Venezuela. La Guerra de Cuarta Generación

29/09/2013

Por Oscar Rotundo, para PIA, Caracas.- Venezuela, como la mayoría de los países a los que el imperialismo norteamericano ha definido como parte de “sus intereses estratégicos”, está sumergida en la dinámica de la Guerra de Cuarta Generación. Antes de la revolución, sujeta a las estrategias de la “Guerra Fría” y la “Doctrina de Seguridad Nacional” el destino del país estaba atado al del imperialismo, gracias al servilismo de una clase política corrupta e inescrupulosa que se sentía confortable en su rol de vasallo de los intereses extranjeros.

En la última década del siglo pasado, se concreta una opción de independencia y soberanía con la irrupción de la Revolución Bolivariana que encarna un desafío histórico para los planes de EE.UU., y éste, se plantea la interrupción y conclusión del fenómeno bolivariano.

El control y la apropiación de los recursos naturales están en el centro de las políticas hegemónicas del imperialismo y en la configuración político-estructural de la globalización, donde los Estados Nacionales no existen, el mundo es un territorio universal sobre el cual capea el capitalismo y el imperio norteamericano coherente con su convicción primigenia inspirada en la concepción del “Destino manifiesto” piensa que el planeta está a su  disposición.

La frase “Destino Manifiesto” apareció por primera vez en un artículo que escribió el periodista John L. O’Sullivan, en 1845, en la revista Democratic Review de Nueva York. En su artículo, O’Sullivan  explicaba las razones de la necesaria expansión territorial de los Estados Unidos y apoyaba la anexión de Texas. Decía: “el cumplimiento de nuestro destino manifiesto es extendernos por todo el continente que nos ha sido asignado por la Providencia para el desarrollo del gran experimento de libertad y autogobierno. Es un derecho como el que tiene un árbol de obtener el aire y la tierra necesarios para el desarrollo pleno de sus capacidades y el crecimiento que tiene como destino”.

Vivimos en la época del más alto nivel de concentración de riquezas y de capital por parte de una minoría que jamás haya vivido la humanidad. Las primeras 8 empresas más grandes del mundo son norteamericana y su capitalización bursátil asciende a 1.823.5 MM de Euros  y el PBI de EE.UU. es de 15.653.366 MM de Dólares situando a Norteamérica como la potencia económica más poderosa del mundo, seguida por China que tiene un PIB de 8.250.241 MM de Dólares, según datos del FMI 2012.

Según la revista Forbes el mexicano Carlos Slim, dirigente de un imperio americano de telecomunicaciones, es la persona más rica del mundo con una fortuna de 73.000 millones de dólares.

Si bien la expropiación por parte de las mayorías explotadas y empobrecidas todavía no se alcanza a vislumbrar, la lucha de los pueblos, en resistencia a la imposición de un futuro plagado de injusticias, ha generado, año tras año, fenómenos político-sociales que han sacudido la “paz de los cementerios” y desde las entrañas de la confrontación se han levantado gobiernos populares con políticas revolucionarias, desafiantes al status quo de las doctrinas neoliberales.

Las políticas inclusivas y de reivindicación social han elevado en muchos países el nivel de vida de las mayorías empobrecidas históricamente generando mejoras en su calidad de vida mediante el acceso gratuito a la educación, la salud y el deporte, a los bienes de consumo y la posibilidad de tener vivienda y  trabajo estable.

En Venezuela, la socialización de la renta internacional del petróleo, sostén principal y fundamental de la economía del país, ha generado modificaciones en las relaciones sociales de manera inimaginable en la década de los noventa, cuando el neoliberalismo era dueño y señor de los destinos de la patria de Bolívar.

A diferencia de otros momentos en los cuales la bonanza petrolera beneficiaba al país, en estos 14 años se han sentado las bases para la construcción de una patria protagónica en el escenario internacional, que ha tendido puentes a las naciones hermanas de la región y del mundo y consolidado una sociedad profundamente democrática mediante un rescate histórico de las instituciones y de la constitución, con una visión revolucionaria de la necesaria unión del pueblo y sus Fuerzas Armadas en el marco de la construcción de la identidad nacional.

