Olimpiada en Sochi: la antorcha geopolítica del mandarín Xi, por Alfredo Jalife-Rahme

 

Alfredo Jalife-Rahme
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Un atleta posa frente a los aros olímpicos, a tres días del inicio de los Juegos Olímpicos de Invierno en la ciudad de Sochi, Rusia. Foto Xinhua

Los sucesos de confrontación internacional en el centenario de la Primera Guerra Mundial (Ver Bajo la Lupa, 12/1/14) se aceleran dramáticamente en los frentes sensibles euroasiáticos, con corolarios financieros y de seguridad a ambos lados del Atlántico Norte.

Los Juegos Olímpicos, de invierno o verano, suelen manifestar la condensación de las tensiones geopolíticas coyunturales.

En torno a los Juegos Olímpicos de Pekín se escenificó la invasión de Georgia a Osetia del Sur, azuzada por el bushiano vicepresidente de Estados Unidos Dick Cheney, cuando el mundo cambió con el triunfal retorno geopolítico de Rusia (Ver Bajo la Lupa, 20/8/08).

Antes de los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi se intensificó el cerco a Rusia con el fin de mancillar el sueño deportivo del presidente Putin.

No explotaré el perturbador artículo de Thierry Meyssan, director de Réseau Voltaire, sobre el financiamiento del terrorismo por EU (http://www.voltairenet.org/article182002.html).

La portada de la revista británica The Economist (http://es.scribd.com/doc/204630330/The-Economist-Febrero-1) –que junto al rotativo The Financial Times forma parte del Grupo Pearson que controla el omnipotente banco invisible BlackRock (Ver Bajo la Lupa, 11/12/13)– denigra a un triunfador presidente Putin, a quien se le cayó su pareja de patinaje –y que muy bien puede significar Ucrania: el bajo vientre geopolítico de Rusia.

Las tensiones olímpicas también tienen su contraparte en el Súper Tazón como aconteció con Matthew Mills, durante una conferencia de prensa posterior al triunfo de Seattle, cuando arrebató el micrófono para decir: “Investiguen 9/11 (…) el 9/11 fue perpetrado por gente dentro de nuestro propio gobierno” (http://www.youtube.com/watch?v=2itnur8fdyY). ¡Súper uf!

Matthew Mills pertenece al grupo independiente de prensa wearechange.org, que apoya a Snowden hoy refugiado en Rusia y quien, a mi juicio, todavía no suelta su bomba de neutrones: la autoría real del 11/S y que empieza a permearse en el Congreso con un documento oficial amputado.

De cómo se infiltró Matthew Mills a una conferencia de prensa del Súper Tazón, un encuentro súper vigilado, exhibe las disensiones internas en el gobierno de Obama.

Irrumpen sucesos aparentemente desconectados entre sí y que, a mi juicio, forman parte de la guerra multidimensional que ya empezó de Estados Unidos contra Rusia y China –como los suicidios en una semana de cuatro banqueros de la élite anglosajona (http://rt.com/business/russell-investments-chief-economist-dead-564/).

Se acentuaron en forma sincrónica los ataques en los círculos concéntricos de Sochi con el fin de mancillar la Olimpiada, cuando no pudo ser impedida y, sobre todo, para cercar a Rusia y/o derrocar a Putin.

Los círculos mediáticos de Gran Bretaña (GB) promueven el derrocamiento del gobierno de Ucrania, aliado a Moscú, mientras se lanzan a la yugular del mismo Putin para un cambio de régimen.

Con antelación a Sochi, se exacerbaron las tensiones en el Transcáucaso (bajo vientre islámico sureño de Rusia), concatenadas a atentados en Volgogrado y a la balacera escolar en Moscú, al estilo violento estadunidense.

La Conferencia Ginebra 2, sin Irán, colocó a la defensiva más a Rusia que a Siria. En la tónica de la asfixia a Sochi y el cerco a Rusia, la tripleta EU/Unión Europea(UE)/OTAN presiona intensamente al gobierno en Ucrania donde el neonazismo (el grupo racista Svoboda) ha tomado ominosamente las riendas de la oposición.

Peter Schwarz, de WSWS (4/2/14), reseña la famosa Conferencia de Seguridad de Múnich (Wehrkunde) –a la que acudieron el canciller ruso Sergei Lavrov y Zbigniew Brzezinski, ex asesor de Seguridad Nacional de Carter e íntimo de Obama–, donde Estados Unidos y la UE buscaron instalar un gobierno tecnocrático (sic) en Ucrania con el fin de implementar severas reformas económicas esbozadas por el FMI, cambiar la Constitución, disminuir el poder del presidente y llevar a la oposición al poder.

Zbigniew Brzezinski apoya abiertamente a los insurgentes de Kiev y comenta en su Twitter que una Ucrania europea (¡supersic!) estimulará a Rusia para volverse un importante socio post imperial de Occidente como un todo. Es obvio que luego del derrocamiento del gobierno en Ucrania sigue Putin.

Sin tapujos, la británica Catherine Ashton, a cargo de la política exterior de la UE, explicó al Wall Street Journal (2/2/14) que el movimiento más significativo de Occidente es reabrir la lucha geopolítica (¡supersic!) en Kiev desde que el presidente ucraniano Viktor Yanukovych dio la espalda al pacto económico con Europa y en su lugar firmó un acuerdo con Rusia para una ayuda de 15 mil millones de dólares.

Catherine Ashton es muy cruda y ruda y no se anda con los cuentos texanos de promover falsos derechos humanos/democracia/libertad en Kiev cuando se trata de una batalla geopolítica por la influencia y con el fin de impedir la habilidad de Moscú para controlar económica y políticamente a Ucrania.

Luego expondré lo que a mi juicio representa la sirianizacion de Ucrania.

En forma significativa, el mandarín Xi será el huésped estelar de la Olimpiada de Sochi. A juicio del rotativo chino Global Times (3/2/14), la visita de Xi a Sochi profundizará los lazos entre China y Rusia.

Como el año pasado, la primera visita de este año del mandarín Xi será nuevamente a Rusia, lo cual ha sido totalmente escamoteado por los desinformativos multimedia de Occidente. Ya no harán tanta falta los turistas de Europa y Estados Unidos a Sochi cuando los pudientes chinos son más que suficientes para colmar ausencias nada indispensables.

Global Times hace el recuento que solamente el año pasado el mandarín Xi y el zar Putin se reunieron cuatro veces (http://www.globaltimes.cn/content/840601.shtml).

Por su parte, el zar Putin, el máximo estadista del momento y a quien los multimedia occidentales no saben cómo mancillar, declaró que Rusia no teme las dificultades ( The Voice of Russia, 4/2/14) –en clara alusión a toda la ofensiva multidimensional de los sectores bélicos de EU/GB/Israel que anhelan la tercera guerra mundial con el fin de salvar de su quiebra a la desregulada globalización financierista controlada por la bancocracia/plutocracia (ver Bajo la Lupa, 23/10/11 y 26/1/14).

Al margen de la Olimpiada de Sochi, el zar Putin tendrá su primera reunión con el mandarín Xi y luego con el primer ministro de Turquía, Recep Tayyip Erdogan; el primer ministro holandés, Mark Rutte, y el primer ministro japonés, Shinzo Abe.

Se calcula que más de 40 mandatarios asistirán a la ceremonia subrepticiamente boicoteada por Occidente.

El zar Putin desea transformar a Sochi como uno de los máximos centros turísticos del mar Negro y que se ha convertido en la capital sureña de Rusia.

Si Sochi ocurre sin contratiempos, hay que esperar la contraofensiva del zar Putin, que no suele quedarse con los brazos cruzados, como ha demostrado desde los Juegos Olímpicos de Pekín en 2008. ¿Cual será el revire del mandarín Xi y el zar Putin?

Ahora las Olimpiadas son geopolíticas y las batallas triunfales son maratónicas.

LaJornada

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