poder. Así es Tyrion Lannister.

Tyrion vive a la sombra del esplendor que rodea a su familia. El poder y el miedo que infunde hace resplandecer a su padre como si de una corona de oro se tratase. La belleza de su hermana Cersei y su hermano Jaime lo relegan a ocupar el hueco reservado para bufones cortesanos.

Si hay un personaje que se mire al duro y cruel espejo de la realidad cada día, ese es Tyrion. “Nunca olvides qué eres, porque desde luego el mundo no lo va a olvidar. Conviértelo en tu mejor arma, así nunca será tu punto débil. Úsalo como armadura y nadie podrá utilizarlo para herirte“, le aconseja en un momento de la serie al personaje de Jon Nieve. Al ser preguntado en la primera temporada si le molesta que le llamen gnomo, él responde con toda ironía: “Si dejas que se den cuenta de que sus palabras te hacen daño, jamás te librarás de las burlas. Si te ponen un mote, recógelo y transfórmalo en tu nombre”. Ironía, sarcasmo… son las espadas que usa Tyrion y que otros no pueden empuñar. Como él, por su morfología, está incapacitado para tomar armas y medirse en el campo de batalla, otros laureados señores y caballeros poseen la incapacidad mental de ver más allá de sus narices. Tyrion es consciente de ello tanto como de su pequeñez: “Mi hermano tiene su espada; el rey Robert tiene su maza; y yo tengo mi mente. Pero una mente necesita de los libros igual que una espada de una piedra de amolar para conservar el filo”.

Escupe en la sociedad de clases de ‘Juego de Tronos’. Fiel a su estilo obsceno, puede mearse en ella si quiere. Cansado de que le respeten por su apellido mientras se burlan a sus espaldas por su aspecto, Tyrion valora a cada persona que aparece ante él por las intenciones que presenta y por el trato que le propina.

El pequeño Lannister no es el gran libertador que el espectador puede encontrar en Daenerys. La rebelión de Tyrion contra lo establecido es individual. Es capaz de amar a una puta tratándola como a una dama, de nombrar caballero a un vulgar mercenario vividor o de abofetear y humillar al propio rey de los Siete Reinos, su engreído sobrino Joffrey.

"I'm guilty of a far more monstrous crime. I'm guilty of being a dwarf!"

“I’m guilty of a far more monstrous crime. I’m guilty of being a dwarf!”

Esta semana, Tyrion Lannister y el actor que lo encarna en ‘Juego de Tronos’ (de una manera sublime), Peter Dinklage, se han colocado como trending topics a nivel mundial y también a nivel nacional. La razón ha sido el pasaje del sexto capítulo de la cuarta temporada (el último emitido) en el que Tyrion es sometido a un sumarísimo juicio por el asesinato de Joffrey. Juicio presidido por su padre y en el que su hermana declara en su contra. Hundido al comprobar cómo todos le dan la espalda y piden su cabeza -algo que no le sorprende-, Dinklage nos deja una de las más gloriosas escenas protagonizadas por su personaje en la que Tyrion arremete contra todos los presentes (“Os salvé. Salvé esta ciudad y vuestras inútiles vidas. Debí dejar que Stannis os matase a todos”) y se declara inocente del delito de asesinato que se le imputa a la par que confiesa su culpabilidad en otro asunto: “Soy culpable de un crimen mucho más monstruoso. Soy culpable de ser enano […]Habéis estado juzgándome por eso toda la vida”, le espeta a su padre.

Su talla es pequeña, su dignidad enorme. Su agudeza le ha llevado a darse cuenta de algo en lo que Daenerys Targaryen también parece haber reparado: “Casi todos los hombres prefieren negar la verdad antes que enfrentarse a ella”. Daenerys y él se enfrentan a la realidad sin tapujos. Como afiladas espadas, cortan las cadenas que marcan el modo de vida en la sociedad de ‘Juego de Tronos’. La lucha de clases en esta ficción la encabezan ellos.

CadenaSer

H. P. Lovecraft: territorio aún desconocido

Posted in Literatura on 24/08/2014 by athelvok

El 20 de agosto fue el aniversario del nacimiento, en 1890, de uno de los autores esenciales de la literatura fantástica.

Imitado, parodiado y adaptado en múltiples ocasiones, su personalidad y obra siguen llenas de interrogantes.

