Ciberguerra, ciberyihadismo y control de Internet en la “era de la desinformación”, por Alfredo Jalife-Rahme

 

Foto

Vista general a través de un catalejo de la ciudad siria de Kobani, desde el cruce fronterizo Mursitpinar, en la frontera turco-siria, en la ciudad suroriental de Suruc. Foto Reuters

La ciberguerra, de la que Estados Unidos (EU) ostenta el cuasi monopolio global, tiene aterrados a Rusia y a China (http://goo.gl/73SrvV) cuando ambos exhiben su vulnerabilidad a la Internet controlada por trasnacionales israelí-anglosajonas, en sincronía con el demoledor socavamiento de la letal Agencia de Seguridad Nacional (NSA, National Security Agency: http://goo.gl/tEbyIu), cuya horadación hasta la intimidad de los ciudadanos fue revelada por Edward Snowden, hoy asilado en Rusia.

La industria global de las telecomunicaciones está controlada por NSA, y las recientes revelaciones de Snowden –sus ciberagentes en China, Alemania y Sudcorea– prueban de nuevo que EU es el máximo agresor y espía de las redes de Internet, según Zhang Junshe, del People’s Daily: portavoz del Partido Comunista Chino (http://goo.gl/Km7ceU).

China y EU se acusan mutuamente de ciberespionaje y ciberataques, pero, según Junshe, China defiende la seguridad de su ciberespacio en forma resuelta y está comprometida a combatir el cibercrimen, por lo que exhorta a la comunidad internacional establecer reglas internacionales en el Internet, con base en el respeto mutuo e igualdad. ¡Qué candidez! Junshe no entiende el depredador ciberunilateralismo de EU, que posee en la ciberguerra su ventaja competitiva por encima de sus rivales geoestratégicos Rusia y China.

Wikileaks filtró el segundo borrador del capítulo de Propiedad Intelectual del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés), que censurará Internet y reprimirá la libertad de expresión global (http://goo.gl/pIz2gx).

El TPP comporta ya a 12 países, entre ellos el bárbaro multihomicida México neoliberal itamita al que, según el portal antiwar, EU solapa sus crímenes de estudiantes.

Cuesta trabajo digerir, aun en la era de la desinformación, la sorprendente capacidad tecnológica de la ciberguerra terrorista de los bárbaros medievales del califato del Estado Islámico yihadista, que parece representar el persuasivo gatillo para amedrentar a los enemigos de EU, como acaba de suceder con su amenaza a muerte al Papa italo-argentino Francisco, quien recibió a la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, con el telón de fondo del brutal ataque especulativo de los fondos buitres israelí-anglosajones (http://goo.gl/7LXGDm).

Según “una copia vista por el Financial Times” (el viejo truco de la desinformación clandestina), ahora resulta que los yihadistas, amén de su prolífica producción en las redes sociales –que extrañamente no han sido detectados por los controladores de la www global–, constituyen una organización con una comprensión sofisticada (¡supersic!) de los métodos de vigilancia occidental en el mundo post-Snowden (http://goo.gl/KZQyvy).

La desinformación del Financial Times –que con la revista The Economist forma parte del Grupo Pearson, propiedad de BlackRock, el mayor banco de inversiones del mundo (http://goo.gl/nB3ag4), quiere vender que los bárbaros medievales del califato islámico son tan capaces como los hackers de EU.

Dejo de lado la descontrolada ciberbarbarie yihadista, para abordar un perturbador ensayo del profesor James Tracy (http://goo.gl/qoHb2I) sobre La guerra, la propaganda de los multimedios y el Estado policiaco (http://goo.gl/hm3oFU).

Quienes hayan visto la muy recomendable película La dictadura perfecta –sátira de Televisa, con sus narcomontajes macabros, y la procuración de justicia con el sello Edomex– no se asombrará con algunos hallazgos de Tracy sobre las técnicas modernas de propaganda utilizadas por el Estado trasnacional para reforzar políticas destructivas antidemocráticas que en forma rutinaria entraña la manufactura y manipulación de noticias de eventos para moldear a la opinión pública con el fin de conseguir fines aviesos mediante la ingeniería del consentimiento (Edward Bernays dixit).

Tales noticias de eventos incluyen, además de la agenda política, actos de aparente terrorismo espontáneo y militarismo que traumatizan al cuerpo político para aceptar en última instancia narrativas falsas como realidades (¡supersic!) políticas e históricas. ¿Quién habrá entrenado al calderonista Genaro García Luna en sus grotescos montajes en colusión con Televisa?

Tracy exhuma en forma alarmante cómo los banqueros de Wall Street capacitaron (sic) a Woodrow Wilson, académico de la Universidad de Princeton, para instalarlo en la presidencia, y reunieron a un grupo de periodistas y publicistas progresistas de izquierda (¡supersic!) para vender la guerra al pueblo estadunidense.

Lo mismo sucedió con el presidente Clinton, quien fue cooptado por los banqueros de Wall Street para impulsar la desregulación de la globalización financierista (Ver mi libro: Los cinco precios del petróleo; pág. 135: El engaño infernal del milenio: Descarga gratuita: http://goo.gl/H8ouwe), además de la serie histórica del NYT (http://goo.gl/Yn7nJl; http://goo.gl/8Heuc0; http://goo.gl/N0dj4W y http://goo.gl/8CsDa9).

Tracy cita cuatro libros seminales desarrollados desde la década de 1920: 1-Walter Lippmann, The Phantom Public (http://goo.gl/6dP7Tx); 2-Edward Bernays, Crystallizing Public Opinion (http://goo.gl/s3jMpZ); 3-George Creel, How We Advertised America (http://goo.gl/nUDQ2v) y; 4-Harold Lasswell, Propaganda Technique and the World War (http://goo.gl/6BrJHM).

El israelí-alemán-estadunidense Lippmann fue un straussiano neoconservador avant la lettre, ya que, según Tracy, consideraba que la democracia popular estaba plagada (sic) por una opinión pública mal informada en forma desesperanzadora (sic) e incapaz de entender las crecientes complejidades de la sociedad moderna y que sólo los expertos podían ser confiados con tal encomienda antidemocrática. ¡Uf!

Lippmann sugiere una democracia regimentada (¡supersic!) mediante noticias tecnocráticas y el procesamiento de la información. Bernays aboga por el manejo (sic) de la opinión pública por una élite privilegiada con el fin de manipular al populacho (sic), lo cual requiere asociaciones artificiales, figuras y eventos que parezcan auténticos y espontáneos.

Bernays fue clave en la promoción del uso del tabaco, la fluoración del agua municipal y el derrocamiento de régimen democráticamente elegido de Arbenz en Guatemala.

Tracy aduce que con el advenimiento del Estado de Seguridad Nacional en 1947 emergieron programas secretos (¡supersic!) de los que los ciudadanos fueron dejados intencionalmente desinformados.

Dejo de lado la manipulación de sucesos estrujantes (Pearl Harbor, 11-S, el maratón de Boston, etc.) que los periodistas convencionales y académicos son reacios a escrutar en forma pública por temor a ser catalogados de teóricos de la conspiración, cuyo meme fue “una campaña de propaganda de la CIA en la década de los setenta para contrarrestar el reporte Operation Mockingbird, programa donde centenas de periodistas y publicistas dedicaron sus servicios para difundir la desinformación de la CIA.

Concluye que la condición sociopolítica presente y la supresión de la democracia popular son triunfos (¡supersic!) de la técnica de propaganda moderna. Amén.

LaJornada

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: