¿Ocupa o preocupa Podemos?, por Marlis González Torres

Marlis González Torres | Psicóloga, sexóloga y coach
nuevatribuna.es | 27 Octubre 2014 – 18:16 h.

Desde la celebración en mayo de las Elecciones al Parlamento Europeo se ha producido en nuestro país la entrada en la Agenda Pública de un nuevo actor político que a nadie, medios de comunicación, empresas de estudios y sondeos electorales, organizaciones políticas y votantes, ha dejado indiferente. Ha sido un auténtico sorpasso.

Esta organización, sin embargo, no surgió de la nada porque aún siendo nueva tanto sus integrantes como la situación social y política de la que surgió así como sus objetivos eran bien conocidos. Al menos por todas las personas que les gusta estar al tanto de la actualidad política y social y saben leer sin prejuicios.

Mientras la situación político-social se deterioraba día a día, nuestros jóvenes quedaban sin porvenir, nuestros mayores desasistidos, las mujeres continuaban situadas en la infraestructura social, nuestro sistema democrático hacía aguas…nadie –o nadie con relevancia y agallas- se preocupó por estos hechos ni se ocupó de afrontarlos.

Como siempre, conviene no generalizar –y yo lo intento- porque no todos los partidos, instituciones y personas tuvieron la misma respuesta y el mismo papel con el 15M. Este movimiento fue, creo que todos convendremos en esto, la demostración pública del descontento social con todos los problemas mencionados. Pero lo cierto es que no hubo movimientos de los actores políticos, todos continuaron a lo suyo y para ello transformaron lo que venia siendo su actividad política diaria en una serie de actuaciones diseñadas para que el surgimiento del 15M les afectara lo mínimo posible en las siguientes elecciones. Y ahí se acabó la cosa. Ni se ocuparon ni se preocuparon más.

Andando el tiempo nació el movimiento Podemos, de todos ya bien conocido. En él la ciudadanía vio integradas muchas de las quejas que se pudieron escuchar en las calles y plazas durante el 15M y posteriores actividades una vez disuelto este. Pero tampoco preocupó ni ocupó a los políticos de los principales partidos. Al menos de modo que se tuviera constancia pública y fehaciente. Ellos cada uno a lo suyo. Y ninguno a lo de todos en primer lugar. Ocupados con la táctica no se ocuparon de la estrategia.

Y así llegó mayo de 2014 con Podemos presentándose a unas elecciones. Fue denostado desde muchos púlpitos, se amedrentó a la población, se ridiculizó a sus figuras, se vaticinaron catástrofes si obtenía representación… Cosa que hizo, y en número más elevado que el previsto por las encuestas. Y, entonces, cambiaron las tornas. Aquellos que antes de mayo se habían ocupado solo de sacar cuántos más diputados, quedar mejor que el de al lado, y a las aspiraciones de la ciudadanía y satisfacción de sus necesidades habían dedicado poco espacio comenzaron a preocuparse por Podemos, lo que representa, el protagonismo que ha adquirido, lo que dice, lo que hace, su imagen. Y así hasta el infinito. Tanto que ya cansa.

Cinco meses más tarde, ¿qué está pasando? ¿Se puede sostener que los demás partidos se ocupan o se preocupan de Podemos? A mi juicio, en el momento actual se Preocupan por Podemos pero siguen sin Ocuparse con Podemos.

Preocuparse significa ocuparse de algo anticipadamente. En este preocuparse están englobadas actividades como pensar y dar vueltas sobre alguna cosa o amenaza, sopesar distintas soluciones, anticipar consecuencias negativas que pueda acarrear aunque no se dé con alguna medida a tomar satisfactoria. En la preocupación existe un lenguaje victimista, la culpa siempre es del otro –aquí siempre es de Podemos- quien se preocupa siente que nada puede hacer, no depende de él el problema y sobre esos otros culpables se descarga toda una batería de afirmaciones y declaraciones dirigidas a restarles credibilidad.

Ocuparse, en cambio, significa trabajar ya en pos de un objetivo, de algo que se ha decidido tras análisis, valoraciones y debates; existen ya unas medidas claras a tomar dirigidas a alcanzar dicho objetivo, se trabaja por ello y se tiene la sensación de que se va a lograr. Es decir: se hace todo lo posible. En la Ocupación existe un Reto a alcanzar, una oportunidad para llevar a cabo acciones. En este caso, acciones políticas que estén a la altura de lo que demanda la ciudadanía y que ésta, hoy en día, entiende encarnadas en las propuestas de Podemos.