H. P. Lovecraft, 124 primaveras

H. P. Lovecraft, 124 primaveras

A pesar del tiempo transcurrido desde su muerte (tiempo que ha colocado a su obra, en Europa y desde 2008, dentro de los pantanosos terrenos del dominio público), Howard Phillips Lovecraft sigue enfrentándose a una incomprensión y un rechazo similar a los que marcaron su propia vida. Consumido por una timidez patológica de la que solo encontraba alivio con unas relaciones por correspondencia desbordantes (se cree que escribó unas cien mil cartas, de las que han sobrevivido una quinta parte) y marcado por relaciones familiares que perfilaron una personalidad retraída y conservadora, Lovecraft es el paradigma del escritor de género difícil, inaccesible y encerrado en la torre de marfil de su literatura.

La biografía de Lovecraft es casi tan conocida como su obra (un dato que permite sopesar lo icónico de su perfil personal: él mismo y no sus creaciones ha protagonizado decenas de obras que le rinden tributo, desde cuentos como Los desterrados de Ray Bradbury o la trilogía de los Illuminati de Robert Anton Wilson, pasando por la última encarnación televisiva de Scooby-Doo, donde fue uno de los villanos). Oriundo de Providence, Rhode Island, fue educado en el clasismo más rancio por una madre muy conservadora, junto a la que vivió siempre, y que le inculcó una sensibilidad muy particular. A causa de la sobreprotección materna, una salud quebradiza y unas costumbres solitarias, Lovecraft malvivió como corrector de otros autores, generando una obra propia relativamente escasa, que cabe en apenas un par de volúmenes y que fue apareciendo poco a poco en en medios que entonces se consideraban muy poco dignos: revistas pulp como Weird Tales, donde rechazó empleos de mayor responsabilidad.

Muy posiblemente, esta personalidad tímida y algo hosca (aunque por escrito era un contertulio cálido y dicharachero, poseía una educación exquisita y un sentido del humor negro y muy peculiar) se fundió con su obra, pesimista y profundamente materialista, que hundía sus raíces en el gótico americano para hacerlo mutar, construyendo de paso un panteón de criaturas fascinantes, semidioses casi inmortales y ajenos a las ridículas pasiones humanas. Borges describió su estilo y su obra en su Introducción a la literatura norteamericana con las siguientes palabras: “En vida publicó un solo libro; después de su muerte, sus amigos reunieron en volúmenes su obra, antes dispersa en antologías y revistas. Estudiosamente imitó el patético estilo de Poe y escribió pesadillas cósmicas. En sus relatos hay seres de remotos planetas y de épocas antiguas o futuras que moran en cuerpos humanos para estudiar el universo o, inversamente, almas de nuestro tiempo que, durante el sueño, exploran mundos monstruosos, lejanos en el tiempo y en el espacio. Entre sus obras recordaremos El color que cayó del espacio, El horror de Dunwich o Las ratas en las paredes.” Podríamos añadir a las mencionadas por Borges clásicos más o menos indiscutibles como En las montañas de la locura o La sombra sobre Innsmouth.

Contra el mundo, contra la vida, contra Lovecraft

Quizás esa vida algo estrafalaria y caricaturizable, que se acopla a la perfección a la mitificada idea del autor torturado (aunque Lovecraft era abstemio militante), ha erosionado la percepción que tenemos de su obra. Como si ésta fuera solo un apéndice más de una existencia tan digna de estudio como su propia cosmogonía de ficción (y así es: nada menos que Michel Houellebecq se aproximó a su figura en el peculiarísimo ensayo HP Lovecraft – Contra el mundo, contra la vida; y el prolijo volumen de Sprague de Camp Lovecraft – Una biografía se considera un volumen esencial en el género de la biografía literaria). En cualquier caso, y por las razones que fueran, cuando se cumplen 124 años de su nacimiento, su obra sigue siendo discutida, incluso entre los aficionados a la literatura de terror.

Y eso a pesar de haber tenido defensores de indudable peso. Stephen King, en su esencial ensayo sobre la cultura del terror Danza Macabra, afirma que “sus mejores relatos nos hacen sentir el peso del universo suspendido sobre nuestras cabezas, y sugieren fuerzas sombrías capaces de destruirnos a todos con solo gruñir en sueños. Después de todo, ¿qué es la ínfima maldad interior de la bomba atómica en comparación con Nyarlathotep, el Caos Reptante, o Yog-Sothot, la Cabra con Mil Vástagos?”. Sin embargo, hay quien pone en duda la calidad de su prosa. Emilio Bueso, autor de género español que acaba de publicar con Valdemar la profundamente lovecraftniana Extraños eones, dice que “Lovecraft no fue capaz en toda su obra de construir ni un personaje con posibles, y no escribió ni un diálogo decente. Estaba limitado por muchísimas neuras y taras personales”. Pero, matiza Bueso, “tal vez precisamente por eso su forma de trabajar el miedo rompió todos los moldes y las fronteras que conocía la literatura de terror.”

Lovecraft está en Alien, en Fulci, en el terror nipón, en Erich von Däniken, en los villanos cósmicos de la Marvel, en todo horror que enfrenta la urbe con lo rural y al ser humano con la vastedad del universo

La devoción de Lovecraft por épocas pretéritas, su fijación con usos y costumbres más propios de la Inglaterra victoriana que de los Estados Unidos de principios de siglo XX, también se palpan en su estilo literario. Francisco Serrano, autor de la novela Perros del desierto define el estilo de Lovecraft como “quizá poco en sintonía con los gustos contemporáneos”. Pero defiende que “lo que la mayoría de detractores o lectores ocasionales de Lovecraft le afean o señalan como carencias son legítimos rasgos de estilo con un propósito. Los arcaísmos, la adjetivación generosa, los enrevesados y pausados arranques narrativos, en la manera en que Lovecraft los utiliza, forman parte de su discurso literario”.

De nuevo hay que sumergirse en su biografía, en el ritmo pausado, con abruptos parones de meses y meses entre un cuento y otro, para encontrar posibles causas a estas hipotéticas irregularidades estilísticas: Daniel Ausente, experto en cultura pop y autor de libros como Black Super Power o Mentiré si es necesario, sentencia que “hay una parte de la obra de Lovecraft a la que sí se pueden poner peros, como la primeriza”. Pero como el resto, también perfila su opinión: “Como prueba de que Lovecraft escribe bien basta observar lo complejo que resulta adaptarlo al cómic o al cine”. O dicho de otro modo, según Serrano, “podría decirse que hay que volver a leerlo para trascender la anécdota con la que a veces se resume su obra”.

Mucho más que un par de tentáculos

La pregunta clave para decidir si Lovecraft sigue siendo hoy un autor relevante está en su influencia en la cultura pop actual. Posiblemente, una buena parte de los millones de jugadores de La llamada de Cthulhu, uno de los juegos de rol más populares de todos los tiempos, con más de 300.000 copias vendidas en todo el mundo y basado abiertamente en la mitología generada por la literatura de Lovecraft, no saben quién fue el autor de Providence. Pero siguen fascinados con su amplio panteón de semidioses que representan el mal puro. Por eso, afirma Ausente que “Lovecraft sigue vigente porque no hay más que rascar en la cultura pop contemporánea para encontrarle. Lovecraft está en A lien, en Fulci, en el terror nipón, en Erich von Däniken, en los villanos cósmicos de la Marvel, en todo horror que enfrenta la urbe con lo rural y al ser humano con la vastedad del universo”.

Y es posible que sea la universalidad de ese tema, la fascinación por el horror puro, el que sigue manteniéndole como un autor válido y sorprendente: Bueso sentencia que “Lovecraft manejaba el lenguaje de la narrativa de terror como un nativo, y lo dislocaba como un enfermo”. E, insiste Ausente, ese logro estilístico no es nada sencillo: “Lovecraft consigue que nuestra imaginación colabore en la visualización mental del horror, y para eso hay que ser muy sutil. El culpable de este tópico creo que fue Borges, y creo que había cierta malicia por su parte, porque la influencia de Lovecraft en Borges es cristalina”.

Volvemos a Borges, lo que sin duda certifica la desafiante actualidad de la eternamente revisada y tantas veces puesta en duda prosa de H.P. Lovecraft. Al fin y al cabo, afirma provocadoramente Bueso, “tiene narices que la fantasía épica no consiga superar a un obsoleto como Tolkien mientras que la literatura de terror todavía no ha arañado ni la superficie de todo lo que puede dar de sí el horror cósmico que se inventó Lovecraft”. Es otra forma de señalar que Lovecraft, aún en el 124 aniversario de su nacimiento, tiene elementos que aportar a la literatura de género hoy, gracias a, como apunta Serrano, “la modernidad de sus ideas, como la aproximación materialista y no mágica al horror. Esto es lo que hace a Lovecraft un escritor relevante, no las babas y los tentáculos”.

eldiario.es

Un poema de Gil de Biedma, para tiempos agitados…

Posted in Literatura on 03/06/2014 by athelvok

 

Apología y petición

Jaime Gil de Biedma

¿Y qué decir de nuestra madre España,
este país de todos los demonios
en donde el mal gobierno, la pobreza
no son, sin más, pobreza y mal gobierno,
sino un estado místico del hombre,
la absolución final de nuestra historia?

