La OPEP concede cinco años de vida al shale gas de EU

 

Alfredo Jalife-Rahme
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Los senadores David Penchyna (PRI) y los perredistas Rabindranath Salazar, Fernando Mayans, Zoé Robledo, Dolores Padierna y Alejandro Encinas, ayer en el contexto de las discusiones sobre la reforma energética. Foto José Antonio López

Se intensificaron las pre­siones anglosajonas de The Economist (29/11/13), The Financial Times (3/12/13) y de Moody’s (5/12/13) para la privatización de Pemex, mientras la OPEP arguye que la burbuja del shale gas (gas esquisto/lutitas) estallará en un máximo de cinco años ( The Voice of Russia, 3/12/13).

La batalla arrecia entre turiferarios y detractores del shale gas debido a su probable daño a la salud pública y al ambiente.

El multimedia Russia Today se ha vuelto referencia obligada de la antítesis de la revolución energética de Estados Unidos (EU), propulsada como la nueva Arabia Saudita (Saudi America) que cambiará la geopolítica mundial ( McClatchyDC, 28/11/13). Aunque mercadotécnicamente sea atractivo, falta cerciorarse que sea verdad.

El multimedia ruso (29/11/13) evidencia que Texas, el epicentro mundial del fracking (fracturación hidráulica de multiperforación horizontal), ha sido sacudida por 16 (¡supersic!) sismos en las pasadas tres semanas, uno de los cuales fue el más intenso en los pasados cinco años: “muchos sospechan (sic) que el fracking es el culpable”. Sea lo que fuere, lo relevante es la percepción de la población texana afectada y que no entiende mucho de correlaciones probabilísticas y menos de hallazgos científicos maquillados y maquilados por las grandes trasnacionales petroleras, cuando un sector importante de los ciudadanos de EU, no se diga de la comunidad científica, comienzan a inquietarse por los efectos del fracking, sin dejar de lado los hallazgos perturbadores sobre el calentamiento global, como acaba de demostrar el Panel Intergubernamental del Cambio Climático de la ONU.

En Massachusetts, el Comité Am­biental de su legislatura aprobó una enmienda que impone una moratoria de 10 años al fracking del shale gas ( Russia Today, 30/11/13). ¿Por qué el kakistocrático Congreso mexicano, en lugar de aprobar alocadamente una reforma energética a todas luces tóxica, no impone una moratoria de 10 años al shale gas en el territorio nacional?

La nota de The Voice of Russia es implacable sobre la agonía del shale gas: “No es una revolución; es sencillamente una ola. La euforia del shale gas pronto se desvanecerá. La OPEP ha hecho una declaración sobre el efecto inmediatista del golpe de Estado (¡supersic!) en la extracción de los hidrocarburos”.

Alexander Razuvayev, director del departamento de análisis de la empresa Alpari, citado por The Voice of Russia, considera que en 2018 (sic) solamente quedarán ilusiones (sic) sobre la revolución energética de EU. No más de cinco años: este es el máximo que concede la OPEP a la supuesta revolución espuria del shale gas en EU que en su inicio ha sido exitosa, cuando el pasado noviembre la producción de petróleo excedió sus importaciones por primera vez en 20 años. Pero sucede que las investigaciones de la OPEP, que produce alrededor de la tercera parte del petróleo mundial, “revelaron que el volumen de producción está disminuyendo en varios de los depósitos del petróleo shale en EU”; incluso, en algunos lugares el desplome de la producción ha sido abrupta en más de 50 por ciento.

La OPEP admite que las fuentes no tradicionales darán a EU 5 millones de barriles adicionales al día, que luego empezarán a declinar en forma dramática.

Razuvayev explica: “A diferencia del método tradicional, la producción de un pozo de petróleo shale es de corto plazo” por lo que se alcanza un máximo de volumen de producción y a partir de entonces, se genera su desplome. Comenta que EU deseaba disminuir su dependencia en el abastecimiento del petróleo de Medio Oriente a corto plazo. No se puede negar que lo consiguieron, mientras probaron sus tecnologías. Pero apareció lo inesperado: resulta y resalta que el fracking no es redituable.

Este asunto de la ausencia de ganancias, amén de ser muy extraño, ha sido expuesto ampliamente por el director de Shell (Bajo la Lupa, 6/10/13), mientras los chinos empiezan a abandonar su apuesta en el shale gas de Canadá. Curioso: cuando muchos países del mundo empiezan a abandonar el espejismo del shale gas, como la Unión Europea, llama la atención el masoquismo del “México neoliberal itamita”, que se aferra a hundirse con EU en el naufragio del shale gas bajo el embelesamiento de la seguridad energética de Norteamérica –de Canadá (y canadienses con visa) y México (sin mexicanos, con muro de la ignominia, drones y patrulla fronteriza) bajo la batuta anglosajona de EU.

Es evidente que alguna de las posturas antagónicas entre turiferarios y detractores va a perder y, a mi juicio, el “México neoliberal itamita” actúa en forma irresponsable al apostar parte de su destino en la incertidumbre de la burbuja del shale gas cuando México todavía ostenta pletóricas reservas en las profundidades del Golfo de México ¡En contraste de EU que dilapidó sus reservas on-shore y off-shore!

The Voice of Russia aduce que las consecuencias para el ambiente no han sido plenamente estudiadas, cuando los ambientalistas de EU han pegado el grito en el cielo y han advertido que el fracking llevaría a la contaminación de las fuentes de agua potable, además que la amenaza de sismos ha aumentado. Por lo pronto, se vislumbra una ola de demandas legales contra las empresas de shale gas.

Sergei Pravosudov, director del Instituto de Energía Nacional de Rusia, documenta una serie de atentados ambientales provocados por el polémico fracking.

The Voice of Russia cita que la Agencia Internacional de Energía (IEA, por sus siglas en inglés) –el brazo energético armado de la OTAN– advirtió recientemente el inminente fin del sector de la revolución energética y ha calculado que “en siete años el auge de la energía shale en EU se desvanecerá”.

Mantengo mi hipótesis de que la burbuja del shale gas promovida por el gobierno de EU, su industria petrolera y la bancocracia de Wall Street, constituye una pérfida jugada de atracción que le da respiro a su sector energético en un lapso de cinco a 10 años (en suelo mexicano) mientras consiguen apoderarse de las aguas profundas del Golfo de México que piensan cambiar de nombre a Golfo de EU para que forme parte del mar Mediterráneo de EU (Bajo la Lupa, 24/11/13).

Ignoro si la reforma energética entreguista/masoquista de Peña/Videgaray/Aspe cayó en la trampa que le tejió EU bajo el modelo de la seguridad energética de norteamérica, o si claudicó en forma deliberada –aunque poseo datos de mayor ponderación para la segunda opción que van desde Scotiabank pasando por Black­Rock hasta los Rothschild (Bajo la Lupa, 7, 21 y 28/7/13, 18/9/13 y 13/11/13). El shale gas de México –que daría cinco a 10 años adicionales de gracia a EU– es una trampa. La verdadera jugada se centra en las aguas profundas, pero muy profundas, del Golfo de México que pasa por el aniquilamiento de Pemex y que daría a Washington otro respiro, ese sí superlativo, para una generación entera, si es que no acontecen antes sucesos inesperados.

LaJornada

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