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Dramático cambio del PIB global: ¡China supera a EU y el BRICS rasguña al G-7!, por Alfredo Jalife-Rahme

Posted in Alfredo Jalife-Rahme, Asia, BRICS, China, Economía, EEUU, Geopolítica, India, Occidente, Opinión, Rusia on 12/10/2014 by athelvok

 

Foto

Plantón de manifestantes pro democracia cerca de la sede de gobierno en Hong Kong, en la madrugada de este domingo. Foto Reuters

En su dramática Perspectiva económica mundial, el FMI publicó aparatosos datos nada sorprendentes que acentúan las tendencias en los primeros 10 lugares del PIB global medido por el poder adquisitivo ( Purchasing Power Parity: PPP): China (17.6 millones de millones de dólares, trillones en anglosajón) desplaza a Estados Unidos (EU) –17.4 millones de millones de dólares– del primer lugar (http://goo.gl/4trx7S) y el BRICS de los mercados emergentes del incipiente orden multipolar rasguña al G-7 de las oxidadas economías avanzadas hoy paralizadas por sus deudas impagables, como exhuma el demoledor Reporte Ginebra (http://goo.gl/355sO9).

FMI proyecta que en los próximos cinco años China superará en 20 por ciento al PIB de EU y aborda la diferencia entre el poder adquisitivo (PPP) y el menos usado PIB nominal que expresa su cotización en dólares (http://goo.gl/zk8HI9).

Dicho sea con humildad de rigor, el ascenso irresistible tanto de China como del BRICS en contrapunto a EU y al G-7 lo había proyectado en mi libro Hacia la desglobalización (http://goo.gl/mdYIUk )” de 2007, que resultó premonitorio y de mi otro libro El híbrido mundo multipolar (http://goo.gl/Avfwsm )” de 2010.

El mismo ex director del FMI, el franco-israelí Dominique Strauss-Kahn, había proyectado que en 2015 China desplazaría a EU del primer lugar, lo cual le valió, quizá, su defenestración por la vía erótica.

El dato más espectacular es la irrupción de Indonesia en el noveno lugar, con 2.55 millones de millones de dólares –máximo país islámico del mundo con 254 millones de habitantes– que desplaza a un humillante décimo lugar a Gran Bretaña (GB: 2.43 millones de millones de dólares), otrora potencia imperial de tres siglos, hoy en aguda decadencia.

Otro dato relevante –poco publicitado, pero que repite el sitio del año pasado– lo ostenta India, que ocupa un portentoso tercer lugar (7.27 millones de millones de dólares): ¡antes del cuarto y quinto lugar de Japón (4.78 millones de millones) y Alemania (3.6 millones de millones)!

La subestimada India se acaba de lucir con la colocación de su satélite en Marte: hazaña tecnológica que comparte con EU, Rusia y la Unión Europea.

Nada nuevo sobre Rusia y Brasil, que ocupan respectivamente el sexto (3.55 millones de millones de dólares) y séptimo lugar (3.07 millones de millones), que desplazan a Francia a un penoso octavo sitio (2.58 millones de millones).

Cuando los desinformativos multimedia israelí-anglosajones lo consideraban derrotado, destaca, al revés, que el pentapartito BRICS (32.17 millones de millones de dólares) rasguña al heptapartita G-7 (34.42 millones de millones). ¡Fenomenal!

A propósito, el reporte del FMI coloca negativamente al infatuado “México neoliberal itamita” en el octavo lugar: ¡Pero de los países más endeudados del mundo!

Los realistas británicos del desinformativo The Economist ya se dieron cuenta de que no es sencillo intentar el insensato aislamiento de Rusia, sexta potencia geoeconómica con las quintas reservas de divisas globales, y exhortan acostumbrarse al liderazgo de Rusia (http://goo.gl/XslJeV) que, a mi juicio, provee su disuasivo paraguas nuclear al BRICS.

A los analistas oficiosos de China les disgustó el primer lugar en el mundo cuando estimar la verdadera fortaleza economía de un país es un asunto muy complicado (http://goo.gl/UtmKNr).

Juzgan que el sitio de ser el primero en el mundo basado únicamente en el poder adquisitivo no es persuasivo cuando su cálculo queda abierto a su amplia mala interpretación.

Sucede todo lo contrario cuando se mide el per cápita del PIB de China por el poder adquisitivo: patético lugar 121, con 6 mil 629 dólares, aunque 30 veces mayor al de 1980: ¡34 años pasmosos!

China aún queda lejos del per cápita de EU (51 mil 200 dólares), lugar 15 del mundo y primero del G-7, si descontamos los cuatro paraísos extraterritoriales fiscales/bélicos de GB: Bermudas (cuarto sitio: 86 mil dólares); Jersey (octavo: 57 mil); las ocupadas islas Malvinas (décimo: 55 mil 400), e Isle of Man (decimotercero: 53 mil 800), dejando de lado a los enclaves piratas británicos de Guernsey (lugar 16), las islas Caimán (17) y Gibraltar (20) (http://goo.gl/7qHgDD).

El desempeño del BRICS medido por el PIB per cápita es aún mediocre: Rusia (lugar 77: 18 mil 100 dólares), India (169: 4 mil, ¡peor que China!), Brasil (105: 12 mil 100) y Sudáfrica (108: 11 mil 500).

El primer per cápita del mundo es Qatar (¡102 mil 100 dólares!), verdadero artefacto gasero, mientras el “México neoliberal itamita” se hunde en el lugar 88 con anodinos 15 mil 600, detrás del minúsculo y agobiado Líbano (15 mil 800).

Destaca que Macao (88 mil 700 dólares) y Hong Kong (52 mil 700) –ambos pertenecientes a China bajo el esquema de un país, dos sistemas–, ostenten respectivamente los lugares tercero y decimoquinto del ranking del PIB per cápita.

Llama la atención que los paraísos fiscales británicos se encuentren entre los primeros lugares mundiales del PIB per cápita, lo cual enmarca la piratería consustancial al buitre modelo neoliberal global y sus expoliadores derivados financieros.

Argumentan los analistas oficiosos chinos que aun si su economía continúa creciendo a la tasa presente, le tomará a China por lo menos 35 años (sic) alcanzar el per cápita de EU, por lo que es ridículo aseverar que el PIB de China supera al de EU. Todo es tan relativo…

Aducen que China “se encuentra rezagada respecto de otros países en el poder blando ( soft-power) económico”, ya que no es tan sofisticado como EU, Japón, Alemania, Gran Bretaña, Israel y Sudcorea en innovación. ¿Habrán descontado sus enclaves paradisíacos de Macao y Hong Kong?

Arguyen persuasivamente que aun la inversión en I&D en ciencia y tecnología es solamente el 60 por ciento de la contraparte estadunidense, cuando existe una inmensa brecha entre China y EU en términos de poder blando (nota: la cibertecnología aplicada a las finanzas y sus especulativos derivados cotizados por supercomputadoras).

Asiste parcialmente la razón a los alegatos de los oficiosos analistas de China, ya que en el Índice de Desarrollo Financiero del Foro Económico Global de Davos (http://goo.gl/3app73), descontando el primer lugar de Hong Kong –que pertenece soberana y catastralmente a China–, las plazas financieristas de Wall Street y la City en Londres ocupan el segundo y tercer lugar en el ranking global frente al sitio 23 de China y superan al restante del BRICS: Rusia (39), India (40), Brasil (32) y Sudáfrica (28).

El lugar 45 del “México neoliberal itamita”, castrado sin bancos de inversiones nacionales, es atroz, pese a su alucinante espejismo financierista de corte itamita.

Aunque esperados, los datos dramáticos del FMI exponen el intersticio/ intermezzo de la declinación de un poder hegemónico (EU) frente al ascenso irresistible de una nueva potencia (China) que se abultará más, conforme avance el tiempo, sin guerras de por medio y miedo(http://goo.gl/Kpwy9c).

LaJornada

¿Pueden China y Rusia echar a Washington a empujones de Eurasia?, por Pepe Escobar

Posted in Asia, BRICS, China, Economía, EEUU, Europa, Geopolítica, India, Irak, Irán, Occidente, Opinión, OTAN, Próximo Oriente, Rusia, Ucrania, UE on 11/10/2014 by athelvok

 

TomDispatch

 

Traducido para Rebelión por S. Seguí

Introducción de Tomdispatch: Nuevas rutas de la seda y un siglo euroasiatico alternativo

Durante la II Guerra de Iraq (2003-2011), solía yo imaginar que los líderes chinos se reunían semanalmente en las calles de la Ciudad Prohibida, cantando y bailando para celebrar la estupidez americana. Año tras año, cuando Estados Unidos hubiera podido enfrentarse a una China en ascenso, como les pedía el cuerpo a los líderes yanquis desde hacía años, el país se encontraba completamente distraído por la desastrosa invasión y ocupación de Iraq. No puedo dejar de pensar que, en unos momentos en que una campaña acelerada de bombardeos en Iraq y ahora Siria, con las botas de 1.600 militares cada vez más sobre el terreno y otras que parece que están por llegar, con una III Guerra de Iraq (2014 – fecha límite desconocida) los líderes chinos se están regocijando una vez más. A pesar de todo lo que se ha hablado en los últimos años acerca de “pivote asiático” militar del gobierno de Obama, no puede caber duda de que esta reciente campaña en Oriente Próximo va a poner piedras en el planeado engranaje de “contención” en el Pacífico.

Mientras tanto, el estado de ánimo de China ha cambiado, claramente. Como escribió Orville Schell recientemente después de una polémica visita a Beijing del viejo presidente Jimmy Carter (90 años), quien hace más de 30 años patrocinó un acercamiento a gran escala de Estados Unidos con la nueva versión capitalista de la China comunista :

“En pocas palabras, lo que solía ser conocido como ‘Occidente’ ahora se encuentra enfrentado a una posición cada vez más intrincada en la que el equilibrio de poder está cambiando, un hecho que pocos se han tomado la molestia de reconocer y mucho menos de tener en cuenta en las nuevas formulaciones de acercamiento a China. Seguimos teniendo nostalgia de aquellos tiempos pintorescos en que los líderes chinos seguían la consigna de Deng [Xiaoping] a su pueblo: “Esconder nuestras capacidades y esperar nuestro momento” (taoguang yanghui). Lo que quería decir con esta expresión (chengyu) no era que China tuviera que seguir eternamente contenida sino que el momento de manifestarse aún no había llegado. Ahora que es más fuerte, en cambio, sus líderes parecen creer que su momento ha llegado por fin y que ya no están ni siquiera dispuestos a ajustarse a la reconfortante idea de un “ascenso pacífico” (heping jueqi)”.

