Archivos para febrero, 2014

¿Cuándo comprenderemos que la llamada globalización terminó?, por Manolo Monereo

Posted in Geopolítica, Manipulación, Opinión on 28/02/2014 by athelvok

27/2/2014

Manolo Monereo Pérez

manolo monereo

No duró demasiado. La llamada globalización fue siempre un proyecto político ligado estructuralmente a la hegemonía de los EEUU: fue el intento apenas consumado por consolidar un nuevo orden internacional  basado en su indiscutible dominio y, lo decisivo, que impidiese la emergencia de una potencia o de un conjunto de ellas que lo pusiese en cuestión. Un mundo ordenado de tal modo que la hiperpotencia norteamericana  nunca tuviera realmente que compartir su poder.

La globalización fue también una ideología mistificadora y encubridora de la realidad. Algunos la confundieron con un Imperio que dejaba atrás al sistema imperialista, liquidaba las arcaicas relaciones Centro-Periferia, ponía fin al Estado Nación y creaba una “multitud” esclarecida capaz de cambiar el mundo de base. El ensueño no duró históricamente casi nada. Los diversos conflictos bélicos, las recurrentes crisis financieras y la “gran recesión” del 2008 pusieron de manifiesto que estamos entrando en un proceso de bifurcación histórica y que de nuevo  la hegemonía norteamericana  se cuestionaba radicalmente y con ella la globalización capitalista.

Lo que está emergiendo ante nuestros ojos es un mundo que vive una decisiva redistribución de poder, el surgimiento de nuevas y la reaparición de viejas potencias que discuten el orden existente y que reclaman un régimen internacional diferente que reconozca las nuevas realidades económicas, culturales y político-militares. Retorna la geopolítica, los intereses estratégicos de los Estados, la competencia entre ellos y los durísimos conflictos para ganar influencia y ocupar espacios. Retorna la razón de la fuerza convertida en la fuerza de los Estados.  La verdad es que nunca se fueron y no será fácil situarse bien ante lo que viene, sobre todo, para los que estamos del lado de las clases subalternas y de la liberación de los pueblos.  No hay que olvidar, lo ha señalado recientemente Jean-Pierre Chevènement, que el fracaso de la anterior globalización capitalista costó una guerra de 30 años y millones de muertos. El mercado autorregulado capitalista, en contextos imperialistas,  genera monstruos que siempre llevan consigo desolación y muerte, inmensos sufrimientos para las personas y los pueblos.

Nada explica mejor esta nueva dinámica política internacional que los conflictos que sufren Ucrania y Venezuela. Cada uno de estos estados vive enfrentamientos internos durísimos, determinados, en gran medida, por los intereses estratégicos de las grandes potencias en su  lucha permanente por  ganar influencia y poder, por recursos y espacios en disputa, por ganar ventaja y desgatar al adversario e imponer sus reglas y mercados para los negocios de sus empresas. A esto se le ha llamado desde hace tiempo imperialismo.

La primera cosa que sorprende y que asemeja ambas situaciones es que son “revoluciones buenas”: tienen el apoyo unánime de los medios de comunicación y sus protagonistas son presentados como valientes y dignos combatientes por la libertad. Los gobiernos no son solo “malos” son algo peor: el “enemigo”. Poco importa que estos gobiernos sean legales y hasta legítimos según los criterios normalizados por el Occidente “democrático y liberal”. La demonización es tal que lo único posible es su derrocamiento. En un país como el nuestro, donde tanto se usa y se abusa del consenso como modo normal de resolver la contienda y el conflicto político (la Transición es la luz de nuestro mundo) se defiende casi siempre, para ambos conflictos, la solución de “masas e insurreccional “.

Si algo queda claro de los “papeles de Wikileaks” o del “asunto Snowden”  es que el “complejo integrado” comunicacional es un arma de guerra que engarza sólidamente a los poderes políticos, económicos, servicios secretos, los medios en versión completa, y los pone a disposición de las opciones estratégicas de las grandes potencias. Los EEUU han llegado a tal sofisticación, a tal capacidad de actuar en diversos planos y espacios, que convierten al mencionado complejo en un instrumento de poder solo comparable con el dispositivo político-militar.

La segunda cuestión que a nadie debiera extrañar es que Ucrania y Venezuela son objetivos geopolíticos de grandes dimensiones. Ucrania era el segundo Estado en importancia de la extinta URRS, zona de frontera y de tránsito de gas ruso, espacio en disputa entre Rusia y una Unión Europea cada vez más alemana, donde los intereses estratégicos norteamericanos están presentes con enorme fuerza. Contener a una Rusia recuperada, que empieza a ser de nuevo determinante en conflictos armados (Siria), en un Oriente Próximo en permanente ebullición (Irán) y donde las “primaveras” árabes se han ido convirtiendo en fríos inviernos de restauración. Más allá, el verdadero peligro: una alianza estratégica ruso-china ampliada a las ex repúblicas soviéticas, a Irán, desarrollando y ampliando la Organización de cooperación de Shangai  hasta convertirla en una alternativa a la OTAN.

Las conversaciones, filtradas, de la secretaria de Estado adjunta para Europa de los EEUU con su embajador en Kiev muestran bien a las claras que han sido y son actores “internos” del conflicto, que lo financian generosamente y que forman parte del Estado Mayor de la insurgencia. Es más, cuando dicen aquello tan ocurrente de que “se joda la Unión Europea” lo que realmente expresan es que esta es una aliada subalterna y que también aquí la administración  norteamericana es determinante, sobre todo, cuando se enfrentan a la vieja Rusia. ¿Para qué sirve sino la OTAN?

Los intereses estratégicos de EEUU sobre Venezuela son tan conocidos y evidentes que casi no merece mucho detenerse en ellos. Solo insistir que el fundamento último de su poder imperial reside en su capacidad para controlar América Latina y sus ingentes recursos naturales de todo tipo, especialmente los energéticos. Venezuela es el país con las mayores reservas de petróleo reconocidas del mundo, representa el esfuerzo más consistente para superar las  políticas neoliberales y es un eje fundamental en la vertebración unitaria de la región, dirigida a conquistar la independencia del vecino del Norte.

Ucrania y Venezuela son sociedades muy polarizadas y con una institucionalidad débil. En un caso (Ucrania) hay una polarización étnica y racial; en otro (Venezuela) es predominantemente social y de clase. Hay dos ucranias claramente diferenciadas, una es fuertemente nacionalista y anti rusa, xenófoba y antisemita, que ha sido capaz en estos años de independencia de crear un imaginario social basado en el odio a Rusia pero, sobre todo, el odio a los rusos de “dentro”, es decir, a la mitad de la población del país. La otra Ucrania es la industrializada, la obrera, la minera que se considera por lengua, cultura e identidad próxima a Rusia y que se siente crecientemente excluida del país.

La polarización de Venezuela es básicamente social y de clase. Con el chavismo emergen los excluidos económicos, sociales y, sobre todo, políticos. La polarización existía ya  antes, ahora es visible y movilizada en nombre de un proyecto del país que le da voz, protagonismo y que busca su bienestar. El eje exclusión-inclusión es decisivo desde el punto de vista político y marca toda la fase. Desde el primer día se le combatió sistemáticamente; se usó de todo contra el nuevo régimen: huelgas económicas, boicot, golpes de estado y cualquier tipo de provocaciones. Todo eso después de 18 elecciones ganadas, las últimas hace unos pocos meses.

La clave, en uno u otro caso, es la presencia de una oposición social y política férreamente unida, que nunca da tregua  al gobierno salido de las urnas y que busca permanentemente la confrontación. Lo decisivo es la presencia de una minoría organizada, militante, muy  cohesionada ideológicamente y con gran capacidad de mantener  el cuestionamiento de la legitimidad del gobierno. El centro del discurso: construir el enemigo y organizar el mal en torno a él. El racismo siempre funciona, bien como el “otro”, bien como el pobre que nos quita el sueño ante su creciente libertad y protagonismo, las clases peligrosas como enemigas.

