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Quince días de ajuste del nuevo orden multipolar del G-3: EU/Rusia/China, por Alfredo Jalife-Rahme

Posted in Alfredo Jalife-Rahme, BRICS, China, Economía, EEUU, Geopolítica, Irán, Occidente, Opinión, OTAN, Rusia on 10/11/2014 by athelvok

 

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El presidente estadunidense, Barack Obama, durante un encuentro con periodistas, ayer en el salón Roosevelt de la Casa Blanca. Foto Reuters

Pocas veces se escenifican cumbres y reuniones trascendentales en un corto plazo de tan sólo 15 días, como el presente lapso del 10/11 de noviembre –Cumbre del Foro Económico Asia-Pacífico (APEC, por sus siglas en inglés) en Pekín– pasando del 15/16 –G-20 en Brisbane (Australia)– hasta la fecha límite del 24 sobre la negociación del contencioso nuclear iraní con el P5+1 –los cinco miembros del Consejo de Seguridad de la ONU más Alemania.

No faltarán analistas que agreguen la reunión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) del 27 de noviembre, la cual, a mi juicio, exhibirá las consecuencias del ajuste y/o acomodamiento del nuevo orden multipolar geoestratégico entre las tres superpotencias: Estados Unidos (EU), Rusia y China –un tímido G-3 que no se atreve a pronunciar su nombre.

Tras haberse injuriado en público con todos los epítetos habidos y por haber de la guerra sicológica entre Occidente y Rusia, ahora en la Cumbre del G-20 podrán reunirse los presidentes Putin y Obama (http://goo.gl/uM8IRy) para desmarcar sus respectivas esferas de influencia antes de aventurarse a una guerra nuclear que aseguraría su destrucción mutua y que dejaría como gran vencedor a China.

La oficiosa guerra multidimensional incluye el choque en los frentes de Ucrania y el Medio Oriente –donde EU hubo presuntamente plantado con los yihadistas la semilla desestabilizadora contra Rusia, China e India, tres miembros nucleares prominentes del BRICS (http://goo.gl/OQ0FG2)– las sanciones a Rusia, el desplome orquestado del precio del petróleo y otras materias primas, la guerra de divisas, etcétera.

Como consecuencia de la disolución del bloque soviético, se supone que los cancilleres de EU y la ex URSS, el texano James Baker III y el georgiano Eduard Shevardnadze, habían delimitado las respectivas zonas de influencia, con la gravísima salvedad de que el compromiso fue oral y sin rúbrica notarizada, lo cual permitió la expansión vertiginosa de los dos brazos irredentistas de EU hasta las fronteras del corazón ruso traumatizado: la OTAN y la Unión Europea.

Un entendimiento implícito sin firma de por medio –que aprovechó estupendamente EU al haberse valido de la ingenuidad rusa en la etapa post-Andropov y pre-Putin– ha sido la causa de la disputa por el alma de Ucrania cuando Vlady Putin intenta regresar en la medida de lo posible al statu quo ante la doble humillación de Gorbachov y Yeltsin, lo cual se desprende de su histórica filípica contra EU en el Club Valdai (http://goo.gl/GkNSbY), que consideré, no como una amenaza, sino como su última exhortación para reconfigurar el nuevo orden multipolar, que por necesidad es ya tripolar entre EU/Rusia/China y que podría asentar sus reales en los 15 trascendentales días desde Pekín pasando por Brisbane hasta Teherán, en caso de que los actores históricos no deseen declarar oficialmente el estallido de la tercera guerra mundial que sería termonuclear.

Pese a que el presidente Obama fue literalmente ultrajado, como era de esperarse, por el Partido Republicano en las elecciones intermedias, sigue siendo el presidente de EU, una superpotencia en declive que intenta imponer aún su agenda global hasta que sea detenido por los únicos dos países que lo pueden impedir: Rusia y China.

Si los conflictos en Europa y Ucrania alejaron a Rusia y a EU, la probable resolución del contencioso iraní los puede acercar, como filtra NYT (http://goo.gl/U8VPti) sobre la inminente aceptación por Teherán para transportar la mayor parte de su pletórico almacenamiento de uranio a Rusia que convertiría el uranio a cilindros de combustible especializados para la planta eléctrica nuclear de Bushehr, el único reactor comercial de Irán.

No todo es rosa y las negociaciones trianguladas de EU-Irán-Rusia son muy complejas porque los actores son también de mentalidad compleja cuando la partida geoestratégica que se juega es muy cerrada.

El veterano ex diplomático indio M. K. Bhadrakumar considera que Obama con su probable arreglo con Irán, gracias a la intermediación de Rusia, puede descolgar un magnífico lugar en la historia diplomática de EU (http://goo.gl/U3NiVG).

Desde Teherán, pasando por Pekín (Cumbre APEC) hasta Brisbane (Cumbre G-20) asistimos a una disminución de las tensiones entre Rusia y EU, ulterior al paroxismo del mundo post-Crimea, pese a las recriminaciones mutuas.

Dejando atrás el delirio del analista Keith Ablow, quien reclama una Yihad estadunidense para imponer su cosmogonía al resto del mundo (http://goo.gl/7EpwZd), la réplica al histórico ultimátum de Putin la dio el general Martin Dempsey (http://goo.gl/1a3jFl) durante un acto con los veteranos del ejército, donde comentó que Rusia empuja los límites del orden internacional.

El general Dempsey reconoce implícitamente que Rusia busca el orden mundial perdido en Ucrania, pero se le escapa que Putin no piensa ser el clon ni el clown, como lo fueron sus antecesores frente a EU.

Dempsey considera que Putin y Rusia expresan un sentimiento de victimización tras el colapso del imperio soviético que fue enarbolado por el soliloquio (sic) antioccidental que duró literalmente casi tres horas, en referencia a la histórica filípica de Putin. A su juicio, Rusia está creando una situación inestable, con una forma de encender el fuego del nacionalismo, advirtiendo que una vez que se enciende ese fuego, no es controlable, concluyendo que se encontraba preocupado sobre Europa que ha sido muy complaciente con su seguridad. Fuck Europe again?

El secretario del Pentágono, Chuck Hagel (http://goo.gl/3nQ1Di), diagnosticó que se vive la transición de tiempos históricos definitorios de un nuevo orden en construcción (¡supersic!) tanto después de la Segunda Guerra Mundial como a la implosión de la URSS, por lo que instó a acostumbrarse a una guerra sin fin (¡supersic!). ¿No será que el gran problema de EU es su reajuste y/o acomodamiento al nuevo orden mundial multipolar geoestratégico del G-3?

Antes de iniciar la cumbre del APEC en Pekín, en forma espectacular, China y Japón acordaron expandir su diálogo y dejar de lado los tambores de la guerra (http://goo.gl/yCnJsF), lo cual alienta al ajuste geoestratégico en curso, donde se están definiendo las respectivas áreas de influencia del G-3 en gestación.

La agenda de Obama lo conduce a las cumbres del APEC y el G-20, pero también a otras dos cumbres regionales en Birmania, donde se escenificarán la del Este de Asia y la otra de EU con el bloque de 10 países de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean).

Según la rusa Daria Chernyshova (http://goo.gl/1jPDqL), las reuniones en la Cumbre del APEC contribuyen a definir la nueva geopolítica, donde destacan tres binomios: 1) China/Japón, 2) Rusia/Japón y 3) Rusia/China (¡Noveno encuentro de Putin y Xi en menos de dos años!). A mi juicio, le faltó otra reunión transcendental: la de Obama y Xi.

La cumbre del APEC de 21 miembros en Pekín –que se celebrará en un hotel circular de arquitectura acrobática que simboliza al sol naciente– posicionará a China como una de las tres superpotencias geoestratégicas indispensables del siglo XXI, con EU y Rusia.

LaJornada

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¿Ve Ankara la masacre como una opción política?, por Thierry Meyssan

Posted in EEUU, Geopolítica, Irak, Irán, Occidente, Opinión, OTAN, Próximo Oriente, Qatar, Siria, Terrorismo, Thierry Meyssan, Turquía, UE on 28/10/2014 by athelvok

¿La nueva alianza entre Turquía y Francia concierne solamente los temas económicos, como la entrada de Ankara en la Unión Europea, o es más bien de naturaleza política? Y, de ser cierto esto último, ¿justificará Paris la política de Ankara, incluso si resulta injustificable? ¿Llegará ese apoyo hasta la justificación del genocidio?

| Damasco (Siria) | 27 de octubre de 2014
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Esta semana, la administración Obama denunció por segunda vez al apoyo de Ankara al Emirato Islámico (también designado como Daesh, su acrónimo árabe, y inicialmente conocido como EIIL, siglas de “Emirato Islámico en Irak y el Levante”).

La primera vez fue el 2 de octubre y la acusación vino del vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, durante una conferencia organizada en Harvard [1]. La segunda acaba de tener lugar, el 23 de octubre, cuando el subsecretario del Tesoro, David Cohen, hizo uso de la palabra en la Fundación Carnegie [2]. Tanto el vicepresidente Biden como el subsecretario Cohen acusaron a Ankara de estar apoyando a los yihadistas y facilitando la venta del petróleo que estos se roban en Irak y en Siria.

Ante las vehementes protestas del presidente Recep Tayyip Erdogan, Joe Biden acabó presentando excusas. El gobierno turco autorizó entonces el PKK [3] a acudir en ayuda de los kurdos sirios sitiados en Kobane por los yihadistas de Daesh. O más bien eso fue lo que anunció públicamente. Pero en la práctica, el comportamiento de Ankara no ha sido nada convincente y es por eso que Washington acaba de retomar sus acusaciones.

Turquía y la cuestión de las limpiezas étnicas

Pienso que lo que le molesta a Washington no es el apoyo a los yihadistas. La actitud de Turquía hacia los yihadistas está en correspondencia total con el plan estadounidense y, al menos hasta octubre de 2014, Daesh sigue bajo el control de la CIA. Lo que Washington no puede admitir es que un miembro de la OTAN se vea implicado públicamente en la masacre que amenaza a la población de Kobane. La política de la administración Obama es muy simple: Daesh fue creado para encargarse de lo que no puede hacer la OTAN –la limpieza étnica– mientras que los miembros de la alianza atlántica fingen no tener nada que ver con ello. Pero masacrar a los kurdos de Siria no es una necesidad para la política de Washington y la implicación de Turquía sería un crimen contra la humanidad.

La actitud de Turquía se presenta como involuntaria. Y precisamente en eso reside el problema. Turquía es un Estado negacionista que nunca reconoció las masacres que ha perpetrado: en 4 años –de 1914 a 1918– asesinó 4 millones de armenios, 200 000 asirios y cristianos adeptos del rito griego y 50 000 asirios en Persia; y más tarde –de 1919 a 1925– también acabó con las vidas de 800 000 armenios y griegos [4]. Lejos de cerrar ese doloroso capítulo de su historia, el mensaje de condolencias que el señor Erdogan emitió el pasado 23 de abril denotaba la incapacidad de Turquía para reconocer los crímenes perpetrados por los Jóvenes Turcos [5].

Ankara trató en el pasado de acabar con los kurdos del PKK. Y muchos huyeron hacia Siria. Al inicio de la actual guerra, el presidente Assad les concedió la ciudadanía siria y les entregó armas para que defendieran el territorio nacional. Así que para Ankara, una masacre perpetrada contra esos kurdos sería una buena noticia y ese es precisamente el tipo de trabajo sucio que Daesh podría realizar.

Implicación de Turquía en otras limpiezas étnicas recientes

Durante la guerra de Bosnia-Herzegovina (de 1992 a 1995), el ejército turco respaldó la «Legión Árabe» de Osama ben Laden que se encargó de la limpieza étnica perpetrando numerosas matanzas contra los serbios ortodoxos. Los yihadistas que participaron en aquellos hechos hoy son miembros de diversos grupos armados que operan en Siria, entre los que se encuentra Daesh.

En 1998, el ejército turco participó en el entrenamiento militar dispensado a los miembros del UCK (siglas en albanés del Ejército de Liberación de Kosovo), cuyos atentados dieron lugar a la represión gubernamental yugoslava, la que a su vez fue el pretexto que invocó la OTAN para justificar su propia intervención en Yugoslavia. Durante la guerra así provocada, Hakan Fidan, el actual jefe de la inteligencia turca (MIT), era agente de enlace entre la OTAN y Turquía. Y lo que sucedió fue que el UCK procedió sistemáticamente a la expulsión de los serbios ortodoxos y profanó sus lugares de culto. En 2011, Hakan Fidan envió yihadistas a Kosovo para que el UCK los entrenara en materia de terrorismo… antes de atacar Siria.

Durante la ocupación de Irak, Estados Unidos recurrió oficialmente a Turquía y Arabia Saudita para reconstruir el país que había invadido. La política aplicada en aquel momento provocó la guerra civil y masacres sistemáticas, principalmente contra chiitas y cristianos. Como explicó el ex consejero de la Casa Blanca para la Seguridad de la Patria, Richard A. Falkenrath, esa política estaba concebida para incrustar el yihadismo en Irak, utilizarlo allí y evitar que se moviera hacia Estados Unidos [6].

En septiembre de 2013, cientos de yihadistas del Ejército Sirio Libre (el grupo armado respaldado por Francia que se identifica con la bandera de la colonización francesa en Siria) respaldados por elementos del Frente al-Nusra (la franquicia de al-Qaeda en Siria) penetraron en Siria desde Turquía para tomar la ciudad siria de Maalula, violar a sus mujeres, matar a sus hombres y profanar sus iglesias. Maalula carece de interés estratégico militar. Aquel ataque era únicamente una manera de perseguir públicamente a los cristianos, ya que Maalula es el símbolo sirio de la cristiandad desde hace unos 2 000 años.

En marzo de 2014, cientos de yihadistas del Frente al-Nusra y del Ejército del Islam (dos grupos pro-sauditas) penetraron en Siria desde Turquía, dirigidos y respaldados por el ejército turco, para saquear la ciudad siria de Kessab. La población de la ciudad logró huir antes de ser víctima de una masacre. Cuando el Ejército Árabe Sirio acudió en auxilio de la población, Turquía lo combatió y derribó uno de sus aviones. Kessab presenta interés estratégico para la OTAN debido a la proximidad de una base de radares rusos que vigila la base de la OTAN ubicada en la región turca de Incirlik. Los habitantes de Kessab son armenios cuyas familias lograron huir de las masacres perpetradas por los Jóvenes Turcos.

¿La Turquía actual admite el genocidio?

Es la pregunta que se impone en la actual situación. Dado que Ankara niega que la masacre contra los armenios y las masacres contra diversas minorías –principalmente cristianas– perpetradas desde 1915 hasta 1925 fueron organizadas por el Comité Unión y Progreso, ¿no podría decirse que Turquía no considera que el genocidio sea un crimen y que simplemente lo ve como una opción política más?

La política del actual gobierno turco se basa en la «doctrina Davutoglu». Según Ahmet Davutoglu, profesor de Ciencias Políticas hoy convertido en primer ministro, Turquía debe recuperar la influencia que tuvo en la era otomana y unificar el Medio Oriente basándose en el islam sunnita.

Al principio, la administración Erdogan predicaba la solución de los conflictos pendientes desde la caída del Imperio Otomano, lo cual se definió como política de «cero problemas» con los vecinos. Al calor de esa política, Siria e Irán negociaron la creación de una zona de libre intercambio que dio lugar a un verdadero bum económico en los 3 países. Pero en 2011, durante la guerra de la OTAN contra Libia, Turquía abandonó la política de conciliación para tratar de imponerse como potencia beligerante. Y desde aquel momento se ha enemistado nuevamente con todos sus vecinos, con excepción de Azerbaiyán.

El apoyo francés a Turquía

Durante las guerras contra Libia y Siria se produjo entre Francia y Turquía un acercamiento que se ha convertido en un verdadero pacto, al estilo de la alianza franco-otomana que preconizaban el rey francés Francisco I y Solimán el Magnífico. Aquella alianza duró 2 siglos y medio y sólo terminó en tiempos de Napoleón Bonaparte, antes de resurgir brevemente durante la guerra de Crimea.

La nueva alianza entre Francia y Turquía fue ratificada por el ministro francés de Relaciones Exteriores Laurent Fabius, quien –en febrero de 2013– levantó el veto francés a la inclusión de Turquía en la Unión Europea y se comprometió a favorecer la admisión de Ankara.

Al mismo tiempo, el presidente francés Francois Hollande y su ministro de Relaciones Exteriores Laurent Fabius así como el entonces primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan y el entonces jefe de la diplomacia turca Ahmet Davutoglu montaron una operación conjunta para asesinar al presidente sirio Bachar al-Assad y su ministro de Relaciones Exteriores Walid al-Mualem. Para ello sobornaron a varios miembros del personal de limpieza del palacio presidencial pero la operación fracasó.

