Mowitz. ¿Es Washington una amenaza?

Estados Unidos vela por sus aliados en todo el mundo con paternal solicitud. Es «el país de la libertad» y tenemos que estarle eternamente agradecidos por su infinita bondad. Pero una minoría significativa piensa que Estados Unidos es, en realidad, la principal amenaza para la paz mundial e incluso para su propia población. Ahí están los hechos, observa Mowitz.
Der Spiegel, brazo armado e influyente de la máquina de matar de Washington en Alemania, hoy se complace en contarnos la fábula del buen alemán tan querido por los estadounidenses que hasta lo consideran digno de entrar en el círculo de la confianza [1]. Este cuento tiene su origen en un sondeo realizado –y no podía ser de otra manera vistos los resultados– por la embajada de Alemania interrogando a 1 517 ciudadanos de Estados Unidos [2].
Es evidente que se hace lo que se puede para que los alemanes vean con buenos ojos las futuras acciones militares en beneficio de la finanza y del gran capital internacionales. Losbandidos de la clase dominante se esfuerzan con toda su voluntad por obtener el favor de la opinión a golpe de estudios tendenciosos y por borrar el «nunca más la guerra» que aprendimos [los alemanes] de las 2 guerras mundiales que perdimos en el pasado siglo.
Al final del artículo, el fusil de asalto transatlántico [Der Spiegel] considera «absurdo» el resultado de otro sondeo que arroja como resultado que el 17% de los alemanes ven en Estados Unidos «la mayor amenaza para la paz mundial», lo cual sitúa a esos alemanes a la cabeza de la lista de enemigos públicos [3].
En mi opinión, eso prueba que existe, al margen de la corriente dominante, una cultura política alternativa sorprendente a pesar del monumental volumen de llamados a la guerra de los plumíferos corruptos. Esto –por supuesto– no es del agrado de Der Spiegel, mensajero de Estados Unidos que se queja de ver que ese país es muy criticado por su actuación hacia Irán, Siria y Corea del Norte. Y el grupo más joven de personas interrogadas es todavía más claro en ese sentido, con un 25% que considera que Estados Unidos es «el mayor peligro para la paz mundial».
Y es cierto que, independientemente de lo que podamos pensar sobre la situación política existente en Irán, Siria o Corea del Norte, hay que reconocer que esos países se hallan bajo la amenaza de Occidente y no al revés.
En el caso de Siria, Estados Unidos no tiene el menor escrúpulo en respaldar con palabras y hechos las bandas de al-Qaeda creadas por las monarquías del Golfo para derrocar un gobierno extranjero. Siguiendo una tendencia ya ampliamente confirmada en estos tiempos, Estados Unidos y sus aliados de Occidente siguen divulgando, sin verificarlas, las informaciones provenientes de Human Rights Watch, que acusa al régimen de Assad de utilizar buldóceres como arma de guerra. Los periodistas-delincuentes ya fueron tendenciosos e hipócritas tratar el tema del uso de gases de guerra, que los «expertos» de Human Rights Watch también atribuyeron de manera «casi segura» a las tropas del gobierno sirio. Pero ahora sabemos que los «rebeldes» afiliados a al-Qaeda y sus padrinos estadounidenses, franceses, británicos y sauditas tenían todas las razones del mundo para perpetrar ese tipo de actos –y que estaban además en condiciones de hacerlo– para justificar una intervención militar directa de Occidente.
Las ONGs como Human Rights Watch son además el tipo de producto que hay que consumir con muchísima moderación. Es precisamente gracias a la ayuda de ONGs-pantallas que se hace posible provocar «revueltas» contra gobiernos que no agradan y siempre se trata de los gobiernos de países que se resisten al «nuevo orden mundial» orquestado por Wall Street y el Pentágono, países donde las ONGs recurren a individuos dispuestos a implementar una «revolución» a cambio de dinero, de iPads, de iPhones o simplemente de comida.
Knut Mellenthin publica en Junge Welt que desde su llegada a la Casa Blanca [el presidente estadounidense Barack] Obama ha ordenado el asesinato de más de 3 000 personas en todo el mundo mediante 390 ataques con drones [4]. Ninguna de esas personas tuvo derecho a un proceso judicial que permitiese determinar con certeza algún tipo de responsabilidad en la realización de algún hecho que pudiese justificar algún tipo de condena. Lo único que se tuvo en cuenta para acabar con las vidas de miles de ciudadanos de otros países fueron algunas conclusiones de espías que actúan de forma clandestina y la luz verde que dio Obama, cosa que no sucede en Irán, ni en Siria, ni en Corea del Norte.
La clase dominante de Estados Unidos tampoco es muy melindrosa cuando se trata de volver las armas contra su propia población. Otro artículo de Junge Welt nos informa que «Desde el 11 de septiembre de 2001 más de 5 000 civiles han muerto a manos de la policía en Estados Unidos» [5]. Katie Rucke, periodista independiente, se refiere a la violencia armada de la policía contra la población estadounidense señalando que desde «el 9/11» han muerto tantos estadounidenses en su propio país como soldados estadounidenses en el frente de guerra en Irak. Conclusión de la periodista:
«En términos de estadística, los estadounidenses deberían tener más miedo de sus propios policías que de los “terroristas”.»
DiarioUnidad
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