Por el momento, por supuesto, los chinos tienen sus propios problemas internos, que van desde una economía con tendencia a la creación de burbujas, a un movimiento separatista islámico en el interior de la provincia de Xinjiang y al reciente movimiento Occupy que está levantando olas en el moderno centro financiero asiático de Hong Kong. Sin embargo, si uno llega a Beijing el mundo parece un lugar diferente. Pepe Escobar, trotamundos peripatético de TomDispatch en el continente euroasiático, que él llama Pipelineistan, ha hecho justamente eso. Ha visitado también lugares situados a lo largo de las futuras “nuevas rutas de la seda” que China quiere establecer siguiendo el camino a Europa occidental. Escobar ofrece una visión de un mundo euroasiático diferente a la que reflejan los boletines de noticias de este país. Si usted desea entender el planeta en el que en realidad puede encontrarse viviendo en un futuro próximo, no podría ser más significativo asimilar dicha visión.

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¿Pueden China y Rusia echar a Washington a empujones de Eurasia?

El futuro de una alianza Beijing-Moscú-Berlín

Un fantasma recorre el rápidamente envejecido “Nuevo Siglo Americano”: la posibilidad de una futura alianza comercial estratégica Beijing-Moscú-Berlín. Llamémosla BMB.

Su probabilidad está siendo analizada muy en serio en las más altas esferas de Beijing y Moscú, y observada con interés en Berlín, Nueva Delhi y Teherán. Pero no se les ocurra mencionarla dentro del circuito político –el Beltway– de Washington o en la sede de la OTAN en Bruselas. En estos lugares, la estrella del espectáculo de hoy y mañana es el nuevo Osama bin Laden: el Califa Ibrahim, alias Abu Bakr al-Baghdadi, el escurridizo y autoproclamado profeta y decapitador, jefe de un mini estado y un movimiento que ya nos ha deparado un festín de siglas –ISIS/ISIL/IS– a mayor gloria de la histeria reinante en Washington y otros lugares.

Sin embargo, al margen de cómo Washington nos depara con asiduidad nuevos remix de la Guerra Global contra el Terror, las placas tectónicas de la geopolítica euroasiática continúan en movimiento, y no van a dejar de hacerlo porque las elites estadounidenses se nieguen a aceptar que su históricamente breve “momento unipolar” está de capa caída. A ellos, el cierre de la era del “full spectrum dominance” (dominio de espectro completo), como el Pentágono le gusta llamarlo, les resulta inconcebible. Después de todo, la necesidad de que el país “indispensable” controle todo el espacio –militar, económico, cultural, cibernético y exterior– es poco menos que un dogma religioso. A los misioneros “excepcionalistas” no les va la igualdad. A lo sumo, aceptan “coaliciones de voluntarios” como la que amontona a “más de 40 países” para luchar contra ISIS/ISIL/IS, países que o bien aplauden (y maquinan) entre bambalinas o envían algún que otro avión a Iraq o Siria.

La OTAN, que a diferencia de parte de sus miembros no combatirá oficialmente en Jihadistan, sigue siendo un montaje vertical controlado desde la cúspide por Washington. Nunca se ha molestado en aceptar plenamente a la Unión Europea o permitir que Rusia se “sintiera” europea. En cuanto al Califa, se trata únicamente de una distracción menor. Un cínico postmoderno podría incluso afirmar que se trata de un emisario enviado al terreno de juego mundial por China y Rusia para que la hiperpotencia perdiera de vista la pelota.

Divide y aísla  

Así pues, ¿cómo se aplica la “dominación de espectro completo” cuando dos potencias competidoras reales –Rusia y China– comienzan a hacer sentir su presencia? El enfoque de Washington hacia cada una de ellas –en Ucrania y en los mares de Asia– podría considerarse como de dividir y aislar.

Con el fin de mantener el Océano Pacífico como un clásico “lago americano”, el gobierno de Obama ha estado “pivotando” de vuelta a Asia desde hace varios años. Esto ha implicado sólo movimientos militares modestos, sino también un poco modesto intento de enfrentar el nacionalismo chino contra la variante homóloga japonesa, mientras reforzaba sus alianzas y relaciones en todo el Sudeste asiático, con un enfoque en las disputas energéticas del Mar del Sur de China. Al tiempo que movía sus peones para cerrar un acuerdo comercial futuro, la Asociación Trans-Pacífico (TPP).

En las fronteras occidentales de Rusia, el gobierno de Obama (coreado por sus cheerleaders locales, Polonia y los países bálticos) ha avivado las brasas de un cambio de régimen en Kiev hasta hacerlas llamear y crear lo que Vladimir Putin y los líderes de Rusia perciben como una amenaza existencial para Moscú. A diferencia de EE.UU., cuya esfera de influencia (y sus bases militares) son globales, se trataba de que Rusia no tuviera ninguna influencia significativa en lo que fue su bloque cercano, el cual, en lo que respecta a Kiev, no es para la mayoría de los rusos en absoluto “extranjero”.

Para Moscú, pareciera que Washington y sus aliados de la OTAN estuvieran cada vez más interesados ​​en imponer un nuevo telón de acero a su país desde el Báltico hasta el Mar Negro, con Ucrania simplemente como punta de lanza. En términos de la alianza BMB, el nuevo telón se concibe como un intento de aislar a Rusia e imponer una nueva barrera a sus relaciones con Alemania. El objetivo final sería dividir Eurasia e impedir nuevos avances hacia una integración comercial futura a través de un proceso no controlado por Washington.

Desde el punto de vista de Beijing, la crisis de Ucrania ha sido un acontecimiento en el que Washington ha cruzado todas las líneas rojas imaginables para acosar y aislar a Rusia. Para sus líderes, pareciera un intento concertado de desestabilizar la región de manera favorable a los intereses estadounidenses, con el apoyo de toda la amplia gama de élites de Washington, desde los neoconservadores y “liberales” de la Guerra Fría hasta los intervencionistas humanitarios del tipo Susan Rice y Samantha Power. Por supuesto, si usted ha estado siguiendo la crisis de Ucrania desde Washington, esta perspectiva le parecerá tan extraña como la de un marciano cualquiera. Pero el mundo se ve de manera diferente desde el corazón de Eurasia, en particular a partir de una China en ascenso con su “sueño chino” (Zhongguo meng) de nuevo cuño.

Según el presidente Xi Jinping, ese sueño incluiría una futura red de nuevas rutas de la seda, organizada por China, que crearía el equivalente de un TransAsian Express para el comercio euroasiático. Así que cuando Beijing, por ejemplo, siente la presión de Washington y Tokio en el frente marítimo, parte de su respuesta es un avance de tipo comercial en dos frentes a través de la masa terrestre de Eurasia, uno de ellos a través de Siberia y el otro a través de los “stans” de Asia Central.

En este sentido, aun que usted no lo sepa –si sólo sigue los medios estadounidenses o los “debates” en Washington– estamos entrando potencialmente en un nuevo mundo. No hace mucho tiempo, los líderes de Beijing coqueteaban con la idea de redefinir su juego geopolítico-económico codo con codo con EE.UU., mientras que el Moscú de Putin daba a entender la posibilidad de algún día unirse a la OTAN. Ya se acabó. Hoy en día, la parte de Occidente en que ambos están interesados ​​en un posible futuro es una Alemania ya no dominada por el poderío estadounidense y los deseos de Washington.

De hecho, Moscú lleva ya no menos de medio siglo de diálogo estratégico con Berlín que hoy día incluye la cooperación industrial y la interdependencia energética. En muchas partes del Sur global ya se está al corriente de ello, y Alemania está empezando a ser considerada como “la sexta potencia BRICS” (después de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica).

En medio de unas crisis mundiales que van desde Siria a Ucrania, los intereses geoestratégicos de Berlín parecen ir divergiendo lentamente de los de Washington. Los industriales alemanes, en particular, parecen ansiosos por continuar con unos tratos comerciales con Rusia y China que no tienen límite. Estos podrían colocar al país en camino hacia un poderío mundial sin los límites de las fronteras de la UE y, a largo plazo, indicar el final de la era en la que Alemania, por mucha sutileza que se quisiera, era esencialmente un satélite estadounidense.

Será un camino largo y sinuoso. El Bundestag, el parlamento de Alemania, sigue dependiente de una agenda atlantista fuerte y de una obediencia preventiva a Washington. Y siguen habiendo decenas de miles de soldados estadounidenses en suelo alemán . Sin embargo, por primera vez, la canciller alemana Angela Merkel ha dudado a la hora de imponer sanciones más estrictas ​​a Rusia, por cuanto no menos de 300.000 puestos de trabajo alemanes dependen de las relaciones con este país. Los líderes industriales y el establishment financiero ya han dado la voz de alarma, temiendo que dichas sanciones sean totalmente contraproducentes.

El banquete de la Ruta de la Seda  china

El nuevo juego de poder geopolítico de China en Eurasia tiene pocos paralelos en la historia moderna. Los días en que el “pequeño timonel” Deng Xiaoping insistía en que el país debía mantener un perfil bajo en la escena mundial han desaparecido. Por supuesto, hay desacuerdos y estrategias en conflicto cuando se trata de la gestión de los puntos calientes del país: Taiwán, Hong Kong, Tíbet, Xinjiang, el Mar del Sur de China, los competidores India y Japón, y los aliados problemáticos como Corea del Norte y Pakistán. Y el descontento popular en algunas “periferias” dominadas por Beijing está creciendo hasta niveles incendiarios.

La prioridad número uno del país sigue siendo llevar a cabo las reformas económicas del presidente Xi, al tiempo que se aumenta la “transparencia” y se lucha contra la corrupción en el seno del Partido Comunista gobernante. En un distante segundo lugar está el problema de cómo protegerse progresivamente contra los planes de “pivote” del Pentágono en la región –mediante el aumento del poderío militar de una flota de alta mar, submarinos nucleares y una fuerza aérea tecnológicamente avanzada– sin llegar a ser tan asertivo como para hacer entrar en pánico al establishment de Washington y su temida “amenaza amarilla”.

Mientras tanto, con una Marina estadounidense capaz de controlar las vías de comunicación globales marítimas en un futuro previsible, la planificación de las citadas rutas de la seda a través de Eurasia prosigue a buen ritmo. El resultado final podría ser un triunfo de las infraestructura integradas –carreteras, trenes de alta velocidad, oleoductos, puertos– que conectaría China a Europa Occidental y el Mediterráneo, el viejo Mare Nostrum imperial, en todas las formas imaginables.

