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“Guerra económica” del G-7 vs. BRICS: Putin compra oro, por Alfredo Jalife-Rahme

Posted in Alfredo Jalife-Rahme, Asia, BRICS, China, Economía, EEUU, Europa, Geopolítica, Occidente, Opinión, OTAN, Rusia, Ucrania, UE on 23/11/2014 by athelvok

 

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El premier japonés, Shinzo Abe, durante una conferencia de prensa el viernes pasado en Tokio. Foto Reuters

La “guerra multidimensional entre el alicaído G-7 y el ascendente bloque de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica (BRICS) prosigue su ineluctable curso en sus diversos rubros, salvo, hasta ahora, el militar/nuclear en forma directa.

A partir de las severas sanciones del G-7/OTAN/Unión Europea (UE) contra Rusia, a consecuencia del conflicto de la martirizada Ucrania, se ha agudizado la guerra económica, de la que ahora se expresa sin tapujos el presidente ruso, Vlady Putin, y que se puede sintetizar con el siguiente marcador deportivo: se dañan mutuamente Moscú y Bruselas y salen beneficiados Pekín (plenamente: mediante la abrupta caída del petróleo) y Washington (hasta cierto punto: mediante la devaluación del euro y las otras divisas del BRICS).

Vlady Putin fulminó que EU no quiere humillar a Rusia, sino subyugarla cuando nadie a lo largo de la historia ha logrado hacerlo ni lo logrará, para luego arremeter contra el abuso del término valores europeos cuando la democracia no es el derecho al golpe de Estado y al genocidio (http://goo.gl/l7hprS).

Más finamente, asistimos a una variante de una brutal guerra financiera mediante di­visas, metales preciosos (oro) y materias primas (el petróleo) entre el G-7 y el BRICS.

La guerra de divisas la ha acentuado Japón y su delirante abenomics –experimento fallido del pugnaz premier Shinzo Abe, quien sumió a su país en su enésima recesión y ha devaluado artificialmente al yen, para lastimar a China (y, de paso, a Sudcorea)–, mientras el dumping del precio del oro negro lo apuntalan los yihadistas, quienes lo venden a 20 dólares el barril en el mercado negro, muy bien controlado por los rivales del BRICS.

Se puede propiciar un punto de inflexión aparatoso sobre el devenir del oro cuando Suiza celebre un referendo por el Partido del Pueblo Suizo para conservar 20 por ciento de sus reservas internacionales.

En caso de un resultado favorable, el Banco Nacional Suizo será forzado a emprender pletóricas compras de oro en el mercado, lo cual subiría el valor de las reservas de Rusia, cuando las de EU se encuentran en tela de juicio sobre su existencia real, como ha propalado Ron Paul, feroz y veraz representante texano del Partido Republicano y padre de Rand, jefe del ala del Partido del Té.

El escenario de un voto positivo, según Leonid Bershidsky –muy crítico de Rusia a quien fustiga de paranoide–, ayudaría a Moscú a sortear las sanciones y el brutal declive del precio del petróleo.

En espera del crucial voto suizo, Rusia atesora a pasos acelerados su tenencia en oro y al tercer trimestre de este año había ya agregado 55 toneladas: casi 60 por ciento de las compras netas de oro por los bancos centrales, según el Consejo Mundial del Oro.

Las reservas oficiales de oro de Rusia –quinto lugar global detrás de EU (si es que todavía las posee, mientras no se auditen públicamente), Alemania (que pidió su repatriación de las bóvedas de la Reserva Federal que se las entregará a cuenta gotas de aquí a siete años), Francia e Italia– han superado las de China y constituyen más de 10 por ciento de sus reservas totales.

Bloomberg, portavoz de los intereses de Wall Street, se mofa del voto caprichoso del fin de noviembre a solicitud del Partido del Pueblo Suizo y sobredimensiona una encuesta sobre su esperado rechazo, al que se suman el gobierno de Suiza y su banco central de corte monetarista (http://goo.gl/dl4T2X).

¿Por qué Vlady Putin compra oro en forma masiva?

¿Para contrarrestar las sanciones presentes y por venir de EU/OTAN/EU?

¿Se trata de una guerra financiera, como parte consustancial de la guerra multidimensional en curso, para definir uno de los pilares fundacionales del incipiente nuevo orden multipolar?

¿Es posible que la Reserva Federal y el banco central de Japón, dos miembros poderosos del G-7, impriman alegre y antigravitatoriamente billetes de dólares y yenes sin afectar el valor intrínseco de sus divisas que hoy cotizan entre sí en relación inversamente proporcional?

Sergei Glazyev, conspicuo ase­sor económico del presidente ruso, se ha caracterizado por in­sistir, a partir del mundo post-Crimea, en la soberanía financiera cuando todas las divisas convertibles de facto –incluyendo el peso mexicano– se encuentran bajo el control unipolar del dólar estadunidense: uno de sus principales atributos de poder global.

Los metales preciosos también se encuentran bajo la férula del binomio bursátil anglosajón Wall Street/La City (Londres), en espera de la emancipación multipolar del otro embriónico binomio bursátil Hong Kong/Shanghai, que también atenderá los arbitrajes de oro que incrementaría su cotización conforme se intensifique la confrontación militar y política entre EU y Rusia –por extensión del G-7/OTAN/UE versus BRICS/Grupo de Shanghai/Unión Euroasiática– hasta que alguien venza de los dos bloques o se acuerde un acomodamiento multipolar del nuevo orden mundial que incluya a las divisas relevantes.

A juicio de Glazyev, quien naturalmente no contempla la derrota del oso ruso en su feroz confrontación, EU no tendrá más remedio que rechazar el pago de su deuda, lo cual afectará la confianza en el dólar y significará el fin de su imperio financiero cuando las divisas nacionales –que no divisas nacionalistas– recuperen su poder perdido para participar en la edificación de un nuevo orden financiero global.

Los críticos anglosajones de Glazyev aducen que hasta ahora se ha equivocado rotundamente cuando el oro ha declinado 16 por ciento, pese a las compras masivas de metal amarillo por Rusia.

Moscú adopta la misma política de China que compra cuando se desploman tanto el oro como el petróleo.

Según el portal Future Money Trends, citado por Russia Today, la tendencia se carga cada vez más en favor del oro y en detrimento de las divisas fiduciarias tipo dólar (http://goo.gl/Rld520).

Lucy Cormac, del Sydney Morning Herald, asevera que detrás de la política de compra de oro por Putin puede estar la anticipación a una posible guerra económica con Occidente(http://goo.gl/75jBmz).

Russia Today cita a algunos blogueros económicos que sospechan que la compra masiva del metal amarillo sería de una “conspiración financiera, en el marco de la cual Rusia cobraría en oro y no en dólares por el petróleo (http://goo.gl/oUVt6R)”.

The Economist (22/11/14) –con The Financial Times, perteneciente al Grupo Pearson que controla BlackRock, el mayor banco de inversiones del mundo–, cual su costumbre contumazmente desinformativa, se va a la yugular de las finanzas del oso ruso, a quien diagnostica herido letalmente.

La batalla por el control del alma ucraniana entre EU/OTAN/UE y Rusia ha resucitado la añeja colisión frontal entre el oro (artificialmente devaluado) y el dólar (paradójicamente ­revaluado).

¿Quién triunfará?

¿Se solucionará con una guerra nuclear o con una dolorosa cuan creativa negociación?

Lo cierto es que no existe marcha atrás.

LaJornada

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Estados Unidos: Acomodamiento con China; colisión con Rusia, por Alfredo Jalife-Rahme

Posted in Alfredo Jalife-Rahme, Asia, BRICS, China, Economía, EEUU, Europa, Geopolítica, Occidente, Opinión, Rusia, Ucrania, UE on 16/11/2014 by athelvok

 

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El president Barack Obama, un paso atrás del mandatario chino Xi Jinping, arriba a la reunión del G-20 en Brisbane, Australia. Foto Ap

Se fractura Eurasia, inmenso territorio que se extiende de Europa hasta Asia, de casi 53 millones de kilómetros cuadrados –más de la tercera parte de la tierra firme del planeta– y donde habitan 66 por ciento de los habitantes terráqueos.

En la parte oriental de Eurasia se gesta un reacomodo entre China y Estados Unidos –superpotencia extra-eurasiática–, mientras que en su parte occidental –desde el Mar Negro/Medio-Oriente hasta el Atlántico Norte, y que quizá incluya su apéndice geopolítico del Golfo de México, donde empiezan a sobrevolar los bombarderos nucleares rusos– se intensifica la ominosa colisión entre Estados Unidos y Rusia, que rememora la guerra fría geopolíticamente bipolar y climáticamente polar por su focalización en el Ártico.

