Vulnerabilidad de Rusia en Internet, por Alfredo Jalife-Rahme

 

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Uno de los frentes de la confrontación multidimensional de Estados Unidos contra Rusia (en la imagen, Vladimir Putin) es la “ciberguerra”. Foto Reuters

Nikolai Patrushev –jerarca del espionaje ruso FSB (antigua KGB) de 1999 a 2008 y sucesor de Vlady Putin en el mismo organismo– arguye que EU ha desempolvado una vieja estrategia de la década de los 70 “con el fin de resquebrajar a la URSS para usar en Ucrania, basada en la ‘estrategia de los puntos débiles’ de Zbigniew Brzezinski: la política de convertir los problemas potenciales del oponente en crisis de plena escala”, como sucedió con la URSS cuando la CIA decidió que el punto más vulnerable de Rusia era su economía y cuyo resultado fue la caída en los precios del petróleo en conjunción con la carrera armamentista, la guerra en Afganistán y los movimientos antigubernamentales en Polonia, lo cual desembocó en la balcanización de la URSS (http://goo.gl/6e1Jn1).

Hoy, casi 30 años más tarde, EU socava los nuevos puntos vulnerables de Rusia: las finanzas dolarcéntricas y el Internet. El anterior ministro de Comunicaciones, Igor Shchegolev, hoy asesor de Vlady Putin, advirtió que los impredecibles (sic) políticos de Occidente podrían buscar el aislamiento de Rusia en Internet, similar al sabotaje de Siria hace dos años (http://goo.gl/jTJr5f).

En la era Snowden, la jerarquía rusa toma muy en serio la ciberguerra del Pentágono: realizaron ejercicios (sic) del Ministerio de Comunicaciones, al unísono de las agencias jurídicas, lo cual exhibió la enorme vulnerabilidad (¡supersic!) a los objetivos de las actividades hostiles (léase: Pentágono/CIA y su pléyade de hackers).

Una de las grandes fortalezas de EU, amén del dólar (paradójicamente), radica en el monopolio del Internet (http://goo.gl/0AJx3V). Hace más de un año indagaba si ¿el Estado del siglo XXI es el orwelliano Estado Google de EU? (http://goo.gl/22knQI )”.

Shchegolev nota que todos (¡supersic!) los principales componentes del Internet se encuentran localizados fuera del territorio ruso y que su acceso puede ser bloqueado en cualquier estadio, al grado de cortar en forma completa el sector del Internet ruso de la world wide web (www).

Shchegolev proporciona el ejemplo de las presiones anglosajonas para que Bruselas expulse a Rusia de la red financiera global SWIFT (http://goo.gl/TsvoEY), lo cual rechazó a duras penas el gobierno de Bélgica.

Una forma de paliar la vulnerabilidad de Rusia, a juicio de Shchegolev, es crear una estructura independiente de Internet que incluya los servidores de nombre de raíz nacional y sus propios sistemas de enrutamiento con sus respectivas direcciones: Rusia deberá ser más activa para la sustitución de importaciones y la creación de su propio software y hardware. Pero, ¿qué esperan?

Los coetáneos sancionadores de Rusia que tienen la capacidad de expulsarla de Internet acusan al Kremlin de maniobrar para auto-aislarse de la www con el fin de atentar contra la libertad de prensa y los derechos de los ciudadanos para recibir y distribuir información. ¿No es, acaso, lo que implementa EU en su propio suelo y hasta en el avasallado México neoliberal itamita?

Uno de los frentes de la guerra multidimensional de EU contra Rusia es la ciberguerra a la que se preparan ya Rusia y China.

Rusia ha creado unidades de ciberseguridad para proteger el almacenamiento de su pletórico arsenal de armas nucleares. El Ministerio de Defensa ruso ha creado un “nuevo equipo de antihackers para proteger los sistemas informáticos de todas sus armas nucleares” (http://goo.gl/A219iq).

Todo el lenguaje bélico conocido desde la primera batalla fratricida entre Caín y Abel ha sido trasladado a la lingüística de la ciberguerra del siglo XXI cuando las Fuerzas Estratégicas de Misiles (SMF, por sus siglas en inglés) de Rusia adopta tecnologías digitales en control de armas y tropas, y expande el uso de su manejo de documentos electrónicos, por lo que toma medidas preventivas para la mejora de su ciberseguridad mediante el proceso de crear equipos responsables para el control sustentable de tropas de combate (¡supersic!) en medio de la ciberguerra, en alusión a la intrusión de EU (http://goo.gl/XGaJF3).

Llama la atención la similitud lingüística entre Sopa de EU y su equivalente Sopka de los rusos que define su Sistema de Detección y Prevención de los Ataques de Computadora para frustrar los ataques globales de los hackers (http://goo.gl/zJxyQh) cuando sus especialistas cooperarán tanto con las tropas armadas y los sistemas misilísticos móviles basados en tierra como con los que están equipados en los lanzadores de los silos.

¿Anhela EU propinar un devastador golpe letal cibernético para impedir la utilización de las ojivas nucleares y derrotar a Rusia sin disparar una sola bala? La modernidad de la ciberguerra intenta paralizar al enemigo, lo cual haría inservibles todas sus armas nucleares.

El SMF de Rusia toma a pecho la ciberguerra del Pentágono –que ha creado un nuevo Centro de Comando adicional: el Cibercomando– y ha equipado cinco lanzadores en los silos con robots (¡supersic!) vigilantes armados que pueden “detectar y destruir los objetivos de motu proprio (¡supersic!), además de recolectar datos de espionaje”.

La angustia del Kremlin ante un sabotaje ominoso del Internet es expresado días después a la perturbadora divulgación Sentry Eagle (Águila Centinela) del NSA, el espionaje holístico de EU, contra China, Alemania y Sudcorea, según The Intercept (http://goo.gl/Upplms).

Los perturbadores documentos del Águila Centinela fueron filtrados por Edward Snowden, hoy asilado en Rusia, que devela que NSA ha usado operadores encubiertos para ganar acceso a los datos y sistemas sensibles en la industria de las comunicaciones globales y que estos agentes secretos han tenido que ver con las trasnacionales estadunidenses, en especial cuando se trata de ataques a las redes de computación.

Chris Soghoian, principal tecnólogo de la Unión de Libertades Civiles Estadunidenses conjetura que NSA puede incluso estar enviando gente (sic) a los centros de datos de las empresas.

Las trasnacionales estadunidenses –más allá de la cesión de datos de los usuarios que incluyen tráfico de correo y récord de llamadas telefónicas– han cooperado ampliamente para socavar la infraestructura física del Internet.

A mi juicio, no existe una verdadera línea de demarcación entre las operaciones públicas de espionaje de EU y las transacciones privadas de sus trasnacionales, aparentemente inocuas para los cándidos, donde se encuentran incrustados anteriores altos funcionarios del gobierno que retroalimentan un sistema bidireccional sui generis de control global cuando en EU lo público es también privado y viceversa, pero más en forma subrepticia.

El sistema estadunidense –anglosajón pirata en su quintaesencia– enarbola la concepción británica del siglo XVIII de La Fábula de las Abejas: Vicios privados; beneficios públicos, de Bernard de Mandeville, que expone el genuino neoliberalismo buitre avant la lettre.

Tres siglos más tarde, la invariable Fábula anglosajona de las Abejas es expuesta con su ciberguerra buitre de socavamiento de las entrañas del enemigo previo al paralizador golpe letal. ¡Peligran Rusia y China!

LaJornada

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