Ya sabemos cómo ha terminado Ucrania. Ahora desaparecerá de los medios. Nada o poco sabremos. Veremos cuál es la solidaridad real de la Unión Europea con el pueblo ucraniano y veremos lo que dan de sí las próximas elecciones. No será así con Venezuela, continuará la híper visualización de los conflictos, se contarán con pelos y señales los desórdenes públicos y nunca se dirá cual es la política real que se hace en ese país. ¿Hasta cuándo? Hasta que consigan poner fin al gobierno democrático venezolano.

CuartoPoder

Polonia, nueva cabeza de playa en el plan desestabilizador de la OTAN, por Andrew Korybko

Posted in Armamento, EEUU, Geopolítica, Manipulación, Opinión, Terrorismo, Tráfico de armas, UE on 28/02/2014 by athelvok

por Andrew Korybko
Red Voltaire | Moscú (Rusia) | 28 de febrero de 2014
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El ministro polaco de Relaciones Exteriores, Radek Sikorski, con los tres principales dirigentes de la oposición ucraniana, en Kiev.

Como celoso servidor de los intereses de Estados Unidos, Polonia está desempeñando oficialmente, en su relación con Ucrania, el papel del turco de guardia. Al igual que Turquía, utilizada como trampolín para el envío de hombres y medios a los terroristas que operan en Siria, Polonia está prestando el mismo tipo de apoyo en el caso de Ucrania.

El primer ministro de Polonia, Donald Tusk, declaró el 22 de febrero de 2014 que su país ya estaba garantizando los cuidados necesarios a los opositores heridos en Kiev y que se había ordenado al ministerio del Interior polaco y a las fuerzas armadas que reforzaran esa ayuda poniendo varios hospitales a la disposición de esos elementos [1]. El ministro de Salud confirmó los contactos entre Varsovia y los rebeldes de Kiev para «organizar los cuidados [médicos] a los heridos ucranianos».

De lo anterior se desprende que Polonia extendió de hecho en cerca de 500 kilómetros dentro del territorio ucraniano la zona sobre la cual pretende ejercer su influencia, tanto a través de la acción clandestina como mediante la diplomacia. En Ucrania, los servicios de inteligencia de Polonia no se limitan a «ayudar a los heridos ucranianos» [de los grupos terroristas]. Razón de más para suponer que las regiones ucranianas fronterizas con Polonia –Lvov y Volyn– están más expuestas aún a la influencia de Varsovia. Casualmente o no, el hecho es que la región de Lvov ya trató de declararse independiente. Al igual que Varsovia –que lo hizo en el pasado y lo está haciendo actualmente–, Ankara ejerció su influencia dentro del territorio sirio en el momento más álgido de la crisis que sacude ese país árabe. No podemos olvidar que Turquía también ha albergado y prestado ayuda médica en su propio territorio a los combatientes (terroristas) heridos en Siria.

Para entender mejor cómo se ha aplicado el método de intervención de «dirección desde la retaguardia», es importante analizar aquí la similitud entre las relaciones que Polonia y Turquía mantienen con sus respectivos vecinos –Ucrania y Siria.

En primer lugar, la estrategia de «dirección desde la retaguardia» ha sido definida como «un apoyo militar de Estados Unidos, que se mantiene en la sombra y deja a otros los eslóganes y la propaganda». Es esa la estrategia adoptada para las guerras que se libran en teatros de operaciones donde, por diversas razones, Estados Unidos prefiere no implicarse abiertamente. Se basa esa estrategia en el uso de aliados, de «caciques» regionales a quienes se confía la misión de avanzar en la consecución de objetivos geopolíticos y geoestratégicos de Estados Unidos a través de un dispositivo de guerra asimétrica, mientras que Washington redespliega sus propias fuerzas en Asia, donde quiere llevar a cabo ante China una disuasión de tipo convencional.

En el escenario europeo, al igual que en el Medio Oriente, es Estados Unidos quien mueve los hilos. Polonia y Turquía son para Washington las mejores marionetas que podía soñar, dirigidas ambas contra sus respectivas vecinas: Ucrania y Siria. Los estadounidenses se encargan principalmente del entrenamiento de las bandas de «oposición» y de la labor de inteligencia. Por su parte, Polonia y Turquía hacen el trabajo que se les asigna aportando un respaldo directo al despliegue de esos grupos dentro del territorio de los países atacados.

En Ucrania, Estados Unidos ha estado infiltrando ONGs durante más de 10 años para penetrar la plaza, asignándoles –entre otras cosas– 5 000 millones de dólares para «ayudar el país a instaurar instituciones democráticas» [2]. En la campaña desatada contra Kiev, la NED (National Endowment for Democracy) [3] desempeñó un importante papel en hacer que la opinión pública ucraniana se tragara una reedición del engañoso video Kony 2012, utilizado como pretexto para reforzar la presencia militar de Estados Unidos en África central [4]. En el caso de Siria, los aterradores reportajes de «Danny» en la CNN fueron utilizados de la misma manera, en 2012, para desacreditar al régimen de Damasco [5].

Pero la similitud no termina ahí.

Tanto Polonia como Turquía son Estados situados en las fronteras de la OTAN. Polonia es presentada como «el más importante de todos los países fronterizos de la Alianza en términos de poderío económico, político y militar». Polonia y Turquía, comparadas con sus vecinos –Ucrania y Siria– presentan un importante interés geoestratégico y una aplastante superioridad en el plano demográfico. Ambos países padecen además de un complejo de inferioridad provocado por su gloria imperial perdida (en el caso de Polonia, pérdida de su unión con Lituania y, en el caso de Turquía, pérdida del imperio otomano). También comparten una larga frontera terrestre con los países que están en el colimador de «una transición democrática». Y tienen en común importantes lazos culturales y políticos con sus vecinos, vínculos heredados de los imperios desaparecidos, que se remontan a épocas lejanas, muy anteriores al inicio de sus crisis respectivas. Todo lo anterior confiere a Polonia y Turquía cartas de gran importancia para intervenir en el futuro campo de batalla, de manera oficial o no, y para realizar operaciones de inteligencia.

En Polonia y en Turquía existen también importantísimas instalaciones militares. La US Air Force dispone de una gran base aérea en Incirlik (sur de Turquía) donde también hay un importante radar del sistema de defensa antimisiles posicionado en el este. Por su parte, Polonia puso a disposición de Estados Unidos la base aérea de Lask y un puesto avanzado de la defensa antimisiles en el noreste de su territorio, cerca de Kaliningrado.

Cuando se observa el desarrollo de la campaña de los sublevados, que están cumpliendo en Ucrania una misión ya previamente establecida, salta a la vista una evidencia extremadamente inquietante: los metodos de los fascistas ucranianos se parecen cada vez más a los de los yihadistas que operan en Siria. Al igual que en Damasco, en 2011, donde francotiradores bien ubicados (posteriormente identificados como rebeldes) disparaban al azar contra la multitud, una lluvia de balas se abatió sobre los civiles en Kiev, donde incluso un reportero de la televisión rusa Russia Today se vio bajo fuego.

El reclamo de independencia de Lvov puede compararse con la declaración de autonomía de los kurdos del norte de Siria. En ambos casos se trata de regiones colindantes con el Estado que se inmiscuye en los asuntos internos de su vecino, por cuenta del amo estadounidense.

Aparece también el mismo paralelismo en la toma de control –por los rebeldes ucranianos y sirios– de los puestos fronterizos que les garantizan el contacto con el Estado que los respalda. Para Ankara y Varsovia, esas acciones tienen el evidente mérito de facilitar el envío de armas, hombres y medios a los terroristas cuyo surgimiento han estimulado. Y cuando los sublevados ya no logran mantener el control de las zonas fronterizas, recurren al saqueo de las instalaciones de las fuerzas gubernamentales de las que han logrado apoderarse y roban armas, ya sea arrebatándoselas a los miembros de las fuerzas del orden que logran capturar o asaltando edificio oficiales [6]. En el caso de Siria, los yihadistas acostumbran a secuestrar gente que utilizan como rehenes y a perpetrar ejecuciones sumarias. Sus émulos ucranianos van por el mismo camino, como lo demuestra la captura de 60 policías en Kiev.

Los ejemplos mencionados demuestran claramente que las operaciones de desestabilización emprendidas en Ucrania y Siria siguen un plan bien establecido. Estados Unidos está al mando de las operaciones y aplica su estrategia de «dirección desde la retaguardia». Manipula para ello a Estados traumatizados por el derrumbe de los imperios de los que algún día formaron parte. Apunta hacia territorios de gran importancia para los intereses de Estados Unidos, situados allí donde Washington prefiere no intervenir directamente, mantener en secreto su propio papel y poder negar fácilmente su propia implicación.

Existe también otra práctica que se extiende cada vez más: la utilización de grupos extremistas regionales fanatizados para orquestar a través de ellos un trabajo de desestabilización a largo plazo. En el Medio Oriente se recurre a los islamistas radicales para organizar y exportar el caos. En Ucrania, el equivalente local de los wahabitas a los que se recluta para la realización de ciertas operaciones parecen ser –cada vez más frecuentemente– los grupos de extrema derecha, léase nazis. Ucrania puede perfectamente convertirse en campo de entrenamiento para otros grupos de la extrema derecha europea. Es de temer además que los grupos de facciosos que actualmente operan en Ucrania decidan vender su experiencia al mejor postor en los demás Estados europeos.

Así como Turquía amamantó a los extremistas islámicos mediante el apoyo de Ankara a los grupos que luchan en Siria, Polonia flirtea hoy muy peligrosamente con la extrema derecha nacionalista ucraniana, como lo demuestran sus declaraciones de apoyo a los grupos que recurren a la violencia y su reciente decisión de evacuar y ayudar a los heridos de los sublevados, sin entrar a mencionar por el momento las demás formas de respaldo que se han mantenido en secreto y cuya importancia aún se desconoce.

Los extremistas islamistas se han salido del control de quienes antes los manejaban, convirtiéndose ahora en un peligro para todo el Medio Oriente. De la misma manera, los grupos nacionalistas de extrema derecha pueden acabar haciéndose incontrolables en Ucrania y poniendo en peligro toda la Unión Europea.

Cuando se establece la comparación entre Polonia y Turquía y entre Ucrania y Siria, no queda más remedio que reconocer que el concepto de «primavera árabe» se ha extendido ahora, mucho más profundamente de lo que parece, al panorama europeo.

Fuente: Oriental Review

Andrew Korybko

Nota de Oriental Review:
La feroz campaña anti-Assad que Turquía ha venido orquestando durante los 3 últimos años ha provocado en ese país un verdadero desastre político. El primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan se esfuerza actualmente por reequilibrar su política, evidentemente desafortunada, hacia Siria. Está tratando de recuperar respaldo regional y de reconquistar el favor de la opinión pública luego de la caída de su popularidad, resultado de su calamitosa implicación en la tragedia siria. Su más reciente visita a Teherán es una muestra del espectacular cambio de actitud del gobierno turco, tanto en su manera de razonar como en cuanto a la manera de abordar la cuestión siria. Todo parece indicar que Turquía ha aprendido las amargas lecciones de su experiencia y que ha entendido lo caro que resulta hacerle el juego a otros gobiernos cuando se trata de las relaciones con sus propios vecinos. ¿Será Polonia capaz de reevaluar de la misma manera el papel que está desempeñando en la terrible crisis ucraniana? Eso está por ver.

[1] «Poland on standby to receive Ukraine’s wounded» por Mathew Day, The Telegraph, 20 de febrero de 2014.

[2] “Remarks by Victoria Nuland at the U.S.-Ukraine Foundation Conference”, por Victoria Nuland, Voltaire Network, 13 de diciembre de 2013.

[3] «La NED, vitrina legal de la CIA», por Thierry Meyssan, Однако/Red Voltaire, 11 de octubre de 2010.

[4] Kony 2012 es un video de propaganda de la asociación Invisible Children destinado a promover el arresto del jefe del Ejército de Liberación del Señor, Joseph Kony. Más de 100 millones de personas pudieron verlo a través de internet, principalmente en Estados Unidos. Basado en afirmaciones simplificatorias y otras manipulaciones, ese video impresionó emocionalmente a un gran público.

[5] «Danny» era el nombre de un activista sirio, corresponsal de los canales de televisión al-Jazeera y CNN en Baba Amro, barrio asediado de la ciudad siria de Homs. «Danny» era en realidad un delincuente remunerado por los servicios de inteligencia de Qatar para hacer creer que el gobierno sirio estaba bombardeando a la población de Homs. Durante 3 meses utilizó todo tipo de trucos para que los telespectadores de al-Jazeera y CNN creyeran que estaban oyendo y viendo bombardeos que nunca existieron en la vida real.

[6] “Rioters seize over 1500 guns in Ukraine mayhem –security servicesRussia Today, 19 de febrero de 2014.

VoltaireNet

Mientras corre la sangre en Maidan, por Mark Hackard

Posted in EEUU, Geopolítica, Manipulación, Opinión, Terrorismo, UE on 28/02/2014 by athelvok
por Mark Hackard

¿De verdad están viendo los televidentes occidentales las imágenes sobre lo que sucede en Kiev o lo que hacen es interpretarlas según los comentarios de sus televisiones? La pregunta se impone cuando vemos la ausencia de reacciones ante las imágenes de manifestantes nazis con cascos y uniformes militares que utilizan incluso catapultas para desatar una lluvia de cocteles Molotov sobre las fuerzas del orden, mientras los comentaristas disertan sobre el carácter supuestamente pacífico y democrático de los manifestantes.

Red Voltaire | 11 de febrero de 2014
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Los «pacíficos manifestantes» de Kiev preparan un nuevo asalto contra las fuerzas antimotines.

Ucrania está al borde de la guerra civil y, como de costumbre, los medios de prensa occidentales no contribuyen en nada a la comprensión de los hechos. Fuera de las constantes imágenes de enfrentamientos entre la policía antimotines y los temibles militantes nacionalistas en la plaza de la Independencia (Maidan Nezalezknosti), la prensa dominante nos propone únicamente un relato fantástico en 3 capítulos:

  • Capítulo I. En noviembre de 2013, el presidente corrupto Viktor Yanukovich echa por la borda el acuerdo de asociación con la Unión Europea que antes se disponía firmar. Decididos a hacer valer su deseo de formar parte de Europa Occidental, los habitantes de Kiev organizan «manifestaciones pacíficas».
  • Capítulo II. La cólera del pueblo se desencadena cuando, el 17 de diciembre de 2013, Yanukovich acepta firmar un importante acuerdo de cooperación económica con la Rusia de Vladimir Putin. Los ucranianos amantes de la libertad corren el peligro de que su país caiga en la órbita funesta de Moscú. Sólo los valerosos manifestantes pueden impedir que eso suceda.
  • Capítulo III. Prosigue la batalla por el control de Kiev mientras que el régimen, al verse amenazado, trata de aferrarse al poder imponiendo leyes draconianas que restringen la libertad de reunión. Ucrania está ahora en la línea de fuego de la batalla por la democracia, por los Big Mac hechos con OGM y la guerra sicológica que se libra en las pantallas de Disney y de MTV.

Pero las realidades geoestratégicas raramente se ajustan a los estrechos moldes de las románticas historias contadas a los telespectadores. Lo que realmente se trama en segundo plano es un intento de Estados Unidos de impedir el regreso de Rusia a un papel protagónico allí donde eso tiene verdadera importancia: en Ucrania.

Los promotores de la política exterior de Estados Unidos en los medios de difusión prefieren desviar la atención de los televidentes para que estos no vean los hechos que permiten poner en duda su esquema narrativo predilecto. Y en primera línea de esas realidades está precisamente el hecho de que Washington ha montado en Kiev un remake de sus nuevas técnicas de golpe de Estado. Desde hace ya más de 10 años se les viene haciendo creer a los estadounidenses que se han producido en toda Eurasia y el Medio Oriente olas sucesivas de «revoluciones populares» para derrocar dictadores, dictadores que –casualmente– se oponían o perjudicaban los intereses de Estados Unidos.

Pero no hay casualidad. Desde Belgrado hasta Chisinau, pasando por Tiflis y Minsk, la CIA y el Departamento de Estado han orquestado los cambios de régimen desde la sombra, con diferentes grados de éxito y arreglándoselas para poder negar la paternidad de esos cambios.

En el caso de Ucrania, la «revolución naranja» de Yuchenko, el niño mimado de Occidente, fracasó estruendosamente. Pero el país se ha convertido nuevamente en blanco de las acciones subterráneas de desestabilización organizadas por Estados Unidos porque Ucrania goza de una posición geográfica muy ventajosa y es al mismo tiempo vulnerable debido a las fracturas étnicas y culturales que la caracterizan.

La cuestión de la integración a la Unión Europea ha sido el tan esperado pretexto para desencadenar el nuevo round de la Gran Confrontacion. Pero lo que los heraldos y los editorialistas de la prensa dominante de Manhattan ponen especial cuidado en no explicarle al público es el verdadero contenido de los «acuerdos de asociación» que propone la Unión Europea. Si tales acuerdos llegaran a entrar en aplicación, Ucrania entera caería bajo el control de las grandes empresas occidentales, su industria se vería despedazada y todo el proceso conduciría a uno de esos planes de austeridad preparados por los bancos que tan bien se conocen en los países que ya forman parte de la Unión Europea.

Fueron los oligarcas, individuos que ejercen el verdadero poder en Kiev sin importar quien sea el presidente, los primeros que impulsaron esos acuerdos. Bruselas, por su parte, quiere apoderarse de Ucrania por unas pocas migajas, ofreciendo apenas algo más de 1 000 millones de dólares como ayuda para cubrir 17 000 millones de deuda, a la que habría que agregar el costo que tendrían las consecuencias del desastre económico que espera al país si finalmente firma esos acuerdos.

El comportamiento de Rusia ha sido muy diferente. Rusia profundizó su asociación con Ucrania destinando 15 000 millones de dólares al pago de la deuda de este último país, creando empresas comunes en el fundamental sector de la industria pesada y proponiéndole la venta del gas ruso a un precio inferior al que se practica en el mercado internacional  [1].

Es de sobra conocida la corrupción de las administraciones presidenciales que han dirigido Ucrania desde que esta se independizó, en 1991. Pero Yanukovich y personajes tan decisivos como Rinat Ajmetov, el millonario que logró hacerse de una posición dominante en el mercado de la energía, acabaron por entender que el principio mismo del acuerdo con la Unión Europea conduciría inevitablemente el país a la ruina y al desastre político, a pesar de que los dirigentes de Europa occidental presentaban el asunto como «una opción por Europa» y en oposición a Rusia. Viendo las escasas ventajas que presentaba este acuerdo evidentemente leonino, el régimen de Kiev encontró en Putin un socio mucho más dispuesto a negociar verdaderamente, cosa que no tenían la intención de hacer Angela Merkel, ni la baronesa Catherine Ashton y sus comparsas.

Los grupos de manifestantes de la oposición que han invadido las calles de Kiev, que ahora se enfrentan a la policía en verdaderas batallas callejeras y que toman el control de las administraciones regionales, son la principal carta de triunfo de los occidentales en su empeño por hacer fracasar el acercamiento entre Rusia y Ucrania. Pero muchos de esos «manifestantes», nuevo objetivo humanitario del establishment estadounidense, no son otra cosa que nacionalistas fanatizados, originarios en su mayoría de las 3 provincias más occidentales del país (la región de Galitzia). Los habitantes de esa parte de Ucrania, a menudo católicos, vivieron durante siglos bajo el yugo de Polonia y de los austrohúngaros y hoy alimentan la hostilidad contra los ucranianos ortodoxos prorrusos de la parte oriental del país.

No hace todavía mucho tiempo que los abuelos de los actuales combatientes de la plaza Maidan conformaban una división entera en las filas de las Waffen SS. Los grupos que hoy reclutan grandes cantidades de individuos provenientes de la ya mencionada región occidental de Ucrania, como es el caso de los partidos Batkishchina (Madre Patria) y Svoboda (Libertad), dicen estar retomando la lucha por la independencia contra el odiado yugo de Moscú.

Es además evidente que Washington no se limita a proporcionar a la oposición ucraniana un estruendoso respaldo diplomático (que incluye amenazas de sanciones) así como un importante apoyo logístico y organizativo a través de toda una serie de «ONGs», como Freedom House [2] y la NED [3]. Todo indica que los servicios secretos de Estados Unidos y sus aliados del MI6 británico, del BND alemán y los servicios de inteligencia de Polonia han aportado un activo apoyo a los actos de violencia de los nacionalistas ucranianos, ahora designados como «pacíficos manifestantes», siguiendo el mismo método que ya convirtió a los mercenarios yihadistas que devastaron Libia y Siria en «combatientes de la libertad» y a los apologistas de diversas desviaciones sexuales en «militantes de los derechos humanos» [4]. Más allá de sus aspiraciones, cualesquiera que sean estas, los ultras no son a fin de cuentas otra cosa que legiones de infantería al servicio de maniobras geopolíticas que ellos mismos ignoran y que ni siquiera pueden entender.

Los territorios situados a ambos lados del Dniéper y del Don no sólo son el corazón mismo de la civilización eslava. También son para Rusia parte fundamental de su política de seguridad ante Europa [occidental]. Para comprender los objetivos de la política exterior de Estados Unidos en Ucrania, es importante recordar el análisis que hacía Zbigniew Brzezinski, estratega emérito de los magnates de la finanza mundial:

«Sin Ucrania, Rusia dejar de ser un imperio. Pero si Moscú logra recuperar el control de Ucrania, con sus [46] millones de habitantes, sus recursos económicos y su acceso al Mar Negro, Rusia dispone automáticamente de todas las cartas de triunfo para conformar un Estado imperial poderoso, a caballo entre Europa y Asia.»

Inspirado, sin la menor duda, por su naturaleza filantrópica y su inmenso amor por el pueblo ruso, Brzezinski expresa a menudo su esperanza de que la democracia liberal acabe imponiéndose en Rusia [5]. Lo único que no le gusta de esa nación es su apego a la soberanía, a su identidad rusa y a su cristianismo ortodoxo.