Estados Unidos parece preferir los casi 9.6 milllones de kilómetros cuadrados y los más de mil 300 millones de habitantes de China a los poco más de 17 millones de kilómetros cuadrados y 142.5 millones de habitantes de Rusia –a la cual el vice-presidente Joe Biden vaticinó su muerte demográfica.

Estados Unidos se obstina, con su etéreo G-2, exclusivo para China, y desecha un G-3 con Rusia en la fase dramática de “15 días de ajustes (http://goo.gl/KrGG92 y http://goo.gl/wgbbx5)”.

El hawaiano Obama, educado en su adolescencia en Indonesia, implementa un elusivo G-2 regional que no se atreve a pronunciar su nombre en la zona Asia/Pacífico, mientras alienta la balcanización de Europa (fuck Europe, Victoria Nuland, asistente del Departamento de Estado, dixit) a expensas de la martirizada Ucrania con el fin de impedir el acercamiento de Alemania tanto con Rusia como con China y, de paso, fracturar el eje virtual Berlín-Moscú-Pekín como nuevo centro de gravedad de la geoestratégia del siglo 21 (http://goo.gl/G0Jq4B).

No pudo ser más ilustrativo el trayecto de las transcendentales cumbres de los 15 días de ajustes desde China –Cumbre APEC– pasando por Myanmar (la antigua Birmania/Burma) –Cumbres del Este de Asia y de Estados Unidos/ASEAN– hasta Australia, feudo de la anglósfera –Cumbre del G-20.

China, hoy la primera superpotencia geoeconómica global, que acaba de desplazar a Estados Unidos del primer sitial, dispone de 4 millones de millones de dólares en reservas de divisas, de las que carece Estados Unidos, y que puede invertir generosamente con sus vecinos del ASEAN (10 Naciones del Sudeste Asiático).

Según Shanghái Daily, China ofreció 20 mil millones de dólares en préstamos a los 10 países del ASEAN (http://goo.gl/g0z0mI). Hoy las bombas nucleares son bombas geoeconómicas.

En la APEC, el mandarín Xi brilló intensamente en su reacomodo con Estados Unidos (sumado atrás por la anglósfera), donde coincidieron en el acuerdo histórico sobre el cambio climático que entierra de facto el Protocolo de Kyoto –firmado por Clinton, pero sin ser aprobado por el Congreso de Estados Unidos por su elevado costo– y da pie al cronograma Lima/París en el lapso de un año.

En las dos cumbres de Myanmar, Estados Unidos no obtuvo los resultados deseados y su barómetro lo representan las imprecaciones estadunidenses sobre el lento avance de las reformas democráticas de su anfitrión. Léase: Myanmar desea sostener relaciones cordiales con Estados Unidos, pero no a expensas de su vecino terrestre, China, ni de su otro vecino marítimo, India.

Más allá de los ditirambos de la prensa anglosajona sobre el triunfo descolgado por Obama en la APEC –que prácticamente dan a entender el asentamiento del condominio de un G-2 secreto–, siguen fluyendo diversas interpretaciones como la oficial de Alemania, de la Deutsche Welle (DW), y la propia de los chinos.

Según Frank Sieren, columnista de DW, los países asiáticos se reafirman en la APEC y la más importante lección es que de ahora en adelante los asiáticos desean resolver sus problemas por si mismos sin la ayuda de Occidente (http://goo.gl/dO61oM).

Los símbolos pesan: el mandarín Xi colocó a su derecha a Vlady Putin en la foto oficial de la Cumbre de la APEC, mientras el presidente ruso se excedía en caballerosidad para abrigar con su saco a la influyente esposa del presidente chino.

Obama fue colocado a la izquierda a cuatro lugares distantes del mandarín Xi que situó al presidente indonesio dos lugares antes.

Sieren comenta que los estadunidenses tienen sentimientos encontrados sobre el acercamiento de Japón y China cuando acercarse a China también significa alejarse de Washington. Señala que también Sudcorea, otro supuesto aliado de Estados Unidos, se ha acercado a relaciones más cálidas con Pekín.

Agrega un comentario rudo: en la cumbre de la APEC de 21 países, Estados Unidos no ocupa más el centro del escenario, ni aún en la foto oficial cuando Estados Unidos no es más el indiscutible centro de poder mundial.

A su juicio, los 21 países de la APEC acordaron la propuesta china de un Acuerdo de Libre Comercio del Pacífico y rechazaron la de Estados Unidos (Nota: el polémico TPP) que excluye a Rusia y China.

El lanzamiento por China del Banco de Inversiones de Infraestructura de Asia (AIIB, por sus siglas en inglés), con un capital inicial de 50 mil millones de dólares, hace a los países asiáticos menos dependientes de Occidente.

A los militares de Estados Unidos no les gustó el ascenso irresistible de China en la Cumbre de la APEC. El general retirado Wesley Clark y anterior Comandante Supremo de la OTAN, en un artículo para el NYT, refirió que la política de diálogo constructivo de Estados Unidos con China ha fracasado y que ya era tiempo de ser realistas al respecto (http://goo.gl/oaiSU7).

Global Times, rotativo oficioso de China que le sigue dando vuelo a los BRICS, afirma que “Washington ya no puede hacer más reglas por sí solo (http://goo.gl/owfc2p)”.

El rotativo chino responde tangencialmente a un artículo del general Dennis C. Blair, anterior jefe del Comando del Pacífico de Estados Unidos, quien aduce que un acuerdo TPP establecerá el liderazgo de Estados Unidos y Japón en la región Asia/Pacífico (http://goo.gl/wPjZjB).

Pues resultó que el espectacular acercamiento de Japón a China parece haber dejado a los militares de Estados Unidos colgados de la brocha.

El feroz comentarista Pepe Escobar aduce que las elites de Washington/Wall Street no tienen absolutamente la intención de permitir un mínimo de multipolaridad y lo que queda es el caos –lo cual aborda en su reciente libro Imperio del caos” (http://goo.gl/BJHJHJ).

A juicio de Escobar, Rusia tiene la carta triunfadora por ser un poder euroasiático cuando opera el nacimiento del siglo euroasiático.

Al inicio de la cumbre del G-20 en Brisbane, la anglósfera (Gran Bretaña/Canadá/Australia), con Estados Unidos, linchó retóricamente a Putin, quien ha sido anatemizado por la prensa anglosajona que propala su fuga precipitada después de haber sido supuestamente regañado por Occidente (sic) (http://goo.gl/MIyJMc), como si tres países de la anglósfera, sumados de Estados Unidos y hasta de los dubitativos europeos –que serían un total de 8 de los 20– constituyera la aplastante mayoría.

En espera de resultados de la sobre-extendida, cuan desenfocada agenda del G-20, Australia –con su poco diplomático primer ministro (http://goo.gl/xGedMR)– abusa de su anfitrionía para fracturar a Eurasia y empujarla a una nueva guerra fría: error fatal de Occidente, según el nonagenario Kissinger (http://goo.gl/qbNEk9), lo cual es mucho decir.

LaJornada

Colisión de dos cosmogonías mercantilistas: EU vs China, por Alfredo Jalife-Rahme

Posted in Alfredo Jalife-Rahme, Asia, China, Economía, EEUU, Estafa, Occidente, Opinión, Rusia on 12/11/2014 by athelvok

 

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Los presidentes de China, Xi Jinping, y de Estados Unidos, Barack Obama, en Pekín, donde participarán en el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico. Foto Ap

Empezaron en China los impactantes ajustes de 15 días del nuevo orden del G-3 geoestratégico, que no se atreve a pronunciar su nombre (http://goo.gl/94Tb2w).

Voice of America reconoce que, pese a las tensiones, China otorga a Obama una bienvenida cálida (http://goo.gl/5F3exZ).

El alicaído Obama inició su periplo asiático en Pekín con un discurso muy trillado, que ya no convence ni a sus ciudadanos, sobre ajenos derechos humanos-libertad-democracia, de los que se hace de la flagrante vista gorda con su aliado neoliberal de México.

Obama piensa usar todas las plataformas de las trascendentales cumbres asiáticas para impulsar su proyecto, muy polémico, de la Asociación Transpacífica (TPP, por sus siglas en inglés), que en forma anómala no incluye a China, que lo juzga como un diseño geopolítico, mediante armas mercantilistas, para su contención, sino, de su alucinante exclusión regional.

La embajada de EU en Pekín sirvió para que Obama aleccionara a 11 países vasallos sobre las supuestas bondades del diseño unilateral del TPP, que favorece a sus trasnacionales.

Fue inevitable que Obama no saludara al grotescamente exorcizado Vlady Putin, con quien se reunirá oficialmente en la próxima cumbre del G-20 en Brisbane (http://goo.gl/ovlm8n), mientras Rusia sea una potencia nuclear euroasiática de primer orden.