En un viaje inverso al de Marco Polo, remixed para un mundo con Google, uno de los ramales claves de la Ruta de la Seda irá desde la antigua capital imperial Xi’an a Urumqi, en la provincia de Xinjiang, y luego, a través de Asia central, Irán, Iraq y la Anatolia turca, hasta terminar en Venecia. Otro será una ruta marítima de la seda a partir de la provincia de Fujian, pasando por el estrecho de Malaca, el Océano Índico, Nairobi, en Kenia, para finalmente continuar hasta el Mediterráneo a través del Canal de Suez. Tomados en conjunto, es a lo que Beijing se refiere como el Cinturón Económico de la Ruta de la Seda.

La estrategia de China es crear una red de interconexiones entre no menos de cinco zonas clave: Rusia (puente clave entre Asia y Europa), los “stans” de Asia Central, Asia del sureste (con importantes funciones para Irán, Iraq, Siria, Arabia Saudita y Turquía), el Cáucaso y Europa del Este (entre otros Belarús, Moldavia y, en función de su estabilidad, Ucrania). Y no se olviden de Afganistán, Pakistán y la India, en lo que podría ser considerado como una ruta de la seda plus.

Esta ruta plus conectaría el corredor económico Bangladesh-China-India-Myanmar con el corredor económico China-Pakistán, y podría ofrecer a Beijing un acceso privilegiado al Océano Índico. Una vez más, un paquete total –carreteras, trenes de alta velocidad, oleoductos y redes de fibra óptica– uniría la región con China.

Xi en persona situó la conexión entre India y China como parte de un bien definido conjunto de imágenes en un artículo de fondo que publicó en el periódico The Hindu poco antes de su reciente visita a Nueva Delhi. “La combinación de la ‘fábrica del mundo’ y la ‘oficina administrativa del mundo’”, escribió, “dará como resultado la base productiva más competitiva y el mercado de consumo más atractivo”.

El núcleo central de la elaborada planificación china para el futuro euroasiático es Urumqi, capital de la provincia de Xinjiang y sede de la mayor feria comercial de Asia Central, la Feria de China-Eurasia. Desde el año 2000, una de las mayores prioridades de Beijing ha sido la urbanización de esta provincia, en gran parte desierta pero rica en petróleo, e industrializarla a toda costa. Lo que implica, en opinión de Beijing, la homologación de la región con China, con el corolario de la supresión de cualquier disidencia de la etnia uigur. Li Yazhou, general del Ejército Popular de Liberación describió Asia Central como “el más sutil pedazo de pastel donado por el cielo a la China moderna”.

La mayor parte de la visión de China de una nueva Eurasia conectada con Beijing por todo tipo de transporte y comunicación se detallaba claramente en el documento “Marching Westwards: The Rebalancing of China’s Geostrategy” (“Marchando hacia el oeste: el reequilibrio de la geoestrategia china”) un estudio de referencia publicado en 2012 por el académico Wang Jisi, del Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos de la Universidad de Beijing. Como respuesta a este futuro entramado de conexiones de eurasiáticas, el mayor logro del gobierno de Obama ha sido a una versión de la contención naval desde el Océano Índico hasta el Mar del Sur de China, al tiempo que un agudizamiento de los conflictos y las alianzas estratégicas alrededor de China, de Japón a la India. (La OTAN se queda, por supuesto, con la tarea de contener a Rusia en Europa del Este).

Contra las rutas de la seda, telón de acero  

El “acuerdo de gas del siglo”, de 400.000 millones dólares, firmado por Putin y el presidente chino en mayo pasado, sentó las bases para la construcción del gasoducto Power of Siberia ya en construcción en Yakutsk, que hará llegar un diluvio de gas natural ruso al mercado chino. Está claro que sólo representa el comienzo de una alianza energética turboasistida entre los dos países. Entre tanto, los empresarios e industriales alemanes ya se han percatado de una nueva realidad: del mismo modo que el mercado final de los productos made-in-China que circularán por las futuras nuevas rutas de la seda será Europa, una circulación en sentido inverso es asimismo evidente. En un posible futuro comercial, China está destinada a convertirse en el principal socio comercial de Alemania para 2018, por delante tanto de EE.UU. como de Francia.

Un posible obstáculo a esta evolución, grato a los ojos de Washington, es una Guerra Fría 2.0, que ya está desgarrando no la OTAN sino la Unión Europea. En la UE de este momento, el campo antirruso incluye Gran Bretaña, Suecia, Polonia, Rumanía y los países bálticos. Por otra parte, Italia y Hungría, pueden considerarse en el campo prorruso, mientras que una imprevisible Alemania sigue siendo la clave para saber si el futuro va a consistir en un nuevo telón de acero o en una nueva apertura al Este. Para ello, Ucrania sigue siendo la clave. Si se la consigue finlandizar con éxito (con una autonomía significativa para sus regiones), como ha propuesto Moscú –sugerencia que Washington rechaza de plano–, la vía hacia el Este seguirá abierta. Si no, la propuesta de una BMB tendrá un futuro incierto.

Cabe señalar que hay también otra visión del futuro económico euroasiático que asoma en el horizonte. Washington intenta imponer a Europa un Tratado Transatlántico de Comercio e Inversión (TTIP) y un tratado Transpacífico de Asociación similar (TPP) a Asia. Ambos favorecen a las corporaciones americanas globales y su objetivo evidente es el de impedir el ascenso de las economías de los países BRICS y el surgimiento de otros mercados emergentes, a la vez que da solidez a la hegemonía económica global estadounidense.

Dos hechos flagrantes, debidamente registrados en Moscú, Beijing y Berlín, indican cuál es el núcleo duro geopolítico detrás de estos dos pactos “comerciales”. El TPP excluye a China y el TTIP excluye a Rusia. Es decir, ambos representan las líneas de fuerza, apenas disimuladas, de una futura guerra comercial y monetaria. En mis propios viajes recientes, he oído una y otra vez de boca de productores agrícolas de calidad en España, Italia, y Francia que el TTIP es nada más que una versión económica de la OTAN, la alianza militar que el presidente chino Xi Jinping, llama, quizás un tanto ilusoriamente, una “estructura obsoleta”.

Hay una resistencia significativa al TTIP en muchos países de la UE (especialmente en los del Club Med de la Europa meridional), del mismo modo que la hay contra el TPP entre las naciones de Asia (especialmente Japón y Malasia). Es esto es lo que da a chinos y rusos esperanzas para sus nuevas rutas de la seda y para un nuevo tipo de comercio a través del corazón de Eurasia respaldado por una Unión Euroasiática apoyada en Rusia. A esta situación están prestando mucha atención figuras clave en los círculos empresariales e industriales alemanes para los que la relación con Rusia sigue siendo esencial.

Después de todo, Berlín no ha mostrado una excesiva preocupación por el resto de una UE sumida en crisis (tres recesiones en cinco años). A través de una troika universalmente despreciada –Banco Central Europeo, Fondo Monetario Internacional y Comisión Europea– Berlín está ya a todos los efectos prácticos, al timón de Europa, prosperando y mirando al Este.

Hace tres meses, la canciller alemana Angela Merkel visitó Beijing. Apenas aparecieron en la prensa las conversaciones sobre la aceleración de un proyecto potencialmente revolucionario: una conexión ininterrumpida de ferrocarril de alta velocidad entre Beijing y Berlín. Su construcción será un imán para el transporte y el comercio entre decenas de países a lo largo de su ruta, de Asia a Europa. Pasando a través de Moscú, podría convertirse en el integrador definitivo de la Ruta de la Seda y quizás la pesadilla definitiva para Washington.

“Perder” Rusia

En medio de una gran atención de los medios, la reciente cumbre de la OTAN en Gales ha producido sólo una modesta “fuerza de reacción rápida” para su despliegue con vistas a cualquier situación futura tipo Ucrania. Mientras tanto, la creciente Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), una posible contraparte asiática de la OTAN, se reunió en Duchanbé (Tayikistán). En Washington y Europa Occidental nadie pareció dar importancia al encuentro. Deberían haberlo hecho. Allí, China, Rusia y los cuatro “stans” de Asia Central acordaron incorporar a un impresionante conjunto de nuevos miembros: India, Pakistán e Irán. Las implicaciones pueden ser de largo alcance. Después de todo, India, con su primer ministro Narendra Modi, está ahora contemplando su propia interpretación de la Ruta de la Seda. Detrás de ella se encuentra la posibilidad de un acercamiento económico de “Chindia”, que podría cambiar el mapa geopolítico de Eurasia. Al mismo tiempo, Irán está también incorporándose al tejido de la red “Chindia”.

De este modo, lenta pero segura, la OCS se perfila como la principal organización internacional en Asia. Ya es evidente que uno de sus objetivos fundamental a largo plazo será el de dejar de operar en dólares, mientras avanza en el uso del petroyuan y el petrorrublo en el comercio de la energía. Y EE.UU., por supuesto, nunca será bien recibido en la Organización.

Pero todo esto es hablar del futuro. En la actualidad, el Kremlin sigue enviando señales de que quiere empezar a hablar de nuevo con Washington, mientras que Beijing nunca ha querido dejar de hacerlo. Sin embargo, la administración Obama sigue miope, enfrascada en su propia versión de un juego de suma cero, confiando en su fuerza tecnológica y militar para mantener una posición ventajosa en Eurasia. Beijing, sin embargo, tiene acceso a los mercados y un montón de dinero en efectivo, mientras que Moscú tiene un montón de energía. Una cooperación triangular entre Washington, Beijing y Moscú sería sin duda –como dirían los chinos– un juego en el que todos saldrían ganando… pero no contengan la respiración por el momento.

En cambio, es de esperar que China y Rusia profundicen su asociación estratégica, al tiempo que atraen a otras potencias regionales euroasiáticas. Beijing ha apostado el resto a que el enfrentamiento entre EEUU/OTAN y Rusia por Ucrania hará que Vladimir Putin gire hacia el Este. Al mismo tiempo, Moscú está calibrando cuidadosamente lo que su presente reorientación hacia un gigante económico así puede significar. Algún día, es posible que algunas voces de cordura en Washington se pregunten en voz alta cómo fue que EE.UU. “perdió” Rusia en beneficio de China.

Mientras tanto, podemos pensar en China como un imán en el nuevo orden mundial de un futuro siglo euroasiático. El mismo proceso de integración que realiza Rusia, por ejemplo, parece cada vez más el de India y otras naciones de Eurasia, y, posiblemente, tarde o temprano también el de una Alemania neutral. En el juego final de un proceso así, EE.UU. podría verse progresivamente expulsado ​​de Eurasia, y el eje BMB podría aparecer como un factor de cambio de juego. Hagan sus apuestas, pronto. El resultado para el año 2025.

Rebelion.org

El regreso del plan yanqui de rediseño del «Medio Oriente ampliado», por Thierry Meyssan

Posted in China, EEUU, Geopolítica, India, Irak, Israel, Occidente, Opinión, OTAN, Palestina, Próximo Oriente, Rusia, Siria, Terrorismo, Thierry Meyssan, Turquía on 22/09/2014 by athelvok

Mientras la prensa occidental se extasía ante la formación de una coalición internacional contra el Emirato Islámico, este último prosigue su avance en Irak. Después de haber explicado cómo esa organización terrorista fue creada por Washington, Thierry Meyssan precisa que no cree que la tan cacareada coalición llegue a concretar una acción decisiva contra el Emirato Islámico sino que tratará más bien de incrustarlo en el noreste de Siria para desestabilizar así todo el mundo árabe.

| Beirut (Líbano) | 21 de septiembre de 2014
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El autoproclamado califa Ibrahim

En su alocución televisiva del 10 de septiembre de 2014, el presidente Obama anunció la continuación de la estrategia impuesta en Estados Unidos por los golpistas del 11 de septiembre de 2001, estrategia que consiste en el rediseño del «Medio Oriente ampliado» [1].

Ese proyecto, que muchos creían abandonado desde que la Resistencia libanesa derrotó a las fuerzas armadas israelíes en 2006, no sólo consiste en dividir los grandes Estados de la región en una multitud de pequeños Estados incapaces de sobrevivir por sí solos sino también en hacerlos étnicamente homogéneos, lo cual implicaría enormes desplazamientos forzosos de poblaciones.

En un sorprendente artículo redactado el 13 de septiembre de 2001 para la revista de las fuerzas terrestres estadounidenses Parameters [2], el coronel Ralph Peters observaba que Washington no tiene fundamentalmente nada que temer del terrorismo y que no debe vacilar en utilizarlo. También señalaba, al referirse al proyecto de rediseño del «Medio Oriente ampliado» (que incluso delimitó en mapas entregados a la Comisión Baker-Hamilton), que Washington no debe temer el caos generalizado en el mundo árabe ya que, en definitiva, cuando estén divididos en micro-Estados, los árabes no tendrán más opción que recurrir a Estados Unidos para defenderse de la voracidad de Israel.

Primera parte:
expulsión de la población de Gaza

La primera parte del actual plan se desarrolló este verano en Gaza y terminó en fracaso. En momentos en que los israelíes habían convertido en expedición destinada a «arrancar de raíz» el Hamas lo que habían iniciado como una operación de búsqueda de 3 adolescentes secuestrados, Tel Aviv recibió del Pentágono la orden de proceder por la fuerza al desplazamiento de la población del norte de Gaza hacia Egipto.

Ese proyecto, así como la instalación de una base militar estadounidense en la frontera sudanesa, era una actualización de la proposición ya presentada a Egipto en 2005. Aquella proposición incluía una remuneración para Egipto, pero había sido rechazada por el entonces presidente de ese país Hosni Mubarak. Así que Washington lo obligó a dimitir y puso la Hermandad Musulmana en el poder en El Cairo mediante la operación de la llamada «primavera árabe». Al convertirse en presidente de Egipto, Mohamed Morsi, miembro de la Hermandad Musulmana y ciudadano estadounidense, se comprometió a concretar el proyecto que Mubarak había rechazado. Pero fue derrocado por el ejército egipcio y hoy está siendo juzgado por alta traición.

Con el pretexto de destruir los túneles que pasaban por debajo de su frontera, Israel bombardeó la franja de Gaza durante los meses de julio y agosto de 2014, reduciendo a ruinas ciudades enteras. De esa manera desplazó una parte de la población y «liberó» el 44% del territorio de Gaza. Sin embargo, Tel Aviv y Washington no lograron convencer a Egipto para que abriera su frontera y provocara así la fuga masiva de la población de Gaza.

Segunda parte:
limpieza étnica en Irak

La segunda parte de la operación, en Irak, está casi completamente cumplida. Al Emirato Islámico (ex EIIL) se le asignó la misión de garantizar la limpieza étnica en la zona mayoritariamente sunnita del país. Cristianos y yazidíes huyeron de esas regiones mientras que otras minorías, como los chabaquíes, eran prácticamente exterminadas. Mientras tanto, Washington y sus aliados declaran que no tienen nada que ver con ese crimen y hasta se dan el lujo de condenarlo públicamente.

La coordinación previa de la limpieza étnica de la zona sunnita de Irak tuvo lugar durante una reunión preparatoria organizada en Amman, la capital de Jordania, reunión en la que participaron no sólo el Emirato Islámico y los kurdos proisraelíes que gobiernan el Kurdistán iraquí sino también oficiales miembros del antiguo partido Baas iraquí separados del poder en 2003 por el procónsul estadounidense Paul Bremer y marginados desde aquel entonces [3].

Mientras los medios de prensa internacionales reportaban el avance del Emirato Islámico en Irak, los peshmergas del clan Barzani –que gobierna el Kurdistán iraquí– extendían en un 40% el territorio bajo su propio control. A lo largo de ese proceso, los peshmergas y los yihadistas ni siquiera llegaron a cruzarse y, por consiguiente, no lucharon entre sí. Simplemente se repartieron una enorme porción del territorio de Irak siguiendo el plan ya trazado en 2001… por el estado mayor estadounidense. Fueron los kurdos turcos y sirios del PKK quienes penetraron en el territorio sunnita de Irak y se enfrentaron a los yihadistas del Emirato Islámico para salvar a los sobrevivientes yazidíes.

Al igual que el rápido avance de los peshmergas, la caída de la zona sunnita en manos del Emirato Islámico no es resultado de supuestos hechos de armas. En ambos casos los oficiales del ejército iraquí sólo cedieron el terreno a los invasores. Y el único que puede haber preparado por adelantado esa maniobra es el mismo que organizó el actual ejército iraquí, o sea… Estados Unidos. Todo se organizó de la misma manera que la toma de Bagdad en 2003. En aquel entonces unos 40 generales, previamente comprados por la CIA, simplemente abandonaron sus puestos y huyeron a Estados Unidos entregando así la capital a los invasores.

Los crímenes del Emirato Islámico, por muy crueles que puedan parecer, constituyen una necesidad para provocar la huida de las poblaciones no sunnitas. El Emirato Islámico no se ha vuelto en contra de quienes lo crearon sino que está aplicando al pie de la letra la política de sus creadores, haciendo lo que las tropas regulares de Estados Unidos no pudieron hacer por temor a verse acusadas de «crímenes contra la humanidad».

Tercera parte:
creación de un Estado pirata en el noreste de Siria

La tercera parte de la operación es la que concierne el noreste de Siria. Mientras Israel utilizaba prácticamente todo su poder de fuego contra Gaza, Turquía desecaba el noreste de Siria desviando las aguas del Éufrates y, desde la base turca de Incirlik, la aviación de la OTAN rociaba esa región con un tipo de pesticida utilizable desde gran altitud. Utilizado en el desierto para acabar con las plagas de langosta, ese producto químico esteriliza la tierra. El antiguo granero de Siria, que garantizaba la producción de trigo de ese país, es ahora una región prácticamente inutilizable para las tareas agrícolas.

Resulta sorprendente que Estados Unidos, que hoy se presenta como el líder de la lucha contra las armas químicas, recurra a la guerra química contra Siria mientras acusa a ese país de hacer lo mismo.

Al mismo tiempo, la OTAN ha introducido en el noreste de Siria familias musulmanas de la etnia uigur traídas desde China. Esas familias uigures, que hablan turco, recibirán allí entrenamiento con vista a la posterior desestabilización de China, en una maniobra similar a lo que ya se hiz con los combatientes de Osama ben Laden –inicialmente reunidos en Afganistán contra el gobierno comunista afgano y posteriormente utilizados contra Rusia en Chechenia y contra China en la región de Xinjiang–, hasta que acaben chocando con la Organización de Cooperación de Shanghai. Como señalara el politólogo mexicano Alfredo Jalife, el Emirato Islámico fue creado en el Levante y su misión consistirá en desestabilizar el «Medio Oriente ampliado» durante los próximos 4 años, pero su objetivo final es proseguir la tarea ya iniciada [4].

El único problema de este programa es que mientras que Irán se incorporó a la Organización de Cooperación de Shanghai, la India ha preferido mantenerse en su actual estatus de observador. Nueva Delhi estima que la división del mundo en dos bloques solamente puede conducir a la guerra. Al mismo tiempo, y a pesar de que el nuevo primer ministro indio Narendra Modi es un nacionalista y no un miembro del Partido del Congreso, la India ha optado por la política de «no alineamiento» de Jawaharlal Nehru. Ante esa decisión de la India, es posible que se posponga la creación de «al-Qaeda en Guerra Santa en el Subcontinente Indio», anunciada el 3 de septiembre por Ayman al-Zawahiri.

El noreste de Siria es un territorio ideal para la implantación de un Estado pirata. La población que allí queda está organizada en tribus que a menudo se desplazan hacia Arabia Saudita a través del desierto. Y los únicos Estados que la OTAN ha logrado destruir hasta este momento son precisamente Afganistán, Irak, Libia y el noreste de Siria, o sea única y exclusivamente las sociedades tribales. Por el contrario, la OTAN ha fracasado en todos los demás Estados con sociedades eminentemente no tribales que ha tratado de destruir: Túnez, Egipto y –por supuesto– el resto de la República Árabe Siria. Washington espera que, recurriendo al soborno de jefes tribales, podrá imponer el control del Estado Islámico en el noreste de Siria, sin importar la voluntad de sus poblares.

Al-Qaeda y el Emirato Islámico

Hay que señalar de paso que la diferencia entre al-Qaeda y el Emirato Islámico parece realmente muy artificial. Mucho se ha escrito y hablado durante los últimos meses afirmando que los proyectos de ambas organizaciones yihadistas eran fundamentalmente diferentes. Según quienes sostienen tales argumentos, al-Qaeda predica la yihad mundial mientras que el Emirato Islámico prioriza la inmediata creación y consolidación del califato sólo en una parte del mundo.

