James Petras crítico por la positiva: señala que se debe buscar una alternativa al Progresismo latinoamericano que muestra señales de agotamiento

Entrevista completa realizada semanalmente por CX36 Radio Centenario de Montevideo, Uruguay al sociólogo norteamericano James Petras.

Efrain Chury Iribarne: Para comenzar, tenemos una información que señala que “Un servidor de XKeyscore, el sistema de espionaje global a internautas de la Agencia Nacional de Seguridad de EE.UU. (NSA), está ubicado en la embajada estadounidense en Moscú, según filtra el diario ruso ‘Védomosti’. ¿Esto se divulgó allí?

JP: no lo recuerdo, pero hay tantas noticias sobre eso, las denuncias, los nuevos descubrimientos, la profundidad y extensión del espionaje y últimamente los esfuerzos del régimen de Obama para justificar y profundizar el espionaje, en vez de modificar y cambiar las cosas.

Hemos visto hoy por ejemplo, que Obama busca legitimar el espionaje, en vez de tratar de evitar más denuncias, él tira adelante con los programas, utilizando el invento de un blog terrorista, hablando de ‘alerta roja’, lo que terminó en nada, no hubo conspiración ni acto terrorista. Obviamente están a la defensiva por un lado, tratando de distraer la atención; y por otro lado, lanzando propuestas para extender el programa.

Lo que pasa es que la resistencia popular no ha tomado todavía medidas contundentes, simplemente ha hecho alguna denuncia, alguna afirmación sobre la soberanía cibernética, pero no hemos tenido una defensa más firme y contundente contra esa agresión. Y entonces Obama sigue con la política reaccionaria, y no sólo en el espionaje donde justifica todo, no han retirado nada, siguen espiando sobre todo incluso esta conversación, es seguro que va a parara a algún archivo, estoy seguro que queda registrada.

Todo eso ha provocado alguna oposición aquí en el Congreso, pero todavía sin apoyo amplio, mayoritario. En el público también hay muchas críticas, pero como no tenemos democracia en este país, el Ejecutivo hace lo que da la gana, hace que todo quede en una crisis apocalíptica.

Por ejemplo, frente al espionaje norteamericano, denuncia a Rusia y cancela una reunión entre Putin y Obama por no entregar a la persona reveladora de este enorme aparato de espionaje, Edward Snowden. Y lo mismo está pasando con Israel, donde el canciller Kerry arregló que los palestinos se sienten a negociar, mientras que Israel anuncia mil viviendas más dentro del territorio de Jerusalén, en tierras palestinas, y el desplazamiento de 40.000 beduinos en los próximos seis meses. Esto significa que Washington es cómplice en la expansión, conquista y colonización israelí.

Finalmente debemos decir que el espionaje como factor en las embajadas ded EEUU en los países latinoamericanos es un hecho y lo ha sido por varios años. Por ejemplo, en Paraguay la embajada tiene cuatro manzanas, en un país pequeño, obviamente es un centro de importancia para el espionaje y control de las comunicaciones. Ahora tenemos los satélites, bases militares, etc. Estamos frente a un nuevo tipo de imperialismo que utiliza la cibernética como un instrumento de penetración y desestabilización.

EChI: Finalizó el Foro de San Pablo en Brasil, que algo mencionaste el lunes pasado. ¿Hay alguna otra repercusión que haya merecido tu atención?

JP: Hay varias repercusiones que debemos anotar. En primera instancia, que es una organización que incluye tanto a neoliberales como lo que podríamos llamar progresistas, entre los que figuran diferentes partidos desde dominicanos a chilenos, etc.

En segundo lugar, hay por lo menos retóricamente un reconocimiento por parte de (el ex presidente brasileño, Luiz Inacio Da Silva) Lula de que ya están agotando una etapa, en la que el progresismo que tenía alguna vida activa, reformas tibias, que empezaron a mejorar las condiciones de vida de la gente, está agotado. Podemos ver en todas partes un debilitamiento en los afiliados del Foro de San Pablo.

Por ejemplo el kirchenrismo sufrió ayer varias derrotas y bajas en las votaciones, principalmente en las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe. También podríamos ver la baja de popularidad de Dilma en Brasil o la pérdida de apoyo en Venezuela.

La necesidad de una reformulación de un proyecto de izquierda es prioritaria. Lula habla de un nuevo modelo, y en el mismo momento surge que Brasil busca un tratado de libre comercio con la Unión Europea, por eso digo que hay una doble señal. Hay una tibia autocritica que reconoce que el proyecto burgués popular –que era la formula de todos los gobiernos supuestamente progresistas- ya está agotado, pues la burguesía busca ahora su propia representación. El centro, enfrentado con esta situación, no sabe si volver a profundizar el neoliberalismo o buscar alguna forma de reagrupar alguna posición de izquierda. Temo que la fórmula de los foristas de San Pablo va más hacia el acomodo con la burguesía que a la profundización del proceso que empezó a fines del siglo pasado.

EChI: ¿Qué otros temas ocupan en estas horas tu trabajo?

JP: Son varios. Primero hemos hablado sobre el Medio Oriente y sigue siendo uno de los ejes de la política. Con los fracasos –que podemos anotar- de los gobernantes occidentales, los países imperiales; pero sin avances populares. Permíteme explicarlo.

El proyecto de invasión de Libia destruyó el gobierno y la política social, económica y progresista de Gaddafi. Destruyó el país, pero no es un gran éxito porque al mismo tiempo los resultados produjeron una fragmentación, agrupaciones de terroristas de Al Qaeda, tribalistas. Todo tan caótico que la producción petrolera es casi cero y con ello, casi nulos los beneficios occidentales. Es decir, fue una derrota de la izquierda pero no fue una victoria de la OTAN, por la política destructiva.