A juicio del rotativo galo Le Figaro, Xi Jinping coloca a China en el centro del sueño Asia-Pacífico al desafiar (sic) de manera aterciopelada (sic) a EU y su proyecto de integración económica regional (el TPP polémico y hiératico, ergo antidemocrático, según Wikileaks).

China se posicionó en el centro de un nuevo orden asiático y el mandarín Xi invitó a los participantes de la cumbre de la APEC a realizar el sueño Asia-Pacífico para los pueblos de la región.

Le Figaro juzga que el proyecto de Obama del TPP sufre abiertamente la competencia de la cosmogonía más armónica de China (http://goo.gl/rs3Ihw).

El TPP es hoy un diseño desfalleciente que constituye una extensión transasiática del neomonroísmo regional de la Alianza del Pacífico, a la que pertenecen los subyugados Chile, Perú, Colombia y el castrado México neoliberal itamita, éste cada vez más absorbido al esquema de América del Norte (pero sin mexicanos).

Hasta Edward Luce, del Financial Times, uno de los máximos portavoces de la anglósfera, juzga que “China no es refugio para las aflicciones de Obama (http://goo.gl/1YyqcB)”.

Durante el Foro de la Cuenca del Pacífico (APEC, por sus siglas en inglés), el mandarín Xi lanzó en forma oficial la Zona de Libre Comercio de Asia-Pacífico, que naturalmente no goza de la aprobación de Obama.

El mandarín Xi juega estupendamente al hipercomplejo go (ajedrez chino) con dos anuncios espectaculares que impactarán tanto en la geoenergía como en las geofinanzas: cierra el trato con Rusia para el segundo tramo de otro gasoducto que le blinda de los piratas del estrecho de Malaca, cuyas operaciones se realizarán exclusivamente en yuan, la divisa ascendente del nuevo orden multipolar en curso, y conecta las bolsas de Shanghai y Hong Kong (la primera plaza financiera global, de acuerdo con el ranking del Índice de Desarrollo Financiero), lo cual disparó las acciones de China en los pasados 3 años (http://goo.gl/QJBzLL).

Lo que pierde Rusia en la bolsa y con su divisa podrá recuperarlo ulteriormente en el binomio bursátil Shanghai-Hong Kong, lo cual significa un tremendo golpe a la hegemonía bursátil de la City en Londres y Wall Street.

Obama, quien llega derrotado domésticamente a su periplo asiático –de enorme relevancia para el futuro de EU–, anunció una nueva política de otorgamiento de visas de turismo y negocios con un límite de 10 años para los ciudadanos chinos (http://goo.gl/5qrYXn).

Hoy los nuevos turistas a cortejar son los chinos, quienes dejarán una derrama de 85 mil millones al año en EU.

En mi entrevista al Shanghai Daily aduje que el escándalo de la licitación del tren chino a Querétaro, desde el punto de vista geoeconómico, es la consecuencia de la colisión de las dos cosmogonías entre Obama y Xi, cuando el México neoliberal itamita operó en forma esquizofrénica, sin contemplar su incrustación al regionalismo tripartita de Norteamérica (pero sin mexicanos).

La cumbre de la APEC acordó un arreglo anticorrupción que cierra la puerta a los fugitivos económicos foráneos, también firmado por Peña en forma conspicua.

Cabe señalar que el mandarín Xi ha hecho de la lucha anticorrupción uno de los pilares de su gobernabilidad (http://goo.gl/Sf2fTV).

Algunas personalidades de la anglósfera, como el anterior premier australiano Bob Hawke –uno de los turiferarios de la APEC–, reclaman un G-2 para el curso de la transformación del orden estratégico regional, que deberán acordar a China una mayor posición sustancial y que incluya un papel de liderazgo sustancial para EU. Insiste la anglósfera en aislar a Rusia de un G-3 geoestratégico ineludible (http://goo.gl/Z5jtjg).

China se coloca motu proprio en el asiento trasero de Rusia en su contraofensiva en el mar Negro-Medio Oriente, mientras Moscú le imita ubicándose detrás de Pekín en su armonía asiática, lo cual se subsume en la nueva ruta de la seda, que va de Chongqing hasta Alemania, pasando por Asia central y Rusia (http://goo.gl/YkQFp6). ¿Reparto sincrónico de roles de Rusia y China?

China no acepta más la supremacía de EU en el nuevo orden regional emergente en la región asiática –del que Rusia forma parte, aunque en forma menos preponderante, en la zona del eje Kamchatka-Vladivostok.

El grave defecto del G-2 de Brzezinski –alianza entre China y EU para repartirse el mundo, http://goo.gl/Qv3vA1– es que no toma en cuenta la compenetración cada vez más profunda entre China y Rusia, a la que la anglósfera busca exorcizar en forma absurda de la Vía Láctea.

A estas alturas, ¿puede China desprenderse de Rusia, de la que depende tanto de su nuevo abastecimiento energético gasero como de su panoplia militar nuclear, quizá a cambio de la primacía del yuan (por encima del atribulado rublo), y de la conectividad de Moscú binomio bursátil de Shanghai-Hong Kong?

Es tan insensato pretender excluir a Rusia de Europa y Asia como intentar hacer lo mismo con EU en otras regiones del planeta.

El grave inconveniente radica en acomodar a EU, que viene de una unipolaridad aberrante, en un G-3 con Rusia y China.

Lo real es que Asia se escapa a la hegemonía de EU, hoy en declive, y no tiene más remedio que reconocer la ascendencia irresistible del “sueño chino ( China’s dream)”, mucho más atractivo por su ausencia de pontificaciones e injerencismos mesiánicos insustentables basados en los mitos del Destino Manifiesto y el excepcionalismo del pueblo elegido por la Providencia.

No creo que los geoestrategas de Rusia y China vean algún inconveniente para que EU sea el primus inter pares, siempre y cuando cese su injerencismo y se le olvide pontificar a civilizaciones milenarias de 6 mil años, como China, cuando EU es de reciente creación, del siglo XVIII.

LaJornada

Dramático cambio del PIB global: ¡China supera a EU y el BRICS rasguña al G-7!, por Alfredo Jalife-Rahme

Posted in Alfredo Jalife-Rahme, Asia, BRICS, China, Economía, EEUU, Geopolítica, India, Occidente, Opinión, Rusia on 12/10/2014 by athelvok

 

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Plantón de manifestantes pro democracia cerca de la sede de gobierno en Hong Kong, en la madrugada de este domingo. Foto Reuters

En su dramática Perspectiva económica mundial, el FMI publicó aparatosos datos nada sorprendentes que acentúan las tendencias en los primeros 10 lugares del PIB global medido por el poder adquisitivo ( Purchasing Power Parity: PPP): China (17.6 millones de millones de dólares, trillones en anglosajón) desplaza a Estados Unidos (EU) –17.4 millones de millones de dólares– del primer lugar (http://goo.gl/4trx7S) y el BRICS de los mercados emergentes del incipiente orden multipolar rasguña al G-7 de las oxidadas economías avanzadas hoy paralizadas por sus deudas impagables, como exhuma el demoledor Reporte Ginebra (http://goo.gl/355sO9).

FMI proyecta que en los próximos cinco años China superará en 20 por ciento al PIB de EU y aborda la diferencia entre el poder adquisitivo (PPP) y el menos usado PIB nominal que expresa su cotización en dólares (http://goo.gl/zk8HI9).

Dicho sea con humildad de rigor, el ascenso irresistible tanto de China como del BRICS en contrapunto a EU y al G-7 lo había proyectado en mi libro Hacia la desglobalización (http://goo.gl/mdYIUk )” de 2007, que resultó premonitorio y de mi otro libro El híbrido mundo multipolar (http://goo.gl/Avfwsm )” de 2010.

El mismo ex director del FMI, el franco-israelí Dominique Strauss-Kahn, había proyectado que en 2015 China desplazaría a EU del primer lugar, lo cual le valió, quizá, su defenestración por la vía erótica.

El dato más espectacular es la irrupción de Indonesia en el noveno lugar, con 2.55 millones de millones de dólares –máximo país islámico del mundo con 254 millones de habitantes– que desplaza a un humillante décimo lugar a Gran Bretaña (GB: 2.43 millones de millones de dólares), otrora potencia imperial de tres siglos, hoy en aguda decadencia.

Otro dato relevante –poco publicitado, pero que repite el sitio del año pasado– lo ostenta India, que ocupa un portentoso tercer lugar (7.27 millones de millones de dólares): ¡antes del cuarto y quinto lugar de Japón (4.78 millones de millones) y Alemania (3.6 millones de millones)!

La subestimada India se acaba de lucir con la colocación de su satélite en Marte: hazaña tecnológica que comparte con EU, Rusia y la Unión Europea.