Sin embargo, en su video del pasado 3 de septiembre, el emir de al-Qaeda Ayman al-Zawahiri, fija como objetivo la instauración de un califato en Birmania, Bangladesh y en ciertas regiones de la India. Pero no por ello es menos cierto que si bien el Emirato Islámico es resultado de una escisión de al-Qaeda, el ex EIIL se diferencia de su antecesora en su capacidad de reclutamiento y para administrar los territorios bajo su control. El Emirato Islámico se ha dotado, en efecto, de dos nuevos servicios: una oficina de relaciones públicas, que se encarga de publicar videos e informes de actividades al estilo de las transnacionales estadounidenses, y un servicio de administradores civiles, equivalente a los prefectos franceses [5]. Observación: la única escuela militar del mundo que forma tanto especialistas en relaciones públicas como administradores es la que tienen en Fort Bragg las fuerzas terrestres de Estados Unidos.

La continuación del plan

En los próximos meses es muy probable que el Kurdistán actualmente iraquí exija y obtenga su independencia mientras que el Emirato Islámico será empujado hacia Siria por la coalición conformada por iniciativa de Estados Unidos. Lógicamente, los sunnitas iraquíes se negarán entonces a verse nuevamente bajo la autoridad de Bagdad y también exigirán su propia independencia.

Si la obtienen, Washington les impondrá una monarquía cuyo trono pondrá en manos de la familia reinante en Jordania. El príncipe Ali y su esposa, la princesa Rym (hija de Lakhdar Brahimi y ex presentadora de CNN), convertirían así en soberanos de esa parte del actual territorio de Irak.

A cambio de eso, Jordania adoptaría el proyecto de ley repetidamente rechazado en virtud del cual ese país concedería la nacionalidad jordana a los habitantes de Gaza. Al haberse integrado el reino hachemita al Consejo de Cooperación del Golfo, los pobladores de Gaza podrían entonces abandonar su país para irse a trabajar en Arabia Saudita o en los Emiratos Árabes Unidos –como jordanos, no como palestinos. De esa manera, la cuestión del desplazamiento de la población de Gaza se resolvería con el paso del tiempo.

Pero el factor Rusia podría interferir la aplicación de ese cínico plan. Moscú acaba de anunciar que, para empezar a luchar contra el Emirato Islámico, no tiene por qué esperar a que tenga lugar la reunión del Consejo de Seguridad sobre ese tema.

[1] Al igual que las nociones de Middle East y de «Proche Orient» (la expresión francesa traducida al español indistintamente como “Cercano Oriente”, “Oriente Medio” o “Medio Oriente”), la noción de «Medio Oriente ampliado» no corresponde a ninguna realidad geográfica y no pasa de ser una simple apelación colonial más. Las regiones geográficas verdaderas son el Magreb, el Levante (o Machreq), el Golfo y el subcontinente indio, que tienen cada una su propia cultura.

[2] “Stability, America’s Ennemy”, por Ralph Peters, Parameters, invierno de 2001-02, pp. 5-20.

[3] «Revelaciones del PKK sobre la ofensiva del EIIL y la creación del “Kurdistán”, Red Voltaire, 8 de julio de 2014.»

[4] «¿Yihad mundial contra los BRICS? », por Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada (México), Red Voltaire, 18 de julio de 2014.

[5] Los prefectos franceses son representantes directos del gobierno central en las regiones bajo su jurisdicción. Nombrados directamente por el gobierno central de Francia, los prefectos garantizan el orden público y la seguridad con prerrogativas superiores a las de los alcaldes y autoridades municipales. Nota de la Red Voltaire.

RedVoltaire

¿Se prepara China para la tercera guerra mundial entre EU y Rusia?, por Alfredo Jalife-Rahme

Posted in Alfredo Jalife-Rahme, Asia, China, EEUU, Geopolítica, India, Opinión, Rusia, Ucrania on 21/09/2014 by athelvok

 

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El premier ruso, Dimitri Medvedev, durante la Asamblea del Foro Internacional de Inversiones, celebrado ayer en Sochi. Foto Ap

Durante la Asamblea del Foro Internacional de Inversiones en Sochi, el primer ministro Dimitri Medvedev –considerado en forma absurda por los pugnaces cuan mendaces multimedia israelí-anglosajones como el más pro occidental del gabinete Putin– aseveró que los sistemas financieros y comerciales del mundo se están desmantelando ( Russia Today, 19/9/14), además de que todo (sic) el sistema de seguridad europea esta en peligro, cuando los valores fundamentales, una mayor globalización y efectivamente toda la filosofía de desarrollo pacífico (¡supersic!) está en peligro –en clara alusión a la proto-balcanización de Ucrania.

A juicio de Medvedev, nadie (sic) puede predecir cómo impactarán las sanciones contra Rusia, la sexta economía del mundo, en medio del diluvio del boicot mercantil/financiero/energético de Occidente a Rusia, a lo que se han sumado algunos países de la anglósfera (Canadá y Australia) y hasta, en forma hilarante, Kosovo (la nueva entidad/identidad islámica inventada por Estados Unidos (EU)/OTAN en pleno corazón de los Balcanes).

No es nada sorprendente que la resucitada Rusia, en la etapa del zar Putin, exhiba su musculatura nuclear en Ucrania oriental: la nueva placa tectónica de la geopolítica global susceptible de desencadenar una tercera guerra mundial (TGM), a juicio de observadores juiciosos. Pero llama profundamente la atención que los geoestrategas de China del establishment militar, de la talla de Han Xudong, se preparen a una TGM desde ahora, a consecuencia de la agudización de las tensiones entre EU y Rusia que luchan por determinar el rumbo geopolítico de Ucrania.

Han (http://goo.gl/QEJq8w), profesor de la Universidad de Defensa Nacional del Ejército de Liberación del Pueblo de China, evalúa en forma deslumbrante que la posibilidad de una TGM existe por lo que China necesita estar preparada.

Al unísono de otros observadores internacionales, Han considera que la profundización de la crisis en Ucrania es susceptible de desembocar en un choque militar directo (¡supersic!) entre EU y Rusia –que hay que recalcar, son las máximas potencias nucleares del planeta.

En este caso específico, Han aduce que una vez que se detona la rivalidad armada, es probable que se extienda al globo entero, por lo que no es imposible que se escenifique una guerra mundial.

Comenta que la evolución (sic) humana ha entrado a su tercera fase de desarrollo cuando la primera tuvo lugar entre las sociedades nómadas y los grupos agrícolas, mientras la segunda se caracterizó por guerras coloniales con la Primera Guerra Mundial (PGM) y la Segunda Guerra Mundial (SGM) como sus representaciones especiales (sic)”.

Afirma que hoy el mundo ha entrado en una era de nuevas formas (¡supersic!) de guerra global (¡supersic!), cuando el espacio exterior, la Internet y los mares se han convertido en los campos de batalla de la rivalidad, ya que la tecnología es la clave con un número sin precedente de países implicados.

Rememora que Alfred Thayer Mahan, estratega militar estadunidense que falleció precisamente el mismo año de la PGM, acuñó el concepto de poder marítimo y abogó sopesar el valor de las fuerzas navales, la flota comercial y las bases militares de ultramar que servían para las guerras en tierra firme”.

Hoy la rivalidad en el espacio exterior y la Internet se escenifica con la rivalidad en los mares como su centro principal.

La importancia del poder marítimo ha tomado preponderancia y se detecta una feroz competencia en los mares globales, desde el océano Ártico (supersic), el océano Pacífico y el Índico, por lo que Han considera que sea probable que se escenifique una TGM en la lucha por los derechos marítimos.

Suena coincidentemente interesante que los geoestrategas vinculados al establishment militar chino, del que de cierta forma proviene el mandarín Xi Jinping, se adhieran al concepto de la próxima batalla por el alma del polo norte enunciada por el zar ruso Vlady Putin (http://goo.gl/B0UQG7).

Desde 2007, dicho sea con humildad de rigor, ya había advertido sobre la apertura del escenario bélico en el polo norte (http://goo.gl/dIo4lD y http://goo.gl/FzjSaM).

Han aconseja a los militares chinos trasladar su centrismo operativo para mantener sus derechos de la tierra firme a mantener sus derechos en los mares.

Utiliza el concepto operativo del geopolitólogo británico sir Halford John Mackinder sobre el corazón continental ( heartland) para la ubicación de China en el corazón continental que subsume en la tríada expansiva de los océanos Ártico, Pacífico e Índico donde se encuentra en el punto focal de las rivalidades.

Admite que el desarrollo del poder marítimo de China perturba a muchos (sic) países, pero aduce que para evitar ser asfixiada en una posición pasiva, China necesita desarrollar su poder militar, en clara alusión a la hostil política de contención de la doctrina Obama, que busca detener militarmente a Pekín en su periferia inmediata, primordialmente en el superestratégico Mar del Sur de China que constituye su pulmón acuático para conectarse con los océanos Pacífico e Índico.

Han especifica sin tapujos que los intereses de ultramar de China se han esparcido en todo el mundo y se ven crecientemente amenazados por EU que ha trasladado su atención a la región Asia-Pacífico, especialmente teniendo como objetivo a China.

Argumenta que sin un poder militar de amplia escala, la seguridad de los intereses de ultramar de China sería un discurso vacío, aunque el largo alcance o las capacidades de combate de ultramar de las fuerzas aéreas y marítimas de China sean todavía (sic) muy limitadas.

Aconseja que el desarrollo de las fuerzas aéreas y marítimas de China deben contemplar una visión de largo alcance con el fin de que no se queden rezagadas frente a los intereses nacionales de ultramar de China.

Aduce que China no debe ser empujada a una postura pasiva (sic) donde es vulnerable a los ataques, por lo que deberá tener en mente la posibilidad de una tercera guerra mundial cuando desarrolla sus fuerzas militares, especialmente sus fuerzas aéreas y marítimas.

A mi juicio, Han concluye elípticamente con la clásica frase que solían utilizar los militares del imperio romano y que parece más vigente que nunca para los intereses de ultramar de China en el siglo XXI que se siente asfixiada por la política de contención de la doctrina Obama: “ si vis pacem, para bellum” (para vivir en paz, prepárate para la guerra).

El problema radica en que las guerras de los antiguos romanos no se comparan para nada con la probable guerra nuclear aniquilante que sería la TGM. Y lo más grave consistiría en que ya echada andar la maquinaria bélica nadie sería capaz de detenerla.

LaJornada

India, al “Grupo de Shanghai” y acercamiento con China, por Alfredo Jalife-Rahme

Posted in Alfredo Jalife-Rahme, Asia, BRICS, China, Economía, EEUU, Geopolítica, India, Irán, Latinoamérica, Occidente, Opinión, OTAN, Rusia, Ucrania, UE on 17/09/2014 by athelvok

 

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El presidente de China, Xi Jinping, durante una conferencia con motivo de la celebración del 60 aniversario de la Asamblea Popular Nacional, el pasado 5 de septiembre en Pekín. Foto Xinhua

La 14 cumbre del hexapartito Grupo de Shanghai (CSO, por sus siglas en inglés), en Dusambé (Tayikistán) resultó más fructífera de lo esperado, en medio de las sanciones viciosas de Estados Unidos (EU)/Unión Europea (UE) a Rusia.

El rotativo indio The Economic Times comenta que el Grupo de Shanghai abrió el camino para el ingreso de India, de acuerdo con expertos chinos que auguran también la admisión simultánea de Pakistán, el eterno enemigo islámico de Nueva Delhi, lo cual es ya una notable noticia.

India aplicó de manera formal su deseo de ser miembro del Grupo de Shanghai, del que ya es observador, al unísono de Pakistán, Irán, Afganistán y Mongolia, cuando Bielorrusia, Turquía y Sri Lanka son interlocutores asociados.

Se detecta así una estrecha coordinación entre Rusia y China que expanden su visión geoeconómica/geopolítica hasta los linderos del golfo Pérsico, mar Arábigo y océano Índico.

China, verdadero padrino del Grupo de Shanghai, no corre prisa para la admisión de relevantes nuevos miembros, como India y Pakistán –dos potencias nucleares– no se diga de una potencia mediana en ascenso, como Irán.

La misma tónica de prudencia aplica en la admisión de nuevos miembros, como sucedió con Argentina para su ingreso en el club dilecto del BRICS –aunque el zar Vlady Putin y el mandarín Xi visitaron Buenos Aires para calmar los ímpetus de la presidenta Cristina Fernández, ya que Rusia y China no desean humillar a EU en su anterior patio trasero, hoy más horadado que nunca.

Wang Haiyun, experto del Instituto Internacional de China para la Sociedad Estratégica, comentó que India y Pakistán serían los candidatos para ingresar en el Grupo de Shanghai –antes que los demás– por cumplir plenamente los requisitos, lo cual, a su juicio, “ayudará a reconfigurar el desequilibrado (sic) paisaje estratégico global y empujará a la formación de un nuevo orden global (Global Times, 13/9/14)”.

En contraste con la agobiante pugnacidad de la OTAN, el Grupo de Shanghai criticó los planes de despliegue misilístico de EU y reclamó un abordaje de diálogo en las crisis de Siria y Ucrania.

Llama la atención que Turkmenistán, la cuarta potencia gasera mundial y escala obligada de la renovada ruta de la seda geoeconómica, no forme parte aún del Grupo de Shanghai, que se ha expandido, paradójicamente, más en forma defensiva para colocar diques de contención al irredentismo pernicioso de la OTAN, que creció fulgurantemente en los recientes 23 años hasta que fue detenido por Rusia tanto en el Cáucaso (en 2008) como ahora en Ucrania.

En forma incisiva, Russia Today evalúa que la solicitud de India para adherirse al Grupo de Shanghai al lado de China y Rusia (en)marca el horizonte de un nuevo orden mundial. Con razón lo ocultan los desinformativos multimedia israelí-anglosajones.

Cabe señalar que para los analistas rusos el triángulo RIC (Rusia, India y China) –la antesala de los BRICS– representa un concepto geoestratégico que fue formulado como una contención euroasiática por el entonces primer ministro ruso Yevgeny Primakov durante la fase de expansión acelerada de la OTAN.

Que la India traslape sus membresías de los BRICS y del Grupo de Shanghai, rival antipódico de la OTAN, no es un asunto menor, ya que coloca jerárquicamente al triángulo geoestratégico de los RIC, según la conceptualización del ex primer ruso Primakov, como el reducto defensivo de las tres máximas potencias nucleares euroasiáticas desde el mar del Sur de China pasando por el polo Ártico/mar Báltico hasta el océano Índico.

Durante la cumbre del hexapartito Grupo de Shanghai –China, Rusia, Kazajistán, Kirguizistán, Tayikistán y Uzbekistán– que se había aletargado un tanto frente al ascenso del BRICS en Fortaleza (Brasil), el mandarín Xi Jinping, propuso en forma espectacular la construcción de un corredor económico que vincule a China con Mongolia y Rusia.

Las sanciones de EU/UE van de la mano con la censura de sus desinformativos multimedia que boicotearon tanto la trascendental 14 cumbre del Grupo de Shanghai como la propuesta china del corredor económico con Mongolia y Rusia.

Se conecta así el corredor económico tripartito de China/Mongolia/Rusia con la unión aduanera de Rusia/Bielorrusia/Kazajistán, lo cual, mediante la bisagra geoeconómica y el paraguas nuclear de Rusia, crea de facto una ruta de la seda que va desde China hasta las puertas de Europa, del lado de San Petersburgo (en el golfo de Finlandia), la segunda ciudad rusa.

La ruta de la seda de conceptualización china se interconecta con el Plan Ferroviario Transcontinental de Rusia –el tren transiberiano y la línea Baikal-Amur– y el programa de la Planicie Carretera con Mongolia y su relevante corredor de tránsito que vincula las economías de China y Rusia.

The BRICS Post comenta que la expansión geográfica de Mongolia es mayor a las de Japón, Francia y España juntas (12/9/14).

Ahora se entiende por qué mientras en EU y la UE se consagraban a sanciones estériles contra Rusia, Putin se conectaba de lleno a las agendas geopolíticas de China –mediante la construcción del máximo gasoducto del planeta de casi 4 mil kilómetros– y Mongolia.

China y Rusia brindan así una oxigenación a Mongolia, que no tiene salida al mar, y se aprovechan de su posicionamiento para crear una serie de redes en cielo y tierra, lo cual coloca a la defensiva a EU, que ha invertido fuertes sumas en la defensa militar de Mongolia.

La geopolítica es destino y hábilmente Xi aprovecha su calidad de ser el mayor socio comercial de Mongolia.

Ahora es el turno de Xi, quien realiza un importante periplo al ex sultanato de las Maldivas, Sri Lanka y, sobre todo, a India. Existe mucho entusiasmo en India, donde el primer ministro, Narendra Modi, se dispone a recibir por primera vez a Xi.

En 1996 el presidente chino Jiang Zemin había visitado India y 10 años más tarde había sido imitado por el presidente Hu Jintao.

Ahora detrás de otro periplo chino a tres países del subcontinente indio, que incluye a India, Xi promueve su cosmogonía armónica que anhela edificar mediante el cinturón económico de la ruta de la seda y la ruta marítima (sic) de la seda del siglo XXI.

La puja competitiva entre China y Japón por las inversiones masivas en India ha comenzado y Xi contempla invertir más de 100 mil millones de dólares en la vibrante economía India.

En vísperas de la importante visita de tres días de Xi, el primer Modi comentó que la relación de China e India va más allá de una simple aritmética y que ambos gigantes asiáticos comparten una química única que puede crear un momento decisivo para la historia de la humanidad (35 por ciento de la población mundial) gracias a su proyectada sinergia sin igual.

La consolidación del triángulo RIC –del que falta la esencial interconectividad entre China e India– constituye una de las principales piedras de toque de la arquitectura del nuevo orden global.

LaJornada

Agonía de la globalización y aceleración de las balcanizaciones, por Alfredo Jalife-Rahme

Posted in Alfredo Jalife-Rahme, BRICS, China, Economía, EEUU, Europa, Geopolítica, India, Occidente, Opinión, Rusia, UE on 10/09/2014 by athelvok

 

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Vista del piso de remates en la Bolsa de Valores de Nueva York, hace unos días. Foto Reuters

Desde Gran Bretaña (GB) –que inventó la globalización mercantilista y financierista desde hace tres siglos, hoy en peligro de ser balcanizada por la rebeldía independentista de Escocia–, el analista Philip Stephens, del Financial Times, afirma que el mundo retrocede de la globalización, ya que a Estados Unidos no le conviene más imponer el modelo neoliberal global que prohijó.

Desde la aldea global planteada por el gran comunicólogo canadiense Marshall McLuhan –de los años 70 del siglo pasado–, en realidad la brutal aplicación geopolítica de la globalización proviene de la sociedad tecnetrónica de Zbigniew Brzezinski y la Comisión Trilateral, que alucinaron que el monopolio de la ventaja tecnológica cibernética y servicios de la dupla anglosajona, más Japón, sería eterna (http://goo.gl/4WlX1K), cuando es sabido que una tecnologia de punta es copiada en un máximo de 10 años.

A juicio de Philip Stephens, Estados Unidos no ve ningún interés nacional en sostener un orden que concede poder a sus rivales (http://goo.gl/b0vWvb).

De acuerdo con las varias globalizaciones que existen y que he esbozado en mis libros – El lado oscuro de la globalización: post globalizacion y balcanización (http://goo.gl/8TNy44) y Hacia la desglobalización (http://goo.gl/11vihW)–, se pudiera diagnosticar que la única globalización que aún controla la dupla anglosajona es la financierista, mientras que la versión económica ha sido capturada por China (supuestamente debido a su mano de obra regalada, lo cual no es tan concluyente), la del software por India y la de los energéticos por Rusia.

Sin contar el desenlace que puede ser cataclísmico en el referéndum balcanizador en Escocia, la globalización financierista de Wall Street y la City de Londres –segundo y tercer lugares en el ranking del Índice de Desarrollo Financiero–, se encuentra en cuidados intensivos cuando la dupla anglosajona ostenta preocupantes deudas impagables en proporción a su PIB estancado.

Philip Stephens aduce que el retroceso de la globalización viene más atrás de la etapa de sanciones europeas a Rusia, ya no se diga de las contrasanciones deletéreas del Kremlin, que ha amenazado con interrumpir los sobrevuelos de las aerolíneas europeas –lo que dañaría a Francia, Alemania, GB y Holanda– en su conexión asiática (uno de los tres principales motores de la geoeconomía global), al hacer más inseguros y costosos los vuelos primordialmente al triangulo nor-asiático China/Corea del Sur/Japón.