Se está viendo que algunas cosas muy demandadas por la sociedad, defendidas por Podemos, siguen sin incardinarse en el modo de hacer de otros partidos. Véase la realización de primarias abiertas, votación de propuestas por los ciudadanos, auditoría de la deuda, renta ciudadana, elevación del salario mínimo, limpieza democrática, modificación de normas electorales, etc. Son solo algunas de sus medidas ya populares.

Mientras tanto ¿qué hacen los partidos más tradicionales?, ¿qué aportan en estas materias para igualar o equilibrar la balanza con Podemos? Nada hasta ahora. Y en aquellos casos en los que han manifestado su voluntad de tomar alguna de éstas  –como el caso de Primarias Abiertas en el PSOE- al final se han quedado desvirtuadas puesto que desde los mismos órganos del partido se permitió que cada una de sus federaciones eligiese si eran abiertas o cerradas. O lo que es lo mismo: se permitió la perversión de un procedimiento introducido después de mucha lucha y sufrimiento de la militancia. Lo cual resulta descorazonador. Y demuestra que, en realidad, no se están ocupando. Solo preocupando.

Y esto, con ser grave no lo sería tanto si no fuese porque demuestra algo peor. Y es que tampoco se están enterando.

Porque mientras Podemos se ocupa de delimitar la sociedad que quiere crear, haciendo una Declaración solemne de lo que hará llegado el caso, los demás solo responden a lo que dice Podemos. Es decir: la agenda política en este momento está marcada totalmente por el nuevo miembro, los demás van a rebufo. Solo para señalar si se puede o no hacer lo que dice el nuevo, si el nuevo es esto o lo otro, si durará o no…etc.

Además, mientras Podemos explica su Visión –Ganaremos- una y otra vez y la enlaza con la Declaración anterior, demostrando que tiene una estrategia detrás y mostrando a la gente el lugar donde quieren invitarles a vivir los partidos tradicionales están adormecidos instalados en un reparador sueño mientras esperan a que escampe. O lo que es lo mismo, que Podemos se estrelle.

Hasta ahora se han venido Preocupando de denostar, ridiculizar, acusar, desmerecer, amedrentar, ignorar, a un partido que puede hacerles mucho daño, electoralmente hablando. Pero también todas estas acciones mencionadas las padecen los ciudadanos que apoyan a Podemos o están pensando hacerlo, lo que significa una falta de respeto total a aquellos a los que se deben y a quienes deben servir.

No hay que olvidar que los partidos políticos son un instrumento político y social primordial. En ellos se basa nuestra democracia. Y en los ciudadanos en quienes reside la soberanía. Si los primeros no cumplen con su obligación de representar y servir a los segundos no están trabajando en pos del bien común. Se produce así un divorcio entre ambos grupos, se libera un espacio que otros pueden ocupar.

Es entonces cuando aparecen movimientos o partidos nuevos que hacen soñar a los votantes pero…los tradicionalmente asentados no están dispuestos a dejarles espacio. Se produce en consecuencia la preocupación, el dar vueltas a como quedar menos perjudicado, perder menos, pasar por la experiencia de la mejor forma posible. Medidas todas para mantenerse, no para llegar a un objetivo final.

Su hacer viene siendo como el de un hamster jugando con la rueda. Vuelta tras vuelta, pareciera que es incapaz de salir al espacio abierto, con la cabeza ligera. Algo así ocurre a los viejos actores políticos, necesitan salir de la rueda de hamster para mantener la cabeza ligera para pensar, decidir y actuar. O sea, para ocuparse.

Ocuparse sería hacer cosas como: analizar qué medidas propone Podemos que engancha a los ciudadanos, ¿podemos hacer algo en este aspecto? ¿qué? ¿cómo lo haríamos? ¿con quién? ¿en qué tiempo? Y así con cada una de las propuestas que con tanta sorna denominan propuestas estrella pero irrealizables. O, lo que sería aún mejor, olvidarse de Podemos y analizar qué demanda la ciudadanía, cómo responder a sus necesidades más perentorias desglosando las propuestas con las mismas preguntas y de la misma forma que se hizo con Podemos. Una por una. A cada Necesidad una Medida y, ambas, seguidas de una cascada de preguntas.

Tal vez así no fuese necesario ya denostar, ridiculizar, etc ni tampoco advertir de que jamás se pactará con la bicha. Sobre todo porque está por ver si la hoy bicha ganase las elecciones u obtuviese una segunda posición querría pactar con aquellos grupos y personajes que, en lugar de cumplir con su función, se dedicaron a denostarla, amedrentar a posibles votantes y advertir sobre acuerdos futuros.

Son tiempos de ocuparse y no de preocuparse. Y conviene no vender la piel del oso antes de cazarlo.

NuevaTribuna

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