Nada nuevo sobre Rusia y Brasil, que ocupan respectivamente el sexto (3.55 millones de millones de dólares) y séptimo lugar (3.07 millones de millones), que desplazan a Francia a un penoso octavo sitio (2.58 millones de millones).

Cuando los desinformativos multimedia israelí-anglosajones lo consideraban derrotado, destaca, al revés, que el pentapartito BRICS (32.17 millones de millones de dólares) rasguña al heptapartita G-7 (34.42 millones de millones). ¡Fenomenal!

A propósito, el reporte del FMI coloca negativamente al infatuado “México neoliberal itamita” en el octavo lugar: ¡Pero de los países más endeudados del mundo!

Los realistas británicos del desinformativo The Economist ya se dieron cuenta de que no es sencillo intentar el insensato aislamiento de Rusia, sexta potencia geoeconómica con las quintas reservas de divisas globales, y exhortan acostumbrarse al liderazgo de Rusia (http://goo.gl/XslJeV) que, a mi juicio, provee su disuasivo paraguas nuclear al BRICS.

A los analistas oficiosos de China les disgustó el primer lugar en el mundo cuando estimar la verdadera fortaleza economía de un país es un asunto muy complicado (http://goo.gl/UtmKNr).

Juzgan que el sitio de ser el primero en el mundo basado únicamente en el poder adquisitivo no es persuasivo cuando su cálculo queda abierto a su amplia mala interpretación.

Sucede todo lo contrario cuando se mide el per cápita del PIB de China por el poder adquisitivo: patético lugar 121, con 6 mil 629 dólares, aunque 30 veces mayor al de 1980: ¡34 años pasmosos!

China aún queda lejos del per cápita de EU (51 mil 200 dólares), lugar 15 del mundo y primero del G-7, si descontamos los cuatro paraísos extraterritoriales fiscales/bélicos de GB: Bermudas (cuarto sitio: 86 mil dólares); Jersey (octavo: 57 mil); las ocupadas islas Malvinas (décimo: 55 mil 400), e Isle of Man (decimotercero: 53 mil 800), dejando de lado a los enclaves piratas británicos de Guernsey (lugar 16), las islas Caimán (17) y Gibraltar (20) (http://goo.gl/7qHgDD).

El desempeño del BRICS medido por el PIB per cápita es aún mediocre: Rusia (lugar 77: 18 mil 100 dólares), India (169: 4 mil, ¡peor que China!), Brasil (105: 12 mil 100) y Sudáfrica (108: 11 mil 500).

El primer per cápita del mundo es Qatar (¡102 mil 100 dólares!), verdadero artefacto gasero, mientras el “México neoliberal itamita” se hunde en el lugar 88 con anodinos 15 mil 600, detrás del minúsculo y agobiado Líbano (15 mil 800).

Destaca que Macao (88 mil 700 dólares) y Hong Kong (52 mil 700) –ambos pertenecientes a China bajo el esquema de un país, dos sistemas–, ostenten respectivamente los lugares tercero y decimoquinto del ranking del PIB per cápita.

Llama la atención que los paraísos fiscales británicos se encuentren entre los primeros lugares mundiales del PIB per cápita, lo cual enmarca la piratería consustancial al buitre modelo neoliberal global y sus expoliadores derivados financieros.

Argumentan los analistas oficiosos chinos que aun si su economía continúa creciendo a la tasa presente, le tomará a China por lo menos 35 años (sic) alcanzar el per cápita de EU, por lo que es ridículo aseverar que el PIB de China supera al de EU. Todo es tan relativo…

Aducen que China “se encuentra rezagada respecto de otros países en el poder blando ( soft-power) económico”, ya que no es tan sofisticado como EU, Japón, Alemania, Gran Bretaña, Israel y Sudcorea en innovación. ¿Habrán descontado sus enclaves paradisíacos de Macao y Hong Kong?

Arguyen persuasivamente que aun la inversión en I&D en ciencia y tecnología es solamente el 60 por ciento de la contraparte estadunidense, cuando existe una inmensa brecha entre China y EU en términos de poder blando (nota: la cibertecnología aplicada a las finanzas y sus especulativos derivados cotizados por supercomputadoras).

Asiste parcialmente la razón a los alegatos de los oficiosos analistas de China, ya que en el Índice de Desarrollo Financiero del Foro Económico Global de Davos (http://goo.gl/3app73), descontando el primer lugar de Hong Kong –que pertenece soberana y catastralmente a China–, las plazas financieristas de Wall Street y la City en Londres ocupan el segundo y tercer lugar en el ranking global frente al sitio 23 de China y superan al restante del BRICS: Rusia (39), India (40), Brasil (32) y Sudáfrica (28).

El lugar 45 del “México neoliberal itamita”, castrado sin bancos de inversiones nacionales, es atroz, pese a su alucinante espejismo financierista de corte itamita.

Aunque esperados, los datos dramáticos del FMI exponen el intersticio/ intermezzo de la declinación de un poder hegemónico (EU) frente al ascenso irresistible de una nueva potencia (China) que se abultará más, conforme avance el tiempo, sin guerras de por medio y miedo(http://goo.gl/Kpwy9c).

LaJornada

¿Pueden China y Rusia echar a Washington a empujones de Eurasia?, por Pepe Escobar

Posted in Asia, BRICS, China, Economía, EEUU, Europa, Geopolítica, India, Irak, Irán, Occidente, Opinión, OTAN, Próximo Oriente, Rusia, Ucrania, UE on 11/10/2014 by athelvok

 

TomDispatch

 

Traducido para Rebelión por S. Seguí

Introducción de Tomdispatch: Nuevas rutas de la seda y un siglo euroasiatico alternativo

Durante la II Guerra de Iraq (2003-2011), solía yo imaginar que los líderes chinos se reunían semanalmente en las calles de la Ciudad Prohibida, cantando y bailando para celebrar la estupidez americana. Año tras año, cuando Estados Unidos hubiera podido enfrentarse a una China en ascenso, como les pedía el cuerpo a los líderes yanquis desde hacía años, el país se encontraba completamente distraído por la desastrosa invasión y ocupación de Iraq. No puedo dejar de pensar que, en unos momentos en que una campaña acelerada de bombardeos en Iraq y ahora Siria, con las botas de 1.600 militares cada vez más sobre el terreno y otras que parece que están por llegar, con una III Guerra de Iraq (2014 – fecha límite desconocida) los líderes chinos se están regocijando una vez más. A pesar de todo lo que se ha hablado en los últimos años acerca de “pivote asiático” militar del gobierno de Obama, no puede caber duda de que esta reciente campaña en Oriente Próximo va a poner piedras en el planeado engranaje de “contención” en el Pacífico.

Mientras tanto, el estado de ánimo de China ha cambiado, claramente. Como escribió Orville Schell recientemente después de una polémica visita a Beijing del viejo presidente Jimmy Carter (90 años), quien hace más de 30 años patrocinó un acercamiento a gran escala de Estados Unidos con la nueva versión capitalista de la China comunista :

“En pocas palabras, lo que solía ser conocido como ‘Occidente’ ahora se encuentra enfrentado a una posición cada vez más intrincada en la que el equilibrio de poder está cambiando, un hecho que pocos se han tomado la molestia de reconocer y mucho menos de tener en cuenta en las nuevas formulaciones de acercamiento a China. Seguimos teniendo nostalgia de aquellos tiempos pintorescos en que los líderes chinos seguían la consigna de Deng [Xiaoping] a su pueblo: “Esconder nuestras capacidades y esperar nuestro momento” (taoguang yanghui). Lo que quería decir con esta expresión (chengyu) no era que China tuviera que seguir eternamente contenida sino que el momento de manifestarse aún no había llegado. Ahora que es más fuerte, en cambio, sus líderes parecen creer que su momento ha llegado por fin y que ya no están ni siquiera dispuestos a ajustarse a la reconfortante idea de un “ascenso pacífico” (heping jueqi)”.

Por el momento, por supuesto, los chinos tienen sus propios problemas internos, que van desde una economía con tendencia a la creación de burbujas, a un movimiento separatista islámico en el interior de la provincia de Xinjiang y al reciente movimiento Occupy que está levantando olas en el moderno centro financiero asiático de Hong Kong. Sin embargo, si uno llega a Beijing el mundo parece un lugar diferente. Pepe Escobar, trotamundos peripatético de TomDispatch en el continente euroasiático, que él llama Pipelineistan, ha hecho justamente eso. Ha visitado también lugares situados a lo largo de las futuras “nuevas rutas de la seda” que China quiere establecer siguiendo el camino a Europa occidental. Escobar ofrece una visión de un mundo euroasiático diferente a la que reflejan los boletines de noticias de este país. Si usted desea entender el planeta en el que en realidad puede encontrarse viviendo en un futuro próximo, no podría ser más significativo asimilar dicha visión.

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¿Pueden China y Rusia echar a Washington a empujones de Eurasia?

El futuro de una alianza Beijing-Moscú-Berlín

Un fantasma recorre el rápidamente envejecido “Nuevo Siglo Americano”: la posibilidad de una futura alianza comercial estratégica Beijing-Moscú-Berlín. Llamémosla BMB.

Su probabilidad está siendo analizada muy en serio en las más altas esferas de Beijing y Moscú, y observada con interés en Berlín, Nueva Delhi y Teherán. Pero no se les ocurra mencionarla dentro del circuito político –el Beltway– de Washington o en la sede de la OTAN en Bruselas. En estos lugares, la estrella del espectáculo de hoy y mañana es el nuevo Osama bin Laden: el Califa Ibrahim, alias Abu Bakr al-Baghdadi, el escurridizo y autoproclamado profeta y decapitador, jefe de un mini estado y un movimiento que ya nos ha deparado un festín de siglas –ISIS/ISIL/IS– a mayor gloria de la histeria reinante en Washington y otros lugares.

Sin embargo, al margen de cómo Washington nos depara con asiduidad nuevos remix de la Guerra Global contra el Terror, las placas tectónicas de la geopolítica euroasiática continúan en movimiento, y no van a dejar de hacerlo porque las elites estadounidenses se nieguen a aceptar que su históricamente breve “momento unipolar” está de capa caída. A ellos, el cierre de la era del “full spectrum dominance” (dominio de espectro completo), como el Pentágono le gusta llamarlo, les resulta inconcebible. Después de todo, la necesidad de que el país “indispensable” controle todo el espacio –militar, económico, cultural, cibernético y exterior– es poco menos que un dogma religioso. A los misioneros “excepcionalistas” no les va la igualdad. A lo sumo, aceptan “coaliciones de voluntarios” como la que amontona a “más de 40 países” para luchar contra ISIS/ISIL/IS, países que o bien aplauden (y maquinan) entre bambalinas o envían algún que otro avión a Iraq o Siria.

La OTAN, que a diferencia de parte de sus miembros no combatirá oficialmente en Jihadistan, sigue siendo un montaje vertical controlado desde la cúspide por Washington. Nunca se ha molestado en aceptar plenamente a la Unión Europea o permitir que Rusia se “sintiera” europea. En cuanto al Califa, se trata únicamente de una distracción menor. Un cínico postmoderno podría incluso afirmar que se trata de un emisario enviado al terreno de juego mundial por China y Rusia para que la hiperpotencia perdiera de vista la pelota.

Divide y aísla  

Así pues, ¿cómo se aplica la “dominación de espectro completo” cuando dos potencias competidoras reales –Rusia y China– comienzan a hacer sentir su presencia? El enfoque de Washington hacia cada una de ellas –en Ucrania y en los mares de Asia– podría considerarse como de dividir y aislar.

Con el fin de mantener el Océano Pacífico como un clásico “lago americano”, el gobierno de Obama ha estado “pivotando” de vuelta a Asia desde hace varios años. Esto ha implicado sólo movimientos militares modestos, sino también un poco modesto intento de enfrentar el nacionalismo chino contra la variante homóloga japonesa, mientras reforzaba sus alianzas y relaciones en todo el Sudeste asiático, con un enfoque en las disputas energéticas del Mar del Sur de China. Al tiempo que movía sus peones para cerrar un acuerdo comercial futuro, la Asociación Trans-Pacífico (TPP).

En las fronteras occidentales de Rusia, el gobierno de Obama (coreado por sus cheerleaders locales, Polonia y los países bálticos) ha avivado las brasas de un cambio de régimen en Kiev hasta hacerlas llamear y crear lo que Vladimir Putin y los líderes de Rusia perciben como una amenaza existencial para Moscú. A diferencia de EE.UU., cuya esfera de influencia (y sus bases militares) son globales, se trataba de que Rusia no tuviera ninguna influencia significativa en lo que fue su bloque cercano, el cual, en lo que respecta a Kiev, no es para la mayoría de los rusos en absoluto “extranjero”.

Para Moscú, pareciera que Washington y sus aliados de la OTAN estuvieran cada vez más interesados ​​en imponer un nuevo telón de acero a su país desde el Báltico hasta el Mar Negro, con Ucrania simplemente como punta de lanza. En términos de la alianza BMB, el nuevo telón se concibe como un intento de aislar a Rusia e imponer una nueva barrera a sus relaciones con Alemania. El objetivo final sería dividir Eurasia e impedir nuevos avances hacia una integración comercial futura a través de un proceso no controlado por Washington.

Desde el punto de vista de Beijing, la crisis de Ucrania ha sido un acontecimiento en el que Washington ha cruzado todas las líneas rojas imaginables para acosar y aislar a Rusia. Para sus líderes, pareciera un intento concertado de desestabilizar la región de manera favorable a los intereses estadounidenses, con el apoyo de toda la amplia gama de élites de Washington, desde los neoconservadores y “liberales” de la Guerra Fría hasta los intervencionistas humanitarios del tipo Susan Rice y Samantha Power. Por supuesto, si usted ha estado siguiendo la crisis de Ucrania desde Washington, esta perspectiva le parecerá tan extraña como la de un marciano cualquiera. Pero el mundo se ve de manera diferente desde el corazón de Eurasia, en particular a partir de una China en ascenso con su “sueño chino” (Zhongguo meng) de nuevo cuño.

Según el presidente Xi Jinping, ese sueño incluiría una futura red de nuevas rutas de la seda, organizada por China, que crearía el equivalente de un TransAsian Express para el comercio euroasiático. Así que cuando Beijing, por ejemplo, siente la presión de Washington y Tokio en el frente marítimo, parte de su respuesta es un avance de tipo comercial en dos frentes a través de la masa terrestre de Eurasia, uno de ellos a través de Siberia y el otro a través de los “stans” de Asia Central.

En este sentido, aun que usted no lo sepa –si sólo sigue los medios estadounidenses o los “debates” en Washington– estamos entrando potencialmente en un nuevo mundo. No hace mucho tiempo, los líderes de Beijing coqueteaban con la idea de redefinir su juego geopolítico-económico codo con codo con EE.UU., mientras que el Moscú de Putin daba a entender la posibilidad de algún día unirse a la OTAN. Ya se acabó. Hoy en día, la parte de Occidente en que ambos están interesados ​​en un posible futuro es una Alemania ya no dominada por el poderío estadounidense y los deseos de Washington.

De hecho, Moscú lleva ya no menos de medio siglo de diálogo estratégico con Berlín que hoy día incluye la cooperación industrial y la interdependencia energética. En muchas partes del Sur global ya se está al corriente de ello, y Alemania está empezando a ser considerada como “la sexta potencia BRICS” (después de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica).

En medio de unas crisis mundiales que van desde Siria a Ucrania, los intereses geoestratégicos de Berlín parecen ir divergiendo lentamente de los de Washington. Los industriales alemanes, en particular, parecen ansiosos por continuar con unos tratos comerciales con Rusia y China que no tienen límite. Estos podrían colocar al país en camino hacia un poderío mundial sin los límites de las fronteras de la UE y, a largo plazo, indicar el final de la era en la que Alemania, por mucha sutileza que se quisiera, era esencialmente un satélite estadounidense.

Será un camino largo y sinuoso. El Bundestag, el parlamento de Alemania, sigue dependiente de una agenda atlantista fuerte y de una obediencia preventiva a Washington. Y siguen habiendo decenas de miles de soldados estadounidenses en suelo alemán . Sin embargo, por primera vez, la canciller alemana Angela Merkel ha dudado a la hora de imponer sanciones más estrictas ​​a Rusia, por cuanto no menos de 300.000 puestos de trabajo alemanes dependen de las relaciones con este país. Los líderes industriales y el establishment financiero ya han dado la voz de alarma, temiendo que dichas sanciones sean totalmente contraproducentes.

El banquete de la Ruta de la Seda  china

El nuevo juego de poder geopolítico de China en Eurasia tiene pocos paralelos en la historia moderna. Los días en que el “pequeño timonel” Deng Xiaoping insistía en que el país debía mantener un perfil bajo en la escena mundial han desaparecido. Por supuesto, hay desacuerdos y estrategias en conflicto cuando se trata de la gestión de los puntos calientes del país: Taiwán, Hong Kong, Tíbet, Xinjiang, el Mar del Sur de China, los competidores India y Japón, y los aliados problemáticos como Corea del Norte y Pakistán. Y el descontento popular en algunas “periferias” dominadas por Beijing está creciendo hasta niveles incendiarios.