Es la Rusia soberana lo que impide que los Estados Unidos de los banksters logren concretar su inhumano sueño de controlar el planeta. Y es por eso que Brzezinski y sus acólitos han condenado a ese enemigo a vivir bajo la amenaza de la subversión y el desmembramiento. El montaje de una revolución en Ucrania, combinado con el continuo respaldo que aporta por debajo de la mesa a los movimientos separatistas islamistas del Cáucaso, es para Estados Unidos una ventajosa manera de desestabilizar el flanco sur de Rusia. El éxito de ese plan proyectaría inevitablemente una sombra sobre los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi. Además, importantes proyectos energéticos se verían en peligro, como el South Stream (para la explotación y la comercialización del gas). Como ya sucedió en Kosovo, la organización del caos, al ritmo de la misma fanfarria de retórica humanitaria liberal, puede proporcionar nuevamente el esperado pretexto para el despliegue de las fuerzas de la OTAN.

Ahora que Putin ha logrado consolidar el lugar de Rusia en el Mediterráneo, al hacer fracasar en 2013 el ataque contra Siria, Washington concentra sus esfuerzos en cómo impedir la menor consolidación del poder de Moscú en Eurasia. Si logra exacerbar en su propio beneficio las divisiones de la sociedad ucraniana, Estados Unidos tendrá una excelente posibilidad de instalar en Kiev otro gobierno prooccidental y de crear las condiciones favorables para la implantación de fuerzas militares estadounidenses a sólo unos cuantos cientos de kilómetros de Moscú. Pero Rusia parece haber aprendido la lección de la «revolución naranja» del siglo pasado y no está hoy dispuesta a tolerar ese tipo de maniobras.

Esperemos que se logre evitar la guerra civil. Pero existe un riesgo de partición del país que dejaría la región oriental –donde se concentran las industrias ucranianas– y el litoral del Mar Negro bajo la protección de Moscú, mientras que la parte occidental realizaría su sueño proeuropeo [6].

Los que financian a los militantes ultras de la región de Galitzia pueden darse el lujo de desfilar en honor de estos por las calles de París, Londres y Berlín. A quienes realmente toman las decisiones, en Estados Unidos, y a los eurócratas no les importa en lo absoluto la suerte que han de correr los manifestantes de Maidan.

Mark Hackard

Fuente
Oriental Review

Traducido al español por la Red Voltaire a partir de la versión al francés de Gerard Jeannesson

[1] La ejecución de las diferentes fases de la ayuda de Moscú se suspendió a raíz de la renuncia del primer ministro ucraniano Mykola Azarov y debe reanudarse cuando Kiev tenga un nuevo gobierno y emprenda la aplicación de los compromisos que contrajo en el marco de los acuerdos con Moscú.

[2] «Freedom House: cuando la libertad no es más que un pretexto», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 3 de enero de 2005.

[3] «La NED, vitrina legal de la CIA», por Thierry Meyssan, Odnako/Red Voltaire, 11 de octubre de 2010.

[4] El autor se refiere aquí a un grupo de asociaciones que promueven las relaciones sexuales tarifadas con menores del mismo sexo. NdlR.

[5] «La monstruosa estrategia para destruir Rusia», por Arthur Lepic, Red Voltaire, 12 de diciembre de 2004.

[6] En caso de partición del país no hay que excluir la posibilidad de que Hungría y Rumania presenten reclamos territoriales sobre la Rutenia carpática –en el caso de Hungría – y la región de Bukovina –en el caso de Rumania.

VoltaireNet

Nueve suicidios extraños de banqueros neoliberales globales, por Jalife-Rahme

Posted in Alfredo Jalife-Rahme, Corrupción, Economía, Estafa, Manipulación, Opinión on 26/02/2014 by athelvok

 

Alfredo Jalife-Rahme
Corredor de la Bolsa de Valores de Nueva York en su estación de trabajo. Foto Ap

Corredor de la Bolsa de Valores de Nueva York en su estación de trabajo. Foto Ap

En 1929, después del estallido de la Gran Depresión, fue común que los banqueros se arrojaran de los rascacielos de Wall Street. Ochenta y cinco años más tarde los banqueros se suicidan en forma extraña cuando las bolsas de Wall Street y la City han roto el récord de las cotizaciones en forma antigravitatoria. ¿Se trata de siniestros suicidios forward: que se adelantan a las cotizaciones del futuro?

Nueve suicidios en 25 días no es normal y Zero Hedge (24/2/14) realiza su recuento macabro:

1) William Broeksmit, de 58 años, anterior prominente ejecutivo de Deutsche Bank AG, el 26 de enero fue hallado colgado en su lujosa casa en el suburbio exclusivo de South Kensington (Londres).

2) Un día después, Karl Slym, de 51 años, director de Tata Motors (India), fue hallado muerto en el cuarto piso del lujoso hotel Shangri-La de Bangkok.

3) El mismo día, Gabriel Magee, de 39 años y vicepresidente de JP Morgan, se cayó del último piso de la matriz europea en Londres, en la zona cotizada de Canary Wharf (nota: desarrollo del polémico constructor israelí-canadiense Paul Reichmann, socio del megaespeculador George Soros en la Torre Mayor del DF).

4) Mike Dueker, de 50 años, anterior economista en jefe de la Reserva Federal y luego del banco de inversiones Russell de Estados Unidos, fue hallado muerto en un aparente suicidio cerca del puente Tacoma Narrows (estado de Washington).

5) Richard Talley, de 57 años, fundador de la hipotecaria American Title Services en Centennial (Colorado), fue encontrado muerto a principios de febrero después de haberse disparado.

6) Tim Dickenson, director de comunicaciones de la aseguradora suiza Re AG, con sede en Gran Bretaña (GB), falleció en circunstancias aún no esclarecidas.

7) Ryan Henry Crane, veterano ejecutivo durante 37 años en el banco de inversiones JP Morgan, se suicidó hace unas semanas. No existen detalles salvo su obituario en el Stanford Daily Voice.

8) Li Junjie, banquero de 33 años en Hong Kong, saltó de la matriz de JP Morgan en el centro bancario chino. Muy joven para suicidarse.

Y 9) James Stuart Jr., nativo de Lincoln, exitoso empresario y anterior director del National Bank of Commerce, con tres hijos y cuatro hijas, fue encontrado muerto, ignorándose la causa, en Scottsdale (Arizona) el 19 de febrero, según reportó The Journal Star.

Curioso: tres pertenecían a JP Morgan… What is going on?

En medio de la epidemia de suicidios de prominentes banqueros, el anterior secretario del Tesoro Tim Geithner comenta en su nuevo libro Stress test que “salvamos la economía… pero perdimos el país” (The Wall Street Journal, 25/2/14).

Tim Geithner se equivoca rotundamente porque el ingenuo y/o deliberado rescate de Obama –hoy bajo la férula de la banca israelí-anglosajonasalvó a los 13 banksters de Wall Street, mientras Estados Unidos se empina en su ruta entrópica e implosiva y la economía sigue estancada en su marasmo sin creación de empleos ni incremento de la productividad, a confesión misma del anterior gobernador de la Reserva Federal, Ben Shalom Bernanke.

En realidad, el sistema financierista de Estados Unidos y su bancocracia plutocrática –para no decir oligárquica/oligopólica, de acuerdo con la vieja clasificación economicista–, constituye la neoplasia maligna del siglo XXI que carcome al sistema productivo de Estados Unidos e invade con sus metástasis a los mercados emergentes dependientes del pernicioso modelo de la desregulada globalización centralbanquista/monetarista/neoliberal.

Howard Davies comenta sobre los bancos que deglutieron a la economía y, en forma perturbadora, relata que Mark Carney, gobernador del Banco de Inglaterra (el banco central de GB), sorprendió a su audiencia en una conferencia el año pasado al especular que los activos bancarios en Londres podían crecer más de nueve veces que el PIB de GB en 2050, basado en la simple extrapolación de dos tendencias: la profundización del financierismo global (crecimiento más rápido de los activos financieros que los de la economía real) y la prevalencia de Londres en su participación del negocio financiero global (léase: la tercera plaza financiera global detrás de Hong Kong, donde GB tiene una fuerte participación, y de Wall Street).