En el verano de 2013, Turquía organizó el ataque químico perpetrado en las afueras de Damasco y lo atribuyó a Siria. Con el respaldo de Francia, trató de lograr que Estados Unidos bombardeara la capital siria para acabar con la República Árabe Siria. Francia y Turquía querían que Washington volviese a su proyecto inicial de derrocamiento de la República Árabe Siria.

Un documento entregado al Consejo de Seguridad de la ONU demuestra que después del voto secreto de enero de 2014 con el que el Congreso de Estados Unidos aprobaba la entrega de armamento y financiamiento a los rebeldes para posibilitar la limpieza étnica en la región, Francia y Turquía siguieron armando en secreto a los yihadistas del Frente al-Nusra (o sea, a al-Qaeda) para que luchara contra Daesh. El objetivo seguía siendo el mismo, forzar a Washington a volver a su proyecto inicial.

Es importante señalar de paso que Turquía no fue el único país que armó a los yihadistas que atacaron las ciudades cristianas sirias de Maalula y Kessab, violaron a sus mujeres, mataron a sus hombres y profanaron sus iglesias. También lo hizo Francia.

Turquía soborna a los dirigentes franceses

La prensa habla frecuentemente de que Qatar soborna a la clase dirigente francesa. Pero no dice ni una palabra de las sumas colosales que gasta Turquía para comprar el apoyo de los políticos franceses.

¿La prueba de esa corrupción? El silencio de los dirigentes franceses sobre lo que sucede en Turquía (ese país ostenta el record mundial de encarcelamiento de periodistas, abogados y oficiales superiores de las instituciones armadas), sobre el respaldo turco al terrorismo internacional (la justicia turca ha comprobado que Erdogan se reunió 12 veces con el banquero de al-Qaeda, en Turquía existen 4 campamentos de al-Qaeda y ese país ha organizado el tránsito de decenas de miles de yihadistas), sobre el saqueo perpetrado contra Siria (miles de fábricas del distrito sirio de Alepo han sido desmontadas y trasladadas a Turquía) y sobre las masacres cometidas con la participación de Turquía (en Maalula, Kessab y la que probablemente tendrá lugar si finalmente cae Kobane).

Los empresarios turcos –fieles aliados de Erdogan– crearon en 2009 el Instituto del Bósforo, encargado de promover los vínculos entre Turquía y Francia [7]. Su comité científico, donde figura como copresidenta la señora Anne Lauvergeon [8], tiene como miembros a la crema de los políticos franceses de la UMP [9], (por ejemplo, Jean-François Coppé [10] y Alain Juppé [11]); del Partido Socialista (Elisabeth Guigou [12] y Pierre Moscovici [13]), muchos de ellos muy vinculados al presidente Francois Hollande (como Jean-Pierre Jouyet [14]) e incluso algunos ex comunistas.

Esas personalidades, algunas de ellas personas honorables, seguramente no piensan aprobar las masacres cometidas por el régimen de Ankara. Pero, de hecho, eso es lo que están haciendo.

Al aliarse con Turquía, Francia se ha hecho cómplice activa de sus masacres.

[1] “Remarks by Joe Biden at the John F. Kennedy Forum”, by Joseph R. Biden Jr., Voltaire Network, 2 de octubre de 2014.

[2] “Remarks by U.S. Treasury Under Secretary David S. Cohen on Attacking ISIL’s Financial Foundation”, David S. Cohen, Carnegie Endowment for Internationale Peace, 23 de octubre de 2014.

[3] Partido de los Trabajadores del Kurdistán, fundado en Turquía en 1978.

[4] Statistics of Democide: Genocide and Mass Murder Since 1900, R.J. Rummel, Transaction, 1998, p. 223-235.

[5] Los Jóvenes Turcos fueron un partido nacionalista revolucionario y reformador otomano conocido oficialmente bajo el nombre de Comité Unión y Progreso (CUP). Ese partido se alió con las minorías y derrocó al sultán Abdulhamid II. Pero al llegar al poder emprendió una política de turquificación que lo llevó a planificar un genocidio contra las minorías, principalmente contra los armenios.

[6] Citado en «If Democracy Fails, Try Civil War», Al Kamen, The Washington Post, 25 de septiembre de 2005.

[7] Ver el sitio web del Institut du Bosphore.

[8] Ex colaboradora del presidente francés Francois Mitterrand, Anne Lauvergeon fue presidenta de Areva (grupo francés considerado líder mundial en el sector de la energía nuclear) de 2001 a 2011. Actualmente preside la Comisión de Innovación.

[9] La UMP (Unión por un Movimiento Popular) es el partido de derecha inicialmente llamado Unión por la Mayoría Presidencial y formado para apoyar a la candidatura del presidente francés Jacques Chirac con vista a las elecciones presidenciales de 2002. Nota de la Red Voltaire.

[10] Diputado, ex ministro y ex presidente de la UMP.

[11] Alcalde de Burdeos, ex primer ministro y ex presidente de la UMP, Alain Juppé se convirtió en ministro de Relaciones Exteriores de Francia al inicio de las guerras contra Libia y Siria.

[12] Ex colaboradora de Francois Mitterrand y ex ministra, Elisabeth Guigou preside actualmente la Comisión de Relaciones Exteriores de la Asamblea Nacional.

[13] Diputado y ex ministro, Pierre Moscovici acaba de ser designado para convertirse en comisario europeo.

[14] Alto funcionario y viejo amigo de Hollande, Jean-Pierre Jouyet es hoy director general de la compañía aseguradora AXA.

RedVoltaire

Del “Plan Yinon” al “Esquema Yaalon”: balcanización de Libia, Irak y Siria, según Israel, por Alfredo Jalife-Rahme

Posted in Alfredo Jalife-Rahme, África, EEUU, Geopolítica, Irak, Irán, Israel, Occidente, Opinión, OTAN, Palestina, Próximo Oriente, Terrorismo, Turquía, UE on 28/10/2014 by athelvok

 

Durante su gira de cinco días a Estados Unidos (EU), el ministro de Defensa israelí, Moshe Yaalon, sentenció, en Morning Edition, con Steve Inskeep, de NPR (http://goo.gl/Tmkg8R), que las fronteras de Medio Oriente están encaminadas a cambiar definitivamente (sic).

Yaalon sigue al pie de la letra las balcanizaciones del Plan Yinon, anterior funcionario de la cancillería israelí (http://goo.gl/iDMcgN): Las fronteras ya cambiaron cuando Siria no puede ser unificada por su presidente, Bashar Assad, quien controla solamente 25 por ciento del territorio, contencioso con el que Israel tendrá que lidiar. ¡Pobrecitos!

Para el juicio paleobíblico de Yaalon existen países con historia diferente y otros cuyas fronteras fueron trazadas artificialmente por Francia y Gran Bretaña (GB), en referencia a los acuerdos Sykes-Picot de 1916 para repartirse el féretro del Imperio Otomano.

Moshe Yaalon expectora perogrulladas perentorias: Egipto seguirá siendo Egipto, pero “Libia fue una nueva creación, una creación occidental como resultado de la Primera Guerra Mundial. Siria, Irak lo mismo –estados-nación artificiales (¡supersic!)– y lo que vemos ahora es el colapso de la idea occidental”.

¿A poco el nuevo Israel no es una creación de los banqueros esclavistas Rothschild y el bufete de abogados de Lloyd George, quien luego sería premier de GB?

Tras su incrustación y su ulterior persecución en Rusia en 1883, todavía en 1903 el sionismo errante titubeaba con la implantación artificial de asentamientos exógenos en países de la anglósfera: Canadá, Australia, África oriental, la parte sudoccidental de Texas (¡supersic!), Angola y Uganda (http://goo.gl/Bc1m7a).

¿No habrá ya conseguido el sionismo financierista –más letal que su irredentismo territorial– incorporar a los citados países de la anglósfera en su totalidad en el siglo XXI, mediante la desregulación de la globalización bancaria?

En otra entrevista con Charlie Rose (http://goo.gl/p0pEbh), Yaalon arremetió contra el presidente turco Erdogan, a quien denostó como conocido seguidor de la Hermandad Musulmana.

El rotativo israelí Haaretz comenta que Yaalon no discutió si las fronteras de Israel, que también (sic) fueron determinadas por las potencias occidentales después de la Primera Guerra Mundial, cambiarían (http://goo.gl/wGpQXT).

Yaalon espeta otras injurias racistas contra los palestinos, llegando hasta el ultraje de su transferencia étnica. El periplo de Yaalon a EU fue para apaciguar los ánimos con el equipo Obama tras las afrentas tóxicas de Naftali Bennett –líder del partido religioso fundamentalista de ultraderecha The Jewish Home–, contra John Kerry, secretario de Estado, quien conectó el ascenso del Estado Islámico (EI) a la falta de resolución del conflicto palestino-israelí (http://goo.gl/JVhNST). Antes, Kerry había fulminado que Israel es casi un Estado-paria. ¿Casi?

Haaretz expone que Yaalon fue humillado (sic) públicamente por EU, que le negó entrevistarse con altos funcionarios del equipo Obama: el vicepresidente Joe Biden, Kerry y la consejera de Seguridad Nacional, Susan Rice” (http://goo.gl/zILvfi).

En una usual convergencia, la revista The Economist –propiedad con The Financial Times, del Grupo Pearson, que controla el mayor banco de inversiones del mundo BlackRock que dirige el israelí-estadunidense Larry Fink (http://goo.gl/usqFkh)– sentencia que la mayor parte de los 3 millones de refugiados sirios contemplan la pérdida de su país (http://goo.gl/Z07VKh).

El gobierno de Bashar Assad controla 25 por ciento de Siria y la mayor parte del restante se encuentra en manos de los yihadistas del Califato del EI (cuya capital es la ciudad de Raqqa hoy controlada por la trasnacional mercenaria de encapuchados teledirigidos), mientras una relativa pequeña porción del territorio al noreste está aún en manos de los kurdos-sirios en la frontera de Turquía –cuyo símbolo se ha vuelto la ciudad-mártir de Kobani, donde quizá el EI haya lanzado armas químicas (http://goo.gl/JtZf3z), lo cual es extrañamente ocultado por la maquinaria de propaganda negra de EU e Israel (la mendaz Hasbara).

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John Kerry, jefe de la diplomacia estadunidense, el martes pasado a su llegada a Berlín. Foto Reuters

Existen otros enclaves en Alepo, afuera de Damasco, y en las alturas del Golán (donde Israel juega la carta de Al-Nusra) en manos de la bizarra coalición cocinada por Occidente: Ejército Libre (sic) de Siria/Al-Nusra/Al-Qaeda/yihadistas del EI.

El esquema balcanizador de los israelíes Yinon y Yaalon progresa vertiginosamente gracias a la entelequia del califato del EI, cuyos tentáculos emergen en el Maghreb (la parte occidental y norafricana del mundo árabe) para su balcanización (http://goo.gl/11U8ny) y cuyo paradigma es Libia.

¿Constituyen los yihadistas del EI la navaja de mantequilla para cercenar exquisita y selectivamente al mundo árabe, de acuerdo con los esquemas de los funcionarios israelíes Yinon y Yaalon, cuyos alcances llegan hasta Yemen (http://goo.gl/HldhRp)?

A una inocencia de pensamiento lineal, no apta para los artilugios israelí-anglosajones, asombraría que los aviones de EU se equivocaron en la entrega de armas destinadas a los asediados kurdos-sirios en Kobani que acabaron en manos de los yihadistas del EI (http://goo.gl/1qjqNL). Yeah, yeah!

Nadie conoce mejor la perfidia de los esquemas balcanizadores –desde la dupla Yinon/Yaalon pasando por los yihadistas del EI hasta los geoestrategas de EU (la fórmula Brzezinski/Rice/Peters/Clark/Wright (http://goo.gl/7F8Sp9)– que el recio presidente turco Erdogan –con su propia agenda en relación con los kurdos (apoyados por Israel y la OTAN) que constituyen entre 15 y 25 por ciento de Turquía al borde de la implosión–, quien ha fustigado a los nuevos Lawrence de Arabia (http://goo.gl/HZctGM), añejo espía de GB, máxima experta en balcanizaciones.

Israel prepara su enésima guerra contra Hezbolá en Libano al borde de la implosión, mientras a una escala estratégicamente superior, la convergencia balcanizadora de todo el arsenal propagandístico de Tel Aviv es propalada por el centro MERI (http://goo.gl/JyNDTW) –con sede en Washington y fundado por Yigal Carmon, espía militar israelí, y Meyrav Wurmser, amazona del Hudson Institute vinculada al partido fundamentalista sionista Likud –que plantea cuatro ejes del nuevo orden (sic) en Medio Oriente a conveniencia unilateral del Gran Israel, gracias al avance fulgurante de los yihadistas del EI: 1) contencioso nuclear de Irán (sin derecho a poseer bombas nucleares en contraste con los elegidos celestiales de Israel); 2) conflicto árabe-israelí (congelado); 3) proceso (sic) turco-kurdo (¿implosión de Turquía y expansión del Gran Kurdistán?), y 4) conflicto chiíta-sunnita (¿prolongar teológicamente una nueva Guerra de 30 años?).

Por estética, dejo de lado la gravísima acusación del presidente Putin de que EU (¡supersic!) promueve el terrorismo con su financiamiento a los yihadistas del EI (http://goo.gl/cZZbJL ).

¿La balcanización del gran Medio Oriente y su nuevo orden se finca en los planes de la dupla israelí Yinon/Yaalon ensamblados con la fórmula Brzezinski/Rice/Peters/Clark/Wright y el intrépido avance selectivo de sus polichinelas yijadistas?

LaJornada

España, ¿el sustituto de Rusia para distribuir gas a Europa?, por Nazanín Armanian

Posted in África, Economía, EEUU, Estafa, Europa, Gas esquisto, Geopolítica, Irán, Israel, Occidente, Opinión, Rusia, Turquía, UE on 14/10/2014 by athelvok

14 oct 2014

La decisión del Gobierno español de autorizar el almacenaje del Gas Natural Licuado (GNL)  a las plantas regasificadoras, tirando de la Ley de Medidas Urgentes, y pretender convertir el país en el proveedor alternativo a Rusia para  Europa es más que  una reacción eufórica por haber sacado tajada de su excedente temporal de GNL, gracias a la caída de la demanda por la crisis económica.  “Mejorar la seguridad energética y prevenir  una posible crisis de combustible fósil” son intenciones secundarias de esta iniciativa si tenemos en cuenta el contexto en el que se ha tomado dicha decisión:

A nivel internacional, España así ejecuta las directrices dictadas por Washington, que bajo el pretexto de “reducir la dependencia gasística de Europa a Rusia”, trata de debilitar a Moscú como potencia mundial, aunque este propósito perjudique a millones de ciudadanos europeos y también rusos y desencadene más guerras. Madrid es consciente de que los principales beneficiarios de la “guerra del gas”  serán los promotores de la “Iniciativa Global de Gas de Esquisto” de EEUU, quienes buscan mercados para vender su combustible extraído de rocas. De hecho, España ya ha firmado contratos con varias empresas de Texas y Luisiana para la compra de este producto durante los próximos 25 años.

A nivel regional, España intenta ganar un peso estratégico ante los socios europeos convirtiéndose en la principal ruta de tránsito y distribución de gas, o lo que es lo mismo, convertirse en la Turquía del eje África-Europa. Quizás justamente por eso convendría a las autoridades estudiar bien los pros y los contras de jugar este papel. Los conflictos étnico-nacionales y regionales más de una vez han hecho volar los gaseoductos turcos, afectando al suministro de gas y petróleo de sus clientes. También le ha pasado factura su asociación estratégica con EEUU: durante la guerra entre Rusia y Georgia de 2008, Moscú puso nuevos controles sobre las importaciones turcas por haber permitido el paso de los barcos militares estadounidenses al Mar Negro para ayudar a los rebeldes chechenos, causándole importantes pérdidas económicas.

A nivel nacional, la red de regasificadoras españolas, que desde la crisis están trabajando con el 30% menos de su capacidad,  será de este modo “rescatada” con una sustancial inyección de subvenciones estatales y europeas, sin que el precio del gas baje para los consumidores pequeños. La Unión Europea  ha destinado 750 millones de euros para la construcción de las redes de la Interconexión Energética Europea.

Barreras en el camino

Sin embargo, y debido a una serie de variables, España difícilmente podrá sustituir a Rusia en el mercado europeo, ni siquiera será capaz de garantizar el suministro del 10% de los flujos de Rusia a Europa Occidental, o sea los 9.10 millones de metros cúbicos de gas al año que promete. Pues, al no ser productor de gas, dependería de la llegada del “Oro azul” de los siguientes países para llenar sus depósitos y revenderlo:

*EEUU: además del incierto futuro del uso del método contaminante del fracking para extraer gas esquisto, y a pesar de que las compañías españolas prometen recibir a partir de 2019  cerca de 1,5 millones de toneladas del GNL estadounidense al año, el fin de la ampliación del Canal de Panamá en 2016, permitirá a Washington  ofrecer su GNL a precios más altos a Asia (Japón, Corea, India, entre otros) y dejar en papel mojado sus contratos con los españoles.