La prioridad número uno del país sigue siendo llevar a cabo las reformas económicas del presidente Xi, al tiempo que se aumenta la “transparencia” y se lucha contra la corrupción en el seno del Partido Comunista gobernante. En un distante segundo lugar está el problema de cómo protegerse progresivamente contra los planes de “pivote” del Pentágono en la región –mediante el aumento del poderío militar de una flota de alta mar, submarinos nucleares y una fuerza aérea tecnológicamente avanzada– sin llegar a ser tan asertivo como para hacer entrar en pánico al establishment de Washington y su temida “amenaza amarilla”.

Mientras tanto, con una Marina estadounidense capaz de controlar las vías de comunicación globales marítimas en un futuro previsible, la planificación de las citadas rutas de la seda a través de Eurasia prosigue a buen ritmo. El resultado final podría ser un triunfo de las infraestructura integradas –carreteras, trenes de alta velocidad, oleoductos, puertos– que conectaría China a Europa Occidental y el Mediterráneo, el viejo Mare Nostrum imperial, en todas las formas imaginables.

En un viaje inverso al de Marco Polo, remixed para un mundo con Google, uno de los ramales claves de la Ruta de la Seda irá desde la antigua capital imperial Xi’an a Urumqi, en la provincia de Xinjiang, y luego, a través de Asia central, Irán, Iraq y la Anatolia turca, hasta terminar en Venecia. Otro será una ruta marítima de la seda a partir de la provincia de Fujian, pasando por el estrecho de Malaca, el Océano Índico, Nairobi, en Kenia, para finalmente continuar hasta el Mediterráneo a través del Canal de Suez. Tomados en conjunto, es a lo que Beijing se refiere como el Cinturón Económico de la Ruta de la Seda.

La estrategia de China es crear una red de interconexiones entre no menos de cinco zonas clave: Rusia (puente clave entre Asia y Europa), los “stans” de Asia Central, Asia del sureste (con importantes funciones para Irán, Iraq, Siria, Arabia Saudita y Turquía), el Cáucaso y Europa del Este (entre otros Belarús, Moldavia y, en función de su estabilidad, Ucrania). Y no se olviden de Afganistán, Pakistán y la India, en lo que podría ser considerado como una ruta de la seda plus.

Esta ruta plus conectaría el corredor económico Bangladesh-China-India-Myanmar con el corredor económico China-Pakistán, y podría ofrecer a Beijing un acceso privilegiado al Océano Índico. Una vez más, un paquete total –carreteras, trenes de alta velocidad, oleoductos y redes de fibra óptica– uniría la región con China.

Xi en persona situó la conexión entre India y China como parte de un bien definido conjunto de imágenes en un artículo de fondo que publicó en el periódico The Hindu poco antes de su reciente visita a Nueva Delhi. “La combinación de la ‘fábrica del mundo’ y la ‘oficina administrativa del mundo’”, escribió, “dará como resultado la base productiva más competitiva y el mercado de consumo más atractivo”.

El núcleo central de la elaborada planificación china para el futuro euroasiático es Urumqi, capital de la provincia de Xinjiang y sede de la mayor feria comercial de Asia Central, la Feria de China-Eurasia. Desde el año 2000, una de las mayores prioridades de Beijing ha sido la urbanización de esta provincia, en gran parte desierta pero rica en petróleo, e industrializarla a toda costa. Lo que implica, en opinión de Beijing, la homologación de la región con China, con el corolario de la supresión de cualquier disidencia de la etnia uigur. Li Yazhou, general del Ejército Popular de Liberación describió Asia Central como “el más sutil pedazo de pastel donado por el cielo a la China moderna”.

La mayor parte de la visión de China de una nueva Eurasia conectada con Beijing por todo tipo de transporte y comunicación se detallaba claramente en el documento “Marching Westwards: The Rebalancing of China’s Geostrategy” (“Marchando hacia el oeste: el reequilibrio de la geoestrategia china”) un estudio de referencia publicado en 2012 por el académico Wang Jisi, del Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos de la Universidad de Beijing. Como respuesta a este futuro entramado de conexiones de eurasiáticas, el mayor logro del gobierno de Obama ha sido a una versión de la contención naval desde el Océano Índico hasta el Mar del Sur de China, al tiempo que un agudizamiento de los conflictos y las alianzas estratégicas alrededor de China, de Japón a la India. (La OTAN se queda, por supuesto, con la tarea de contener a Rusia en Europa del Este).

Contra las rutas de la seda, telón de acero  

El “acuerdo de gas del siglo”, de 400.000 millones dólares, firmado por Putin y el presidente chino en mayo pasado, sentó las bases para la construcción del gasoducto Power of Siberia ya en construcción en Yakutsk, que hará llegar un diluvio de gas natural ruso al mercado chino. Está claro que sólo representa el comienzo de una alianza energética turboasistida entre los dos países. Entre tanto, los empresarios e industriales alemanes ya se han percatado de una nueva realidad: del mismo modo que el mercado final de los productos made-in-China que circularán por las futuras nuevas rutas de la seda será Europa, una circulación en sentido inverso es asimismo evidente. En un posible futuro comercial, China está destinada a convertirse en el principal socio comercial de Alemania para 2018, por delante tanto de EE.UU. como de Francia.

Un posible obstáculo a esta evolución, grato a los ojos de Washington, es una Guerra Fría 2.0, que ya está desgarrando no la OTAN sino la Unión Europea. En la UE de este momento, el campo antirruso incluye Gran Bretaña, Suecia, Polonia, Rumanía y los países bálticos. Por otra parte, Italia y Hungría, pueden considerarse en el campo prorruso, mientras que una imprevisible Alemania sigue siendo la clave para saber si el futuro va a consistir en un nuevo telón de acero o en una nueva apertura al Este. Para ello, Ucrania sigue siendo la clave. Si se la consigue finlandizar con éxito (con una autonomía significativa para sus regiones), como ha propuesto Moscú –sugerencia que Washington rechaza de plano–, la vía hacia el Este seguirá abierta. Si no, la propuesta de una BMB tendrá un futuro incierto.

Cabe señalar que hay también otra visión del futuro económico euroasiático que asoma en el horizonte. Washington intenta imponer a Europa un Tratado Transatlántico de Comercio e Inversión (TTIP) y un tratado Transpacífico de Asociación similar (TPP) a Asia. Ambos favorecen a las corporaciones americanas globales y su objetivo evidente es el de impedir el ascenso de las economías de los países BRICS y el surgimiento de otros mercados emergentes, a la vez que da solidez a la hegemonía económica global estadounidense.

Dos hechos flagrantes, debidamente registrados en Moscú, Beijing y Berlín, indican cuál es el núcleo duro geopolítico detrás de estos dos pactos “comerciales”. El TPP excluye a China y el TTIP excluye a Rusia. Es decir, ambos representan las líneas de fuerza, apenas disimuladas, de una futura guerra comercial y monetaria. En mis propios viajes recientes, he oído una y otra vez de boca de productores agrícolas de calidad en España, Italia, y Francia que el TTIP es nada más que una versión económica de la OTAN, la alianza militar que el presidente chino Xi Jinping, llama, quizás un tanto ilusoriamente, una “estructura obsoleta”.

Hay una resistencia significativa al TTIP en muchos países de la UE (especialmente en los del Club Med de la Europa meridional), del mismo modo que la hay contra el TPP entre las naciones de Asia (especialmente Japón y Malasia). Es esto es lo que da a chinos y rusos esperanzas para sus nuevas rutas de la seda y para un nuevo tipo de comercio a través del corazón de Eurasia respaldado por una Unión Euroasiática apoyada en Rusia. A esta situación están prestando mucha atención figuras clave en los círculos empresariales e industriales alemanes para los que la relación con Rusia sigue siendo esencial.

Después de todo, Berlín no ha mostrado una excesiva preocupación por el resto de una UE sumida en crisis (tres recesiones en cinco años). A través de una troika universalmente despreciada –Banco Central Europeo, Fondo Monetario Internacional y Comisión Europea– Berlín está ya a todos los efectos prácticos, al timón de Europa, prosperando y mirando al Este.

Hace tres meses, la canciller alemana Angela Merkel visitó Beijing. Apenas aparecieron en la prensa las conversaciones sobre la aceleración de un proyecto potencialmente revolucionario: una conexión ininterrumpida de ferrocarril de alta velocidad entre Beijing y Berlín. Su construcción será un imán para el transporte y el comercio entre decenas de países a lo largo de su ruta, de Asia a Europa. Pasando a través de Moscú, podría convertirse en el integrador definitivo de la Ruta de la Seda y quizás la pesadilla definitiva para Washington.