Davies no es cualquier improvisado y conoce perfectamente el sistema financierista de su país: profesor de ciencias políticas en París, primer jefe de la célebre FSA (Financial Service Authority) de GB, ex director de la célebre London School of Economics, ex vicegobernador del Banco de Inglaterra y ex director general de la Confederación de la Industria Británica.

Cita los ejemplos de Islandia e Irlanda, donde los bancos superaron la habilidad de sus gobiernos para apoyarlos cuando se necesitaba: el resultado fue desastroso. No comment.

Sustenta que la hipertrofia financiera daña la economía real al desviar los talentos y los recursos. Londres, como corazón del sistema financiero global, ha sido puesta en la picota y hasta Andy Haldane, uno de los lugartenientes de Mark Carney, ha cuestionado la contribución económica del sector financiero (“La contribución del sector financiero: ¿milagro o espejismo?”

Howard Davies cita dos recientes estudios estrujantes que ponen en tela de juicio la adicción al financierismo anglosajón que impone severos costos sociales: 1) El crecimiento de las finanzas modernas, de Robin Greenwood y David Scharfstein, de la Escuela de Negocios de Harvard; y 2) Stephen G. Cecchetti y Enisse Kharroubi, del Banco Internacional de Pagos (BIP: el banco central de los bancos centrales) aducen que un rápido crecimiento del sector financiero reduce el crecimiento de la productividad en otros sectores.

Stephen G. Cecchetti y Enisse Kharroubi “usaron una muestra de 20 países desarrollados (donde no viene México y extrañamente aparece España: una excrecencia británica) y encontraron una correlación negativa entre la participación del sector financiero en el PIB con la salud (sic) de la economía real (sic). También evidencian que las firmas de investigación intensiva sufren más cuando las finanzas están en auge.

El fundamentalismo financierista de Mark Carney se desplegó en homenaje al aniversario 125 del Financial Times con su ponencia El Reino Unido en el corazón de la renovada globalización (Bank of England, 24/10/13), meses después de que se habían adelantado Peña y Videgaray a obsequiar los hidrocarburos de México al mismo rotativo.

Howard Davies sentencia que si las finanzas continúan en capturar un número desproporcionado de las mejores y más brillantes mentes, no existirá manufactura británica en el 2050 y aún menos firmas de alta tecnología que ahora. Concluye en forma sarcástica que la excesiva dependencia en el sector financiero volátil probará ser tan poco confiable como sus pronósticos lo han sido sobre el desempleo. Luego preguntan la razón por la cual cunden los suicidios entre los nigromantes banqueros anglosajones.

LaJornada

Las mismas proclamas y las mismas mentiras, por Athelvok

Posted in Manipulación, Opinión, Política on 25/02/2014 by athelvok

Qué lejos queda la defunción de la soberanía chilena y, sin embargo, es tan cercana. Durante todo este lapso de tiempo, ¿aun la ultraderecha latinoamericana no ha aprendido que cuando dos neuronas cortocircuitan en sus mentes pueden llevar a cabo proyectos insospechados? ¿Y los estudiantes? Tan cerca que están de los libros, de la reflexión y el análisis, ¿dejan prostituirse con el afán de agradar a los poderes fácticos a cambio de nada?

Viendo la película-documantal de “La batalla de Chile”, de Patricio Guzmán, me ha sorprendido ver como la situación venezolana que se vive desde hace una semana es, descaradamente, una copia idéntica a los acontecimientos que se dieron en Chile en el año 1973, cuyo resultado fue la dictadura de A. Pinochet (Génesis del Neoliberalismo a finales del siglo XX y principios del XXI).

Las tendencias y las modas son diferentes, pero las caras son las mismas que las de antaño: estudiantes de familias adineradas, la clase media-alta que desconocen el significado del “gobierno del pueblo” y que lo justifican con defensa inane, las luchas callejeras que llevan a ninguna parte, la burguesía, que cuando tiene miedo, se abre de piernas al fascismo…

Bajo lema de la libertad, de la soberanía, de la igualdad o de la libertad de expresión (¡Cerca del 80% de los medios de comunicación son privados!) luchando contra una represión política fantasiosa (pero deseada), los líderes de las revueltas, María Corina Machado y Leopoldo López, emponzoñan las mentes de los estudiantes de determinada clase acaudalada para utilizarlos cual peón de partida de ajedrez. Son las cabezas visibles de un complot golpista que busca la desestabilización del país y la deslegetimación del gobierno electo, dirigidos por el triunvirato golpista Henrique Capriles, Henri Falcón y el mismo Leopoldo López (https://desderavenholm.wordpress.com/2014/02/15/triunvirato-capriles-lopez-y-falcon/).

Por otra parte, al igual que el golpe de estado liderado por Pinochet, la derecha venezolana afronta su situación habilitando toda clase de boicots y desabastecimientos de productos para crear una inestabilidad que justifique un punto de vista que se opone a la realidad del país. Por ejemplo, el acaparamiento de productos de primera necesidad, el desvalijamiento de las eléctricas o la violencia callejera fundamentan uno de los muchos métodos para deslegitimar un gobierno electo y legalizar, por encima de todo, sus intereses financieros sin traba alguna (http://marting.stormpages.com/manualgolpe.htm).

Diversas fuentes alternativas cuentan como el triunvirato Capriles/López/Falcón cuenta con la simpatía de la dictadura de los mercados, elaborada ya desde el tándem Reagan/Thatcher, y que, como única virtud, asola todo lo que toca (Chile como conejillo de indias). De hecho, los mercados no solo disgustados con el triunfo bolivariano, manifiestan su descontento originando revueltas que se transcriben en una guerra civil, como Siria desde hace 3 años, o en una revolución de colores como el que se desarrolla en Ucrania desde noviembre (http://www.voltairenet.org/article182311.html).

Por último, es lamentable que un servicio tan importante como es la información pública se vea secuestrada por la opinión del dueño que gestiona sus medios de comunicación. El bombardeo de imágenes manipuladas o la información tergiversada, aliados de los mercados, son las mejores armas para crear la incertidumbre, el desconcierto y la desconfianza que ofusca nuestro propio pensamiento y nos mal educa bajo un planteamiento maniqueista.

A fin de cuentas, no hay nada nuevo bajo el sol: la demonización de Allende, la satanización de Chávez, la eterna pesadilla castrista, las aberraciones de Sandino… Todos son caóticos y malignos, pero todos ignoramos que, si por los mercados fueron odiados, por sus pueblos fueron recordados.

Athelvok

¿Puede Washington derrocar tres gobiernos a la vez?, por Thierry Meyssan

Posted in EEUU, Geopolítica, Manipulación, Opinión, Terrorismo, Thierry Meyssan on 25/02/2014 by athelvok

por Thierry Meyssan

El poder de un Estado se mide a la vez por su capacidad para defenderse y por su posibilidad de atacar en uno o varios frentes. Bajo esa óptica, Washington está tratando –por primera vez– de demostrar que es capaz de derrocar tres gobiernos simultáneamente: en Siria, en Ucrania y en Venezuela. Creyendo que, si lo logra, ningún gobierno tendrá ya posibilidades de hacerle frente.

Red Voltaire | Damasco | 24 de febrero de 2014
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¿Y desde cuándo el imperialismo apoya revoluciones?
Imagen captada en la plaza Maidan, Kiev.

Washington, después de fracasar en 2011 en su intento de bombardear simultáneamente Libia y Siria, está tratando de hacer una nueva demostración de fuerza: organizar cambios de régimen en tres Estados al mismo tiempo y en diferentes regiones del mundo –en Siria (CentCom), Ucrania (EuCom) y Venezuela (SouthCom).