De todas las historias de la Historia
la más triste sin duda es la de España
porque termina mal. Como si el hombre,
harto ya de luchar con sus demonios,
decidiese encargarles el gobierno
y la administración de su pobreza.

Nuestra famosa inmemorial pobreza
cuyo origen se pierde en las historias
que dicen que no es culpa del gobierno,
sino terrible maldición de España,
triste precio pagado a los demonios
con hambre y con trabajo de sus hombres.

A menudo he pensado en esos hombres,
a menudo he pensado en la pobreza
de este país de todos los demonios.
Y a menudo he pensado en otra historia
distinta y menos simple, en otra España
en donde sí que importa un mal gobierno.

Quiero creer que nuestro mal gobierno
es un vulgar negocio de los hombres
y no una metafísica, que España
puede y debe salir de la pobreza,
que es tiempo aún para cambiar su historia
antes que se la lleven los demonios.

Quiero creer que no hay tales demonios.
Son hombres los que pagan al gobierno,
los empresarios de la falsa historia.
Son ellos quienes han vendido al hombre,
los que le han vertido a la pobreza
y secuestrado la salud de España.

Pido que España expulse a esos demonios.
Que la pobreza suba hasta el gobierno.
Que sea el hombre el dueño de su historia.

Vídeo y poema de Leopoldo María Panero

Posted in Literatura, Vídeo on 06/03/2014 by athelvok

HIMNO A SATÁN

«Ten piedad de mi larga miseria»

Le fleurs du mal
Charles Baudelaire

Tú que eres tan sólo
una herida en la pared
y un rasguño en la frente
que induce suavemente a la muerte:
tú ayudas a los débiles
mejor que los cristianos
tú vienes de las estrellas
y odias esta tierra
donde moribundos descalzos
se dan la mano día tras día
buscando entre la mierda
la razón de su vida;
yo que nací del excremento
te amo
y amo posar sobre tus manos delicadas mis heces.
Tu símbolo es el ciervo
y el mío la luna:
que caiga la lluvia sobre
nuestras faces
uniéndonos en un abrazo
silencioso y cruel en que
como el suicidio, sueño
sin ángeles ni mujeres
desnudo de todo
salvo de tu nombre
de tus besos en mi ano
y tus caricias en mi cabeza calva
rociaremos con vino, orina y sangre
las iglesias
regalo de los magos
y debajo del crucifijo
aullaremos.

“Poemas del manicomio de Mondragón”

http://www.enfocarte.com/5.26/panero.html

100 Mejores Cuentos de la Literatura Universal

Posted in Literatura on 30/09/2013 by athelvok

Mejores cuentos de la literatura universal
Compartimos nuestra lista de los 100 Mejores Cuentos de la Literatura Universal. Como toda lista tendrá sus fallas, pero la idea es ante todo recomendar grandes obras del cuento. Haciendo click en el titulo de cada cuento pueden leerlo.
Si consideran que algún otro cuento podría incluirse en esta lista, no duden en dejar un comentario con sus recomendaciones.

 