Algo similar podemos decir de Siria. Los países occidentales con los terroristas a los que financian y arman, están destruyendo gran parte del país, pero no hay ningún progreso desde el punto de vista de los intereses occidentales. Incluso podríamos decir que las políticas occidentales están fortaleciendo a los grupos más extremistas islámicos, mientras Bashar Al Assad sigue defendiendo el patrimonio en un país destruido. Otra vez el imperialismo destruye pero sin beneficiarse del resultado. Lo mismo sucede en Irak, siguen los bombardeos, hubo más de mil muertos en julio, la política occidental es simplemente destruir el país, pero los pozos de petróleo bajaron la producción, los oleoductos están en peligro.

Entonces, la política imperialista tiene como “éxito” destruir a los adversarios nacionalistas independientes, pero sin beneficiarse, sin estabilizar la situación y poner gobiernos que les sirvan. En Egipto también ocurre, donde apoyaron a Mursi, luego apoyaron el golpe y han provocado una polarización entre militares y musulmanes. La izquierda no gana, pero el imperio tampoco tiene control estable. Esta es una realidad que hay que reconocer, no hay avances imperialistas pero tampoco podemos resaltar resultados positivos desde el ángulo de las fuerzas progresistas.

EChI: ¿Cuál es la situación de Arabia Saudí en este escenario?

JP: En Arabia Saudí lo principal es fortalecer la familia absolutista, monárquica, multi mil millonaria, proteger su riqueza y ganar fuerzas a partir de contratar mercenarios desde los Estados Unidos hasta Al Qaeda. Es un gobierno sumamente corrupto, sumamente rico, sin ninguna apertura ni posibilidad de conseguir algún consenso.

Depende mucho de cómo puede exteriorizar los enemigos musulmanes. Entonces, lo que hace Arabia Saudí es financiar Al Qaeda para conflictos externos, desplazándolos a cualquier otro país, Afganistán, Siria, Irak, etc. Esos son los simpatizantes de los grupos más extremistas. Al mismo tiempo apoyan a los Estados Unidos con bases militares, los financian comprando armas para neutralizar a Irán, y la atracción de Irán es que tiene un gobierno electo, independiente, con todos los defectos, pero que es muy atractivo para todos los islámicos chiíes.

Por otro lado, busca de alguna forma llegar a acuerdos clandestinos con Israel, forma parte con Turquía e Israel de un triángulo de apoyo para las fuerzas imperialistas. Pero son simplemente un poder financiero sin ninguna capacidad política. Pueden comprar apoyo militar de Estados Unidos, pero se mantienen en una situación políticamente muy frágil. No tienen ningún apoyo interno, aparte de algunas tribus, las fuerzas militares y el apoyo que reciben de los norteamericanos.

EChI: Por último, ha circulado una información respecto a que la debacle de Detroit se repite en zonas de Nueva York. ¿Es así?

JP: Si. Por ejemplo aquí en donde vivo, en Binghamton, Nueva York, como en Siracusa, como en Buffalo, hemos perdido un 80% de la industria manufacturera, se han ido a otros países, han dejado de invertir acá. Hemos bajado la población de 80.000 a 47.000, lo mismo en casi todas las ciudades al norte de Manhattan.

Ahora, el Estado de Nueva York está muy polarizado, incluso la ciudad de Nueva York está muy polarizada entre sectores financieros que no consideran problemático gastar tres millones por un departamento, hasta los sectores más empobrecidos en la misma ciudad, que son menos de dos kilómetros de distancia.

En Nueva York, donde antes teníamos más de 700.000 trabajadores de fábricas hoy tenemos menos de 100.000, y ha dejado de ser un centro de producción para pasar a ser simplemente una capital financiera con las grandes polarizaciones sociales que pueden ser de las peores del mundo. Pero no es simplemente una polarización de clases, sino que es una polarización de regiones. Todo lo que perdimos hacia fuera, en el interior lo ha capitalizado el centro. Wall Street, por ejemplo, captura cientos de miles de millones en subvenciones mientras nosotros no tenemos siquiera préstamos para financiar los caminos.

Puedes caminar por ejemplo en mi ciudad y ves cuadras y cuadras de edificios de ladrillos rojos abandonados, con las ventanas rotas. No es tan grave la situación todavía como en Detroit pero el deterioro es visible. Lo mismo pasa con otras ciudades industriales.

Creo que hay tres culpables, tres razones de este fenómeno: Uno es que los capitalistas manufactureros se van y eso es una enorme pérdida, nosotros hemos perdido IBM que antes tenía 19.000 trabajadores y han abandonado la fábrica. En segundo lugar, tenemos la responsabilidad del sector financiero que ha tenido gran éxito atrayendo capitales y bajando las tasas que tienen que pagar al gobierno por los préstamos. Y tercero, tenemos una política gubernamental que favorece al sector financiero y otros sectores no productivos.

Es esta triple alianza de salida de industrias manufactureras, financierización de la economía y el Estado rentista, que han generado una enorme crisis y una enorme polarización en el Estado de Nueva York.

Fuente: http://www.insurgente.org/index.php/2012-04-11-10-03-53/america/item/6840-james-petras-cr%C3%ADtico-por-la-positiva-se%C3%B1ala-que-se-debe-buscar-una-alternativa-al-progresismo-latinoamericano-que-muestra-se%C3%B1ales-de-agotamiento

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: