La Alianza EE.UU. – Qatar

14/08/2013

Por Nicola Nasser, CounterPunch.- Durante su discurso inaugural el 21 de enero de 2013, el presidente de los EE.UU. Barack Obama realizó  el anuncio histórico de que “una década de guerra está acabando” y sostuvo que la determinación de su país era “demostrar coraje para intentar resolver pacíficamente sus diferencias con otras naciones.” Sin embargo, las declaraciones de Obama son sólo palabras que no fueron llevadas a hechos concretos y son un mensaje que aún no llegó a oídos de algunos de los aliados más cercanos de los EE.UU. en el Medio Oriente que todavía  golpean los tambores de la guerra, como es el caso de Israel contra Irán y de Qatar contra Siria.

Teniendo en cuenta el nivel de “coordinación y “cooperación” existente entre EE.UU. y Qatar desde que se establecieron relaciones diplomáticas bilaterales en 1972, y considerando la concentración de poder militar de los EE.UU. en esta pequeña península, parece imposible que Qatar pueda actuar de manera independiente, en paralelo o de manera contraria a los planes estratégicos de los EE.UU. para la región.

Según el portal de internet del Departamento de Estado de los EE.UU., “las relaciones bilaterales son fuertes,” ambos países se encuentran “coordinando” diplomáticamente y “cooperando” en materia de seguridad regional, poseen un “pacto de defensa,” Qatar aloja los cuarteles generales de CENTCOM” y brinda apoyo a las “operaciones militares de la OTAN y los EE.UU. en la región.” Qatar también es un activo participante en la iniciativa de los EE.UU. para establecer una red integrada de escudos anti-misiles en la región del Golfo. Más aún, Qatar hospeda al Centro de Operaciones Aéreas Combinadas de los EE.UU. y tres bases militares norteamericanas llamadas Al Udeid Air Base, Assaliyah Army Base y Doha International Air Baseque albergan unos 5000 soldados norteamericanos.

Obligado por esta alianza tan íntima con los EE.UU., Qatar se ha convertido recientemente en el mayor promotor de los movimientos políticos Islámicos. Qatar aparece en la actualidad como el principal sostén de la organización internacional Hermandad Musulmana, la cual por su parte parece haber disuelto su organización en ese país en 1999, tras dejar de ver a la familia gobernante como sus adversarios.

El matrimonio por conveniencia entre Qatar y la Hermandad Musulmana se ha constituido en incubadora natural para los grupos fundamentalistas Islámicos armados, en contra de los cuales los EE.UU. han estado encabezando la llamada “guerra global contra el terrorismo” desde el 11 de septiembre de 2001.

La guerra en el país africano de Mali representa el último ejemplo sobre cómo los EE.UU. y Qatar se conducen por sendas aparentemente opuestas.  El 18 de enero, mientras el Secretario de Defensa de los EE.UU. León Panetta estaba en Londres “elogiando” a Francia por el “liderazgo de los esfuerzos internacionales” a quienes EE.UU. había prometido apoyo logístico, de inteligencia y transporte; Qatar parecía poner en riesgo sus acuerdos especiales con Francia, situación que alcanzó su punto más álgido durante la guerra de Libia conducida por la OTAN, y parecía desconfiar de las decisiones de los franceses  y norteamericanos.

El 15 de enero, el sheij Hamad bin Jassem al-Thani, Primer Ministro y Ministro de Relaciones Exteriores de Qatar, expresó ante periodistas que no creía que “la fuerza fuera a resolver el problema.” En cambio, opinó que este conflicto debía ser “discutido” entre “los países vecinos, la Unión Africana y el Consejo de Seguridad de la ONU.” Hamad bin Jassem se unió a Yusuf Abdullah al Qaradawi en su llamado al “diálogo”, a “la reconciliación” y a la “solución pacífica” en lugar de la “intervención militar.” Al Qaradawi es uno de los ideólogos principales de la Hermandad Musulmana y de sus promotores Qataríes, y es figura principal de la Unión Internacional de Sabios  Musulmanes. Fue él a quien en 2008 se le negó la visa de ingreso al Reino Unido, y a Francia en 2012.

