Se puede derrotar a una enfermedad sin ayuda de las grandes farmacéuticas

Una revolucionaria vacuna contra la meningitis, elaborada al margen de las multinacionales, muestra un 94% de eficacia en una campaña masiva en el centro de África

Cola para vacunarse contra la meningitis en la región de Yamena (Chad)
Cola para vacunarse contra la meningitis en la región de Yamena (Chad) / Rodrigue Barry/WHO

Derrotar a una bacteria que paraliza a niños y jóvenes, que los deja sordos, que infecta sus piernas y brazos hasta provocar amputaciones o los mata a millares es un éxito por sí solo. Pero, en el caso de la nueva vacuna contra la meningitis que ha reducido un 94% los casos tras una campaña de vacunación a casi dos millones de personas, es además el triunfo de un modelo. Es la demostración de que una aterradora enfermedad infecciosa se puede derrotar sin la ayuda de multinacionales farmacéuticas, habitualmente alejadas de los países más pobres, sin oportunidad de beneficios económicos.

“En este proyecto no han participado grandes farmacéuticas”, recalca el epidemiólogo británico Martin Maiden, de la Universidad de Oxford. Su equipo ha trabajado en una de las regiones más empobrecidas del planeta, el llamado “cinturón de la meningitis”, que cruza el África negra desde Senegal a Etiopía atravesando más de una veintena de países. Unos 450 millones de personas están en riesgo de sufrir esta grave infección bacteriana de las membranas que rodean el cerebro y la médula espinal.

En ese cinturón, durante la estación seca, entre diciembre y junio, los vientos y las frías noches facilitan la transmisión por toses y estornudos de las bacterias culpables de la meningitis, desencadenando mortales epidemias. El último brote tuvo lugar en 2009, cuando 14 países registraron unos 88.000 casos, con más de 5.000 muertes.

Una enfermedad mortal

El equipo de Maiden viajó a Chad en diciembre de 2011 para administrar la nueva vacuna a 1,8 millones de personas en apenas 10 días. En las regiones vacunadas, situadas alrededor de la capital, Yamena, el año siguiente sólo se registraron 2,48 casos por cada 100.000 personas. Sin embargo, en las regiones que se quedaron fuera de esta vacunación masiva hubo 43,8 casos por cada 100.000 ciudadanos. La vacuna redujo un 94% los casos de esta enfermedad, que es mortal para la mitad de los pacientes no tratados.

“Es un tremendo éxito, un paso adelante fantástico”, resume Maiden. La vacuna es la llamada MenAfriVac, impulsada desde 2001 por el Proyecto Vacuna de la Meningitis, un consorcio entre la Organización Mundial de la Salud y la organización sin ánimo de lucro PATH, con sede en Seattle (EEUU). La Fundación Gates ha puesto unos 65 millones de euros en la iniciativa.

“Estén las personas que estén, sea lo que sea lo que hagamos, sean cuáles sean los desafíos que afrontemos, debemos recordar quiénes son nuestros clientes. Y nuestros clientes son los niños africanos”, declaró el primer director del proyecto, Marc LaForce, en tremendo contraste con la acción de las multinacionales farmacéuticas, volcadas en las enfermedades de los países ricos.

EEUU e India

La vacuna, desarrollada en laboratorios públicos de EEUU y producida en India, sólo funciona contra la meningitis A, el tipo más habitual en África. En las zonas vacunadas no se detectó ni un solo caso de meningitis A al año siguiente. Pese a la euforia, Maiden recuerda el camino que queda por recorrer. “Necesitamos establecer un programa de vigilancia para conocer exactamente cuánto tiempo de protección confiere la vacuna. Esperamos que esté en torno a 10 años. Además, debemos asegurarnos de que otros tipos de meningitis no ocupan el hueco dejado por la meningitis A eliminada”, explica el epidemiólogo.

La vacuna se ha administrado masivamente desde 2010 en otros países, como Burkina Faso, pero hasta ahora no se había comprobado científicamente su eficacia exacta. Los resultados de la campaña de Chad se publican hoy en la revista médica The Lancet. En el estudio también han participado la ONG Médicos Sin Fronteras y la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, entre otras instituciones.

“El Proyecto Vacuna de la Meningitis muestra que una enfermedad infecciosa puede ser combatida sin la ayuda de compañías multinacionales, con poco interés en mercados que ofrecen pocos márgenes de beneficio”, opina en The Lancet el microbiólogo alemán Johannes Elias, ajeno al proyecto. Sólo el 1,4% de los 150.000 ensayos clínicos registrados en todo el mundo en 2011 estaban dedicados a las enfermedades de los más pobres.

Fuente: http://esmateria.com/2013/09/12/se-puede-derrotar-a-una-enfermedad-sin-ayuda-de-las-grandes-farmaceuticas/

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