“Perder” Rusia

En medio de una gran atención de los medios, la reciente cumbre de la OTAN en Gales ha producido sólo una modesta “fuerza de reacción rápida” para su despliegue con vistas a cualquier situación futura tipo Ucrania. Mientras tanto, la creciente Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), una posible contraparte asiática de la OTAN, se reunió en Duchanbé (Tayikistán). En Washington y Europa Occidental nadie pareció dar importancia al encuentro. Deberían haberlo hecho. Allí, China, Rusia y los cuatro “stans” de Asia Central acordaron incorporar a un impresionante conjunto de nuevos miembros: India, Pakistán e Irán. Las implicaciones pueden ser de largo alcance. Después de todo, India, con su primer ministro Narendra Modi, está ahora contemplando su propia interpretación de la Ruta de la Seda. Detrás de ella se encuentra la posibilidad de un acercamiento económico de “Chindia”, que podría cambiar el mapa geopolítico de Eurasia. Al mismo tiempo, Irán está también incorporándose al tejido de la red “Chindia”.

De este modo, lenta pero segura, la OCS se perfila como la principal organización internacional en Asia. Ya es evidente que uno de sus objetivos fundamental a largo plazo será el de dejar de operar en dólares, mientras avanza en el uso del petroyuan y el petrorrublo en el comercio de la energía. Y EE.UU., por supuesto, nunca será bien recibido en la Organización.

Pero todo esto es hablar del futuro. En la actualidad, el Kremlin sigue enviando señales de que quiere empezar a hablar de nuevo con Washington, mientras que Beijing nunca ha querido dejar de hacerlo. Sin embargo, la administración Obama sigue miope, enfrascada en su propia versión de un juego de suma cero, confiando en su fuerza tecnológica y militar para mantener una posición ventajosa en Eurasia. Beijing, sin embargo, tiene acceso a los mercados y un montón de dinero en efectivo, mientras que Moscú tiene un montón de energía. Una cooperación triangular entre Washington, Beijing y Moscú sería sin duda –como dirían los chinos– un juego en el que todos saldrían ganando… pero no contengan la respiración por el momento.

En cambio, es de esperar que China y Rusia profundicen su asociación estratégica, al tiempo que atraen a otras potencias regionales euroasiáticas. Beijing ha apostado el resto a que el enfrentamiento entre EEUU/OTAN y Rusia por Ucrania hará que Vladimir Putin gire hacia el Este. Al mismo tiempo, Moscú está calibrando cuidadosamente lo que su presente reorientación hacia un gigante económico así puede significar. Algún día, es posible que algunas voces de cordura en Washington se pregunten en voz alta cómo fue que EE.UU. “perdió” Rusia en beneficio de China.

Mientras tanto, podemos pensar en China como un imán en el nuevo orden mundial de un futuro siglo euroasiático. El mismo proceso de integración que realiza Rusia, por ejemplo, parece cada vez más el de India y otras naciones de Eurasia, y, posiblemente, tarde o temprano también el de una Alemania neutral. En el juego final de un proceso así, EE.UU. podría verse progresivamente expulsado ​​de Eurasia, y el eje BMB podría aparecer como un factor de cambio de juego. Hagan sus apuestas, pronto. El resultado para el año 2025.

Rebelion.org

¿Se prepara China para la tercera guerra mundial entre EU y Rusia?, por Alfredo Jalife-Rahme

Posted in Alfredo Jalife-Rahme, Asia, China, EEUU, Geopolítica, India, Opinión, Rusia, Ucrania on 21/09/2014 by athelvok

 

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El premier ruso, Dimitri Medvedev, durante la Asamblea del Foro Internacional de Inversiones, celebrado ayer en Sochi. Foto Ap

Durante la Asamblea del Foro Internacional de Inversiones en Sochi, el primer ministro Dimitri Medvedev –considerado en forma absurda por los pugnaces cuan mendaces multimedia israelí-anglosajones como el más pro occidental del gabinete Putin– aseveró que los sistemas financieros y comerciales del mundo se están desmantelando ( Russia Today, 19/9/14), además de que todo (sic) el sistema de seguridad europea esta en peligro, cuando los valores fundamentales, una mayor globalización y efectivamente toda la filosofía de desarrollo pacífico (¡supersic!) está en peligro –en clara alusión a la proto-balcanización de Ucrania.

A juicio de Medvedev, nadie (sic) puede predecir cómo impactarán las sanciones contra Rusia, la sexta economía del mundo, en medio del diluvio del boicot mercantil/financiero/energético de Occidente a Rusia, a lo que se han sumado algunos países de la anglósfera (Canadá y Australia) y hasta, en forma hilarante, Kosovo (la nueva entidad/identidad islámica inventada por Estados Unidos (EU)/OTAN en pleno corazón de los Balcanes).

No es nada sorprendente que la resucitada Rusia, en la etapa del zar Putin, exhiba su musculatura nuclear en Ucrania oriental: la nueva placa tectónica de la geopolítica global susceptible de desencadenar una tercera guerra mundial (TGM), a juicio de observadores juiciosos. Pero llama profundamente la atención que los geoestrategas de China del establishment militar, de la talla de Han Xudong, se preparen a una TGM desde ahora, a consecuencia de la agudización de las tensiones entre EU y Rusia que luchan por determinar el rumbo geopolítico de Ucrania.

Han (http://goo.gl/QEJq8w), profesor de la Universidad de Defensa Nacional del Ejército de Liberación del Pueblo de China, evalúa en forma deslumbrante que la posibilidad de una TGM existe por lo que China necesita estar preparada.

Al unísono de otros observadores internacionales, Han considera que la profundización de la crisis en Ucrania es susceptible de desembocar en un choque militar directo (¡supersic!) entre EU y Rusia –que hay que recalcar, son las máximas potencias nucleares del planeta.

En este caso específico, Han aduce que una vez que se detona la rivalidad armada, es probable que se extienda al globo entero, por lo que no es imposible que se escenifique una guerra mundial.

Comenta que la evolución (sic) humana ha entrado a su tercera fase de desarrollo cuando la primera tuvo lugar entre las sociedades nómadas y los grupos agrícolas, mientras la segunda se caracterizó por guerras coloniales con la Primera Guerra Mundial (PGM) y la Segunda Guerra Mundial (SGM) como sus representaciones especiales (sic)”.

Afirma que hoy el mundo ha entrado en una era de nuevas formas (¡supersic!) de guerra global (¡supersic!), cuando el espacio exterior, la Internet y los mares se han convertido en los campos de batalla de la rivalidad, ya que la tecnología es la clave con un número sin precedente de países implicados.

Rememora que Alfred Thayer Mahan, estratega militar estadunidense que falleció precisamente el mismo año de la PGM, acuñó el concepto de poder marítimo y abogó sopesar el valor de las fuerzas navales, la flota comercial y las bases militares de ultramar que servían para las guerras en tierra firme”.

Hoy la rivalidad en el espacio exterior y la Internet se escenifica con la rivalidad en los mares como su centro principal.

La importancia del poder marítimo ha tomado preponderancia y se detecta una feroz competencia en los mares globales, desde el océano Ártico (supersic), el océano Pacífico y el Índico, por lo que Han considera que sea probable que se escenifique una TGM en la lucha por los derechos marítimos.

Suena coincidentemente interesante que los geoestrategas vinculados al establishment militar chino, del que de cierta forma proviene el mandarín Xi Jinping, se adhieran al concepto de la próxima batalla por el alma del polo norte enunciada por el zar ruso Vlady Putin (http://goo.gl/B0UQG7).

Desde 2007, dicho sea con humildad de rigor, ya había advertido sobre la apertura del escenario bélico en el polo norte (http://goo.gl/dIo4lD y http://goo.gl/FzjSaM).

Han aconseja a los militares chinos trasladar su centrismo operativo para mantener sus derechos de la tierra firme a mantener sus derechos en los mares.

Utiliza el concepto operativo del geopolitólogo británico sir Halford John Mackinder sobre el corazón continental ( heartland) para la ubicación de China en el corazón continental que subsume en la tríada expansiva de los océanos Ártico, Pacífico e Índico donde se encuentra en el punto focal de las rivalidades.

Admite que el desarrollo del poder marítimo de China perturba a muchos (sic) países, pero aduce que para evitar ser asfixiada en una posición pasiva, China necesita desarrollar su poder militar, en clara alusión a la hostil política de contención de la doctrina Obama, que busca detener militarmente a Pekín en su periferia inmediata, primordialmente en el superestratégico Mar del Sur de China que constituye su pulmón acuático para conectarse con los océanos Pacífico e Índico.

Han especifica sin tapujos que los intereses de ultramar de China se han esparcido en todo el mundo y se ven crecientemente amenazados por EU que ha trasladado su atención a la región Asia-Pacífico, especialmente teniendo como objetivo a China.

Argumenta que sin un poder militar de amplia escala, la seguridad de los intereses de ultramar de China sería un discurso vacío, aunque el largo alcance o las capacidades de combate de ultramar de las fuerzas aéreas y marítimas de China sean todavía (sic) muy limitadas.