*Argelia, el principal suministrador de gas a España, ha ido disminuyendo su producción año tras año. El proyecto firmado por Argelia, Nigeria y Níger en 2009 para la construcción del gaseoducto trans-sahariano —llamado NIGAL y con una extensión de 4000 km—, que transportaría el gas nigeriano atravesando la franja del Sahel y el desierto del Sáhara hasta llegar a la red de gasoductos transmediterráneos, se puso en marcha el año pasado y nadie sabe cuándo el gas podrá fluir por sus conductos.

Punto-y-seguido-mapa

Pero, ¿Nigeria no es el mismo país inseguro donde operan los terroristas de Buko Haram, los talibanes africanos? ¿O es que EEUU utilizó la campaña sensacionalista de rescate de las niñas secuestradas para enviar sus militares y crear una base de operaciones estratégicas en el principal productor de petróleo de alta calidad de África? Por cierto, las niñas siguen secuestradas (y violadas), aunque ya nadie piensa salvarlas:  AFRICOM, comando de EEUU para África, ha cumplido con su objetivo: podrá tener presencia en este país estratégico, realizar tareas como expulsar a China del mercado energético nigeriano y luchar contra las fuerzas progresistas nigerianas que denuncian las catástrofes medioambientales provocadas por las petroleras.

Argelia, además, padece una inestabilidad política crónica y es objetivo del terrorismo, los dos males que dificultan nuevas inversiones de las compañías  extranjeras. Ubicado en un entorno conflictivo (desde  Libia y Mali hasta Túnez) donde operan los grupos armados religiosos y los ejércitos occidentales, Argelia puede ser arrastrada a la guerra, tanto civil como regional. El reciente ataque de los islamistas a la planta gasista de In Amenas y Tiguenturin —cerca de la frontera libia—, en la que mataron a 43 de sus empleados, obligó a la petrolera noruega Statoil y la británica BP parar sus actividades durante meses.

*España tampoco podrá contar con las principales reservas mundiales de  gas como Irán (acorralado por Israel y EEUU, que le han impedido construir varios gaseoductos para suministrar gas a Europa o a Asia Oriental), Qatar (involucrado en las guerras de  Irak, Siria y Libia, y estando del lado de los terroristas), o Turkmenistán, que después de que China, Rusia e Irán en una jugada magistral compraran su gas para los próximos 25 años, han dejado el  gaseoducto Nabucco  —que iba a unir el Caspio a Europa— sin gas que transportar; por lo que España ni con las actuales necesidades de los clientes tendría un volumen suficiente del GNL para exportar.

A dichos problemas,  se añaden:

1. Los años que tardaría España en construir terminales de redistribución del gas tanto por tubería como el gas licuado por barco. Solo hay que mirar cómo los problemas entre España y Francia han retrasado la finalización del gasoducto Midcat.

2. La rentabilidad de la recarga —recoger el gas,  almacenarlo, y enviarlo—, y también para los clientes europeos del GNL, quienes para usarlo, deberán volver a convertirlo en gas “no líquido”.

3. Las respuestas de Moscú a esta “ofensa” ¿o alguien ha pensado que se quedaría con los brazos cruzados mirando cómo le quitan el pan y el poder? ¿Sabían que Rusia es el principal proveedor del uranio enriquecido de los 132 reactores nucleares europeos?

El suministro de energía, debe contar con una fuente diversificada, ser fiable y rentable.  De modo, que ante la dificultad de incrementar las fuentes alternativas de suministro, los clientes o deben bajar su nivel de consumo de energía fósil, o en  vez de complicarse la vida con costosos proyectos inviables o lanzarse a destructivas guerras para una nueva reconfiguración del mapa energético, fortalezcan las vías diplomáticas para resolver los problemas entre Estados y restablezcan el concepto de “convivencia pacífica” en las relaciones internacionales, si no quieren congelarse este invierno y los siguientes sin el gas ruso.

Público

¿Pueden China y Rusia echar a Washington a empujones de Eurasia?, por Pepe Escobar

Posted in Asia, BRICS, China, Economía, EEUU, Europa, Geopolítica, India, Irak, Irán, Occidente, Opinión, OTAN, Próximo Oriente, Rusia, Ucrania, UE on 11/10/2014 by athelvok

 

TomDispatch

 

Traducido para Rebelión por S. Seguí

Introducción de Tomdispatch: Nuevas rutas de la seda y un siglo euroasiatico alternativo

Durante la II Guerra de Iraq (2003-2011), solía yo imaginar que los líderes chinos se reunían semanalmente en las calles de la Ciudad Prohibida, cantando y bailando para celebrar la estupidez americana. Año tras año, cuando Estados Unidos hubiera podido enfrentarse a una China en ascenso, como les pedía el cuerpo a los líderes yanquis desde hacía años, el país se encontraba completamente distraído por la desastrosa invasión y ocupación de Iraq. No puedo dejar de pensar que, en unos momentos en que una campaña acelerada de bombardeos en Iraq y ahora Siria, con las botas de 1.600 militares cada vez más sobre el terreno y otras que parece que están por llegar, con una III Guerra de Iraq (2014 – fecha límite desconocida) los líderes chinos se están regocijando una vez más. A pesar de todo lo que se ha hablado en los últimos años acerca de “pivote asiático” militar del gobierno de Obama, no puede caber duda de que esta reciente campaña en Oriente Próximo va a poner piedras en el planeado engranaje de “contención” en el Pacífico.

Mientras tanto, el estado de ánimo de China ha cambiado, claramente. Como escribió Orville Schell recientemente después de una polémica visita a Beijing del viejo presidente Jimmy Carter (90 años), quien hace más de 30 años patrocinó un acercamiento a gran escala de Estados Unidos con la nueva versión capitalista de la China comunista :

“En pocas palabras, lo que solía ser conocido como ‘Occidente’ ahora se encuentra enfrentado a una posición cada vez más intrincada en la que el equilibrio de poder está cambiando, un hecho que pocos se han tomado la molestia de reconocer y mucho menos de tener en cuenta en las nuevas formulaciones de acercamiento a China. Seguimos teniendo nostalgia de aquellos tiempos pintorescos en que los líderes chinos seguían la consigna de Deng [Xiaoping] a su pueblo: “Esconder nuestras capacidades y esperar nuestro momento” (taoguang yanghui). Lo que quería decir con esta expresión (chengyu) no era que China tuviera que seguir eternamente contenida sino que el momento de manifestarse aún no había llegado. Ahora que es más fuerte, en cambio, sus líderes parecen creer que su momento ha llegado por fin y que ya no están ni siquiera dispuestos a ajustarse a la reconfortante idea de un “ascenso pacífico” (heping jueqi)”.

Por el momento, por supuesto, los chinos tienen sus propios problemas internos, que van desde una economía con tendencia a la creación de burbujas, a un movimiento separatista islámico en el interior de la provincia de Xinjiang y al reciente movimiento Occupy que está levantando olas en el moderno centro financiero asiático de Hong Kong. Sin embargo, si uno llega a Beijing el mundo parece un lugar diferente. Pepe Escobar, trotamundos peripatético de TomDispatch en el continente euroasiático, que él llama Pipelineistan, ha hecho justamente eso. Ha visitado también lugares situados a lo largo de las futuras “nuevas rutas de la seda” que China quiere establecer siguiendo el camino a Europa occidental. Escobar ofrece una visión de un mundo euroasiático diferente a la que reflejan los boletines de noticias de este país. Si usted desea entender el planeta en el que en realidad puede encontrarse viviendo en un futuro próximo, no podría ser más significativo asimilar dicha visión.

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¿Pueden China y Rusia echar a Washington a empujones de Eurasia?

El futuro de una alianza Beijing-Moscú-Berlín

Un fantasma recorre el rápidamente envejecido “Nuevo Siglo Americano”: la posibilidad de una futura alianza comercial estratégica Beijing-Moscú-Berlín. Llamémosla BMB.

Su probabilidad está siendo analizada muy en serio en las más altas esferas de Beijing y Moscú, y observada con interés en Berlín, Nueva Delhi y Teherán. Pero no se les ocurra mencionarla dentro del circuito político –el Beltway– de Washington o en la sede de la OTAN en Bruselas. En estos lugares, la estrella del espectáculo de hoy y mañana es el nuevo Osama bin Laden: el Califa Ibrahim, alias Abu Bakr al-Baghdadi, el escurridizo y autoproclamado profeta y decapitador, jefe de un mini estado y un movimiento que ya nos ha deparado un festín de siglas –ISIS/ISIL/IS– a mayor gloria de la histeria reinante en Washington y otros lugares.

Sin embargo, al margen de cómo Washington nos depara con asiduidad nuevos remix de la Guerra Global contra el Terror, las placas tectónicas de la geopolítica euroasiática continúan en movimiento, y no van a dejar de hacerlo porque las elites estadounidenses se nieguen a aceptar que su históricamente breve “momento unipolar” está de capa caída. A ellos, el cierre de la era del “full spectrum dominance” (dominio de espectro completo), como el Pentágono le gusta llamarlo, les resulta inconcebible. Después de todo, la necesidad de que el país “indispensable” controle todo el espacio –militar, económico, cultural, cibernético y exterior– es poco menos que un dogma religioso. A los misioneros “excepcionalistas” no les va la igualdad. A lo sumo, aceptan “coaliciones de voluntarios” como la que amontona a “más de 40 países” para luchar contra ISIS/ISIL/IS, países que o bien aplauden (y maquinan) entre bambalinas o envían algún que otro avión a Iraq o Siria.

La OTAN, que a diferencia de parte de sus miembros no combatirá oficialmente en Jihadistan, sigue siendo un montaje vertical controlado desde la cúspide por Washington. Nunca se ha molestado en aceptar plenamente a la Unión Europea o permitir que Rusia se “sintiera” europea. En cuanto al Califa, se trata únicamente de una distracción menor. Un cínico postmoderno podría incluso afirmar que se trata de un emisario enviado al terreno de juego mundial por China y Rusia para que la hiperpotencia perdiera de vista la pelota.

Divide y aísla  

Así pues, ¿cómo se aplica la “dominación de espectro completo” cuando dos potencias competidoras reales –Rusia y China– comienzan a hacer sentir su presencia? El enfoque de Washington hacia cada una de ellas –en Ucrania y en los mares de Asia– podría considerarse como de dividir y aislar.

Con el fin de mantener el Océano Pacífico como un clásico “lago americano”, el gobierno de Obama ha estado “pivotando” de vuelta a Asia desde hace varios años. Esto ha implicado sólo movimientos militares modestos, sino también un poco modesto intento de enfrentar el nacionalismo chino contra la variante homóloga japonesa, mientras reforzaba sus alianzas y relaciones en todo el Sudeste asiático, con un enfoque en las disputas energéticas del Mar del Sur de China. Al tiempo que movía sus peones para cerrar un acuerdo comercial futuro, la Asociación Trans-Pacífico (TPP).

En las fronteras occidentales de Rusia, el gobierno de Obama (coreado por sus cheerleaders locales, Polonia y los países bálticos) ha avivado las brasas de un cambio de régimen en Kiev hasta hacerlas llamear y crear lo que Vladimir Putin y los líderes de Rusia perciben como una amenaza existencial para Moscú. A diferencia de EE.UU., cuya esfera de influencia (y sus bases militares) son globales, se trataba de que Rusia no tuviera ninguna influencia significativa en lo que fue su bloque cercano, el cual, en lo que respecta a Kiev, no es para la mayoría de los rusos en absoluto “extranjero”.

Para Moscú, pareciera que Washington y sus aliados de la OTAN estuvieran cada vez más interesados ​​en imponer un nuevo telón de acero a su país desde el Báltico hasta el Mar Negro, con Ucrania simplemente como punta de lanza. En términos de la alianza BMB, el nuevo telón se concibe como un intento de aislar a Rusia e imponer una nueva barrera a sus relaciones con Alemania. El objetivo final sería dividir Eurasia e impedir nuevos avances hacia una integración comercial futura a través de un proceso no controlado por Washington.

Desde el punto de vista de Beijing, la crisis de Ucrania ha sido un acontecimiento en el que Washington ha cruzado todas las líneas rojas imaginables para acosar y aislar a Rusia. Para sus líderes, pareciera un intento concertado de desestabilizar la región de manera favorable a los intereses estadounidenses, con el apoyo de toda la amplia gama de élites de Washington, desde los neoconservadores y “liberales” de la Guerra Fría hasta los intervencionistas humanitarios del tipo Susan Rice y Samantha Power. Por supuesto, si usted ha estado siguiendo la crisis de Ucrania desde Washington, esta perspectiva le parecerá tan extraña como la de un marciano cualquiera. Pero el mundo se ve de manera diferente desde el corazón de Eurasia, en particular a partir de una China en ascenso con su “sueño chino” (Zhongguo meng) de nuevo cuño.

Según el presidente Xi Jinping, ese sueño incluiría una futura red de nuevas rutas de la seda, organizada por China, que crearía el equivalente de un TransAsian Express para el comercio euroasiático. Así que cuando Beijing, por ejemplo, siente la presión de Washington y Tokio en el frente marítimo, parte de su respuesta es un avance de tipo comercial en dos frentes a través de la masa terrestre de Eurasia, uno de ellos a través de Siberia y el otro a través de los “stans” de Asia Central.

En este sentido, aun que usted no lo sepa –si sólo sigue los medios estadounidenses o los “debates” en Washington– estamos entrando potencialmente en un nuevo mundo. No hace mucho tiempo, los líderes de Beijing coqueteaban con la idea de redefinir su juego geopolítico-económico codo con codo con EE.UU., mientras que el Moscú de Putin daba a entender la posibilidad de algún día unirse a la OTAN. Ya se acabó. Hoy en día, la parte de Occidente en que ambos están interesados ​​en un posible futuro es una Alemania ya no dominada por el poderío estadounidense y los deseos de Washington.

De hecho, Moscú lleva ya no menos de medio siglo de diálogo estratégico con Berlín que hoy día incluye la cooperación industrial y la interdependencia energética. En muchas partes del Sur global ya se está al corriente de ello, y Alemania está empezando a ser considerada como “la sexta potencia BRICS” (después de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica).

En medio de unas crisis mundiales que van desde Siria a Ucrania, los intereses geoestratégicos de Berlín parecen ir divergiendo lentamente de los de Washington. Los industriales alemanes, en particular, parecen ansiosos por continuar con unos tratos comerciales con Rusia y China que no tienen límite. Estos podrían colocar al país en camino hacia un poderío mundial sin los límites de las fronteras de la UE y, a largo plazo, indicar el final de la era en la que Alemania, por mucha sutileza que se quisiera, era esencialmente un satélite estadounidense.

Será un camino largo y sinuoso. El Bundestag, el parlamento de Alemania, sigue dependiente de una agenda atlantista fuerte y de una obediencia preventiva a Washington. Y siguen habiendo decenas de miles de soldados estadounidenses en suelo alemán . Sin embargo, por primera vez, la canciller alemana Angela Merkel ha dudado a la hora de imponer sanciones más estrictas ​​a Rusia, por cuanto no menos de 300.000 puestos de trabajo alemanes dependen de las relaciones con este país. Los líderes industriales y el establishment financiero ya han dado la voz de alarma, temiendo que dichas sanciones sean totalmente contraproducentes.

El banquete de la Ruta de la Seda  china

El nuevo juego de poder geopolítico de China en Eurasia tiene pocos paralelos en la historia moderna. Los días en que el “pequeño timonel” Deng Xiaoping insistía en que el país debía mantener un perfil bajo en la escena mundial han desaparecido. Por supuesto, hay desacuerdos y estrategias en conflicto cuando se trata de la gestión de los puntos calientes del país: Taiwán, Hong Kong, Tíbet, Xinjiang, el Mar del Sur de China, los competidores India y Japón, y los aliados problemáticos como Corea del Norte y Pakistán. Y el descontento popular en algunas “periferias” dominadas por Beijing está creciendo hasta niveles incendiarios.

La prioridad número uno del país sigue siendo llevar a cabo las reformas económicas del presidente Xi, al tiempo que se aumenta la “transparencia” y se lucha contra la corrupción en el seno del Partido Comunista gobernante. En un distante segundo lugar está el problema de cómo protegerse progresivamente contra los planes de “pivote” del Pentágono en la región –mediante el aumento del poderío militar de una flota de alta mar, submarinos nucleares y una fuerza aérea tecnológicamente avanzada– sin llegar a ser tan asertivo como para hacer entrar en pánico al establishment de Washington y su temida “amenaza amarilla”.