Según WikiLeaks, existe un antecedente, cuando Sharif Ahmed,  presidente de Somalia en 2009, dijo a un diplomático norteamericano que Qatar estaba canalizando ayuda financiera a la organización Shabab al-Mujahideen, vinculada con al Qaeda y calificada de “terrorista” por los EE.UU.

Otro ejemplo puede encontrarse en Siria, donde la Hermandad Musulmana, en alianza con el Frente Al Nusra, lidera “fuerzas” que luchan contra el régimen gobernante, ambos responsables de las atrocidades ocasionadas por los bombardeos terroristas. La organización Al Nusra fue calificada como “terrorista” por los EE.UU. en diciembre de 2012. Mientras tanto, la Hermandad Musulmana en Siria, y la oposición siria apoyada por EE.UU. y Qatar reclamaron públicamente por la resolución norteamericana contra Al Nusra, el silencio de Qatar sólo pudo ser interpretado como apoyo a ese rechazo de la decisión de los EE.UU.

Como ejemplo más reciente podemos ver cómo Qatar reemplazó a Siria (que ha estado en la lista de Estados promotores del terrorismo confeccionada por los EE.UU.) en el auspicio de Hamas -otra organización calificada de terrorista por los EE.UU.- cuya conducción se trasladó de Damasco a Doha, y que públicamente se reconoce como el brazo palestino de la Hermandad Musulmana.

En todos estos ejemplos Qatar, con la bendición de los EE.UU., parece asumir la posición de mediador. El pequeño país árabe, mediante su gran poder financiero, intenta conseguir aquello que los EE.UU. no han logrado mediante la fuerza militar, o en todo caso, que sí lograrían hacer, pero a un enorme costo de dinero y vidas humanas.

En el caso de Mali, el Primer Ministro sheij Hamad dejó constancia de esta ambición: “Nosotros seremos parte de la solución, (pero) no solo como mediadores.” El 16 de enero, según el Ministro de Relaciones Exteriores de Qatar, los EE.UU. expresaron su apoyo de la manera más explícita posible cuando el presidente Barack Obama aprobó la apertura de una oficina de Talibanes afganos en Doha para “facilitar” una “paz negociada en Afganistán.”

No obstante, la mediación unilateral qatarí fracasó en Yemen; una mediación árabe en Siria liderada por Qatar también se demostró como fracaso luego de dos años de crisis en Siria; la “Declaración de Doha” que buscaba reconciliar las partes rivales palestinas sigue siendo letra muerta; la “mediación” en Libia fue condenada como una intromisión en los asuntos internos del país por las más importantes figuras entre los líderes post-Gaddafi; y tras la “primavera árabe” egipcia, Qatar canceló sus tempranos esfuerzos de mediación para alinearse públicamente con la Hermandad gobernante. Pero más allá de estos fracasos, los esfuerzos de Qatar en las “mediaciones” fueron exitosos en su objetivo de servir a la estrategia de los EE.UU., sus “aliados.”

De allí proviene la bendición de los EE.UU. El 10 de diciembre de 2012 los analistas de inteligencia del Grupo Soufan concluyeron que “Qatar continúa demostrando ser un aliado clave de los EE.UU… Qatar suele estar dispuesta a asumir compromisos compartidos con los EE.UU., objetivos para los cuales Washington no está capacitado o no está dispuesto a llevar adelante en soledad.”

Bajo la presión de la “austeridad fiscal,” la administración Obama bendijo durante su primer período los fondos qataríes para armar a los Islamistas anti-Gaddafi en Libia; hizo la vista gorda ante los envíos qataríes del arsenal militar de Gaddafi hacia las manos de los combatientes Islámicos sirios y no sirios que se enfrentan al gobierno de Al Assad. Obama también “asumió” la visita del Emir de Qatar a la Franja de Gaza el pasado octubre como una “misión humanitaria” y recientemente aprobó armar con 20 aviones de combate F-16 y 200 tanques de guerra M1A1 Abrams a Egipto – nación apoyada por Qatar y liderada por la Hermandad.

Estas contradicciones refuerzan la pregunta de si estamos ante una conspiración mutua entre EE.UU. y Qatar o si se trata de un verdadero conflicto de intereses. Durante su segundo mandato Obama deberá determinarlo y dar una respuesta explícita.