Desde estas páginas hemos hablado sobre las características fascistas, antidemocráticas y terroristas de los sectores que, hoy por hoy hegemonizan a la oposición antichavista y también nos hemos hecho eco de las denuncias sobre los planes para acabar con la revolución, fundamentalmente después del fallecimiento del Comandante Presidente Hugo Rafael Chávez Frías. Hemos hablado de los intentos de magnicidio, sabotajes y la penetración de paramilitares y mercenarios, pero además de estas estrategias para derrocar al gobierno y abrirse paso en el desmonte de la revolución, existen otras alternativas para el logro de esos fines que no necesariamente requieren de la utilización de armas de fuego o explosivos.

Todo accionar militar cuenta con un cuerpo de ideas que lo sustenta, así como se conoce el tratado “El Arte de la Guerra” de Sun Tzu  o “De la guerra” de Karl von Clausewitz, la Guerra de Cuarta Generación (Fourth Generation Warfare – 4GW) es el término usado por los analistas y estrategas militares para describir la última fase de la guerra en la era de la tecnología informática y de las comunicaciones globalizadas.

En 1989 comenzó la formulación de la teoría de la 4GW cuando William Lind y cuatro oficiales del Ejército y del Cuerpo de Infantería de Marina de los Estados Unidos, titularon un documento: “El rostro cambiante de la guerra: hacia la cuarta generación”, publicado simultáneamente en la edición de octubre del Military Review y la Marine Corps Gazette.

La teoría de la cuarta generación segmenta la historia occidental en cuatro períodos, a cada uno de los cuales le correspondió una generación de la guerra. Estos períodos son:

a) clásico (entre tropas),

b) medieval (tropas, dispositivos tecnológicos e inteligencia),

c) moderno (tropas, tecnología, inteligencia, contrainteligencia y capacidad de fuego remoto), y

d) posmoderno (desinformación, comunicación borrosa, cibernética, nanotecnología y formas de control de la población).

La estrategia de la guerra de cuarta generación privilegia el uso de los medios de comunicación y las Tecnologías de la Información y Comunicación para conseguir sus objetivos.

¿Cuáles son estos objetivos?,  el control social, político o militar, sin llegar al uso de la armas, según sea la etapa de la confrontación social y política en el lugar en que se desarrolla. Su definición técnica de “Guerra Psicológica”, o “Guerra sin Fusiles” la caracteriza por el empleo planificado de la propaganda y de las acciones psicológicas orientadas a direccionar conductas mediante el accionar de expertos en comunicación y psicología de masas.

El país agredido es víctima de campañas de desinformación, descrédito y aislamiento a nivel nacional e internacional. Su propósito confundir, desmoralizar y romper la unidad del frente interno y los aliados en el exterior. La gran difusión y proliferación de noticias, propagandas y opiniones en desmerito de las políticas, las obras o la imagen de los dirigentes del gobierno, así como de las instituciones, por radio (AM-FM), Televisión, Internet y las redes sociales, son su herramienta más idónea, pero fundamentalmente la propagación boca a boca, de informaciones sin verificación de fuente, ni certeza sobre su veracidad, las más efectivas.

La globalización del mensaje y las capacidades para influir en la opinión pública mundial, convertirán a la Guerra Psicológica Mediática en el arma estratégica dominante de la 4GW.

La comunicación e información manipulada mediante el desarrollo de estrategias de marketing, desinformación y terror psicológico fundadas en el estudio sobre los comportamientos individuales y grupales de sectores y/o estratos poblacionales considerados vulnerables, genera la posibilidad de captar elementos que, consciente o inconscientemente, se sumen a un discurso o acción pre establecida dentro de la estrategia “maquiavélica” de “divide y reinarás”.

La libertad como argumento 

“Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia
para plagar la América de miseria a nombre de la libertad”.
Simón Bolívar (1783-1830).

 La libertad ha sido, como se plantea en el ya citado “Destino Manifiesto”, el caballito de batalla que los Estados Unidos en su afán de imponer el capitalismo en todo el mundo han usado para invadir, derrocar gobiernos y masacrar a los pueblos resistentes.