Quien supuestamente era más proclive a Occidente ( whatever that means), el premier Medvediev, sentenció que las nuevas sanciones contra Rusia podrían romper la seguridad mundial (http://goo.gl/IgyQwF). ¿Todavía mas?

Sin seguridad mundial no hay globalización que valga.

Más allá de las entelequias de la deslocalización ( outsourcing) y la decapitación de los salarios mínimos ( downsizing) –cuando los empleados y la clase media han sido las víctimas de la desregulada globalización financierista, que solo benefició a la plutocracia global (uno por ciento de la población mundial), en detrimento anómalo del restante, lo cual enmarca su consustancialidad antihumana y antidemocrática–, la verdadera quintaescencia del depredador neoliberalismo global radica en la reducción de los costos, que han escalado debido a la inseguridad del transporte (desde el 11-S) y las sanciones bilaterales entre Rusia y la Unión Europea, que curiosamente han dañado a ambos y han beneficiado a Estados Unidos y a China, como delata el impecable análisis geofinanciero: alza del dólar en relación inversa al desplome del yen nipón, del euro y el rublo.

Hoy los organismos internacionales gestados en Bretton Woods en 1944 se encuentran en pleno desasosiego: 1) la disfuncional OMC, totalmente paralizada por el sobresalto nacionalista de India, que rechazó la imposición trasnacional anglosajona que infringe su soberanía alimentaria y que, de hecho, sepultó a la Ronda de Doha; 2) el nuevo banco de desarrollo del BRICS exhibe, en el papel, mayor capacidad inversionista que el alicaído Banco Mundial; 3) el mini FMI, también bendecido en la cumbre del BRICS en Fortaleza (Brasil), pronto superará al desfondado FMI cuando su directora Christine Lagarde, después de las hazañas eróticas de su antecesor Dominique Strauss-Kahn, es motivo de un juicio por corrupción gubernamental en Francia, y 4) el Consejo de Seguridad de la ONU se encuentra fracturado entre sus cinco miembros permanentes: la tripleta Estados Unidos/GB/Francia frente al binomio Rusia/China, lo cual expone la agonía del viejo orden mundial emergido después de la Segunda Guerra Mundial, que aún se encuentra en búsqueda de nuevos parámetros multipolares. ¡No funciona ningún organismo multilateral del caduco Bretton Woods!

Tampoco la reducción de los salarios mínimos a niveles microscópicos fomenta la competitividad, una obsesión alucinante cuando se carece de investigación y desarrollo, infraestructura financiera decente y tecnología básica, como es el caso lastimoso del “México neoliberal itamita”: patético lugar 61 en competitividad global y sitial 43 en el Índice de Desarrollo Financiero.

El salario mínimo anual del “México neoliberal itamita”, después de 32 años de experimentación estéril, uno de los más bajos del mundo (US$0.61 por hora), constituye la mitad del de China (US$1.19 por hora) en sus diversas mediciones.

Philip Stephens desnuda el reduccionismo mercantilista/financierista cuando una economía global integrada necesita una arquitectura política cooperativa ya que al castigar (sic) a Rusia económicamente, Estados Unidos y Europa socavan el sistema internacional abierto (sic).

Juzga que más que las sanciones contra Rusia, “en una visión más amplia, la globalización ha venido a pique desde el crash financiero de 2008”, que ha llevado a Washington a retrotraerse continuamente (sic) de sus compromisos globales, cuando el arquitecto de la época presente de la globalización no desea más ser su garante, mientras China, India y el resto (sic) no desean ser guardianes del multilateralismo. Sin un campeón (sic), la globalización sólo puede caer en deterioro.

Considera que todo era color de rosa con Internet y la innovación financiera que no tuvo respeto por las fronteras nacionales cuando los maestros del universo bancario giraban su ruleta en nombre del Consenso de Washington (léase: el neoliberalismo global impuesto por Estados Unidos): “Hasta que llegó el crash” y el mundo digitalizado sucumbió al espionaje de la privacidad y a la política autoritaria.

Hoy el mundo digital se encamina a su balcanización, mientras el sistema comercial abierto se fragmenta con el colapso de la Ronda de Doha, mientras las economías avanzadas (sic) buscan en su lugar coaliciones regionales como el TPP y el TTIP, y las economías emergentes construyen relaciones sur-sur. Philip Stephens concluye que el mundo tiende inexorablemente a la balcanización multidimensional.

Ni más ni menos que mi tesis anticipada de hace 15 años sobre los regionalismos y las balcanizaciones.

La crueldad de la historia sería que la balcanización global se acentuase en el corazón de la globalización financierista: en GB, con la letal independencia de Escocia.

LaJornada

La OTAN pretende prohibirles a Rusia y China que se desarrollen, por Thierry Meyssan

Posted in China, Economía, EEUU, Europa, Geopolítica, India, Irak, Irán, Manipulación, Occidente, Opinión, OTAN, Próximo Oriente, Rusia, Siria, Terrorismo, Thierry Meyssan, Ucrania, UE on 08/09/2014 by athelvok

La fastuosa cumbre de la OTAN realizada en Newport no arrojó públicamente las grandes decisiones anunciadas. Pero es probable que esas decisiones se hayan tomado en secreto. Para impedir que Rusia y China –así como la India– sigan desarrollándose, la OTAN puede contar con el terrorismo del Emirato Islámico, mientras finge condenarlo y combatirlo.

| Damasco (Siria) | 8 de septiembre de 2014
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La cumbre realizada en la ciudad galesa de Newport es la más importante que la OTAN ha celebrado desde la cumbre de Praga, realizada en 2002. En aquella época lo que se buscaba era incorporar a esa alianza militar una serie de nuevos Estados de Europa central y oriental. Esta vez se trata de planificar una estrategia a largo a plazo para contener el desarrollo de Rusia y China y evitar así que esos países puedan rivalizar con Estados Unidos [1].

Todo lo que tiene que ver con la OTAN está sujeto a polémica. En efecto, desde su creación en 1949, la OTAN ha manipulado constantemente los hechos para presentarse como una alianza defensiva destinada a enfrentar el expansionismo soviético, cuando en realidad es el Pacto de Varsovia –creado en 1955, o sea 6 años después de la OTAN– el que tenía como objetivo garantizar la defensa de los Estados socialistas ante la agresividad del imperialismo anglosajón.

Además, contrariamente a lo que sugiere su nombre, la OTAN no es una alianza basada en la igualdad entre sus miembros sino una entidad que reduce los ejércitos de los socios de Estados Unidos y del Reino Unido a la categoría de simples vasallos. Basta con observar que todos los ejércitos miembros de esta supuesta «alianza» se someten sistemáticamente al mando de un oficial estadounidense –por demás comandante de las fuerzas de Estados Unidos acantonadas en Europa– mientras que el servicio secreto de la OTAN –el «Gladio»–, bajo la autoridad conjunta de Washington y Londres, se encarga de que los antiimperialistas nunca logren llegar al poder en los demás países miembros [2]. Por cierto, para evitar que eso suceda, la OTAN nunca ha vacilado en recurrir al asesinato político o a la organización reiterada de golpes de Estado, como sucedió en Francia [3], en Italia, en Grecia, en Chipre y en Turquía.

Esa relación de vasallaje entre los miembros de la alianza atlántica contraviene los principios de la Carta de las Naciones Unidas ya que los Estados miembros de la OTAN pierden su independencia en materia de política exterior y de defensa. La Unión Soviética denunció esa relación. Y posteriormente lo hizo Charles De Gaulle cuando, después de haber sido blanco de unos 40 intentos de asesinato por parte de la OAS [4], financiada por la OTAN, y luego de ser reelecto presidente de Francia, anunció la salida inmediata de su país del comando integrado y la expulsión de los 64 000 soldados y empleados administrativos de la OTAN que se hallaban entonces en suelo francés.

Ese periodo de independencia de Francia con respecto a la OTAN se acabó cuando Jacques Chirac ganó la elección presidencial –en 1995– y reintegró el país al Consejo de Ministros y al Comité Militar de la alianza. El hoy ex presidente de Francia, Nicolas Sarkozy completó el proceso de regreso a la sumisión al poner nuevamente las fuerzas armadas francesas bajo las órdenes de Estados Unidos, en 2009.

El proceso de sometimiento generalizado de los Estados miembros de la OTAN incluye la creación de numerosas instituciones civiles, entre las cuales la más importante y eficaz es la Unión Europea.

Contrariamente a la idea generalizada, la actual Unión Europea no tiene mucho que ver con el ideal de unidad continental sino que buscaba anclar los Estados miembros de la OTAN fuera de la influencia soviética –hoy en día se trata de contener la influencia rusa–, conforme a lo previsto en las clausulas secretas del Plan Marshall. El objetivo es, por lo tanto, dividir Europa en dos bloques. No es por casualidad que las sedes de la OTAN y de la Unión Europea están en Bruselas, con varias oficinas secundarias en Luxemburgo. Y es para permitir que los anglosajones controlen la UE que esta institución supranacional se ha dotado de una extraña Comisión Europea cuya principal actividad consiste en presentar «proposiciones» económicas o políticas, siempre predefinidas por la OTAN. Demasiado a menudo se ignora que la OTAN no es solamente un pacto militar sino que interviene en el sector económico. En primer lugar, la OTAN es el primer cliente de la industria militar en Europa, pero además impone sus normas a través de las licitaciones, o sea en todo lo que tiene que ver con la vida cotidiana de sus soldados. Y son esas las normas que propone la Comisión Europea, normas posteriormente adoptadas por el Parlamento Europeo.

Actualmente, Estados Unidos corre con el 75% del presupuesto de la OTAN.

El futuro del proyecto imperialista anglosajón

Desde del golpe de Estado de 2001 [5], Estados Unidos ha venido planeando una confrontación con China. Es bajo esa perspectiva que el presidente Barack Obama anunció el reposicionamiento de sus fuerzas en el Lejano Oriente. Pero en esa agenda del presidente Obama no estaba prevista la recuperación económica, política y militar de Rusia, que fue capaz de defender en 2008 la República de Osetia del Sur ante la agresión de Georgia así como la Crimea amenazada en 2014 por los golpistas de Kiev.

Por otro lado, fue abandonado el proyecto de «escudo antimisiles». Presentado como un sistema defensivo de protección contra presuntos misiles iraníes, este «escudo» en realidad era un sistema ofensivo desplegado alrededor de Rusia para paralizarla. Con una simple ojeada a un mapamundi se puede comprobar que si Irán decidiese disparar misiles contra Estados Unidos, esos artefactos no pasarían por Europa Central sino por el camino más corto… por encima del Polo Norte.