  1. A la deriva – Horacio Quiroga
  2. Aceite de perro – Ambrose Bierce
  3. Algunas peculiaridades de los ojos – Philip K. Dick
  4. Ante la ley – Franz Kafka
  5. Bartleby el escribiente – Herman Melville
  6. Bola de sebo – Guy de Mauppassant
  7. Casa tomada – Julio Cortázar
  8. Cómo se salvó Wang Fo – Marguerite Yourcenar
  9. Continuidad de los parques – Julio Cortázar
  10. Corazones solitarios – Rubem Fonseca
  11. Dejar a Matilde – Alberto Moravia
  12. Diles que no me maten – Juan Rulfo
  13. El ahogado más hermoso del mundo – Gabriel García Márquez
  14. El Aleph – Jorges Luis Borges
  15. El almohadón de plumas – Horacio Quiroga
  16. El artista del trapecio – Franz Kafka
  17. El banquete – Julio Ramón Ribeyro
  18. El barril amontillado – Edgar Allan Poe
  19. El capote – Nikolai Gogol
  20. El color que cayó del espacio – H.P. Lovecraft
  21. El corazón delator – Edgar Allan Poe
  22. El cuentista – Saki
  23. El cumpleaños de la infanta – Oscar Wilde
  24. El destino de un hombre – Mijail Sholojov
  25. El día no restituido – Giovanni Papini
  26. El diamante tan grande como el Ritz – Francis Scott Fitzgerald
  27. El episodio de Kugelmass – Woody Allen
  28. El escarabajo de oro – Edgar Allan Poe
  29. El extraño caso de Benjamin Button – Francis Scott Fitzgerald
  30. El fantasma de Canterville – Oscar Wilde
  31. El gato negro – Edgar Allan Poe
  32. El gigante egoísta – Oscar Wilde
  33. El golpe de gracia – Ambrose Bierce
  34. El guardagujas – Juan José Arreola
  35. El horla – Guy de Maupassannt
  36. El inmortal – Jorge Luis Borges
  37. El jorobadito – Roberto Arlt
  38. El nadador – John Cheever
  39. El perseguidor – Julio Cortázar
  40. El pirata de la costa – Francis Scott Fitzgerald
  41. El pozo y el péndulo – Edgar Allan Poe
  42. El príncipe feliz – Oscar Wilde
  43. El rastro de tu sangre en la nieve – Gabriel García Márquez
  44. El regalo de los reyes magos – O. Henry
  45. El ruido del trueno – Ray Bradbury
  46. El traje nuevo del emperador – Hans Christian Andersen
  47. En el bosque – Ryonuosuke Akutakawa
  48. En memoria de Paulina – Adolfo Bioy Casares
  49. Encender una hoguera – Jack London
  50. Enoch Soames – Max Beerbohm
  51. Esa mujer – Rodolfo Walsh
  52. Exilio – Edmond Hamilton
  53. Funes el memorioso – Jorge Luis Borges
  54. Harrison Bergeron – Kurt Vonnegut
  55. La caída de la casa de Usher – Edgar Allan Poe
  56. La capa – Dino Buzzati
  57. La casa inundada – Felisberto Hernández
  58. La colonia penitenciaria – Franz Kafka
  59. La condena – Franz Kafka
  60. La dama del perrito – Anton Chejov
  61. La gallina degollada – Horacio Quiroga
  62. La ley del talión – Yasutaka Tsutsui
  63. La llamada de Cthulhu – H.P. Lovecraft
  64. La lluvia de fuego – Leopoldo Lugones
  65. La lotería – Shirley Jackson
  66. La metamorfosis – Franz Kafka
  67. La noche boca arriba – Julio Cortázar
  68. La pata de mono – W.W. Jacobs
  69. La perla – Yukio Mishima
  70. La primera nevada – Julio Ramón Ribeyro
  71. La tempestad de nieve – Alexander Puchkin
  72. La tristeza – Anton Chejov
  73. La última pregunta – Isaac Asimov
  74. Las babas del diablo – Julio Cortázar
  75. Las nieves del Kilimajaro – Ernest Hemingway
  76. Las ruinas circulares – Jorge Luis Borges
  77. Los asesinatos de la Rue Morgue – Edgar Allan Poe
  78. Los asesinos – Ernest Hemigway
  79. Los muertos – James Joyce
  80. Los nueve billones de nombre de dios – Arthur C. Clarke
  81. Macario – Juan Rulfo
  82. Margarita o el poder de Farmacopea – Adolfo Bioy Casares
  83. Markheim – Robert Louis Stevenson
  84. Mecánica popular – Raymond Carver
  85. Misa de gallo – J.M. Machado de Assis
  86. Mr. Taylor – Augusto Monterroso
  87. No hay camino al paraiso – Charles Bukowski
  88. No oyes ladrar los perros – Juan Rulfo
  89. Parábola del trueque – Juan José Arreola
  90. Paseo nocturno – Rubem Fonseca
  91. Regreso a Babilonia – Francis Scott Fitzgerald
  92. Solo vine a hablar por teléfono – Gabriel García Márquez
  93. Sobre encontrarse a la chica 100% perfecta una bella mañana de abril – Haruki Murakami
  94. Tlön, Uqbar, Orbis Tertius – Jorge Luis Borges
  95. Tobermory – Saki
  96. Un día perfecto para el pez plátano – J.D. Salinger
  97. Un marido sin vocación – Enrique Jardiel Poncela
  98. Una rosa para Emilia – William Faulkner
  99. Vecinos – Raymond Carver
  100. Vendrán lluvias suaves – Ray Bradbury

Fuente: http://lecturasindispensables.blogspot.com.es/2013/09/100-mejores-cuentos-literatura-universal.html

UN  PUEBLO CULTO ES UN PUEBLO LIBRE

Vasos Comunicantes

De cómo unas cosas tienen relación con otras.