Para lograrlo, el presidente Obama ha movilizado prácticamente todo el equipo de su Consejo de Seguridad Nacional.

Primeramente, la consejera de seguridad nacional Susan Rice y la embajadora ante la ONU Samantha Power. Las dos son maestras en el uso de la jerga «democrática». Y durante años se han especializado en aconsejar la injerencia en los asuntos internos de otros Estados con el pretexto de prevenir genocidios. Sin embargo, y a pesar de sus generosos discursos, a ninguna de las dos les importan las vidas no estadounidenses, como lo demostró la señora Power en el momento de la crisis de las armas químicas en la Ghoutta de Damasco. La señora embajadora de Estados Unidos, quien sabía perfectamente que las autoridades sirias no habían cometido aquel acto, simplemente se fue a Europa para asistir con su esposo a un festival de cine dedicado a Charles Chaplin mientras que su gobierno denunciaba un crimen contra la humanidad atribuyéndolo al presidente Assad.

Están también los tres responsables por regiones: Philip Gordon (Medio Oriente y Norte de África), Karen Donfried (Europa y Eurasia) y Ricardo Zúñiga (Latinoamérica).

  • Phil Gordon (amigo personal y traductor del ex presidente francés Nicolas Sarkozy) organizó el sabotaje de la conferencia de paz Ginebra 2 hasta que la cuestión palestina se resuelva en función de lo que quiere Estados Unidos. Durante la segunda sesión de Ginebra 2, mientras que el secretario de Estado John Kerry hablaba de paz, Phil Gordon reunía en Washington a los jefes de los servicios secretos de Jordania, Qatar, Arabia Saudita y Turquía para preparar un enésimo ataque contra Siria. Estos conspiradores han reunido en Jordania un ejército de 13 000 hombres, de los que sólo 1 000 han recibido un breve entrenamiento militar para pilotear blindados y tomar Damasco. El problema es que esa columna corre el riesgo de ser destruida por el Ejército Árabe Sirio antes de alcanzar la capital siria. Pero sus padrinos no logran ponerse de acuerdo sobre la manera de defender esa fuerza sin equiparla con armamento antiaéreo, que pudiera ser utilizado después contra la aviación de Israel.
  • Karen Donfried es la ex oficial nacional de inteligencia a cargo de Europa. Dirigió durante mucho tiempo el German Marshall Fund en Berlín. Actualmente se dedica a manipular a la Unión Europea para enmascarar el intervencionismo de Washington en Ucrania. A pesar de la reciente revelación del contenido de una conversación telefónica de la embajadora estadounidense Victoria Nuland, la señora Donfried logró hacerles creer a los europeos que el objetivo de la oposición de Kiev era unirse a la Unión Europea y que estaban luchando por la democracia, cuando en realidad más de la mitad de los amotinados de la plaza Maidan son miembros de partidos nazis y agitan retratos de Stepan Bandera, quien colaboró con la ocupación nazi durante la Segunda Guerra Mundial.
  • Para terminar, Ricardo Zúñiga es nieto del Ricardo Zúñiga que presidió el Partido Nacional de Honduras y que organizó los golpes de Estado militares de 1963 y 1972 a favor del general López Arellano. El nuevo Zúñiga dirigió la estación de la CIA en La Habana, donde reclutó agentes y los financió para fabricar una oposición contra Fidel Castro. Y ahora moviliza a la extrema derecha trotskista en Venezuela para derrocar al presidente Nicolás Maduro acusándolo de stalinismo.

La parte mediática de estas operaciones está en manos de Dan Rhodes, el especialista en propaganda que se encargó en el pasado de escribir la versión oficial de lo sucedido el 11 de septiembre de 2001 redactando el informe de la comisión presidencial. En ese informe, Rhodes eliminó toda huella del golpe de Estado militar que se produjo aquel día (al presidente George W. Bush se le retiró el poder sobre las 10 de la mañana y no se le devolvió hasta la noche, todo su gabinete y los miembros del Congreso fueron confinados en búnkeres, supuestamente para «garantizar su seguridad») para que sólo quedara el recuerdo de los atentados.

En las operaciones organizadas contra Siria, Ucrania y Venezuela, la narrativa estadounidense reposa exactamente sobre los mismos principios: acusar a los gobiernos de matar a sus propios ciudadanos, calificar a los opositores de «democráticos», adoptar sanciones contra los «asesinos» y, en definitiva, concretar un golpe de Estado.

El movimiento comienza siempre con una manifestación en la que mueren opositores pacíficos y ambos bandos se acusan mutuamente de los hechos de violencia. En realidad, fuerzas especiales o elementos a las órdenes de Estados Unidos o de la OTAN, convenientemente ubicados, disparan a la vez contra la multitud y contra la policía. Así sucedió en Deraa (Siria) en 2011, al igual que en Kiev (Ucrania) y en Caracas (Venezuela) en los últimos días. En el caso de Venezuela, las autopsias practicadas demuestran que 2 víctimas –un manifestante de la oposición y otro favorable al gobierno– fueron baleadas con la misma arma.

Calificar a los opositores de «democráticos» es un simple juego de retórica. En Siria, se trata de takfiristas financiados por la peor dictadura del planeta: la de Arabia Saudita. En Ucrania, son unos cuantos proeuropeos sinceros rodeados de un montón de nazis. En Venezuela, son jóvenes trotskistas de familias acomodadas respaldados por milicias a sueldo de dueños de empresas. Y en todos los casos aparece el seudo opositor estadounidense John McCain para proclamar su solidaridad con los opositores locales, sean verdaderos o falsos.

Del apoyo a los opositores se encarga la National Endowment for Democracy (NED). La NED es una agencia gubernamental estadounidense que se presenta como una ONG financiada por el Congreso de Estados Unidos. La realidad es que la NED fue creada por el presidente Ronald Reagan, en asociación con Canadá, Gran Bretaña y Australia. La dirigen el neoconservador Carl Gershman y Barbara Haig, la hija del general Alexander Haig (ex comandante supremo de la OTAN y posteriormente secretario de Estado bajo la administración Reagan). Es precisamente la NED –en realidad el Departamento de Estado– quien moviliza al senador «de oposición» John McCain.

En este dispositivo no podía faltar la Albert Einstein Institution, «ONG» financiada por la OTAN. Creada por Gene Sharp en 1983, la NED formó agitadores profesionales a través del CANVAS [1] –en Serbia – y de la Academy of Change –en Qatar.

En todos los casos, Susan Rice y Samantha Power adoptan invariablemente la misma pose de justa indignación antes de dictar la adopción de sanciones –a las que rápidamente se suma la Unión Europea– cuando en realidad son ellas mismas quienes se dedican a orquestar previamente los actos de violencia.

Queda entonces por llegar a concretar los golpes de Estados, lo que no siempre funciona.

Así trata Washington de demostrarle al mundo que sigue siendo el amo. Para garantizar los resultados, emprendió las operaciones en Ucrania y en Venezuela mientras se desarrollaban los Juegos de Sochi. Así garantizaba que Rusia no tomara medidas de respuesta, con tal de evitar que algún atentado de los terroristas islamistas le echara a perder la fiesta olímpica.

Pero los Juegos de Sochi terminaron este fin de semana. Y ahora le toca jugar a Moscú.

Thierry Meyssan

Fuente
Al-Watan (Siria)

[1] Center for Applied Nonviolent Action and Strategies

 

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El shale gas provoca sismos, según la prestigiada revista Science, por Jalife-Rahme

Posted in Alfredo Jalife-Rahme, Economía, EEUU, Estafa, Fracking, Gas esquisto, Medio ambiente, Opinión on 23/02/2014 by athelvok
Alfredo Jalife-Rahme

El secretario de Estado John Kerry calificó al cambio climático de arma de destrucción masiva ( ABC News, 17/02/14), a cuya clasificación pertenecen las armas atómicas, biológicas, químicas y radiológicas.