Aconseja que el desarrollo de las fuerzas aéreas y marítimas de China deben contemplar una visión de largo alcance con el fin de que no se queden rezagadas frente a los intereses nacionales de ultramar de China.

Aduce que China no debe ser empujada a una postura pasiva (sic) donde es vulnerable a los ataques, por lo que deberá tener en mente la posibilidad de una tercera guerra mundial cuando desarrolla sus fuerzas militares, especialmente sus fuerzas aéreas y marítimas.

A mi juicio, Han concluye elípticamente con la clásica frase que solían utilizar los militares del imperio romano y que parece más vigente que nunca para los intereses de ultramar de China en el siglo XXI que se siente asfixiada por la política de contención de la doctrina Obama: “ si vis pacem, para bellum” (para vivir en paz, prepárate para la guerra).

El problema radica en que las guerras de los antiguos romanos no se comparan para nada con la probable guerra nuclear aniquilante que sería la TGM. Y lo más grave consistiría en que ya echada andar la maquinaria bélica nadie sería capaz de detenerla.

LaJornada

India, al “Grupo de Shanghai” y acercamiento con China, por Alfredo Jalife-Rahme

Posted in Alfredo Jalife-Rahme, Asia, BRICS, China, Economía, EEUU, Geopolítica, India, Irán, Latinoamérica, Occidente, Opinión, OTAN, Rusia, Ucrania, UE on 17/09/2014 by athelvok

 

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El presidente de China, Xi Jinping, durante una conferencia con motivo de la celebración del 60 aniversario de la Asamblea Popular Nacional, el pasado 5 de septiembre en Pekín. Foto Xinhua

La 14 cumbre del hexapartito Grupo de Shanghai (CSO, por sus siglas en inglés), en Dusambé (Tayikistán) resultó más fructífera de lo esperado, en medio de las sanciones viciosas de Estados Unidos (EU)/Unión Europea (UE) a Rusia.

El rotativo indio The Economic Times comenta que el Grupo de Shanghai abrió el camino para el ingreso de India, de acuerdo con expertos chinos que auguran también la admisión simultánea de Pakistán, el eterno enemigo islámico de Nueva Delhi, lo cual es ya una notable noticia.

India aplicó de manera formal su deseo de ser miembro del Grupo de Shanghai, del que ya es observador, al unísono de Pakistán, Irán, Afganistán y Mongolia, cuando Bielorrusia, Turquía y Sri Lanka son interlocutores asociados.

Se detecta así una estrecha coordinación entre Rusia y China que expanden su visión geoeconómica/geopolítica hasta los linderos del golfo Pérsico, mar Arábigo y océano Índico.

China, verdadero padrino del Grupo de Shanghai, no corre prisa para la admisión de relevantes nuevos miembros, como India y Pakistán –dos potencias nucleares– no se diga de una potencia mediana en ascenso, como Irán.

La misma tónica de prudencia aplica en la admisión de nuevos miembros, como sucedió con Argentina para su ingreso en el club dilecto del BRICS –aunque el zar Vlady Putin y el mandarín Xi visitaron Buenos Aires para calmar los ímpetus de la presidenta Cristina Fernández, ya que Rusia y China no desean humillar a EU en su anterior patio trasero, hoy más horadado que nunca.

Wang Haiyun, experto del Instituto Internacional de China para la Sociedad Estratégica, comentó que India y Pakistán serían los candidatos para ingresar en el Grupo de Shanghai –antes que los demás– por cumplir plenamente los requisitos, lo cual, a su juicio, “ayudará a reconfigurar el desequilibrado (sic) paisaje estratégico global y empujará a la formación de un nuevo orden global (Global Times, 13/9/14)”.

En contraste con la agobiante pugnacidad de la OTAN, el Grupo de Shanghai criticó los planes de despliegue misilístico de EU y reclamó un abordaje de diálogo en las crisis de Siria y Ucrania.

Llama la atención que Turkmenistán, la cuarta potencia gasera mundial y escala obligada de la renovada ruta de la seda geoeconómica, no forme parte aún del Grupo de Shanghai, que se ha expandido, paradójicamente, más en forma defensiva para colocar diques de contención al irredentismo pernicioso de la OTAN, que creció fulgurantemente en los recientes 23 años hasta que fue detenido por Rusia tanto en el Cáucaso (en 2008) como ahora en Ucrania.

En forma incisiva, Russia Today evalúa que la solicitud de India para adherirse al Grupo de Shanghai al lado de China y Rusia (en)marca el horizonte de un nuevo orden mundial. Con razón lo ocultan los desinformativos multimedia israelí-anglosajones.

Cabe señalar que para los analistas rusos el triángulo RIC (Rusia, India y China) –la antesala de los BRICS– representa un concepto geoestratégico que fue formulado como una contención euroasiática por el entonces primer ministro ruso Yevgeny Primakov durante la fase de expansión acelerada de la OTAN.

Que la India traslape sus membresías de los BRICS y del Grupo de Shanghai, rival antipódico de la OTAN, no es un asunto menor, ya que coloca jerárquicamente al triángulo geoestratégico de los RIC, según la conceptualización del ex primer ruso Primakov, como el reducto defensivo de las tres máximas potencias nucleares euroasiáticas desde el mar del Sur de China pasando por el polo Ártico/mar Báltico hasta el océano Índico.

Durante la cumbre del hexapartito Grupo de Shanghai –China, Rusia, Kazajistán, Kirguizistán, Tayikistán y Uzbekistán– que se había aletargado un tanto frente al ascenso del BRICS en Fortaleza (Brasil), el mandarín Xi Jinping, propuso en forma espectacular la construcción de un corredor económico que vincule a China con Mongolia y Rusia.

Las sanciones de EU/UE van de la mano con la censura de sus desinformativos multimedia que boicotearon tanto la trascendental 14 cumbre del Grupo de Shanghai como la propuesta china del corredor económico con Mongolia y Rusia.

Se conecta así el corredor económico tripartito de China/Mongolia/Rusia con la unión aduanera de Rusia/Bielorrusia/Kazajistán, lo cual, mediante la bisagra geoeconómica y el paraguas nuclear de Rusia, crea de facto una ruta de la seda que va desde China hasta las puertas de Europa, del lado de San Petersburgo (en el golfo de Finlandia), la segunda ciudad rusa.

La ruta de la seda de conceptualización china se interconecta con el Plan Ferroviario Transcontinental de Rusia –el tren transiberiano y la línea Baikal-Amur– y el programa de la Planicie Carretera con Mongolia y su relevante corredor de tránsito que vincula las economías de China y Rusia.

The BRICS Post comenta que la expansión geográfica de Mongolia es mayor a las de Japón, Francia y España juntas (12/9/14).

Ahora se entiende por qué mientras en EU y la UE se consagraban a sanciones estériles contra Rusia, Putin se conectaba de lleno a las agendas geopolíticas de China –mediante la construcción del máximo gasoducto del planeta de casi 4 mil kilómetros– y Mongolia.

China y Rusia brindan así una oxigenación a Mongolia, que no tiene salida al mar, y se aprovechan de su posicionamiento para crear una serie de redes en cielo y tierra, lo cual coloca a la defensiva a EU, que ha invertido fuertes sumas en la defensa militar de Mongolia.

La geopolítica es destino y hábilmente Xi aprovecha su calidad de ser el mayor socio comercial de Mongolia.

Ahora es el turno de Xi, quien realiza un importante periplo al ex sultanato de las Maldivas, Sri Lanka y, sobre todo, a India. Existe mucho entusiasmo en India, donde el primer ministro, Narendra Modi, se dispone a recibir por primera vez a Xi.

En 1996 el presidente chino Jiang Zemin había visitado India y 10 años más tarde había sido imitado por el presidente Hu Jintao.

Ahora detrás de otro periplo chino a tres países del subcontinente indio, que incluye a India, Xi promueve su cosmogonía armónica que anhela edificar mediante el cinturón económico de la ruta de la seda y la ruta marítima (sic) de la seda del siglo XXI.

La puja competitiva entre China y Japón por las inversiones masivas en India ha comenzado y Xi contempla invertir más de 100 mil millones de dólares en la vibrante economía India.

En vísperas de la importante visita de tres días de Xi, el primer Modi comentó que la relación de China e India va más allá de una simple aritmética y que ambos gigantes asiáticos comparten una química única que puede crear un momento decisivo para la historia de la humanidad (35 por ciento de la población mundial) gracias a su proyectada sinergia sin igual.

La consolidación del triángulo RIC –del que falta la esencial interconectividad entre China e India– constituye una de las principales piedras de toque de la arquitectura del nuevo orden global.

LaJornada

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