Mientras tanto, con una Marina estadounidense capaz de controlar las vías de comunicación globales marítimas en un futuro previsible, la planificación de las citadas rutas de la seda a través de Eurasia prosigue a buen ritmo. El resultado final podría ser un triunfo de las infraestructura integradas –carreteras, trenes de alta velocidad, oleoductos, puertos– que conectaría China a Europa Occidental y el Mediterráneo, el viejo Mare Nostrum imperial, en todas las formas imaginables.

En un viaje inverso al de Marco Polo, remixed para un mundo con Google, uno de los ramales claves de la Ruta de la Seda irá desde la antigua capital imperial Xi’an a Urumqi, en la provincia de Xinjiang, y luego, a través de Asia central, Irán, Iraq y la Anatolia turca, hasta terminar en Venecia. Otro será una ruta marítima de la seda a partir de la provincia de Fujian, pasando por el estrecho de Malaca, el Océano Índico, Nairobi, en Kenia, para finalmente continuar hasta el Mediterráneo a través del Canal de Suez. Tomados en conjunto, es a lo que Beijing se refiere como el Cinturón Económico de la Ruta de la Seda.

La estrategia de China es crear una red de interconexiones entre no menos de cinco zonas clave: Rusia (puente clave entre Asia y Europa), los “stans” de Asia Central, Asia del sureste (con importantes funciones para Irán, Iraq, Siria, Arabia Saudita y Turquía), el Cáucaso y Europa del Este (entre otros Belarús, Moldavia y, en función de su estabilidad, Ucrania). Y no se olviden de Afganistán, Pakistán y la India, en lo que podría ser considerado como una ruta de la seda plus.

Esta ruta plus conectaría el corredor económico Bangladesh-China-India-Myanmar con el corredor económico China-Pakistán, y podría ofrecer a Beijing un acceso privilegiado al Océano Índico. Una vez más, un paquete total –carreteras, trenes de alta velocidad, oleoductos y redes de fibra óptica– uniría la región con China.

Xi en persona situó la conexión entre India y China como parte de un bien definido conjunto de imágenes en un artículo de fondo que publicó en el periódico The Hindu poco antes de su reciente visita a Nueva Delhi. “La combinación de la ‘fábrica del mundo’ y la ‘oficina administrativa del mundo’”, escribió, “dará como resultado la base productiva más competitiva y el mercado de consumo más atractivo”.

El núcleo central de la elaborada planificación china para el futuro euroasiático es Urumqi, capital de la provincia de Xinjiang y sede de la mayor feria comercial de Asia Central, la Feria de China-Eurasia. Desde el año 2000, una de las mayores prioridades de Beijing ha sido la urbanización de esta provincia, en gran parte desierta pero rica en petróleo, e industrializarla a toda costa. Lo que implica, en opinión de Beijing, la homologación de la región con China, con el corolario de la supresión de cualquier disidencia de la etnia uigur. Li Yazhou, general del Ejército Popular de Liberación describió Asia Central como “el más sutil pedazo de pastel donado por el cielo a la China moderna”.

La mayor parte de la visión de China de una nueva Eurasia conectada con Beijing por todo tipo de transporte y comunicación se detallaba claramente en el documento “Marching Westwards: The Rebalancing of China’s Geostrategy” (“Marchando hacia el oeste: el reequilibrio de la geoestrategia china”) un estudio de referencia publicado en 2012 por el académico Wang Jisi, del Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos de la Universidad de Beijing. Como respuesta a este futuro entramado de conexiones de eurasiáticas, el mayor logro del gobierno de Obama ha sido a una versión de la contención naval desde el Océano Índico hasta el Mar del Sur de China, al tiempo que un agudizamiento de los conflictos y las alianzas estratégicas alrededor de China, de Japón a la India. (La OTAN se queda, por supuesto, con la tarea de contener a Rusia en Europa del Este).

Contra las rutas de la seda, telón de acero  

El “acuerdo de gas del siglo”, de 400.000 millones dólares, firmado por Putin y el presidente chino en mayo pasado, sentó las bases para la construcción del gasoducto Power of Siberia ya en construcción en Yakutsk, que hará llegar un diluvio de gas natural ruso al mercado chino. Está claro que sólo representa el comienzo de una alianza energética turboasistida entre los dos países. Entre tanto, los empresarios e industriales alemanes ya se han percatado de una nueva realidad: del mismo modo que el mercado final de los productos made-in-China que circularán por las futuras nuevas rutas de la seda será Europa, una circulación en sentido inverso es asimismo evidente. En un posible futuro comercial, China está destinada a convertirse en el principal socio comercial de Alemania para 2018, por delante tanto de EE.UU. como de Francia.

Un posible obstáculo a esta evolución, grato a los ojos de Washington, es una Guerra Fría 2.0, que ya está desgarrando no la OTAN sino la Unión Europea. En la UE de este momento, el campo antirruso incluye Gran Bretaña, Suecia, Polonia, Rumanía y los países bálticos. Por otra parte, Italia y Hungría, pueden considerarse en el campo prorruso, mientras que una imprevisible Alemania sigue siendo la clave para saber si el futuro va a consistir en un nuevo telón de acero o en una nueva apertura al Este. Para ello, Ucrania sigue siendo la clave. Si se la consigue finlandizar con éxito (con una autonomía significativa para sus regiones), como ha propuesto Moscú –sugerencia que Washington rechaza de plano–, la vía hacia el Este seguirá abierta. Si no, la propuesta de una BMB tendrá un futuro incierto.

Cabe señalar que hay también otra visión del futuro económico euroasiático que asoma en el horizonte. Washington intenta imponer a Europa un Tratado Transatlántico de Comercio e Inversión (TTIP) y un tratado Transpacífico de Asociación similar (TPP) a Asia. Ambos favorecen a las corporaciones americanas globales y su objetivo evidente es el de impedir el ascenso de las economías de los países BRICS y el surgimiento de otros mercados emergentes, a la vez que da solidez a la hegemonía económica global estadounidense.

Dos hechos flagrantes, debidamente registrados en Moscú, Beijing y Berlín, indican cuál es el núcleo duro geopolítico detrás de estos dos pactos “comerciales”. El TPP excluye a China y el TTIP excluye a Rusia. Es decir, ambos representan las líneas de fuerza, apenas disimuladas, de una futura guerra comercial y monetaria. En mis propios viajes recientes, he oído una y otra vez de boca de productores agrícolas de calidad en España, Italia, y Francia que el TTIP es nada más que una versión económica de la OTAN, la alianza militar que el presidente chino Xi Jinping, llama, quizás un tanto ilusoriamente, una “estructura obsoleta”.

Hay una resistencia significativa al TTIP en muchos países de la UE (especialmente en los del Club Med de la Europa meridional), del mismo modo que la hay contra el TPP entre las naciones de Asia (especialmente Japón y Malasia). Es esto es lo que da a chinos y rusos esperanzas para sus nuevas rutas de la seda y para un nuevo tipo de comercio a través del corazón de Eurasia respaldado por una Unión Euroasiática apoyada en Rusia. A esta situación están prestando mucha atención figuras clave en los círculos empresariales e industriales alemanes para los que la relación con Rusia sigue siendo esencial.

Después de todo, Berlín no ha mostrado una excesiva preocupación por el resto de una UE sumida en crisis (tres recesiones en cinco años). A través de una troika universalmente despreciada –Banco Central Europeo, Fondo Monetario Internacional y Comisión Europea– Berlín está ya a todos los efectos prácticos, al timón de Europa, prosperando y mirando al Este.

Hace tres meses, la canciller alemana Angela Merkel visitó Beijing. Apenas aparecieron en la prensa las conversaciones sobre la aceleración de un proyecto potencialmente revolucionario: una conexión ininterrumpida de ferrocarril de alta velocidad entre Beijing y Berlín. Su construcción será un imán para el transporte y el comercio entre decenas de países a lo largo de su ruta, de Asia a Europa. Pasando a través de Moscú, podría convertirse en el integrador definitivo de la Ruta de la Seda y quizás la pesadilla definitiva para Washington.

“Perder” Rusia

En medio de una gran atención de los medios, la reciente cumbre de la OTAN en Gales ha producido sólo una modesta “fuerza de reacción rápida” para su despliegue con vistas a cualquier situación futura tipo Ucrania. Mientras tanto, la creciente Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), una posible contraparte asiática de la OTAN, se reunió en Duchanbé (Tayikistán). En Washington y Europa Occidental nadie pareció dar importancia al encuentro. Deberían haberlo hecho. Allí, China, Rusia y los cuatro “stans” de Asia Central acordaron incorporar a un impresionante conjunto de nuevos miembros: India, Pakistán e Irán. Las implicaciones pueden ser de largo alcance. Después de todo, India, con su primer ministro Narendra Modi, está ahora contemplando su propia interpretación de la Ruta de la Seda. Detrás de ella se encuentra la posibilidad de un acercamiento económico de “Chindia”, que podría cambiar el mapa geopolítico de Eurasia. Al mismo tiempo, Irán está también incorporándose al tejido de la red “Chindia”.

De este modo, lenta pero segura, la OCS se perfila como la principal organización internacional en Asia. Ya es evidente que uno de sus objetivos fundamental a largo plazo será el de dejar de operar en dólares, mientras avanza en el uso del petroyuan y el petrorrublo en el comercio de la energía. Y EE.UU., por supuesto, nunca será bien recibido en la Organización.

Pero todo esto es hablar del futuro. En la actualidad, el Kremlin sigue enviando señales de que quiere empezar a hablar de nuevo con Washington, mientras que Beijing nunca ha querido dejar de hacerlo. Sin embargo, la administración Obama sigue miope, enfrascada en su propia versión de un juego de suma cero, confiando en su fuerza tecnológica y militar para mantener una posición ventajosa en Eurasia. Beijing, sin embargo, tiene acceso a los mercados y un montón de dinero en efectivo, mientras que Moscú tiene un montón de energía. Una cooperación triangular entre Washington, Beijing y Moscú sería sin duda –como dirían los chinos– un juego en el que todos saldrían ganando… pero no contengan la respiración por el momento.

En cambio, es de esperar que China y Rusia profundicen su asociación estratégica, al tiempo que atraen a otras potencias regionales euroasiáticas. Beijing ha apostado el resto a que el enfrentamiento entre EEUU/OTAN y Rusia por Ucrania hará que Vladimir Putin gire hacia el Este. Al mismo tiempo, Moscú está calibrando cuidadosamente lo que su presente reorientación hacia un gigante económico así puede significar. Algún día, es posible que algunas voces de cordura en Washington se pregunten en voz alta cómo fue que EE.UU. “perdió” Rusia en beneficio de China.

Mientras tanto, podemos pensar en China como un imán en el nuevo orden mundial de un futuro siglo euroasiático. El mismo proceso de integración que realiza Rusia, por ejemplo, parece cada vez más el de India y otras naciones de Eurasia, y, posiblemente, tarde o temprano también el de una Alemania neutral. En el juego final de un proceso así, EE.UU. podría verse progresivamente expulsado ​​de Eurasia, y el eje BMB podría aparecer como un factor de cambio de juego. Hagan sus apuestas, pronto. El resultado para el año 2025.

Rebelion.org

Tormenta a la vista en Irán, por Thierry Meyssan

Posted in EEUU, Geopolítica, Irán, Occidente, Opinión, Próximo Oriente, Thierry Meyssan on 08/10/2014 by athelvok

Las iniciativas del nuevo presidente de Irán, Hassan Rohani, se apartan cada vez más de la línea antiimperialista del imam Khomeiny. Todo indica que, después de haber favorecido la elección de Rohani desde su posición como Guía Supremo, el ayatola Ali Khamenei ha decidido ahora oponerse al acuerdo negociado en secreto con Estados Unidos y la Unión Europea. Washington no tiene intenciones de aceptar ese cambio de actitud y está preparando su «plan B».

| Teherán (Irán) | 7 de octubre de 2014
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Según el pensador de la Revolución iraní, Ali Shariati, todo musulmán está en el deber de ser revolucionario y todo verdadero revolucionario debe ser considerado como un musulmán, independientemente de su religión. Según ese principio, la apelación «República Islámica de Irán» puede interpretarse como «República Revolucionaria de Irán», interpretación contra la cual lucha el representante de la facción proestadounidense del clero chiita, el ayatola Hassan Rohani.

El proyecto del jeque Hassan Rohani

Desde el triunfo de la revolución del imam Khomeiny, Irán ha respaldado todos los movimientos antiimperialistas del Medio Oriente, independientemente de las creencias religiosas de sus miembros. Esa política se vio fuertemente cuestionada por la «Revolución verde» de 2009. En aquel momento, el candidato «modernista» Mir-Hosein Musavi declaraba en su campaña electoral que, aunque rendía homenaje al Hamas y el Hezbollah, no había razones para que los iraníes pagaran las armas de esos movimientos de Resistencia, ni para que pagaran la reconstrucción de Palestina o la del Líbano. Años más tarde, en 2013, después de ser electo presidente de Irán, el jeque Hassan Rohani intrigaba a los comentaristas agitando una llave y dando a entender que pondría el Tesoro iraní al servicio de los iraníes en vez de seguir financiando movimientos de Resistencia, que en algunos casos ni siquiera son chiitas. Pero el pueblo iraní no daba mucha importancia a esa polémica, considerándola erróneamente como simple politiquería.

Cuando fue electo, Rohani parecía representar una esperanza para su país ya que los electores estaban convencidos de que era el hombre que lograría un acuerdo con Estados Unidos y con la Unión Europea, poniendo así fin a las «sanciones», y que mejoraría el poder adquisitivo de los iraníes. En este momento, Irán ha recuperado la posibilidad de vender su petróleo en el mercado internacional y gracias a ello dispone de divisas extranjeras y se ha estabilizado el valor del rial, la moneda iraní.

Y está llegando el momento del desenlace: en secreto, el presidente Rohani negoció un acuerdo con Washington y Bruselas, acuerdo que debería hacer público próximamente [1]. Pero ese acuerdo va mucho más allá que las declaraciones que hacía Mir-Hosein Musavi hace 5 años. Se trata, nada más y nada menos, que de poner a Irán del lado de Occidente, a pesar de la reciente entrada de ese país en la Organización de Cooperación de Shanghai.

Según ese acuerdo, Irán vendería su gas a la Unión Europea, que podría liberarse así de su actual dependencia del gas ruso para embarcarse en una nueva guerra fría. Por otro lado, ya China no podría contar con el gas iraní para seguir adelante con sus planes de desarrollo [2].

El 24 de septiembre de 2014, en ocasión de la apertura del nuevo periodo de sesiones de la Asamblea General de la ONU, el presidente Rohani se reunió en Nueva York con su homólogo austriaco Hans Fisher, cuyo país está cargo del proyecto Nabucco. Los dos presidentes conversaron sobre el financiamiento de una conexión con los yacimientos iraníes de gas y petróleo, un trabajo cuyo costo podría elevarse a 8 500 millones de dólares. Como puede verse, se trata de un proyecto de proporciones faraónicas y, por lo tanto, capaz de generar muchas oportunidades de corrupción.

La conclusión de tal acuerdo pondría fin a la polémica sobre la bomba atómica que Irán supuestamente podría fabricar «en unas cuantas semanas»… desde que Mahmud Ahmadinejad fue electo presidente en 2005 [3].

El conflicto entre proestadounidenses y antiimperialistas

Contrariamente a la visión simplificadora impuesta por la propaganda atlantista, la clase clerical chiita no participó en la Revolución islámica iraní sino que esta se hizo simultáneamente contra el shah y contra el clero. Este último incluso calificaba al ayatola Khomeiny de «cismático» hasta que finalmente la mayoría de sus miembros optaron por montarse en el carro del movimiento popular y acabaron uniéndose al imam. Las relaciones entre los revolucionarios iraníes y el clero conocieron nuevas tensiones durante la guerra que Irak impuso a Irán. En aquel momento, los Guardianes de la Revolución –entre cuyos miembros se hallaba Mahmud Ahmadinejad– comprobaron rápidamente que los hijos de los dignatarios religiosos brillaban por su ausencia en el frente de batalla.

El clero chiita abusó durante siglos de su poder en Irán. La Revolución del ayatola Khomeiny era simultáneamente una reforma del chiismo y una lucha por la liberación nacional. Antes de Khomeiny, los chiitas iraníes lloraban constantemente la muerte del imam Ali. Con Khomeiny, aprendieron a seguir su ejemplo luchando contra la injusticia.