El proyecto que durante toda una década envenenó las relaciones entre Washington y Moscú fue abandonado porque resultaba técnicamente imposible destruir en vuelo los misiles intercontinentales rusos de última generación. Resultado final: hubo que abandonar el principio mismo de «disuasión nuclear» ante Rusia, aunque ese principio se mantiene en vigor frente a otros países.

Mientras proseguía la aplicación de su «giro hacia Asia», Washington ha exacerbado las tensiones entre China y sus vecinos –sobre todo con Japón. La OTAN, que históricamente utiliza a Europa como vasallo de Norteamérica, se abrió entonces a varios socios asiáticos y oceánicos, principalmente a Australia y Japón, a través de los contratos de asociación. Y de paso, amplió su campo de acción a todo el planeta [6].

En este periodo de restricciones presupuestarias, la OTAN –que parece inmune a la crisis– está construyendo una nueva sede –en Bruselas– que está costando la astronómica suma de 1 000 millones de euros y que debe estar lista a principios de 2017 [7].

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La cuestión del Emirato Islámico

A la preocupación por impedir que China y Rusia controlen suficientes materias primas que les permitan rivalizar con Estados Unidos se agrega ahora la cuestión del Emirato Islámico.

Una intensa campaña ha demonizado esa organización yihadista, cuyos crímenes en realidad no son nuevos. Lo único nuevo es que ahora arremete contra la población iraquí. Muchas veces hemos explicado que el Emirato Islámico (ex EIIL) es una creación de Occidente y que, a pesar de las apariencias, su acción en Irak está en perfecta correspondencia con el plan estadounidense de dividir ese país en 3 Estados diferentes [8]. Para concretar un proyecto que constituye un crimen contra la humanidad, porque implica la realización de una limpieza étnica, Washington ha recurrido a un ejército privado al que tiene que condenar públicamente aunque sigue sosteniéndolo por debajo de la mesa.

Supuestamente, Estados Unidos se dio cuenta de la verdadera envergadura del peligro islamista cuando el Emirato Islámico degolló a dos ciudadanos estadounidenses, los periodistas James Foley y Steven Sotloff. Pero un análisis detenido de los videos [9] hace pensar que estos no son auténticos. Lo mismo sucedió en 2004, cuando se anunció la decapitación de Nick Berg [10].

También hemos señalado repetidamente que el Emirato Islámico se distinguía de los grupos yihadistas anteriores por la sofisticación de su sistema de propaganda y porque disponía de administradores civiles, capaces de manejar los territorios conquistados. Ello indica que se trata de un grupo llamado a perdurar. Como lo ha señalado el analista mexicano Alfredo Jalife-Rahme, el Califato, a pesar de que hoy actúa principalmente en Siria e Irak, ha sido concebido para dirigir la punta de la lanza –a largo plazo– contra Rusia, la India y China [11].

Así que no era necesario agregar la cuestión del Emirato Islámico a la agenda anti-rusa y anti-china… porque ya era parte de ella. En todo caso, para evitar que alguno de los miembros de la OTAN expresara sus dudas sobre toda esta farsa, Washington limitó el debate sólo al margen de la cumbre. El presidente Obama reunió así a otros 8 Estados, más Australia (que no es miembro de la OTAN sino sólo asociada) para trazar su plan de guerra. Y luego decidió incluir a Jordania en ese dispositivo.

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Las conclusiones de la cumbre

La cumbre despachó, en sólo una breve sesión matutina, el tema de la tan prolongada presencia de la OTAN en Afganistán. Es cierto que, como ya estaba previsto, la OTAN retirará de allí sus tropas combatientes a finales de este año, pero conservará el control del ejército afgano y de la seguridad del país. La cumbre incluso se dio el lujo de llamar a los dos candidatos a la elección presidencial afgana a comprometerse a firmar sin más dilación las exigencias de inmunidad penal presentadas por Estados Unidos, en momentos en que las fuerzas estadounidenses organizan la elección e incluso se encargan del conteo de los votos. Así que no tendría nada de sorprendente que el candidato que no acepte ese llamado “pierda” la elección.

Como quien agita el capote rojo para provocar al toro, la cumbre decidió extender el control de la OTAN a la región oriental de Europa, incluyendo Ucrania, para ver cuál va a ser la reacción de Rusia. Pero no fue más allá. No revocó el Acta OTAN-Rusia y no integró a Ucrania en la OTAN. Se optó por mencionar un posible alto al fuego entre Kiev y el Donbass.

Por otro lado, la cumbre dotó a la alianza de dos nuevas herramientas: un servicio de ciberguerra encargado de contrarrestar a los hackers militares chinos y una Fuerza de Intervención Rápida de 4 000 hombres, provenientes de 7 países y bajo las órdenes de un mando británico. Como colofón, la cumbre inició el proceso de adhesión de Montenegro y –por supuesto– exhortó a los Estados miembros de la OTAN a incrementar sus gastos militares.

Algunas observaciones

A pesar de las acusaciones del gobierno ucraniano, que sigue afirmando que Rusia ha invadido su país… con sólo 1 000 hombres que además nadie ha podido ver, como señala el analista italiano Giulietto Chiesa [12]–, la cumbre no decidió entrar en guerra contra Moscú y se limitó a tomar una medida simbólica. Así que no se entiende el porqué de tanta ostentación en Newport.

A no ser que las decisiones importantes se hayan tomado a puertas cerradas, en la reunión de jefes de Estado realizada el viernes 5 de septiembre, no parece que las guerras secretas fuesen mencionadas en el marco de la cumbre sino únicamente al margen de esta y exclusivamente en presencia de ciertos aliados. Ya en 2011, la OTAN había violado sus propios estatutos al no reunir el Consejo Atlántico antes de bombardear la capital libia. Parecía en efecto imposible que todos los países miembros aceptaran perpetrar aquella carnicería. Así que Estados Unidos y el Reino Unido reunieron secretamente en Nápoles a Francia, Italia y Turquía para planificar un ataque que dejó como mínimo 40 000 muertos civiles en una semana.

El comunicado final de la cumbre de la OTAN es de una increíble hipocresía. En él se habla de la crisis ucraniana como de una agresión rusa, sin mencionar nunca el golpe de Estado de la plaza Maidan, ni la instalación en Kiev de un gobierno con participación de nazis. La crisis siria es presentada como un conflicto entre una oposición moderada que protege las minorías y, de un lado, la tiranía del régimen de Bachar al-Assad y, por otra parte, una serie de grupos extremistas, sin mencionar nunca que el régimen sirio es una República mientras que la «oposición moderada» se compone de individuos a sueldo de las dictaduras del Golfo, ni que la crisis fue iniciada con una guerra secreta franco-británica conforme a los anexos del Tratado de Lancaster House, ni que el presidente sirio Bachar al-Assad acaba de ser reelecto por el 63% de los electores de su país, ni tampoco que la República Árabe Siria es la única que ha protegido no sólo las minorías sino a todos sus ciudadanos –incluyendo la mayoría sunnita. El comunicado incluso afirma con cinismo que la OTAN protegió al pueblo libio, conforme a las resoluciones 1970 y 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU, cuando en realidad utilizó esas resoluciones para cambiar el régimen matando 160 000 libios y hundiendo el país en el caos.

Sin embargo, en los últimos años la OTAN ha logrado sus fines en Afganistán, en Irak, en Libia y en el noreste de Siria, o sea única y exclusivamente en países o regiones organizados en sociedades tribales. Así que no parece en condiciones de arriesgarse a un conflicto directo con Rusia y China.

Fuente
Al-Watan (Siria)

[1] «Cumbre de la OTAN: guerra en dos frentes», por Manlio Dinucci, Il Manifesto (Italia), Red Voltaire, 5 de septiembre de 2014.

[2] Ver Los ejércitos secretos de la OTAN, por el profesor Daniele Ganser, publicado por episodios por la Red Voltaire.

[3] Sobre los golpes de Estado de 1956 y 1961, ver (1) «Cuando el stay-behind llevó a De Gaulle al poder» y (2) «Cuando el stay-behind quiso derrocar a De Gaulle», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 26 de agosto de 2009 y 28 de agosto de 2009.

[4] En francés, la Organisation de l’Armée secrète,

[5] El 11 de septiembre de 2001, mientras la atención del mundo se concentraba en los atentados de Nueva York y Washington, el presidente estadounidense George W. Bush fue apartado ilegalmente de sus funciones durante la aplicación del programa de «continuidad del gobierno». George Bush Jr. sólo recuperó sus prerrogativas presidenciales al final de aquel día, cuando la política exterior y de defensa del país de Estados Unidos ya había sufrido profundas modificaciones. Aquel día, las autoridades militares de Estados Unidos sometieron a todos los miembros del Congreso estadounidense y sus colaboradores –con el pretexto de protegerlos– a una situación de arresto en las instalaciones del Greenbrier Complex (en Virginia occidental) y de Mount Weather (Virginia).

[6] «OTAN, ofensiva mundial», por Manlio Dinucci, Il Manifesto (Italia), Red Voltaire, 30 de julio de 2014.

[7] «1 000 millones de euros para la nueva sede de la OTAN», Red Voltaire, 29 de enero de 2014.

[8] Ver principalmente (1) «“Kurdistán”… pero al estilo israelí»; (2) «John McCain, el organizador de la “primavera árabe” y el Califa» y (3) «El gran viraje saudita», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 13 de julio, 18 de agosto y 1º de septiembre de 2014.

[9] «Foley video with Briton was staged, experts say», Deborah Haynes, The Times, 24 de agosto de 2014; «Foley murder video ’may have been staged’», Bill Gardner, The Daily Telegraph, 25 de agosto de 2014. Sobre la identidad de Sotloff, ver: «Le journaliste décapité était un Israélien formé dans une antenne du Mossad» [En español, “El periodista decapitado era un israelí entrenado en una estación del Mossad”], por Hicham Hamza, Panamza, 3 de septiembre de 2014.

[10] «El caso Nicholas Berg», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 20 de mayo de 2004.

[11] «¿Yihad mundial contra los BRICS?», por Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada (México), Red Voltaire, 18 de julio de 2014.

[12] «En Ucrania, los mentirosos se hallan en estado de pánico», por Giulietto Chiesa, Megachip (Italia), Red Voltaire, 4 de septiembre de 2014.

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