Fracking ¿“Revolución energética” o saqueo imperial?

09/07/2013

PIA.- La fiebre del gas se expande vorazmente por todo EE.UU. en la búsqueda de autosuficiencia energética a través de la obtención de hidrocarburos no convencionales, mientras tanto aumentan las protestas en la zona rural y los reclamos de estudios ambientales. Las consecuencias del “fracking” (fractura hidráulica) ya están a la vista.

Al menos en seis estados se contaminaron las reservas acuíferas; según informes de la Oficina de Estudios Geológicos, entre 2001 y 2011 las extracciones de gas y petróleo causaron la mayoría de los terremotos de las zonas de Nuevo México y Colorado; se producen diariamente grandes filtraciones de metano (uno de los gases de efecto invernadero más contaminantes); la mayor parte de la población cercana a las zonas de extracción padece alteraciones neurológicas, además de que ve afectada su economía por el fuerte impacto en la vegetación y los animales. Empresas como Encana, Williams, Cabot Oil & Gas, Chesapeake Energy -entre otras- compran las tierras de quienes contaminan y los obligan a firmar un convenio de confidencialidad a cambio de su silencio para evitar posibles denuncias.

A partir del agotamiento de los hidrocarburos de yacimientos convencionales, es decir de fácil extracción, comenzó a utilizarse en EE.UU. una nueva técnica de explotación con una ocupación del territorio mucho más intensa y extensa, que conlleva a la utilización de grandes cantidades de agua y químicos de alta toxicidad. Actualmente más de 450 mil pozos se encuentran en uso, las excavaciones abarcan 34 estados.

La explotación a través de la fractura hidráulica consiste en perforar formaciones rocosas compactas a 2500 metros, donde se hallan el gas y el petróleo de difícil o nulo acceso. Se produce una explosión y se inyecta agua a alta presión, acompañada por un conjunto de químicos (“fracking fluid”) para generar una fractura en la roca y lograr la fluidez de los hidrocarburos para ser extraídos. Por cada excavación se necesitan entre 4 y 28 millones de litros de agua (se puede hidrofracturar un pozo hasta 18 veces).

El Departamento de Energía informó que la producción de gas proveniente de dicha técnica es la única en crecimiento en EE.UU., se espera que para el 2040 todo el consumo provenga del fracking. Así lo aseguro Obama tras su reelección, cuando reafirmó su compromiso por lograr la independencia del petróleo extranjero. Por su parte, la Agencia Internacional de Energía (IEA por sus siglas en inglés) afirma que para el 2020 EE.UU. superará la producción de petróleo de Arabia Saudita.

Los inicios de la “fiebre del gas”

El fracking comenzó a utilizarse de manera ocasional en la industria petrolera convencional. Desde fines de los ’90 se vislumbró el negocio que implicaría, desde entonces EE.UU. es el país que más ha desarrollado la fractura hidráulica y la tecnología necesaria. Durante la presidencia de George Bush, la industria dio un gran salto, su gran lobbyista fue Dick Cheney, quien fue presidente de la Halliburton Company (firma que presta servicios a la industria petrolera) y por entonces vicepresidente de la nación. En el 2005 se llevó a cabo “la enmienda Halliburton”, el Congreso aprobó la gran cláusula energética por la que se exime a las empresas a respetar la Ley de Agua Limpia, esta laguna jurídica fue el puntapié para el desarrollo exponencial de la industria petrolera.

El vacío legal logrado impide que el órgano encargado del control y funcionamiento de las empresas, la Agencia de Protección Ambiental (EPA por sus siglas en inglés) no pueda controlar la utilización de químicos durante el fracking ya que están protegidos por una derogación y las empresas lo consideran “secreto comercial”, por lo tanto, no se puede regular lo que no se conoce. Gracias a los estudios realizados por la zoóloga estadounidense Theo Colborn, se han identificado 592 contaminantes utilizados en el “fracking fluid”. A comienzos de este año el gobierno pospuso por segunda vez la discusión de la normativa que regula los químicos utilizados en el fracking.

La “revolución energética” y la reconfiguración del mapa

A principios del 2010 el Departamento de Estado de EE.UU. lanzó la Iniciativa Global de Gas de Esquisto, con el objetivo de “ayudar a los países interesados a identificar y desarrollar en forma segura y económica sus recursos no convencionales de gas natural”. Se trata de una nueva arremetida imperial que busca imponer los intereses económicos y las ansias de saqueo y depredación de recursos estratégicos por parte de la potencia del norte. Según la Oficina de Información sobre Energía, “durante la última década la producción de gas de esquisto en este país ha aumentado catorce veces, y representa ahora el 22% de la producción de gas y el 32% de los recursos totales de gas recuperables”. Los países seleccionados para la iniciativa en la región son Argentina, Chile, Colombia, Perú y Uruguay.

Esta iniciativa es parte del programa de Alianza de Energía y Clima de las Américas del Departamento de Estado, que cuenta con el apoyo de nada menos que la Organización de Estado Americanos, el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Mundial -cómplices y partícipes de la política de saqueo imperial-. Para Obama “este es exactamente el tipo de alianza que necesitamos: vecinos que se unen a vecinos para dar rienda suelta al progreso que ninguno de nosotros puede lograr solo”.

En este marco, se da una nueva reconfiguración del mapa mundial, surgen así nuevos “líderes petroleros”, en la búsqueda de lograr la “independencia” de Rusia, Medio Oriente y África. EE.UU, China, Argentina, México, Sudáfrica, Australia se posicionan como potencias mundiales de shale gas. Por su parte, y gracias a las movilizaciones populares, Francia, Bulgaria, Dinamarca y República Checa prohibieron la actividad debido a su grave impacto ambiental.

El fracking da cuenta de la exacerbación de un modelo extractivista-saqueador-depredador, encabezado por EE.UU. Su política exterior responde a esta lógica, en la búsqueda de expansión de sus fronteras arrasará –como ya bien sabe hacerlo- con los pueblos y con su soberanía.

Fuente: http://www.noticiaspia.com.ar/fracking-revolucion-energetica-o-saqueo-imperial/

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