Dentro de la concepción de la “guerra psicológica” y “la guerra de cuarta generación”, la “libertad” cobra un papel fundamental a la hora de la lucha subversiva contra los gobiernos populares, democráticos, o simplemente contrarios a los intereses de los Estados Unidos.

¿De qué “libertad” hablan los Estados Unidos? Fundamentalmente de la que relegue al Estado de toda responsabilidad con respecto a la garantía de contención social (salud, educación, protección a la vejez y a la niñez) de los sectores más pobres de la ciudadanía. En su concepción de “democracia y libertad” impera el criterio de la sobrevivencia del más fuerte, del individuo más apto. El mundo es para “los mejores”,  según sus parámetros morales Desde su origen como nación, el sueño de Estados Unidos ha sido encontrar la perfección social a través de un triple compromiso: con la divinidad (cumpliendo con el destino impuesto por Dios), con la religión (observando una moral intachable) y con la comunidad (defendiendo su libertad, su seguridad y su propiedad)” , y del resto que se apiade Dios.” (http://www.esrlc.com.ve/biblioteca/manisfiesto.pdf)

La palabra libertad figura en cada evento de agresión a los pueblos. En Argentina la alianza que derrocó al gobierno del general Juan Perón en 1955 de la mano de la oligarquía se llamaba “Revolución Libertadora” en Venezuela la oposición fascista ataca al gobierno Chavista en nombre de la falta de “libertad” de prensa, de oportunidades, de los supuestos presos políticos, etc.

La libertad desde el punto de vista revolucionario es la posibilidad que tiene los pueblos de salir de la miseria, de la explotación, de la ignorancia, es la posibilidad de poder construir un futuro con soberanía e independencia. Para el imperialismo es la posibilidad de relacionarse económicamente favoreciendo al dueño del capital y al dueño de la tierra, esta “libertad” es sinónimo de desamparo para el que nada tiene, es la “libertad” de morirse de hambre y aceptar sumisamente las reglas del juego que impone el patrón, el Capital.

Este argumento de la “libertad” tan difundido también en la campaña contra el comunismo en todas las épocas, apuntaba a derrotar la concepción  de la existencia de la lucha de clases enarbolada por el marxismo y que coloca la relación capital-trabajo en el marco de una confrontación entre los explotadores y los explotados, desde la cual se configura una percepción de la sociedad totalmente distinta a como se plantea en el capitalismo.

Esta contradicción antagónica entre estos dos proyectos de sociedad, en última instancia, configura la lucha por la supervivencia de la humanidad y la vida en el planeta, es por ello que la guerra de cuarta generación, como última reflexión sobre la dominación y derrota del enemigo, se plantea en el terreno psicológico y cultural, es entre el modelo de desarrollo occidental capitalista y sus antítesis, expresadas a través de los modelos alternativos como el modelo planteado en la alternativa bolivariana.

La guerra de cuarta generación también comprende la ofensiva mediática internacional destinada a debilitar el apoyo hacia el gobierno objeto de la desestabilización, tratando de cortarle el acceso a fuentes que garantizan sus sistemas vitales (alimentación, suministros, transporte, energía, sistemas de salud entre otros) y desvirtuar la situación político- social en los foros internacionales, con el fin de causar sanciones y presiones de los organismos internacionales y las potencias extranjeras. Su propósito legitimar la futura confrontación violenta y el uso de armas de fuerte impacto en la vida del país. 

La articulación entre los grandes multimedios medios masivos de comunicación, como soporte de los planes conspirativos de dominación, tiene como objetivo destruir el pensamiento reflexivo (información, procesamiento y síntesis) y sustituirlo por una sucesión de imágenes sin resolución de tiempo y espacio (alienación controlada).

Como en la confrontación militar, el plan de guerra psicológica está destinado a: aniquilar, controlar o asimilar al enemigo.

Estas unidades de Guerra Psicológica son complementadas por Grupos Operativos, infiltrados en la población civil con la misión de detonar hechos de violencia y conflictos sociales que incremente el estado de malestar y el enfrentamiento entre bandos, generando un espiral de violencia progresivo.

