La financierista “bomba” de la “justicia buitre” de Nueva York contra los “países emergentes”, por Alfredo Jalife-Rahme

 

El (des)orden mundial de 2014 y su incipiente arquitectura multipolar no se asemejan a la unipolaridad de Estados Unidos (EU) de 2001 (fecha del corralito).

Aunque parezca lo contrario, hoy Argentina, firme candidato a incrustarse al bloque BRICS, goza de mayor margen de maniobra y no es la misma antes que después de las visitas de los mandatarios de Rusia y China a Argentina que desestabilizaron a EU, más agazapado que nunca.

El canciller ruso, Sergey Lavrov, otorgó el respaldo de Moscú a la cuestión de las islas Malvinas y calificó de inadmisible la militarización del Atlántico Sur (http://goo.gl/T6Ixch)”, mientras el mandarín Xi anunció 10 mil millones de dólares en swaps para apuntalar las desfondadas reservas de divisas de Argentina, sometida simultánea y teledirigidamente a la devaluación en caída libre del peso argentino.

Sin contar el apoyo de Unasur, la solución legal del gobierno de Cristina Fernández para salir del atolladero jurídico en la corte de los milagros de Nueva York, marca un sendero histórico para romper el cerco jurídico-financiero de los fondos buitres.

¿Será Argentina el primer cliente histórico del nuevo Banco de Desarrollo del BRICS y/o del mini-FMI?

Argentina es la primera prueba de fuego de la viabilidad de los flamantes bancos de los BRICS fuera de su seno.

El polémico juez (sic) de Nueva York Thomas Griesa parece tener como misión favorecer a los fondos buitres, blindados por una madeja de bufetes de abogados en connivencia con los magistrados vinculados a la plaza financiera de Wall Street.

Argentina se encuentra increíble e involuntariamente en quiebra artificial por impago parcial, por un bloqueo sui géneris del juez Griesa quien no aceptó el depósito en el Bank of New York-Mellon (agente fiduciario) por 539 millones de dólares, en cumplimiento de sus pagos con la aplastante mayoría de los acreedores (93 por ciento) que aceptaron los canjes de 2005 y 2010.

Griesa perjudica en forma leonina y sumaria a 93 por ciento de los acreedores para beneficiar exclusivamente a 7 por ciento: los especulativos fondos buitres que exigen un pago inmediato por mil 300 millones de dólares.

Obama posee la capacidad de frenar las exacciones unilaterales del juez Griesa, pero no ha ejercido su poder ejecutivo especial (http://goo.gl/qabGwc).

El gobierno de Cristina Fernández promulgó la Ley del Pago Soberano que esquiva el bloqueo judicial del juez Griesa –que incluye a los rebeldes al canje inicial–, que podrán cobrar en el Banco de la Nación Argentina y/o a través de un agente fiduciario alternativo antes del 30 de septiembre, próximo vencimiento de la deuda.

El juez declaró ilegal el esquivamiento creativo de Argentina, que daña la imagen de EU ante el mundo, con el solo fin de beneficiar al cártel jurídico-financierista de los fondos buitres, entre los que destaca Aurelius Capital Management, Blue Angel y NML: controlados por Elliot Management Corporation del especulador israelí-estadunidense Paul Singer.

Argentina no quebró ni entró en incumplimiento de pagos, como la descalificaron las pestilentes calificadoras (sic) S&P y Fitch, brazos armados financieristas del desregulado neoliberalismo de EU. En forma demencial S&P declaró a Argentina en quiebra selectiva.

Se calcula que en sólo seis años los fondos buitres obtendrían la exorbitante ganancia de mil 680 por ciento (¡así, con cuatro dígitos!).

La agencia alemana Deutsche Welle (DW) arremete contra Argentina: Nuevos bonos, viejas incertidumbres y juzga que el intento de remoción unilateral del Bank of New York-Mellon como agente de pago es arriesgada, ya que el juez Griesa “podría imponer severas sanciones (http://goo.gl/obeqN4)”.

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La presidenta de Argentina, Cristina Fernández, durante un acto por el lanzamiento de un plan de consumo de bienes masivos, el jueves pasado en Buenos Aires. Foto Xinhua

DW considera que la nueva postura argentina puede desembocar en su mayor aislamiento financiero en los mercados internacionales, pero olvida que en Alemania están prohibidos los “fondos buitres”.

En Alemania existen 30 mil poseedores de bonos argentinos que en forma hilarante intentaron embargar una exposición argentina de dinosaurios para cobrar sus pretendidos adeudos al 100 por ciento. Los desregulados fondos buitres han llegado hasta a embargar el barco argentino Libertad en Ghana.

Con todo y los chantajes de los devastadores fondos buitres, ya es tiempo de que los valetudinarios países cesen de colocar como única jurisdicción monopólica a las plazas jurídico-financieristas de Nueva York y la City de Londres como sus centros de pago de los bonos de los mercados emergentes a lo que son obligados por los bancos y sus acreedores y constituye una inmensa desventaja en caso de un litigio entre un país soberano de la talla de Argentina –miembro del agónico G-20 y la segunda geoeconomía de Sudamérica– frente a los carroñeros financieristas fondos buitres que gozan de todas las ventajas locales con sus bufetes jurídicos muy bien lubricados y sus tentáculos en las supremacistas cortes anglosajonas.

Más que las acrobacias legaloides del juez Griesa, lo grave radica en la sumaria jurisdicción monopólico-supremacista de Nueva York, grave error que cometió el gobierno argentino en 2001.

Los cinco principales bancos de Wall Street, entre ellos Citigroup y JP Morgan, afectados colateralmernte por el unilateralismo judicial sumario, han optado por una postura intermedia entre el gobierno argentino y el polémico juez Griesa.

El grupo de bancos de Wall Street pudiera comprar la deuda de los fondos buitres y luego venderla al gobierno de Buenos Aires.

Los intereses singulares del caníbal financierista Paul Singer colisonan con los objetivos jerárquicamente superiores de Citigroup que no pierde de vista las vastas reservas de hidrocarburos en Vaca Muerta, donde opera ya ExxonMobil.

El geopolitólogo alemán F. William Engdahl considera que la “quiebra argentina de la deuda es una jugada de póquer muy arriesgada del poder de EU y Wall Street (http://goo.gl/pcPp0n)” que tiene por objetivo aterrorizar a Argentina y a los países emergentes para que jueguen únicamente con las reglas escritas en Wall Street para el único beneficio de sus bancos y sus hedge funds”.

El jefe de gabinete argentino, Jorge Capitanich, calificó de imperialista al juez Griesa (http://goo.gl/HQPvMp), mientras Cristina Fernández capta perfectamente que el punto de inflexión de la batalla entre la “justicia buitre” de EU y la soberanía de Argentina (re)clama la creación de un nuevo orden financiero global con el apoyo de los BRICS. ¡Sus alcances son enormes!

Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía, lanzó una advertencia sobre las sentencias sumarias del leonino juez Griesa: EU está lanzando una bomba (¡supersic!) al sistema económico global. Ignoramos qué tan grande sea la explosión, y no es solamente con Argentina.

Falta ver cuál será el alcance de la votación aplastantemente mayoritaria de la Asamblea General de la ONU –con el respaldo del G-77 (en realidad un G-133), con el invaluable sostén de China– que busca regular las deudas soberanas mediante un marco legal multilateral que someta a los desregulados fondos buitres.

Argentina es hoy la punta de lanza de la nueva arquitectura financiera multipolar.

LaJornada

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