Turquía: entrevista a Élise Massicard. “Una movilización diferente que escapa a los partidos”

Pierre Pouchot

Jueves 6 de junio de 2013

Prosigue la movilización contra el gobierno en Turquía. El lunes 3 de junio, la policía turca ha utilizado de nuevo gases lacrimógenos para dispersar a un millar de manifestantes en Ankara. Los disparos se han producido cuando los manifestantes, en su mayor parte jóvenes y estudiantes, se reunían en la plaza Kizilay, corazón de la capital y teatro el domingo de violentos enfrentamientos. Según las organizaciones de defensa de los derechos humanos, la violencia ha provocado más de un millar de heridos en Estambul y al menos 700 en Ankara. Según la Asociación Turca de Médicos, un joven manifestante turco de 20 años ha muerto en una colisión con un taxi en el curso de una manifestación. En París, hay un llamamiento a manifestarse el martes a las 14 horas cerca de Châtelet, lanzado en Facebook por un comité de apoyo a los manifestantes turcos bautizado como “Resistambul”.

Antes de partir de gira por el Magreb, Recep Tayyip Erdogan ha lanzado un llamamiento a la calma tras las violentes manifestaciones que han provocado varios centenares de heridos y dado lugar a más de 1700 detenciones. “Estad en calma, tranquilos, y encontraremos una solución a todo esto”. Las manifestaciones comenzaron la semana pasada, cuando los primeros bulldozers hicieron su aparición en el parque Gezi en la plaza Taksim, que el alcalde de la ciudad, cercano al primer ministro, quiere remodelar completamente. Este proyecto está denunciado por numerosos urbanistas, arquitectos y ecologistas que han logrado una primera victoria el viernes con la decisión de un tribunal administrativo de Estambul de suspender el proyecto de reconstrucción del cuartel. El movimiento ha tomado amplitud a partir de ahí, en particular debido a la represión policial, denunciada por la organización de defensa de los derechos humanos Human Rights Watch.

AunqueTurquía está sacudida desde el jueves por un movimiento espontáneo de una amplitud jamás vista en el país, el régimen del partido de la justicia y del desarrollo (AKP), en el poder desde 2002, no es el de Ben Alí en Túnez o el de Mubarak en Egipto. La vida política turca sigue el ritmo de las citas electorales y democráticas regulares, que han permitido mostrar la fuerza de movilización del partido del primer ministro Recep Erdogan desde hace 12 años. A falta de ser el signo de una improbable “primavera árabe” a la tunecina, las movilizaciones de estos últimos días pueden sin embargo permitir a las organizaciones progresistas retomar contacto con su electorado, tras haber sido duraderamente marginadas de la escena política.

Entrevista con Élise Massicard, investigadora asociada al CERI-Sciences-Po y al Instituto de Estudios Anatolianos, que vive en Estambul.

¿Como describiría la composición de las manifestaciones que parecen heteróclitas y muy diferentes según las ciudades de Turquía?

Elise Massicard. En general los perfiles de la gente que se manifiesta son muy diferentes, incluso durante el fin de semana, cuando las organizaciones de izquierdas han ocupado un lugar preponderante. Varios sindicatos están presentes. En Estambul, en Taksim, las consignas son múltiples, contra el proyecto urbano del parque, por la dimisión del gobierno y del primer ministro. Y luego, hay grupos que se han incrustado en el movimiento, pero siguen siendo marginales. El CHP (oposición kemalista) ha impulsado las concentraciones, igual que grupos de forofos de fútbol, de izquierda radical, de estudiantes. En las demás ciudades, ocurre lo mismo, los resortes de la movilización son diferentes de una ciudad a otra.

La oposición kemalista y las organizaciones de izquierdas han quedado en gran medida marginadas desde hace doce años por la popularidad y los éxitos políticos del AKP. ¿Son estas manifestaciones un giro desde este punto de vista?

Los grupos de izquierda no han desaparecido nunca, pero para ellos era complicado ser visibles. Se les veía sobre todo en ocasión de los desfiles del 1 de Mayo. Con estas manifestaciones han encontrado un escenario en el que hacerse oír. De hecho, creo que la mayor parte de los turcos no conocen a esas organizaciones. Hasta hoy, mucho “descontento de izquierdas”, si puedo decirlo así, no encontraba expresión en el campo político. Se expresa hoy en Taksim. Lo que es importante, una vez más, es la movilización de mucha gente diversa, en absoluto ligada a partidos, y que no se había manifestado jamás en Turquía en el pasado.

¿Diría Vd, como se ha leído en una parte de la prensa turca, que ese movimiento obedece a la diferenciación tradicional entre militantes y simpatizantes kemalistas/musulmanes conservadores del AKP? O, al contrario, como Vd parece decir, ¿estas manifestaciones trascienden las diferenciaciones políticas clásicas para rehabilitar las movilizaciones sociales en Turquía?

El AKP es el gran ausente, por supuesto, de estas manifestaciones. Pero el kemalismo no tiene nada que ver con las motivaciones que han empujado a los turcos a las movilizaciones. En ellas hay, por ejemplo, nacionalistas kurdos. Así pues, es algo bastante más amplio. ¿Es una movilización de carácter social? No estoy segura. Es más un descontento contra los métodos autoritarios del gobierno, la represión policial, el hecho de que las movilizaciones no son jamás oídas, de que es imposible influir en el gobierno. Finalmente, la forma en que el proyecto urbano ha sido puesto en pie es típica de este modo de gobernanza del AKP: ninguna concertación, lazos muy fuertes con grandes grupos, la idea de un capitalismo triunfante y omnipresente en el corazón del proyecto del gobierno. Y al margen de ello, no se puede decir que las consignas de carácter social estén masivamente presentes.

Si se sigue a los principales comentaristas en las redes sociales, se tiene el sentimiento de que los manifestantes dirigen su cólera directamente contra el primer ministro Erdogan, su forma de gobernar y de orquestar el debate público en Turquía. La firmeza con la que ha respondido a las manifestaciones, y el hecho de que algunos de sus ministros, como el de asuntos exteriores, Ahmet Davotuglu, o incluso el presidente turco, hayan lamentado la represión del viernes tiende a confirmar esta “personificación” de la protesta. ¿Como lo explica Vd.?

Esta focalización en Erdogan ha ha sucedido desde del comienzo de la movilización. Es debida esencialmente a sus discursos, que han sido duros. Ha defendido el proyecto de reordenación de la plaza Taksim, pero sobre todo ha deslegitimado a la oposición, insultando incluso a los manifestantes. Se ha criticado mucho en Turquía la ley aprobada recientemente contra el alcohol, que aumenta, en particular, los impuestos. Él persiste, y continúa diciendo en la televisión que toda persona que bebe un vaso de alcohol es un borracho.

Entre el sábado y el domingo, se han visto pancartas en los edificios de la Istiqlal (una de las principales calles peatonales de Estambul) con insultos contra Erdogan, que ha jugado a la polarizacion sobre su persona.

¿Puede esto perjudicarle a medio plazo en el seno de su partido? La cuestión de la sucesión no se ha planteado verdaderamente, ya que es el personaje omnipresente y el árbitro del AKP desde hace ya doce años. Incluso el AKP pensaba construir entorno suyo su futuro proyecto político. Nadie se ha expresado por ejemplo en el seno del partido contra el proyecto de modificación de la constitución, y la transformación del régimen turco en un régimen presidencial como el francés, con Erdogan a su cabeza.

Erdogan controla el AKP, sigue siendo absolutamente central, está en el corazón de todas las decisiones. Y de hecho, el AKP conserva una capacidad de movilización enorme, aunque Erdogan no haya verdaderamente recurrido a ella.

Hay que señalar que el AKP no está sin embargo desprovisto de corrientes, y que incluso si su vida interna es completamente invisible desde el exterior, el partido está atravesado por debates. En particular, el empleo de la fuerza contra los manifestantes ha suscitado reservas, y el propio Erdogan ha reconocido que había sido abusivo.

Cuando se consideran las declaraciones de Erdogan, hay que tener en cuenta el papel de los medios turcos, que no se mide bien desde el extranjero. Los medios dominantes en Turquía han hablado extraordinariamente poco del movimiento. Desde este fin de semana, la cobertura sigue siendo modesta, y focalizada en las escenas de violencia, en los gritos.

Por eso, los manifestantes se expresan mucho en las redes sociales, donde son a menudo parasitados por rumores. Es una verdadera batalla por la información. Y el ciudadano medio que mira la televisión o lee su periódico tiene una visión sesgada, cuando escucha los discursos de Erdogan repetidos constantemente. Ese filtro es importante cuando se reflexiona sobre las consecuencias del movimiento.

Según Vd, ¿no está claro que el movimiento social vaya a tener continuidad?

No es evidente. Ha habido una enorme movilización popular y espontánea, que no se había visto jamás en Turquía. Fue muy impresionante. Este lunes, la gente vuelve al trabajo. Hay algunos llamamientos a la huelga, pero esto sigue siendo esporádico. Son ahora las organizaciones las que toman el relevo, y vista su debilidad, no se sabe muy bien cómo van a poder mantener el movimiento.

A medio plazo, ¿puede verse amenazada la agenda política de modificar la constitución para llevar a Erdogan a la presidencia? Y, ¿hay una oportunidad para las organizaciones de izquierda o progresistas en Turquía para influir de nuevo políticamente en Turquíade y de salir de la alternativa burguesía kemalista /clase popular cercana al AKP?

El proyecto de constitución es discutido en el seno del partido AKP y de la Asamblea, donde es mayoritario. La articulación de la movilización con los partidos no es por tanto evidente. Luego, se trata de que la modificación de la constitución sea objeto de un referéndum. Si un rechazo del autoritarismo del poder tal como ha aparecido en Taksim se prolonga en el tiempo, el proyecto de presidencialización del régimen podría tener problemas. Pero hoy ese referéndum no está ni siquiera confirmado. Se avanza un poco a tientas…

Hay sin embargo que tener presente que el AKP sigue siendo un partido extremadamente poderoso y popular en Turquía. Muchos turcos le están agradecidos por haber aportado un real desarrollo económico, pues han visto mejorarse su nivel de vida durante el decenio precedente. Es sobre todo a escala internacional que el AKP está un poco desacreditado, con esta idea del modelo turco que el poder ha vendido tan bien. Loss periódicos turcos sacan hoy en titulares la bajada significativa de la Bolsa, eso quizá podría hacer retroceder al AKP.

En cuanto a las organizaciones políticas de izquierda, han encontrado en efecto una posibilidad de estructurarse, de abrirse a un descontento social que les supera y al que no han respondido hasta ahora. Hacerse portavoz de este movimiento es un desafío que la izquierda debe aceptar, ya que estos últimos años ha sido acusada de haberse desconectado de los turcos y de sus problemas. Pero tiene ahí una oportunidad única, que no se había presentado en el pasado, de acercarse a su electorado.

3/06/2013

http://www.mediapart.fr/journal/international/030613/en-turquie-une-mobilisation-heteroclite-qui-echappe-aux-partis

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR

Fuente: http://vientosur.info/spip.php?article8015

¿QUÉ ES MEDIAPART? Entrevista a Edwy Plenel por Gonzo, en El Intermedio: http://www.lasexta.com/programas/el-intermedio/gonzo/libertad-prensa-derecho-ciudadanos_2013060600282.html

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