Al parecer hoy en día Doha y Washington no comparten una visión sobre los movimientos Islámicos e Islamistas, pero en los campos de batalla de la “guerra contra el terror” ambas capitales difícilmente podrían objetar que sus roles activos se complementan y están coordinados en la práctica.

Basándose en la similar experiencia histórica del enfoque “religioso” iraní, pero con una base sectaria rival “Shiita”, esta conexión Qatarí “Islamista-Sunnita” incentivará inevitablemente la polarización sectaria, la inestabilidad, la violencia y las guerras civiles en la región.

Debido a esta alianza EE.UU.-Qatar, la conexión Islamista Qatarí amenaza con comprometer más a los EE.UU. en las luchas regionales, o al menos hacer responsable a los EE.UU. por el conflicto resultante. Esta situación prolongaría un sentimiento anti-EE.UU., hoy profundamente arraigado en la región, que se ha convertido en otra de las incubadoras de extremismo y terrorismo, y se ha exacerbado por la pasada “década de guerras”, aquella a la cual el presidente Obama prometió “ponerle fin” durante su discurso inaugural de inicio de mandato.

Qatar, país que se mantiene en el ojo de la tormenta en la volátil región del Golfo, clave geopolíticamente, y escenario de tres grandes guerras durante las tres últimas décadas, siempre ha hecho lo posible por mantener el fundamental y frágil balance entre los dos poderes que determinan su supervivencia, puntualmente, la presencia militar norteamericana en el Golfo (que ya lleva décadas) y el creciente poder regional de Irán.

En 1992 Qatar firmó un amplio pacto de defensa bilateral con los EE.UU. y en 2010 un acuerdo de defensa militar con Irán, el cual explica sus vínculos más estrechos con Hezbolá en Líbano y con Hamas en los territorios palestinos ocupados por Israel, movimientos de resistencia anti-Israel apoyados por Irán. También explica la “luna de miel” de Qatar con Siria, país aliado a la República Islámica de Irán.

Sin embargo desde el inicio de la sangrienta crisis siria dos años atrás, la apertura Qatarí ante poderes estatales y no estales pro Irán quedó expuesta como una mera táctica para mantener esos poderes lejos del país persa. En los casos de Siria y Hezbolá, el fracaso de esta táctica ha conducido a que Qatar tome el camino de enfrentamiento con Siria e Irán, países a su vez respaldados por Rusia y China. Esto a su vez está llevando a Qatar a un giro de 180 grados respecto de su histórica posición pro-balance regional. En el marco de la presión generada por conflictivos intereses regionales e internacionales, tal como expuso sangrientamente la crisis siria, Doha parece no reconocer  la amenaza que este cambio supone para su propia supervivencia.

En los inicios de la segunda mitad del siglo XX, durante el surgimiento de los masivos movimientos Pan-Árabes, nacionalistas, socialistas y democráticos, las monarquías árabes conservadoras y autoritarias adoptaron la ideología de la Hermandad Musulmana y de otros grupos políticos Islámicos e Islamistas, usándolas en contra de esos movimientos para constituirse en aliados de los EE.UU. A su vez, EE.UU., tras el colapso del orden mundial bipolar, logró poner, en contra de sus propios intereses, esas monarquías árabes conservadoras y autoritarias y los movimientos islamistas en contra de la ex URSS y el comunismo.

En la periferia de la península Árabe, bastión protegido por los EE.UU., las monarquías árabes, con Qatar a la cabeza, y respaldadas por la potencia occidental, vuelven a su vieja táctica de explotar la ideología Islamista para debilitar y prevenir las revoluciones anti-autoritarias que buscan un nuevo estado de derecho, instituciones democráticas y sociales, una nueva sociedad civil y una justicia económica. Aunque la historia pareciera repetirse, no obstante, al parecer ignoran que están abriendo una caja de Pandora que podría desatar una violenta reacción ante la cual la utilización de Al Qaeda por parte de los EE.UU. representaría un antecedente menor.

Nicola Nasser es un experimentado  periodista Árabe establecido en Bir Zeit, en la región Oeste de los territorios palestinos ocupados por Israel. Email: nassernicola@ymail.com

Traducido por PIA.

Fuente: http://www.noticiaspia.org/la-alianza-eeuu-qatar/

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