En lo tocante a la moral y las costumbres, ambos bandos defienden los mismos principios pero no lo hacen de la misma manera. Tanto el clero –actualmente representado por Hassan Rohani– como las «Fuerzas de la Revolución» –representadas principalmente por los hermanos Larijani– son favorables a la coerción mientras que los antiimperialistas –cuyo líder sigue siendo Mahmud Ahmadineyad– destacan el valor del ejemplo. Durante sus mandatos presidenciales, esa divergencia llevó a Ahmadineyad a entrar en conflicto con la policía encargada de velar por las costumbres. Por ejemplo, Ahmadineyad tomó públicamente posición en contra de la obligación de portar el velo impuesta a las mujeres y también se pronunció contra la fuerte recomendación a los hombres de dejarse crecer la barba. El enfrentamiento llegó a agudizarse tanto que varios colaboradores del entonces presidente fueron arrestados y encarcelados por «brujería» (sic).

El Guía Supremo, ayatola Ali Khamenei, discípulo destacado del imam Khomeiny, dispone –a la luz de la Constitución– de poderes superiores a los del presidente de la República pero sólo puede intervenir excepcionalmente. Durante los últimos años, el ayatola Khamenei trató de limitar las iniciativas del turbulento Mahmud Ahmadineyad y de obligarlo a mantener su alianza con los hermanos Lariyani. Se produjo entonces un choque entre el presidente Ahmadineyad y el Guía Supremo, principalmente sobre la nominación de Esfandiar Rahim Mashaei como vicepresidente. Mashaei acabó siendo rebajado al rango de jefe del gabinete presidencial y, en definitiva, la alianza entre los hermanos Lariyani y Ahmadineyad acabó rompiéndose en medio de un desagradable ambiente de acusaciones públicas de corrupción [4].

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Después de haber favorecido la elección de Hassan Rohani para lograr una pausa en el enfrentamiento con Washington, el Guía Supremo Ali Khamenei estima en este momento que Rohani ha sobrepasado los límites y que hoy amenaza el ideal revolucionario.

Las reacciones ante el proyecto de Rohani

Un poco más de un año ha pasado desde su elección y la popularidad de Rohani ya está en caída libre. La opinión pública iraní se divide actualmente entre quienes lo acusan de no haber cambiado gran cosa y quienes lo acusan de favorecer una clase social a expensas de la mayoría. Es evidente que si Mahmud Ahmadineyad fuese autorizado a presentarse a la próxima elección presidencial ganaría la elección en la primera vuelta. Pero parece poco probable que se le conceda esa oportunidad. En 2013, la candidatura de Esfandiar Rahim Mashaei –quien gozaba del respaldo del hoy ex presidente– fue rechazada a pesar de que los sondeos de opinión lo daban como ganador en la segunda vuelta. Eso indica que se hará todo lo posible por apartar a Ahmadinejad de la elección presidencial prevista para 2017.

En todo caso, el ex presidente de Irán nunca ha estado tan activo como hoy. En este momento está enfrascado en la movilización de sus partidarios y parece que logrará evitar que Irán caiga en la órbita atlantista. Como indicio de su probable victoria está el hecho que el Guía Supremo permitió que los partidarios de Ahmadineyad organizaran un coloquio antiimperialista internacional, a cuya realización se había opuesto el año pasado [5]. El ayatola Ali Khamenei incluso envió un representante personal al encuentro y ello indica que se dispone a vetar el proyecto de Rohani.

Para los discípulos de Khomeiny ese proyecto equivaldría a aniquilar la Revolución y volver al Irán de los tiempos del shah. Irán renunciaría a su influencia política y se dedicaría al comercio internacional. En el plano interno significaría un regreso a la opulencia para los dirigentes, pero no para la población. Y de paso, los pueblos del Medio Oriente que han acumulado cierto número de victorias ante Washington, Londres y Tel Aviv, principalmente en Líbano, en Gaza, en Siria y en Yemen, se verían nuevamente indefensos.

El «plan B» de Estados Unidos

En previsión de un posible fracaso del plan Rohani –que parece lo más probable, a no ser que el Guía Supremo desapareciera prematuramente–, Washington sigue preparando su «Plan B»: un amplio programa de desestabilización, mucho más potente que el de 2009. En aquel momento el objetivo fue hacer creer que se había producido un fraude electoral que privaba a los proestadounidenses de una supuesta victoria [6]. Ahora sería un «remake» de la falsa revolución siria de 2011.

Desde hace 5 años, Washington ha venido creando –y haciendo que otros creen– más de 70 canales de televisión vía satélite en lengua farsi, idioma del que sólo se cuentan en todo el mundo 100 millones de hablantes de los que 80 millones viven en Irán. Todos los aliados de Estados Unidos, desde los miembros de la Unión Europea hasta Corea del Sur, han sido “invitados” a transmitir programas destinados a los iraníes. Si todos esos medios transmitieran simultáneamente una noticia falsa, los iraníes, que en muchos casos no miran sus propios canales de televisión por considerarlos demasiado politizados o demasiado puritanos, probablemente creerían que es una información cierta.

Por otro lado, nadie sabe bien quién es el responsable de la censura de internet en Irán. Para impedir la difusión de pornografía, se hace imposible ver ningún video en internet y numerosos sitios también permanecen inaccesibles. Pero cada internauta iraní se ha dotado de algún proxy que le permite evitar la censura. Por lo tanto, el único resultado de esa práctica es que desacredita al Estado, cosa que Estados Unidos no dejará de utilizar.

Es por lo tanto evidente que ante un fracaso del plan de Rohani, Washington echará a rodar noticias falsas que el público creerá. Las nuevas tecnologías hacen posible la difusión de acontecimientos ficticios, como ya se hizo en Libia –donde las supuestas imágenes de la caída de la Yamahiria se transmitieron por televisión 4 días antes de los hechos para desmoralizar a la población– y en Siria –con la transmisión de imágenes de manifestaciones que sólo existieron en las pantallas de televisión.

El rechazo del proyecto de Rohani marcará por lo tanto el inicio de una nueva confrontación.


[1] «La abdicación de Irán », por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 2 de diciembre de 2013.

[2] «Cambio crucial en la geopolítica de los oleoductos», por Melkulangara K. Bhadrakumar, Asia Times Online, Red Voltaire, 8 de febrero de 2010. «Iran, la bataille des gazoducs», por Manlio Dinucci, Il Manifesto (Italia), Réseau Voltaire, 9 de marzo de 2012.

[3] «¿Quién le teme al programa nuclear civil de Irán?», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 9 de julio de 2010.

[4] «Ahmadinejad, el insumergible», por Thierry Meyssan, Al-Watan (Siria), Red Voltaire, 21 de febrero de 2013.

[5] Bajo el título “Nuevos horizontes”, el encuentro tuvo lugar en Teherán del 29 de septiembre al 1º de octubre de 2014 en un ambiente de unidad nacional. Asistieron a la apertura el ayatola Abbas Hoseini Qaem-Maqami, Said Halili –quien participó como candidato en la elección presidencial frente al actual presidente Hassan Rohani– y Mohammad-Javad Lariyani.

[6] «La CIA y el laboratorio iraní», «¿Por qué tendría yo que repudiar la voluntad de los iraníes?», «La “revolución de color” fracasa en Irán», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 19, 24 y 26 de junio de 2009. «Las elecciones iraníes: el timo del robo electoral»», por James Petras, Red Voltaire, 21 de junio de 2009.

Informe de Red Roja: Antes de que el material altamente inflamable acumulado empiece a arder y más allá de las elecciones, lo esencial es preparar el parto de lo nuevo

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Informe político de Red Roja (Octubre 2014)

 

I. El fin de las ilusiones. Una nueva recesión avanza, especialmente en las economías centrales.

La realidad vuelve a contradecir, esta vez con más intensidad que las precedentes, las previsiones de organismos internacionales (FMI, OCDE; Comisión Europea.. etc), de los gobiernos y de los gabinetes de análisis – convenientemente subvencionados – que anunciaban crecimientos sostenidos en las principales economías occidentales, y especialmente de las europeas, para 2014. Se hicieron profecías sobre un supuesto principio del fin de la crisis que carecían de cualquier fundamento, como Red Roja y cada vez más analistas serios vienen diciendo. Tales oráculos obedecían – y obedecen – a la ilusión de que transmitiendo “confianza a los mercados” éstos pudieran protagonizar el ansiado comienzo del despegue económico y a intentar vender el humo de que las políticas de ajustes, privatizaciones, recortes salariales y contrarreformas laborales sirven para impulsar el crecimiento y no sólo, como sucede, para aumentar el poder, el patrimonio y la renta de la plutocracia europea.

Esos vaticinios sistemáticamente equivocados, responden a objetivos centrales en el marco de la lucha de clases: impedir que la clase obrera sea consciente de las contradicciones irresolubles del capitalismo en crisis y que comprenda la inutilidad de sueños reformistas – con viejos o nuevos ropajes políticos – para así mantener encandilados a unos pueblos que cada vez están menos dispuestos a soportar la aniquilación de sus vidas.

Los avances en el PIB que se registraron en 2013 en la Tríada imperialista (EE.UU., UE y Japón) se debieron básicamente a la puesta en circulación de dinero público barato, prácticamente sin intereses, procedente de sus bancos centrales. Como señalan algunos analistas: los gobiernos de las grandes potencias “financian por decreto la marcha del capitalismo mundial”[i]. Inyectan grandes masas de dinero que no se invierten en la esfera productiva, poco rentable, y se emplean en la compra de bonos del tesoro a intereses mucho más altos, con lo que generan “buenas noticias”, porque el aumento de la demanda tiende a bajar la prima de riesgo.

Este “crecimiento” no sólo es absolutamente artificial y caduco, sino que contribuye a intensificar la superacumulación general de capital. Los bancos centrales están inoculando dinero a la economía para que no colapse y sustituyendo a la banca privada que no da créditos porque está ocupada en asegurar su liquidez y, sobre todo, porque no ve negocio alguno en hacerlo. No hay crecimiento productivo pero si grandes cantidades de dinero circulante, con lo que los negocios especulativos están asegurados y también cada vez más nuevas burbujas financieras.

Los datos económicos del primer semestre de 2014 han derribado todos los delirios.

La situación económica de la UE ha llevado a Paul Krugman (premio Nóbel de Economía 2008) a decir que “Europa huele a desesperación” y que sus condiciones son peores que en la Depresión de 1930. En 2013, el PIB de la UE tuvo un valor negativo del 0,2%. En 2014 tras un leve aumento del 0,2% en el primer trimestre cayó al 0% el segundo. El pronóstico era de un crecimiento del 1,2% para este año.

Los resultados de las principales economías de la zona euro son aún más demoledores:

  • Para Alemania, la “locomotora europea” los cálculos hablaban de un crecimiento en 2014 del 1,8%. La realidad es que creció un 0,8% en el primer trimestre y cayó a menos 0,2% en el segundo.
  • Francia tuvo un crecimiento 0 en los primeros trimestres de 2014. El Gobierno ha rebajado a la mitad sus perspectivas de crecimiento (del 1 al 0,5%) y ha anunciado que no cumplirá los objetivos de déficit en 2014, a pesar de mantener unos recortes del gasto público de 50.000 millones de euros.
  • Italia, que contrajo su crecimiento en 2013 en un 1,9%, cayó un 0,1% en el primer trimestre de 2014 y un 0,2% en el segundo, entrando en franca recesión. Los vaticinios de un crecimiento para 2014 de un 0,6% se han esfumado, así como el cumplimiento del objetivo de déficit del 2,6%, que se calcula que llegue al 3%. Las presiones de la Comisión Europea sobre el Gobierno Renzi arrecian señalando la urgencia de que acometa “reformas estructurales”, es decir, nuevas contrarreformas laborales y aún más drásticas reducciones del gasto público.

En conjunto, el desempleo en la Eurozona crece de forma continuada desde hace dos años y alcanza la cifra récord de 19,2 millones de personas, de las que casi la tercera parte son aportadas por el Estado español.

Fuera de la Eurozona, el crecimiento de Gran Bretaña empieza a tener signos de estancamiento tras registrar aumentos del 3,2% en tasa interanual. No obstante es la economía europea con mayores aumentos del PIB. Las cifras macroeconómicas, que -por ahora – preservan al Reino Unido de la caída en la recesión, ocultan el brutal aumento de las desigualdades sociales que, por cierto, es uno de los principales pilares del auge del independentismo en Escocia. Efectivamente, datos recientes dan cuenta de que cinco familias acumulan más riqueza que 12,6 millones de personas, mientras el 95% de la población ha visto reducidos sus ingresos en el 12% desde 2003 y millones se hunden en la miseria. De ahí que el crecimiento espectacular en los últimos dos años de las personas partidarias de la independencia – pese a no ser mayoría en el referéndum – esté directamente relacionado con la crisis y con la oposición a las políticas británicas de recortes y privatizaciones, especialmente en lo referente a la sanidad

El PIB de EE.UU. creció en 2013 un tímido 1,9% y mientras se pronosticaba un aumento para 2014 del 2,9%, lo que hizo fue retroceder en esa misma cantidad en el primer trimestre, mientras en el segundo avanzó un 1%.

El PIB de Japón, que preveía un crecimiento del 1,2% para este año, se ha desplomado cayendo un 7,1% en tasa interanual, mayor que el sufrido en 2011 con ocasión del terremoto y el tsunami. La producción industrial sufre el mayor retroceso desde hace tres años y, sobre todo, se desploma el consumo privado (menos 19,2%) tras un aumento en abril del IVA para intentar reducir su voluminosa deuda pública que alcanza los 7,29 billones de euros (el 245% de su PIB).

Así mismo el crecimiento económico de los BRICS se debilita a pesar de seguir en cifras positivas – excepto Brasil – reflejando el retroceso en la economía mundial. Destaca el crecimiento de China superior al 7% y el de India, más de un 4%. El crecimiento de Rusia se frena con aumentos del PIB entorno al 2%, mientras que Brasil acaba de entrar en recesión, tras dos caídas sucesivas en el primer y segundo trimestre de 2014 (-0,2 y -0,6%).

No obstante, lo más destacado en relación con estos países en el plano económico es la decisión de coordinar sus economías e independizarlas de los grandes centros de poder imperial como el Banco Mundial o el FMI. La reciente decisión de crear un Nuevo Banco de Desarrollo con una dotación de 100.000 millones de dólares es la última expresión de la pérdida de influencia económica del imperialismo estadounidense – y del europeo – y de la progresiva debilidad del dólar, así como de la decidida voluntad de los “países emergentes” de construir nuevos espacios de soberanía. El comienzo de las obras del gigantesco gasoducto ruso-chino “Fuerza de Siberia”, así como los recientes acuerdos entre ambas potencias para incrementar los intercambios en materia de telecomunicaciones y de alta tecnología y así disminuir su dependencia tecnológica de EE.UU., caminan en el mismo sentido.

En síntesis, las mayores economías mundiales, excepto China, tienen un crecimiento mínimo o están ya en franca depresión. Todo ello, insistimos, cuando hasta hace pocos meses se prometía el principio del fin de la crisis económica.

El pasado 4 de septiembre el BCE se ha visto obligado a adoptar el enésimo paquete de medidas como la bajada de tipos a ras de suelo (0,05%) o la subasta de liquidez para la banca privada por valor de 400.000 millones de euros, a cambio de compromisos de abrir el crédito. Confirmando lo que venimos diciendo, la demanda ha sido la mitad de la prevista, mientras el presidente del BCE anuncia que “el crecimiento en la UE ha perdido impulso”.

Como señalábamos al principio: financiación por decreto, añadiendo más capital al ya sobreacumulado para huir de la temida deflación e inyección de enormes masas de dinero a los bancos privados que continúan sin ofrecer crédito –más preocupadas por “demostrar liquidez” y salir airosos de una dura competencia interbancaria estatal e internacional que está lejos de haberse resuelto-; y, lo que es más grave, con unas empresas que siguen sin demandar ese crédito. En resumen, medidas monetarias que suponen una huida hacia adelante y que son, como decía el mismísimo Keynes, “la mejor medida del miedo en la economía”.

Patéticas contorsiones para intentar mantener la llama de la esperanza en unas masas proletarizadas, cada vez más desesperadas, que desde Grecia a los propios EE.UU, protagonizan estallidos que reflejan el ascenso de la tensión social.

En los países de la Eurozona, mientras, se extiende la percepción de que las políticas de los diferentes gobiernos son esencialmente las mismas, independientemente de su color político como muestran los ejemplos clamorosos de Francia y de Italia. El avance electoral de partidos fascistas es el resultado también de la persistente debilidad de la izquierda institucional. Su incapacidad para constituirse en referente político del creciente malestar social que pasa inevitablemente por defender programas que planteen el No Pago de la Deuda y la salida del Euro y de la UE, determinan que en el conjunto de Europa la siniestra sombra de las banderas fascistas esté cada vez más cerca.

II. Política internacional. Agudización de las contradicciones interimperialistas entre EE.UU/Alemania

La economía capitalista se desmorona, al tiempo que su lógica interna autodestructiva avanza imparable. El objetivo prioritario del aumento de beneficios en un escenario de crisis general sin salidas intensifica la lucha sin cuartel entre las grandes potencias por el incremento de la competitividad – que se nutre casi exclusivamente de la caída de los salarios y de las condiciones laborales – y del enfrentamiento feroz por conseguir materias primas baratas que refuerza el saqueo y la destrucción de países por la vía militar.

La confrontación entre los intereses de EE.UU y Alemania – hegemónica en la UE – como grandes potencias data de hace más de un siglo y no ha hecho más que intensificarse con la crisis.

EE.UU. avanza hacia la decadencia económica y la destrucción de los mínimos vitales en su propio territorio con un incremento notable de la agitación social, mientras el dólar ve cada vez más amenazado su liderazgo en las transacciones internacionales.

Al mismo tiempo se multiplican las intervenciones militares y los preparativos de confrontación a gran escala con Rusia y China.

Es así como en una enloquecida huida hacia delante para asegurar su hegemonía mundial de la única forma posible – la militar – se disparan los gastos en defensa, que a su vez comprometen el presupuesto público y engordan la mayor deuda del mundo. Las intervenciones militares de EE.UU que van asolando países uno tras otro, en realidad, no responden sólo a objetivos de saqueo de materias primas, sino a evitar que su principal competidor – Alemania – acceda a esos mercados.

Como venimos diciendo, EE.UU. tiene necesidad de desestabilizar la situación política internacional, incluida por supuesto la económica. Y sus objetivos políticos principales no son sólo debilitar a sus enemigos más reconocidos, sino impedir que sus aliados – la UE y especialmente Alemania – crezcan de forma autónoma aumentando así la pérdida de hegemonía estadounidense en la escena internacional incluso en su tradicional campo aliado.

Las tensiones en el seno de la OTAN por el reparto de las cargas son crecientes. La crisis galopante no permite a los estados de la UE aumentar sus gastos en defensa, al tiempo que los intereses confrontados les hacen reacios a acompañar a EE.UU. en sus aventuras militares[i]. Los bombardeos sobre el Estado Islámico para Iraq y Levante (EIIL), ejecutados por EE.UU. y sus lacayos árabes de Qatar, Arabia Saudí y Emiratos Árabes, con el apoyo puntual de Francia, es buen ejemplo de cómo los aliados de la OTAN miran para otro lado.

Ante el espectáculo de manipulación informativa con el que nos asedian, es preciso afirmar que la “guerra global” proclamada por EE.UU. contra el nuevo “enemigo número 1” -criatura a la que han contribuido a construir y armar, al tiempo que juega el papel de confuso banderín de enganche para una parte del sentimiento antiimperialista del complejo mosaico político árabe – es una cortina de humo.

En este sentido, apuntemos de momento (es un asunto pendiente de analizar con más detalle y precisión) que el ataque militar de EE.UU. y sus satélites árabes al EIIL en territorio sirio, que se anuncia largo, tiene como finalidad principal debilitar al Gobierno de Damasco. El objetivo es revertir la victoria gubernamental sobre “los rebeldes moderados”, también armados por la UE y EE.UU. y actualmente en franca desbandada. Así mismo, se trata de un paso más en la escalada de su enfrentamiento con Rusia, de la que dan cuenta las protestas de Moscú y Teherán ante esos bombardeos en Siria.

El caso de Irán es un caso paradigmático de la sorda confrontación interimperialista. Mientras EE.UU. e Israel apostaron por la destrucción de Irán mediante el bloqueo económico y estuvieron al borde de la intervención militar directa, importantes empresas alemanas apuestan decididamente por el incremento de las relaciones comerciales con el país persa. Alemania presiona para disminuir las sanciones, mientras la Cámara Alemana de Industria y Comercio calcula que, en ese escenario, las exportaciones podrían pasar rápidamente de los 1.850 millones de euros en 2013 a los 10.000 millones. Alemania habría ganado así a EE.UU. el importante mercado iraní, país con el que este último apenas tiene relaciones económicas desde 1979.

Alemania, al tiempo que tiene su economía mucho menos endeudada que la de EE.UU, mantiene status de segunda potencia exportadora mundial – desde 2010 por detrás de China – y confronta con los intereses geoestratégicos norteamericanos, que a su vez resultan imprescindibles para el imperialismo alemán.

Un ejemplo reciente es el caso de China. Mientras EE.UU. avanza en el cerco marítimo al gigante asiático, en el mes de julio Merkel – acompañada de directivos de Siemens, Volkswagen, Lufthansa, etc. firmó acuerdos comerciales por valor de varias decenas de miles de millones de euros y significativamente llegó a importantes acuerdos de colaboración sobre “ciberespionaje”.

Por su parte, la política europea del imperialismo alemán, desde Bismarck, ha centrado su estrategia de dominio en el debilitamiento y la división de las potencias próximas. Tras la caída de la URSS, Alemania es el único estado que se unifica, los demás se dividen; división directamente vinculada a la influencia de las fundaciones políticas alemanas, especialmente de la Fundación Friederick Ebert, vinculada al partido socialdemócrata.

Checoslovaquia fue dividida tras la ocupación nazi de 1938 y así permaneció hasta 1945. En 1993 la división se produjo “pacíficamente” tras una simple votación parlamentaria, tras la generosa financiación de los partidos políticos de la derecha nacionalista, especialmente en Eslovaquia.

La voladura de la República Federal de Yugoslavia fue menos “pacífica” como es bien sabido. Sólo recordar que Alemania y el Vaticano fueron los primeros estados en reconocer a la Croacia independiente y que ha sido ampliamente documentado el apoyo económico y militar alemán a los nazis croatas herederos de los “ustachis” y, en general el protagonismo teutón en la destrucción de Yugoslavia[ii].

Mención aparte merecen en esta escalada de tensión las presiones de EE.UU. sobre la UE para la adopción de sanciones contra Rusia, con el pretexto de Ucrania, y que ha sido calificada con acierto por James Petras de “sodomización”. Mientras EE.UU. instiga tanto las guerras económicas como la escalada militar -como ha sucedido en todos los grandes conflictos anteriores intereuropeos– gana la partida en varios sentidos: exhibe su hegemonía militar doblegando los intereses europeos y final y perversamente forzándolos a pedir “auxilio” –petición que puede escondernos las verdaderas diferencias de fondo- al tiempo que debilita a sus competidores económicos, especialmente a Alemania.

Los datos son concluyentes: “Las exportaciones industriales de Alemania a Rusia llegan a 36 mil millones de euros; hay 20 mil millones de euros en inversiones anuales; y más de 400.000 trabajadores alemanes están empleados en empresas que exportan a Rusia. Las ventas en algunos sectores se han reducido un 15% desde junio de 2014.[…] Las exportaciones alemanas de productos cárnicos a Rusia son el 21% de las realizadas a países fuera de la UE y el 15% en el sector de los lácteos[iii]”.

Y no se trata sólo de Alemania. Todas las economías de la UE se están viendo seriamente afectadas, mientras las sanciones adoptadas por Obama contra Rusia apenas tiene repercusión sobre la economía de EE.UU.

El enfrentamiento de intereses se ha exacerbado. Las medidas adoptadas por UE – y la correspondiente respuesta de Rusia – están cayendo como un boomerang sobre una UE, y especialmente sobre Alemania, que ve precipitarse con ellas la recesión a la que está abocada.

En este escenario y para no incurrir en errores vale la pena recordar que no hay ningún milagro alemán. Sus hasta ahora comparativamente buenos resultados económicos han sido expresión del incremento implacable de la explotación de su clase obrera[iv]. Sus aumentos de productividad han sido el resultado de duras contrarreformas laborales y de la entrada masiva de mano de obra cualificada y barata procedente de los países del Este. Como señala Costas Lapavitsas: “durante las dos últimas décadas, la economía más poderosa de la Eurozona ha generado los menores incrementos en los costes laborales nominales, mientras que sus trabajadores han perdido sistemáticamente parte de la producción. La Unión Económica y Monetaria ha supuesto un auténtico calvario para los trabajadores alemanes”[v]

El papel de la poderosa Federación Alemana de Sindicatos y de la CES – de la que forman parte UGT y CC.OO. – en la cooperación con la patronal en la destrucción de condiciones laborales y en el debilitamiento de la clase obrera ha sido determinante.

III. La resistencia popular del Donbass rompeolas de la lucha antifascista y antiimperialista[vi].

Es indudable el papel protagónico de la UE, dirigida por Alemania, en el golpe de Estado que instauró en Kiev un gobierno de oligarcas con participación directa de organizaciones fascistas en ministerios claves. La autodenominada “comunidad internacional” – financiando generosamente revoluciones de colores – perseguía la entrada de Ucrania en la UE, mientras se preparaba su incorporación de facto a la OTAN; todo ello con el doble objetivo de enfrentarla a Rusia y de controlar sus gaseoductos y oleoductos y sus yacimientos energéticos y mineros, situados sobre todo en el Este de Ucrania .

Con lo que no contaban era con la organización y la fuerza del pueblo de Donbáss estructurado en un frente antifascista y contrario a la integración en la UE y en la OTAN.

Las mentiras mediáticas construidas por EE.UU. acerca de una “invasión rusa” pretendían – al igual que sucedió con las “armas de destrucción masiva” de Iraq – allanar el camino a una intervención armada y ocultar que es el pueblo del este de Ucrania el protagonista de la brillantes derrotas infligidas al fascismo y a la plutocracia dispuesta a vender el país.

El frágil acuerdo de alto el fuego de primeros de septiembre refleja el progresivo fortalecimiento militar de la resistencia popular que, efectivamente, estaba adosando sobre el terreno considerables derrotas al régimen fascista de Kiev. Pero no podemos dejar de alertar de que las prisas de Putin por el acuerdo, justo cuando la Resistencia estaba avanzando, vienen a expresar además el miedo de la oligarquía rusa a un acelerado proceso de lucha de clases en el seno del movimiento popular de Novorossia. En este, si bien partía de posiciones políticas tan respetuosas con la propiedad privada como exigía el apoyo de determinados e influyentes oligarcas locales y que se reflejaron en la primera constitución, avanzan las posiciones que expresan también en el plano militar los intereses de la clase obrera que es la que nutre mayoritariamente las filas de la Resistencia.

Los más de dos mil muertos, las decenas de miles de heridos y sus pueblos arrasados exigen de las organizaciones coherentemente revolucionarias toda nuestra solidaridad internacionalista.

Red Roja, al tiempo que saluda calurosamente la presencia de brigadistas del estado español en Novorossia, se compromete a implicarse en el desarrollo y/o creación de Comités de Solidaridad con el Donbáss en todos los lugares posibles, desde los que ofrecer cauce al sentimiento antifascista profundamente arraigado en la juventud y a la solidaridad material con un pueblo en lucha y al que se le ha destruido todo.

IV. El Estado español.

IV.1. Mentiras macroeconómicas oficiales

El guión diseñado por el PP mediante el que pretende sostener la ilusión de una reactivación económica capaz de ir poco a poco resolviendo los gravísimos problemas que afectan a millones de personas hace aguas por todas partes.

La actualización del Programa de Estabilidad para 2014 – 2017[vii] destinado a la Comisión Europea y que contiene los escenarios macroeconómicos en los que se fundamentan los presupuestos de ingresos y de gastos de las Administraciones Públicas (AA.PP.) para ese periodo, fue aprobado en Consejo de Ministros el 27 de abril y su validez ha durado menos de 4 meses. Se hizo en base a unos datos de crecimiento en el conjunto de las principales economías – que si bien ya eran mínimos – se han venido abajo.

También se basaba en un crecimiento del PIB del Estado español (el 0,4% en el primer trimestre de 2014 y el 0,6% en el segundo) que en opinión de muchos expertos es producto de manipulaciones contables. Sobre estos mínimos aumentos se ha edificado todo un cuento de la lechera que va a desaparecer con toda probabilidad barrido por el hundimiento de las mayores economías de la UE, principales compradoras de los productos que exporta el estado español; a lo que hay que añadir los retrocesos de EE.UU. y Japón.

En el ámbito interno el escenario de la “recuperación” lo sitúa dicho Plan en “la creación de empleo, la mejora de expectativas tanto de consumidores como de empresas, la moderación de precios y salarios, la mejora gradual de condiciones financieras para hogares y sociedades tras el proceso de saneamiento financiero, y el mantenimiento de un fuerte dinamismo del sector exportador”[viii].

Los supuestos crecimientos previstos por el Gobierno para los mercados españoles de exportación, el sector sobre el que se depositaban las mayores esperanzas en el Programa de Estabilidad eran del 4% y del 5,3 % para 2014 y 2015 respectivamente. Los datos reales dan cuenta de crecimientos muy inferiores, el 0,5% en el primer semestre de 2014. Todo ello antes del impacto de las medidas restrictivas impuestas por Rusia como respuesta a las sanciones de la UE. Al respecto, aunque aún es difícil de valorar, sólo las empresas de alimentación calculan en más de 800 millones de euros las pérdidas directas e indirectas del sector. La quema de banderas de la UE por parte de agricultores aragoneses simboliza bien a quién se hace responsable del desastre.

Al final del Plan se analizan posibles “escenarios de riesgo” del que destacamos el relativo a los efectos – ya más que probables – de una caída del 4% en la demanda de exportación. En ese caso, la previsión es de una caída del PIB anual entre 2014 y 2017 del 0,4% y del empleo en los mismos porcentajes. Es decir la instalación indefinida en la recesión y aumento del paro.

Algo semejante ocurre con “la mejora gradual de las condiciones financieras”.

La tergiversación sistemática de los datos sobre el éxito que supone la bajada de los intereses de la Deuda por la disminución de la prima de riesgo oculta que la cuantía total pagada es mayor porque aumenta la cantidad total de deuda, que como es sabido, se espera que llegue al 100% del PIB a finales de este año. Se dice literalmente: “Los gastos destinados a la función “Deuda Pública” se incrementaron en 2014 un 43,4% de manera que su peso alcanza el 18,9% del PIB”[ix]. Es decir, en torno a los 200.000 millones de euros y muy cerca de la mitad del monto total de los Presupuestos Generales del Estado.

IV.2. Verdades vitales. El juego de trileros de la “creación de empleo”

La mentira más importante es que el paro está disminuyendo y se están creando puestos de trabajo. Este asunto es de capital importancia cuando, entre 2007 y 2013, el 55% del desempleo generado en toda la Eurozona (que desde hace dos años añade un récord a otro en cuanto a la destrucción de puestos de trabajo) se localiza en el Estado español.

La medida que utiliza la EPA (Encuesta de Población Activa) para considerar a una persona desempleada es que no haya trabajado al menos una hora al día la semana anterior y que esté buscando trabajo. Con estos criterios, que son un insulto a la inteligencia y a la vida del pueblo trabajador, la EPA del primer trimestre de 2014 reflejaba que casi dos millones de hogares tienen a todos sus miembros en paro, de los que la mitad tienen hijos menores a su cargo.

Es decir, si ha desistido de buscarlo o ha trabajado una hora en una semana, ya se considera que la persona está ocupada aunque – obviamente -sus ingresos no sirvan para atender sus necesidades mínimas de superviviencia.

Pero, aún con esos criterios, si se incluyera a las personas que ya no buscan porque no tienen esperanza alguna de conseguir trabajo, la cifra de parados sería de 7.013.678 personas y no de 5.622.860 como dice la EPA.

Pero, en cualquier caso, ¿es cierto que se crea empleo?. La respuesta rotunda es no. La medida real, cuando la precariedad es la regla, no debiera ser el número de contratos, sino el volumen total de horas trabajadas. En el segundo trimestre de 2014 el total de horas trabajadas ha caído un 0.7% interanual, lo que representa una reducción de 97.650 puestos de trabajo a tiempo completo (suponiendo que la jornada media es de 40 horas semanales). Este dato incontestable se refleja también la caída del número de horas cotizadas a la Seguridad Social en el mismo periodo que coexiste con el pregonado aumento del número de personas cotizantes. Por otra parte, el descenso del volumen total del tiempo de trabajo no es coherente con un aumento del PIB del 0,6% como el exhibido por el Gobierno, que sería el resultado de artificios contables, o como mucho, flor de un día.[x]

Los datos anteriores reflejan un crecimiento sin precedentes de los contratos a tiempo parcial que han alcanzado el máximo histórico del 15,8%con cerca de la cuarta parte del total de contratos por debajo de las 30 horas semanales (del 14,9% en 2008 se ha pasado al 22,85 en 2014). Y todo ello gracias a las sucesivas reformas laborales del PSOE y del PP.