Kerry fustiga ditirámbicamente al cambio climático de catastrófico, mientras Estados Unidos libra una orgía para la extracción del shale gas (gas esquisto/lutita/grisú) que exacerba superlativamente el calentamiento global, según el Panel Intergubernamental de la Unión Europea y de la ONU (Bajo la Lupa, 23/10/13), además que provoca estragos con el rápido agotamiento de los mantos freáticos/agua fresca en Texas (Bajo la Lupa, 9/2/14), al unísono de la emisión cuantiosa del tóxico metano (Bajo la Lupa, 16/2/14).

En EU y Gran Bretaña podrán ocultar los notables hallazgos científicos, que demuestran un mayor daño que el beneficio fugaz del shale gas, pero no pueden esconder las tormentas polares, las inundaciones y el alza subsecuente del precio del gas natural y la electricidad (http://www.zerohedge.com/news/2014-02-19/polar-vortex-shock-and-awe-utility-bill-arrives-and-why-it-will-get-worse-it-gets-be).

Obama se metió en un tremendo dilema climático cuando los ambientalistas se oponen vigorosamente a la construcción del polémico oleoducto Keystone XL de mil 897 kilómetros, proyectado para transportar petróleo de Canadá a Oklahoma atravesando el acuífero Ogallala (Dakota del Sur y Nebraska).

Con tal de profundizar la Seguridad Energética de Norteamérica (Bajo la Lupa, 19/2/14), al precio que fuere, ¿será capaz Obama de aprobar tanto el tránsito del polémico acueducto canadiense Keystone XL como la tóxica y telúrica explotación del shale gas en el desértico noreste de México?

Science (11/7/13), una de las más prestigiadas publicaciones científicas, expone los hallazgos perturbadores del relevante laboratorio de sismología Lamont-Doherty Earth Observatory (Palisades, Nueva York) sobre el polémico fracking (fractura hidráulica): el tóxico y telúrico método para extraer shale gas.

El estudio, retomado por Reuters (11/7/13) y Scientific American (http://www.scientificamerican.com/article/drilling-and-pumping-wells-spawn-powerful-earthquakes/), fue financiado por National Science Foundation y US Geological Survey. Nicholas van der Elst, quien encabezó el estudio del laboratorio sísmico, evidencia que la inyección de pozos puede ser el preludio para sismos más peligrosos debido al agua residual en los pozos que presiona las placas tectónicas cercanas y que meses más tarde produce un terremoto mayor de la magnitud de 5.

El problema es el tipo de placas tectónicas afectadas y su sobrecarga crítica o si están al borde de la ruptura mediante el proceso de desencadenamiento dinámico: algo así como una metástasis telúrica.

El sismólogo Austin Holland, de Oklahoma Geological Survey, quien no formó parte del estudio, considera haber observado desencadenamientos remotos en Oklahoma, incluso en áreas donde no se habían realizado inyecciones, y aduce que es más probable que el desencadenamiento de sismos ocurra en áreas de inyección.

El coautor del estudio de marras, Heather Savage, comenta que aun si los terremotos se detienen, el peligro no cesa, ya que la multitud (sic) de sismos puede indicar que las placas tectónicas están críticamente estresadas y pueden concentrar un terremoto mayor.

A mi juicio, los sismos del shale gas son el equivalente subterráneo del efecto mariposa meteorológico –cuando, dadas las sensibles condiciones iniciales, un aleteo de una mariposa en Hong Kong provoca un huracán en Nueva York.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, tiene la presión de grupos ambientalistas que se oponen al polémico acueducto canadiense Keystone XL. Foto Marco Peláez

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, tiene la presión de grupos ambientalistas que se oponen al polémico acueducto canadiense Keystone XL. Foto Marco Peláez

En febrero de 2010, las ondas sísmicas de 8.8 en Maule (Chile) reverberaron en todo el planeta y desencadenaron 16 horas más tarde un sismo de 4.1 en Praga (Oklahoma), sitio del yacimiento petrolero Wilzetta, que siguió repercutiendo 20 meses más tarde con pequeñas trepidaciones; luego vino el mayor temblor de 5.7 asociado a la inyección de agua residual.

Para los geólogos, no para los charlatanes de las finanzas y las seudociencias esotéricas, el temblor de Praga (Oklahoma) es paradigmático porque demostró que uno de los mayores sismos está asociado con el agua residual y que también es uno de los mayores terremotos vinculados a un evento de desencadenamiento remoto.

En el gremio científico existen discrepancias válidas, siempre y no sucumban a los cantos de sirenas de Wall Street. Así, el geólogo William Ellsworth, del US Geological Survey, experto en sismos provocados por humanos y quien, curiosamente, no participó en el estudio, sostiene que “sismos con una magnitud de dos o menos, poco perceptibles, son producidos rutinariamente (¡súper sic!) por el fracking”. A su juicio, el mayor temblor inducido por fracking fue de una magnitud de 3.6, el cual es muy pequeño (sic) para causar un riesgo serio.

A mi juicio, lo menos que se puede decir es que el fracking produce microsismos inmediatos.

Los multimedia anglosajones, lubricados por las poderosas petroleras/gaseras, gozan de mayor publicidad que sus boicoteados críticos.

Kathryn Klaber, ejecutiva de Marcellus Shale Coalition, es reticente en aceptar los hallazgos científicos que publica Science y se confina a pedir más hallazgos (¡súper sic!) ¿Espera a que se intensifiquen los sismos y se agudice la sequía?

Las regulaciones estatales y federales de EU para el manejo del agua residual en los yacimientos se enfocan más a proteger las fuentes de agua potable de la contaminación y soslayan los daños sísmicos, ya no se diga el cambio climático.

Según Science, el fracking provoca poderosos sismos y meses más tarde pueden ser suficientemente grandes para destruir edificios (¡súper sic!)

El sismo de 9.1 en Japón, en marzo del 2011, que ocasionó un tsunami devastador acompasado del cataclismo radiactivo en Fukushima –que no se ha controlado tres años más tarde, pese al encubrimiento criminal desinformativo de los turiferarios del lobby nuclear–, ocasionó una multitud de pequeños sismos en Snyder (Texas), sitio del yacimiento petrolero Cogdell, que luego experimentó un sismo de 4.5.

La masiva inyección subterránea de fluidos puede aumentar la presión en las placas tectónicas y producir un terremoto inducido. Este axioma ya lo sabían los geólogos hace 50 años y tal parece que los brujos aprendices del fracking y su alucinante Revolución Energética del Siglo 21 lo eluden irresponsablemente.

Cincuenta años más tarde, el frenesí del fracking es vinculado a un aumento de sismos inducidos en Texas, Oklahoma, Colorado, Arkansas y Ohio.

Los sismólogos de EU identificaron tres terremotos –en Texas, Oklahoma y Colorado: no muy lejos de la frontera con México– que fueron provocados por inyección de los pozos de shale gas. ¿Sucederá lo mismo en el noreste de México, pero sin estudios?

John Armstrong, portavoz de la ONG Neoyorquinos contra el fracking, expone que su mayor preocupación es la liberación de químicos tóxicos a los mantos freáticos.

No sería mala idea crear de este lado de la afectada frontera una ONG Mexicanos contra el fracking, con el fin de prevenir sismos, contaminación de mantos freáticos, mayores sequías y calentamiento global en el noreste de México.

LaJornada

Vasos Comunicantes

De cómo unas cosas tienen relación con otras.