El bombardeo mediático con informaciones sesgadas está destinado a afectar la psicología del receptor, no manipula su conciencia, sino sus deseos y temores inconscientes. No se quiere que este piense información, sino que consuma información: noticias, títulos, imágenes, que excitan sus sentidos y su curiosidad y que luego él difundirá entre sus relaciones sociales, mediante twitter o facebook o en charlas ocasionales y que sentaran un precedente creíble para otros receptores desprevenidos, o aturdidos por la vorágine de la vida cotidiana.

Esta estrategia actúa sobre los tres pilares fundamentales para el funcionamiento del Estado; la gobernabilidad política-institucional, la estabilidad económica, y la paz social. Cuando se altera el funcionamiento del sistema mediante el ataque desestabilizador a alguno de estos pilares la oligarquía y el fascismo comienzan a presionar nacional e internacionalmente para el restablecimiento del “orden” y eso no es otra cosa que el llamado a un golpe de Estado o una intervención extranjera.

Esto que ilustramos desde la doctrina de la Guerra de Cuarta Generación es la hoja de ruta que hemos visto en manos de los fascistas en estos 14 años y fundamentalmente desde marzo de este año y configura su accionar para los próximos meses. Lo vemos a diario en las propagandas  del Partido Primero Justicia y en las declaraciones de los más connotados representantes opositores, de las que solo se puede sacar una conclusión: “estos es un caos, hay que salir del gobierno, hay que salir del chavismo”.

Vemos como delante de nuestros ojos se desata una guerra económica que induce a la desesperación y a la confusión, como agitadores y provocadores tratan de ganar las calles para promover la violencia y como desde los medios de información privados “lo malo lo hace el gobierno y lo bueno lo hacen las empresas privadas y las Ongs”.

Para que esta estrategia colonialista de la Guerra de Cuarta Generación dé resultados positivos es necesario contar con lo que ellos llaman “Alienado Programado” (AP) o “individuo-masa”, sujeto manipulado que responde a la realidad virtual que reflejan los medios y que actúa en consecuencia con lo que ve, sin meditar, o cuestionar la falsedad o realidad de lo que recibe, pero aún peor, sin reflexionar si lo que recibe atenta contra sus verdaderos intereses, sus intereses de clase.

Sin el estudio de la realidad en función de los intereses de clase es complicado tomar parte hacia uno u otro proyecto de país, es por ello que la oferta del capitalismo y del fascismo siempre aparece de manera engañosa, en un claro oscuro sinuoso que tiende a la confusión, por ejemplo dicen que en un gobierno de ellos habría pleno empleo, pero no dicen si mantendrían la actual ley orgánica del trabajo y de cuanto seria el salario , entre otras cosas, tampoco hablan de si mantendrían el subsidio a  la economía, cosa que posibilita y complementa el salario y el consumo para los sectores de menores recursos, como en el caso Mercal.

Obviamente a esto hay que sumarle el prejuicio que genera en los sectores más reaccionarios de la comunidad el ascenso social de los indígenas, los pobres estructurales y los inmigrantes latinoamericanos y caribeños a los que estos “nuevos mantuanos” siempre han visto con recelo y desprecio.

Este coctel explosivo y fácil de manipular al calor de los problemas reales que existen en el proceso revolucionario, nos debe llamar a la reflexión y a la prudencia, y a estar atentos y organizados, en un proceso de discusión permanente, ante los sucesos que puedan desarrollarse hacia finales de año y comienzos del 2014, ya que como lo demuestra la historia en Venezuela, esa es una fecha de alta sensibilidad social, que en el 2002 ha sido explotada por los fascistas para provocar una situación violenta y a la que este año, se sumara la realización de un evento electoral al que estos caracterizan como plebiscitario.

La revolución no solo ha generado una mejora incuestionable en los niveles de vida de la población, también nos ha puesto ante una responsabilidad histórica en la lucha por la emancipación de los pueblos y es nuestro deber asumirla.

Fuente: http://www.noticiaspia.org/15285/

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