Mientras tanto, se destruyen puestos de trabajo a tiempo completo, sobre todo de empleo público. Los datos son concluyentes: sólo el 6,43% de los diez millones y medio de contratos realizados en los 8 primeros meses de 2014 son indefinidos y de jornada completa. La destrucción de empleo público, según datos oficiales reflejados en el Programa citado, continúa con una “tasa media de caída anual del 5,6%”, con una reducción de alrededor de 400.000 asalariados públicos en el conjunto de las Administraciones Públicas del Estado.

Ese es el secreto del “milagro” de la creación de empleo con tasas mínimas de crecimiento económico: artilugios contables y millones de trabajadoras y trabajadores esclavos con salarios estrictamente de hambre.

Lo único cierto de los análisis del Gobierno es la continuada “moderación salarial” lograda con la ayuda inestimable de los “agentes sociales”. Mientras ha aumentado la tasa de productividad por ocupado en un 2,3% en el último año, el Coste Laboral Unitario (CLU) retrocedió en 2013 un 1,6%, que se añade al retroceso del 3% que sufrió en 2012. La causa de tales “éxitos” según el propio Gobierno son las sucesivas reformas laborales y en especial la que impuso el R.D. 3/2012 que permitió abaratar brutalmente los despidos, extender los contratos a tiempo parcial, disminuir salarios y aumentar la inaplicación de los convenios.

El resultado es que mientras que la masa salarial no ha dejado de reducirse cada año desde el inicio de la crisis (la caída de este valor entre 2008 y 2013 ha sido del 13.4% en términos nominales), el excedente bruto de explotación, ha ido creciendo en términos nominales desde el año 2011, hasta el punto de que en 2013 ya había recuperado el valor máximo histórico alcanzado en 2008[xi].

El gráfico que reproducimos, tomado de la revista Marxismo Crítico y que procede de Eurostat[xii] refleja el aumento brutal de las desigualdades sociales en el Estado español, precisamente desde el comienzo de la crisis que ha golpeado sobre todo a la clase trabajadora con menos ingresos.

Relación entre la parte del ingreso total percibido por el 20% con mayor renta (quintil superior) y el 20% con ingresos más bajos (quintil inferior). Años 2008-2012

La situación más lacerante es que cada vez más trabajadores y trabajadoras pierden la prestación por desempleo. Son el 42% de todos los parados, según datos oficiales. Por eso el Gobierno exhibe como un logro que el gasto en protección a las personas paradas haya disminuido en un 18,7% y la cuantía media por persona haya caído un 8%.

Bajo estas frías cifras se oculta el drama diario de la pobreza, los desahucios, la desnutrición infantil y las muertes evitables por insuficiencia de recursos sanitarios, etc. Todo ello se expresa en el espectacular aumento de la Tasa de Suicidio en el Estado español, +11,3% en 2012 sobre la Tasa de 2011, que es ya la primera causa de muerte en varones de entre 25 y 34 años, según los últimos datos ofrecidos por el INE[xiii].

Aún así mientras este Gobierno y los anteriores del PSOE, aprobaron una rebaja tras otra de las cotizaciones de la patronal y emplearon el dinero de la Seguridad Social para comprar Deuda Pública (24.651 millones de euros desde 2012) el ejecutivo de Rajoy proyecta reducir el gasto en el seguro de paro para 2015 en 6.000 millones de euros.

IV.3. Una nueva desfiscalización de las rentas del capital

El infame saqueo de la clase obrera para transferir lo robado a la burguesía realizado por gobiernos del PSOE y del PP desde principios de la década de los 90 se traduce en que la población asalariada soporte más del 80% de la carga fiscal. El 90% de la recaudación del IRPF procede de las rentas salariales, que son así mismo quienes soportan el IVA y demás impuestos sobre el consumo. Un dato resume el escándalo: la renta media declarada por la población asalariada y pensionista es de 19.265 euros y la que procede de “actividades económicas privadas” 8.137 euros.

Sobre el fraude fiscal de las grandes fortunas y los principales empresarios, la evasión masiva de capital a paraísos fiscales, las SICAV y todo el escándalo de la defraudación masiva de los más ricos, el Gobierno ha aprobado una nueva vuelta de tuerca en la desfiscalización de las rentas del capital. Lo hace, claro está, para “incentivar la creación de empleo”.

Llamamos la atención de que esta reciente reforma fiscal, que prevé una importante bajada de los ingresos por impuestos que gravan directamente la riqueza, se produce en un escenario de medidas férreas para la reducción del déficit y la deuda. En otras palabras, lo que dejan de pagar los más ricos, lo pagará sin duda alguna el pueblo trabajador en salarios, pensiones y gastos sociales.

Las nuevas medidas, junto a algunas migajas para las rentas más bajas de camuflaje, reducen los tipos máximos en el IRPF del 52% actual al 47% y los tipos nominales del Impuesto de Sociedades del 30 al 25%.

Por ambos conceptos se prevé una reducción de ingresos de 9.000 millones de euros en los próximos dos años. Por el contrario por el aumento del IVA se ingresarán más de 3.000 millones de euros en 2014 y solo por el incremento del IVA en los productos sanitarios del 10 al 21%, se prevé un aumento de la recaudación de 264 millones de euros en 2015.

IV.4. ¿Qué se quiere decir con privatizaciones?

No se trata sólo de las cifras descomunales de dinero público que vayan a parar a empresas privadas y que en el caso de la sanidad pública del Estado alcanza los 7.200 millones de euros anuales.

Lo más importante es que hay una política deliberada de destrucción de los sistemas sociales públicos para favorecer el negocio privado. Lo público y lo privado no son conceptos aislados. Constituyen un par dialéctico: la debilidad de uno es la fortaleza de otro. Y la mejor manera de desarrollar lo privado es conseguir que las decisiones políticas de las diferentes administraciones vayan dirigidas a financiarlo con fondos públicos y a degradar los servicios públicos.

Con palabras claras: el objetivo que persiguen las Administraciones Públicas es que los sistemas públicos ofrezcan peores servicios y más caros (los copagos sirven directamente a este objetivo) para favorecer la competencia privada.

Por ejemplo, según datos del último informe del Ministerio de Sanidad[xiv] la inversión pública cayó en 3.903 millones de euros desde 2009 a 2012. En este periodo el gasto en sanidad de las familias aumentó en 2.159 millones de euros (11,5%).

En diferentes apartados de la Actualización del Programa de Estabilidad 2014-2017 aparece un objetivo, definido en términos de la jerga económico administrativa para camuflar el objetivo de destrucción del sistema público a mayor gloria del negocio privado, que se define cómo “el esfuerzo por estabilizar la ratio sobre el PIB de la formación bruta de capital fijo pública, que ya había experimentado un notable retroceso en los últimos años, y que tan importante resulta como fuente de economías de escala y eficiencias en el sector privado”[xv]

IV.5. Datos oficiales sobre la transferencia de fondos públicos a manos privadas.

Finalmente, el Programa de Estabilidad que analizamos da cuenta de los “Pasivos contingentes”, es decir, de los avales concedidos por la Administración General del Estado a 31 de marzo de 2014. Aunque somos conscientes de que estos datos reflejan sólo una pequeña parte de la realidad de la Deuda Pública, los reproducimos por su evidente interés:

Plan de Acción concertada a países de la Zona Euro: 32.853 millones de euros

Fondo de Titulación del Déficit del Sistema Eléctrico: 22.504 millones de euros.

Emisiones de la Facilidad Europea de Estabilización Financiera: 34.668 millones de euros.

Fondos para Financiacion de PYMEs: 1.727 millones de euros.

Emisiones del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) 5.795 millones de euros.

Emisiones de la Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb)): 48.391 millones de euros.

Avales a entidades no clasificadas: 584 millones de euros.

Es decir la Deuda oficial reconocida por transferencia de dinero público al capital privado, asciende a 146.523 millones de euros[xvi]

IV.6. ¿Qué nos espera?

Con estas perspectivas tan halagüeñas de crecimiento que, supuestamente, deberían reflejarse en un aumento de los ingresos fiscales como consecuencia de una mayor actividad económica (el Gobierno prevé un crecimiento del 1,2 % del PIB en 2014 y un 1,8% en 2015) el Gobierno ha anunciado que va a reducir el gasto público en 2015 en un 3,2%, unos 32.000 millones de euros (equivalente aproximadamente la mitad del gasto sanitario público de todo el Estado.

Si el crecimiento es menor en 2014 y en 2015 (como es más que probable) y hay que cumplir a costa de lo que sea (de la sanidad, de la educación, del seguro de paro, de las pensiones, es decir, de nuestra vida) con los objetivos de reducción de déficit y de deuda, los recortes que se avecinan van a ser descomunales.

La aplicación de la Ley 2/2012[xvii] ha supuesto que seis CC.AA., Aragón, Castilla La Mancha, Navarra, Cataluña, Murcia y Valencia hayan debido presentar un Plan Económico y Financiero extraordinario para asegurar el cumplimiento de los objetivos de déficit y de deuda en 2014 y 1015, sobrepasados en 2013. Si no los alcanzan se pondrán en marcha las medidas coercitivas – multa por valor del 0,2% del PIB nominal de su territorio- previstas en el artículo 25 de la citada Ley e incluso la disolución de gobiernos municipales o autonómicos por incumplimiento de obligaciones constitucionales, que son las establecidas en el artículo 135 de la Constitución Española reformado por PP y PSOE en agosto de 2011.

Pero no hay que engañarse. Aún si las cosas fueran mejor y hubiera crecimiento económico de ninguna manera aumentaría el gasto público. Aquí hay que volver también al artº 135 de la CE, al TSCG y a la Ley 2/2012. Estas normas establecen que, bajo la amenaza de cuantiosas multas, todas las Administraciones Públicas deben destinar los dividendos obtenidos por el hipotético mayor crecimiento económico a la reducción de la deuda[xviii].

Para cerrar el círculo de la prioridad absoluta del pago de las deudas de las AA.PP. a la empresa privada, el 20 de diciembre de 2013 se aprobó la Ley Orgánica 9/2013[xix] que extiende las medidas previstas en la Ley 2/2012 al control de la deuda de las AA.PP. con proveedores. Si el pago de la deuda con empresas supera el máximo de 30 días, se ponen en marcha medidas que puedes llegar hasta la retención de recursos de las mismas. Es decir, el pago de la Deuda, el cumplimiento de los objetivos de déficit y, ahora, el pago a proveedores, se constituye en prioridad absoluta, por delante de la satisfacción de las necesidades de la población y del cumplimiento de las propias competencias asumidas por las AA.PP.

Los resultados son demoledores. Desde el 1 de enero de 2012 al 31 de diciembre de 2013 el conjunto de las CC.AA redujo el gasto público en sanidad y educación en más de 10.000 millones de euros. Sólo en 2013 las CC.AA redujeron el gasto público total en más de 7.000 millones de euros, de los que más de un tercio corresponden a disminuciones en el gasto de personal (reducción de salarios + reducción de personal).

Las medidas puestas en marcha por el Rel Decreto Ley 20/2012 de medidas para garantizar la estabilidad presupuestaria y el fomento de la competitividad establecen “la reducción de las cuantías máximas de las prestaciones económicas para cuidados en el entorno familiar, una minoración de las cuantías correspondientes al Nivel Mínimo de protección garantizado y la demora hasta 2015 de la incorporación al Sistema de Dependencia de nuevos dependientes moderados”. En consecuencia se ha reducido el Presupuesto del IMSERSO en 2014 con respecto a 2013 en un 48,6%.

El crédito destinado a los subsidios por incapacidad temporal ha disminuido en un 16,3%. Las pensiones no contributivas de la Seguridad Social descienden un 12,5%[xx].

La lista es interminable, pero no acaba aquí. Esta prevista la reducción del consumo público desde 2014 a 1017 (menos 3% del PIB, 3.000 millones euros, el recorte en gasto de los asalariados públicos (menos 1,7% del PIB) y de otros consumos de las AA.PP. (1,2% del PIB), la reducción de prestaciones sociales (1,1 del PIB) o la ya mencionada disminución del gasto en prestaciones por desempleo en 6.000 millones de euros.

IV.7 “Las medidas van en la dirección correcta pero son insuficientes”.

Esa frasecita la repiten como loros los portavoces, ya sean del FMI, de la OCDE o de la UE. Vamos bien, pero hay que profundizar las reformas estructurales, léase más contrarreformas laborales, y las políticas de ajuste.

El Programa de Estabilidad que analizamos establece que “el consumo final de todas las AA. PP. se mantendrá en tasa negativas hasta 2017, en consonancia con la imprescindible corrección del déficit excesivo”[xxi].

En conjunto, la reducción prevista en el gasto por “protección social” es del 7,5% del PIB y la reducción del gasto en sanidad supondrá una disminución de su peso en el PIB del 13,2%.

¿Cómo prevén conseguirlo?

Como el citado programa anunciaba, el Consejo de Política Fiscal y Financiera trabaja ya sobre 255 medidas[xxii] que le han propuesto las diferentes Comunidades Autónomas, sobre todo para la reducción del gasto en sanidad y educación. No hace falta insistir en que el objetivo de tales medidas es cumplir con los objetivos de déficit y de deuda marcados por la UE.

Las medidas más importantes que se barajan, que sin ninguna duda los diferentes gobiernos están decididos a aplicar, y cuyos plazos sólo dependen de convocatorias electorales las relacionamos a continuación:

  1. SanidadCopago por asistencia a consulta médica y urgencias, por prótesis, transporte sanitario, medicamentos de uso hospitalario, por el hecho de hacer una receta, por “servicios de hostelería” en hospitales o por tratamientos hospitalarios de larga instancia. Incrementar la aportación del usuario, pensionistas y activos en el copago de medicamentos. Excluir la financiación de determinadas prestaciones hasta ahora consideradas básicas para todo el Estado. Supresión de las ayudas por consumo eléctrico en terapias domiciliarias (respiratorias, diálisis, etc). Alquiler instalaciones públicas a la privada, cobro por aparcamientos en hospitales.

Desgravación fiscal para quienes tengan aseguradoras privadas (curiosamente esta medida es un recorte…pero para los ingresos).

  1. Educación. Retrasar la edad de jubilación del profesorado. Incremento del número de alumnos por profesor en un 10%, cese de funcionarios docentes e interinos durante el verano, disminuir becas (dice “ajustar”) para comedor y libros, disminución ayudas a ayuntamientos para mantenimiento edificios escolares, grados de tres años, tasas universitarias ajustadas a equilibrio presupuestario (pago 100% del gasto).
  2. Medidas generales empleados públicos. Ampliación jornada laboral a 40 horas, eliminación días libre disposición, 24 y 31 de diciembre laborables, reducción pagas julio y septiembre, ..etc.

V. La única propuesta política posible: No Pagar su Deuda y salir del Euro y la UE

Hasta aquí una pálida muestra de en qué consisten las políticas de “austeridad”: saqueo de las masas proletarizadas para pagar con dinero público las deudas privadas socializadas. En definitiva, una enorme transferencia de rentas de la clase obrera a la burguesía. Ésta, insaciable – y mientras incrementa sin tasa el reparto de dividendos y los salarios astronómicos de sus directivos, exige cada vez más “moderación salarial”, bajar los impuestos que gravan el capital y el gasto en Seguridad Social de la patronal, “para crear empleo”.

Los abrumadores datos aquí reflejados revelan un hecho incontestable:es imposible cualquier mejora en las condiciones de vida y de trabajo que no pase por salir del Euro y de la UE.

Al mismo tiempo la exigencia de derogación de la Reforma Constitucional de 2011, del Tratado de Estabilidad de la Eurozona, y de la Ley de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera 2/2012, permite establecer una línea de demarcación clara entre la izquierda y la derecha, independientemente del nombre de las siglas. Más aún, esa denuncia debe explicar con claridad la inutilidad de votar a cualquier opción política que no plantee claramente el No Pago de la Deuda y la consecuente salida de la Unión Monetaria y de la UE; porque dentro no hay margen de maniobra alguno y porque las medidas previstas en la Ley 2/2012 van destinadas a eliminar a cualquier fuerza política que cometa el “delito” de priorizar las políticas sociales por encima de cualquier otra partida de gasto.

Estas tres normas muestran con nitidez cuál es la política del capital y la de sus gobiernos – y la que pretende ocultar la izquierda pactista. Sin embargo sabemos que la aplicación práctica de las leyes, así como las sentencias de los tribunales, dependen de algo tan dinámico, como la correlación de fuerzas, en definitiva de la lucha de clases.

La lucha contra ambas leyes y la intensificación del combate contra la Constitución de 1978 arranca la máscara de capitalismo humanizado de la UE mostrando su feroz rostro imperialista y desvela la engañifa de la consigna de “la vuelta del Estado de Bienestar”. En definitiva permite, paso a paso y desde lo concreto, que cada vez más gente compruebe que no hay salida en el capitalismo y vayamos acumulando las fuerzas necesarias para destruirlo

VI. CONCLUSIÓN POLÍTICA: DE CRISIS Y ESTAFAS

(o cómo más bien la estafa acecha en las puertas de salida)

Decía Lenin que para los cambios revolucionarios no basta con que los de abajo no aguanten más, sino que los de arriba ya no puedan dominar como hasta entonces. Nos hemos atrevido a añadir: “y cuando los de abajo se dan cuenta de esas debilidades”. Mucho más en situaciones de crisis general tan profunda como hemos documentado.

1. La crisis general del capitalismo no es una estafa, sino una realidad que se amplía cada vez más.

Hablar de estafa da a entender que todo es producto de una maquinación del gobierno de turno. Atribuye así un dominio de la situación exagerado a quienes tenemos que derribar y alimenta la falta de confianza en las propias fuerzas, en la lucha que realmente hay que afrontar.

Lo cierto es que estamos ante una crisis sistémica e internacional, sin parangón, de largo alcance en el tiempo pasado… y en su persistencia futura. El “pánico en Europa” del que habla Krugman se debe a que la plutocracia no sabe, no ya cómo poner a andar la economía productiva, sino evitar su derrumbe. Sólo son capaces de adoptar medidas monetarias que según Keynes son el mejor indicador del miedo en la economía. No se trata de una estafa, sino de la mayor crisis que ha conocido el capitalismo, sin final previsible. Los anuncios de “salida de la crisis” disputan titulares con los de más “entradas”… Los datos de la UE y de las principales economías mundiales anuncian una tercera recesión.

2. Decadencia económica de EE.UU, incremento de la agresividad militar e intensificación de las contradicciones interimperialistas.

A la persistencia de los factores estrictamente macro-económicos que auguran que la crisis estructural del capitalismo no encuentra salida, se le suma un factor de primera magnitud en la escena internacional: la necesidad imperiosa de la primera potencia imperial de desestabilizar la situación mundial, incluso para no dejar que sus aliados de la Guerra Fría quieran ir por su cuenta y riesgo.

Cada vez se reconoce más que EEUU lleva décadas incendiando aquí y allá , incluso contra las prioridades de agenda euroalemanas, que no les van a la zaga en intenciones imperiales pero si que van con retraso en poder materializarlas sin que se les disloque su penosamente trabajado “euro-modelo expansionista”. La necesidad interna de EEUU de desestabilizar permanentemente se constituye así en factor de primer orden. Este país no busca tanto extender de forma clásica dominios económicos como mantenerse artificialmente como primer dominador con toda la cuota de parasitismo económico-financiero que ello conlleva a expensas, como decimos, de sus propios aliados. Y para eso sólo le queda salpicar de belicismo activo todo lo que pueda cocerse a su espalda en las relaciones internacionales. Pues bien, si los capitalistas no controlan sus propias crisis y estallidos estructurales, ¿qué decir de la validez de sus previsiones cuando todo se mezcla con una situación geoestratégica (literalmente) explosiva y otra vez con la guerra a las puertas mismas de la Unión Europea, en esta ocasión, con un contrincante ruso decididamente más duro de pelar que lo fue, por ejemplo, Serbia?

3. La resistencia popular armada cosecha victorias frente al imperialismo y al sionismo.

La estela de victorias que inició la resistencia libanesa en el verano de 2006 propinando al sionismo la primera derrota de manos árabes, ha tenido continuidad en Gaza y, últimamente en Ucrania. También el Gobierno sirio, con el apoyo de Hezbolah está arrinconando a un poderoso ejército mercenario, entrenado y armado por EE.UU, Gran bretaña y Francia, entre otros países de la UE.

Los recientes comunicados de Red Roja sobre Gaza[xxiii] y Ucrania[xxiv] reflejan la posición de la organización de respaldo inequívoco a la resistencia armada del pueblo que se levanta contra el imperialismo, el fascismo y el sionismo, más allá de la composición política de la misma, que en todo caso, es nítidamente antiimperialista.

Destacamos en este informe, no sólo la legitimidad de su lucha, sino su capacidad política y militar, que les ha permitido – frente a enemigos con armamento y ejércitos muchísimo más poderosos que son capaces de aniquilar a miles de personas de la población civil, destruir su moral de combate e infringirles serias derrotas.

4. Estado español: crisis política, estafas del reformismo e ilusiones electorales.

En el Estado español, además de las desastrosas consecuencias sobre el pueblo trabajador, la crisis se refleja con especial incidencia en el ámbito político, incluido el cuestionamiento a nivel de masas del propio poder. En este terreno las voluntades, y hasta el factor sorpresa, juegan un papel relativamente mayor. También las responsabilidades son superiores. Pues aquí que tenemos definidas las estafas políticas sobre las que hay que alertar en la brega por salir de verdad de esta crisis real.

Al fin y al cabo era lógico que esta crisis global tuviera una especial incidencia política en nuestro marco estatal. Pues tampoco hace tanto tiempo que se fraguó la Estafa (con mayúscula): la de la Transición. Una estafa que se hizo para principalmente cargarse lo que ha sido el último ciclo de movilización política de masas, en búsqueda de una verdadera ruptura democrática tras el agotamiento del franquismo. Hemos escrito suficientemente sobre todo lo que actualmente se está poniendo en solfa: la propia monarquía, el bipartidismo, y ya también el “Café para todos” de las autonomías, ese invento del suarismo para conculcar el anhelo histórico del derecho de autodeterminación.

Dentro del tinglado que montaron surgen fuertes disensiones y desconfianzas internas después de décadas de idilio. Nadie quiere perder los sillones y las parcelas de poder mafiosamente ganadas. A algunos se las dio en herencia casi genética el Dictador. Otros, más a la “izquierda”, en pago por cercenar la posibilidad de una verdadera ruptura democrática consiguieron puestos de alto nivel en consejos de administración y comisariados europeos. Hasta el “ala sindical”, por tanto pactismo antiobrero, obtuvo su recompensa en otros menestERES.

Pues bien, es la crisis la que también hace que se publique lo que se repartieron en secreto. De nuevo –como en tiempos de los GAL cuando los que venían del franquismo querían también gobernar la “democracia postfranquista”– surge no la corrupción (indisociable a todos ellos), sino el arma de la acusación de corrupción. Entonces lo hacían para ver quiéngobernaba Madrid. Ahora (caso Pujol) la sacan para ver hasta dónde gobierna Madrid. Por supuesto que, de nuevo, con el mejor Lenin, no vamos a lamentar que le saquen las vergüenzas al molt honorable.

Compartimos con nuestros compañeros y compañeras de clase en las naciones sin estado del Estado español que los límites de la degradación burguesa no conocen fronteras. Como tampoco “los recortes”. Pero no vamos a reírles la gracia a quienes conocían (y coprotagonizaban) desde hace treinta años estas prácticas nada honorables. Seguiremos reclamando con efecto retroactivo lo que negó la farsa de la Traisición: el derecho a la autodeterminación y a la independencia. Incluso sabemos que la persistencia en esa reivindicación obra a favor del objetivo prioritario de sacar a toda esta caterva del poder. Por eso el 11 de septiembre y el 9 de noviembre abans que res sabrem ser companys.

Ciertamente la crisis económica ha agotado a una Transición que venía viciada desde su origen. Pero, precisamente, si queremos neutralizar intentos de reeditar estafas y farsas, toca advertir que no habrá revolución verdadera en este país que se limite a superar aquella Transición por agotamiento y no por lo que de traición por parte de una izquierda político-sindical bien “apoltronada” ha supuesto. En cualquier caso, tanta es la convicción gubernamental del papel que en toda esta degradación ha jugado una crisis económica que ellos no controlan, que sueñan con que nos creamos que la crisis va quedando atrás y ello ayude a “recentrar” a una serie de sectores sociales “recortados” en la esperanza de que no pierdan la confianza en volver al redil del “bienestar y seguridad perdidos”. Y así es como desde hace meses andan en una estrategia comunicativa de hacer ver que no está lejos la salida del túnel.

En este contexto, y volviendo al “ruedo nacional”, cobran aún menos credibilidad las previsiones del Gobierno. En realidad, ni siquiera confía él mismo en que se le crea como necesita. De ahí que se preste raudo a legislar para su particular parcela de mafia política. Así, aceleran una ley electoral municipal que prolongue el poder de los suyos –incluso asumiendo el daño colateral de que los nacionalismos más enemigos salgan favorecidos– dando por descontado que por aquellos lares tienen poco futuro “partidista”. Calculan que la “unión a la izquierda”, demasiado llena de contradicciones organizativas internas y de poses varias, no está para coaliciones previas a las elecciones. Y al fin y al cabo, los del PP, con su apuesta de imposición dictatorial en cuestiones como “la catalana”, no son precisamente los que más daños electorales relativos van a recoger en ámbitos donde, como decimos, dan por descontada su condición de minoría. Resultado: para la periferia perdida, imposición del “interés de estado” por encima de derechos y elecciones en el mejor espíritu de la transición pactada; para el resto, ingeniería electoral para desterrar sorpresas que pudieran incluso deparar eventuales presiones populares que se tomasen en serio eso de que sí se puede cambiar las cosas. Sea como fuere, es importante aprender de la historia y en línea con lo que apuntábamos al principio, no pensar que lo tienen todo previsto y calculado.

Ya en lo que se refiere a la fase actual del ciclo popular de movilización que ha traído la crisis, partimos de que esta fase está muy modulada por la apuesta política electoral de una parte importante de la protesta social, que se concreta en Podemos. Cuando hablamos de parte importante, somos conscientes del peso político sobredimensionado que cobran lo que hemos dado en llamar “sectores intermedios” ante la ausencia de un movimiento obrero organizado y la incapacidad actual de la línea revolucionaria por el socialismo de liderar la “movilización anticrisis”.

En este escenario hemos establecido que la optimización de nuestra necesaria intervención no puede hacerse de forma inmediatista sin tener en cuenta las ulteriores batallas políticas que previsiblemente nos depararán la guerra social que el capitalismo ha declarado y considerando en todo momento, además, el contexto geoestratégico y la propia experiencia histórica.

Por ello alertamos contra las falsas salidas reformistas –aún más falsas si tenemos en cuenta la naturaleza de la crisis y la verdadera historia del “bienestar perdido”– y contra esas maneras falsas de salir, como la electoralista que pone todas las esperanzas en el voto. Y no lo hacemos de forma alegre y ligera por puro purismo ideológico. Tampoco lo haremos de forma esquemática y sectaria, analizando sólo a los actores en juego por la calidad y rigor de lo que dicen.

Bien sabemos que la crisis estructural capitalista nos llega cuando aún el movimiento revolucionario por el socialismo es tributario de su propia crisis histórica. Ello afecta al propio lenguaje y explica incluso que muchas personas de buena intención sueñen con emular (de forma mecánica y forzada, eso sí) procesos bolivarianos “alejados de la ortodoxia” que, al fin y al cabo, hasta enfrentan al yanqui desde “revoluciones ciudadanas y no de manual”.

En cualquier caso, nos importa más saber que la realidad es más “ortodoxa” de lo que parece. Y que la crisis es tan profunda que cualquier persistencia en exigir lo que antes se tenía, por nimio que parezca, es motivo de inestabilidad. El propio reformismo pierde así su base hasta el punto de que se ve obligado a vestirse de alas radicales para reivindicar lo que hasta ayer nuestro ciudadano-enemigo de clase tenía a bien concederle sin tanto aspaviento.

5. La intervención de la línea revolucionaria en el movimiento popular.

Ante tantas crisis, extrañas y propias, lo esencial es intervenir claramente desde nuestra independencia de clase, pero teniendo en cuenta que la clara ausencia de nuestra clase como sujeto autónomo nos hace resaltar la importancia que hoy toma la propia práctica de la lucha como fuente de experiencia para unas masas que buscan un tanto desordenadamente la salida. En este sentido, comprobamos crecientemente cómo a partir de la asunción de la línea de demarcación del No Pago de la Deuda se abren camino la necesidad imperiosa de la salida de las instituciones euroalemanas y hasta la expropiación bancaria. Y, en pura lógica, mucha gente vota convencida de que “no bastará votar para botarlos”.

Ante la persistencia de la crisis y de la movilización (en cualquiera de sus aspectos) es de prever una degradación del propio sistema político y una fuerte tendencia a una fascistización de hecho del mismo en un escenario de antagonización de las luchas y de agresión imperialista. Máxime, cuando vivimos prácticamente en el centro del mismo sistema, con una crisis que es internacional y unos estados viejos que no dudarán en actuar de forma “anticuada y ortodoxa”, de manual si se quiere, sin respeto de fronteras ni legalidades. Y lo harán con mayor impunidad en la medida en que remarquen que nuestra resistenciade clase organizada sea menor. Y ésta será más débil cuanto mayor sea nuestra ilusión ciudadanista, hija de una revolución democrático burguesa, esta sí, realmente anticuada y decimonónica que hace tiempo que la burguesía respeta menos que nadie.

Acompañaremos las experiencias de lucha de la gente sin esconder nuestras convicciones revolucionarias, que, desde luego, no consisten en recitar frases revolucionarias, sino en intervenir en la realidad tal como es, claro, pero estableciendo lemas y consignas que impulsen y eleven las luchas de masas en su camino de toma y mantenimiento revolucionarios del poder. Ello implica necesariamente contribuir en el presente a crear un poder popular concreto que vaya estableciendo solidaridades ytomando la solución por su mano ante los problemas más acuciantes de la gente.

Partimos de la base de que la organización y la unidad es la única fuerza que el pueblo trabajador puede oponer a estas salvajes políticas que, sin duda, este Gobierno o los que vengan van a intentar aplicar. Es preciso insistir en lo que cada vez más gente intuye: Echar a este Gobierno es necesario, pero no suficiente. Cualquier otro, del color que sea, se verá constreñido a llevarlas a cabo por una Unión Europea que representa férreamente a los intereses de la gran banca alemana y española.

El fortalecimiento y la ampliación de la lucha popular necesita la creación de Comités de poder popular de barrio y de pueblo en los que estén presentes organizaciones de jóvenes, la lucha contra los desahucios, contra la privatización de la sanidad y la educación, asociaciones de vecinos, etc.

En ellos debe conjugarse la más amplia democracia con la eficacia y la capacidad de organizar y dirigir las movilizaciones.

Todas las luchas concretas, por parciales que sean, son importantes y pueden – como en Gamonal – ir mucho más allá de la reivindicación inicial y plantear el tema del poder del pueblo. La nueva lucha que el barrio burgalés ha iniciado otra vez revela el incremento en el nivel de conciencia y de organización conseguido. Para ello es vital que todo colectivo en lucha cuente con la participación y la solidaridad del resto.

En el plano político el No al pago de la Deuda, la salida del Euro y de la UE son objetivos generales imprescindiblespara que las luchas parciales se integren en un combate común y sin el cual cualquier reivindicación carece de credibilidad. Las Marchas de la Dignidad han señalado el camino.

 


[ii] Uno de los trabajos más documentados y rigurosos sobre la materia es: “El juego de la mentira. Las grandes potencias, Yugoslavia, la OTAN y las próximas guerras” – Michel Collon 1998

[iv] En cuanto a la evolución de los salarios reales desde el año 2000, Alemania ocupa uno de los últimos lugares en el UE.http://library.fes.de/pdf-files/id-moe/09326.pdf

 

[v] Lapavitsas, Cosatas (2013). Crisis en la Eurozona. Capitán Swing. Pag 33

 

[vi] Una reciente valoración política de la situación en Ucrania puede consultarse en:http://redroja.net/index.php/comunicados/2549-los-llaman-prorrusos-son-antifascistas

[viii] Programa de Estabilidad. Pag. 20

[ix] Programa de Estabilidad. Pág. 59

[x] http://www.nuevatribuna.es/articulo/economia-social/epa-empleo-y-marihuana/20140902093631106745.html

[xi] Por excedente bruto de explotación se entiende, a grandes rasgos, como la porción de los ingresos derivados de la producción que se obtiene por el factor “capital”.

[xii] http://www.economiacritica.net/?p=3389

[xiii] http://www.alansaludmental.com/2014/02/03/suicidios-espa%C3%B1a-estad%C3%ADsticas-ine-2014/

[xiv] http://www.msssi.gob.es/estadEstudios/estadisticas/sisInfSanSNS/pdf/SCSprincipalesResultados.pdf

[xv] .Programa de estabilidad. Pág 41

[xvi] Programa de estabilidad, Pag, 84

[xviii] Ley Orgánica 2/2012 de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera. Artículo 32.https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2012-5730

[xx] Programa de Estabilidad. Pág 37

[xxi] Programa de Estabilidad. Pág. 23

[xxiv] http://redroja.net/index.php/comunicados/2549-los-llaman-prorrusos-son-antifascistas

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Vasos Comunicantes

De cómo unas cosas tienen relación con otras.